- Creéme Marina... Que tengo mis métodos.
Le sonrío, lo más perversamente posible... Esa noche quería divertirse en grande.... Vio venir al otro, aquél caballero divino tenía una fuerte atracción... ¿Sería la mirada? SIntió como atrapó su cuello y la verdad no se resistió, dejó que le hiciese lo que quería... Ya le enseñaría lo que era la calidad del buen sexo.
- ¿Qué esperas?
Se dirigió al marina, afilando su mirada, esperando se uniera a la diversión.
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