 MI SOBRINA Y LA FIESTA Sexo con incesto con mi amada sobrina El siguiente relato acaeció hace unos años, una de mis sobrinas, Sara, estaba a punto de terminar la diplomatura universitaria y estaba muy ilusionada con la fiesta que preparaban todos los compañeros para festejar que finalizaban, dicha celebración tendría lugar en una discoteca de las afueras de Huelva. Sara era pelirroja, con la cara llena de pecas, con una cara linda, ojos marrones, alta, delgada, con unos senos medianos y un culito normalito.
Días antes de la fiesta, siendo por la tarde fue a casa de mi novia para consultar con ella que vestido podría llevar esa noche, yo también estaba allí, Sara quería estar impresionante, así que las dos se llevaron toda la tarde hablando de cómo debía ir. Cuando se hizo de noche, mi sobrina, me pidió que la llevase a su casa, cosa a la que accedí.
Nos metimos en el coche y una vez allí, el tema de conversación fue su fiesta, su ropa, que tipo de maquillaje llevaría, y todo eso. Yo le dije que había algunas boutiques en el centro que tenia unos modelos muy lindos y que debería ir para verlos, ella me dijo que iría y me preguntó si quería acompañarla, le dije que sí, y quedamos de acuerdo en encontrarnos a la salida de clases unos días después.
El día indicado la recogí, mi sobrina llevaba una minifalda vaquera y una blusa blanca, estaba preciosa, un poco provocativa, y muy sensual. Llegamos y empezamos a ver, en la primera boutique no encontró nada que le gustara, así que fuimos a otras, siendo negativo el resultado en todas, Sara estaba desilusionada, le dije de ir a tomar un refresco y así poder hablar sobre lo que quería llevar esa noche, así lo hicimos, nos lo tomamos y le dije que yo conocía otra boutique en donde tal vez podría encontrar algo interesante, fuimos, entramos y la vendedora le mostró muchos modelos, hasta que uno encendió los ojos de ella, era un vestido verde oscuro ajustado con una raja en la pierna derecha y bastante escotado, Sara se lo probó, una vez hecho la vendedora le dijo que se quitara el sujetador, que no hacía falta con ese traje, ella lo hizo, le quedaba magnifico, la vendedora le dijo que el problema del traje era que se le notaría cualquier braga que se pusiera, que las costuras se marcarían dado lo ajustado del vestido y el tipo de material, Sara le dijo que no pasaba nada, que ya encontraría una solución. Salimos de la boutique y me dijo que le faltaba la ropa interior, así que fuimos a la tienda a la que ella siempre iba, Sara eligió un tanga en seda negra, muy delicado, con unas costuras imperceptibles, una vez listo fuimos a una zapatería y se compró los zapatos de tacón altísimo, los cuales realzarían su figura.
Una vez que terminamos, le dije que debería estar muy bien con lo comprado, ella me dijo de ir a casa de mi novia para probarse la ropa y enseñársela. Llegamos a casa, mi novia estaba en la ducha, nos pusimos en el salón a esperarla, y cuando ella salió me dijo que se iba, que la habían llamado urgentemente del trabajo y debía de ir a sustituir a una compañera que se puso mala, le informamos de que habíamos comprado todo y respondió que ya lo vería mañana que se debía ir que era muy tarde, cosa que hizo al poco tiempo.
Le dije a mi sobrina que si quería la llevaba a su casa y que volviera al otro día para que la viese mi novia, pero Sara me dijo que se moría de ganas por probarse todo completo, que la dejase cambiarse y así le decía lo que me parecía, sin darme tiempo a responder se fue hacia nuestro cuarto y cerro la puerta. Al cabo de un largo rato me llamó, la vi de pie delante del espejo, no podía creer que esa espectacular mujer era mi sobrina. Le dije que estaba maravillosa, me acerqué y le dije que estaba muy guapa, de cerca se podía contemplar como sus senos casi se escapaban de los tirantes del vestido, me puse detrás de ella y le dije que levantara un poco los hombros, ella lo hizo, y seguidamente instintivamente y sin darme cuenta le tomé los senos con las dos manos y se los levanté para que los tirantes realzaran su figura, al hacerlo, noté que sus pezones se empinaban, le toqué los pezones y le dije que podría ser un problema que se le marcaran así, aún sin retirar las manos ella me respondió que no pasaba nada, que al revés así era más s
exy.
No podía creer lo que había hecho, le estaba tocando los senos a mi sobrina, pero lejos de retirar las manos bajé las manos por los laterales de su tronco y palpé sus caderas, apenas se le notaba su tanga, seguidamente le dije que se pusiera de espaldas al espejo, que quería ver si se marcaba el tanga, Sara lo hizo y pude comprobar que nada se veía, tan solo su culito hermoso y duro, una vez realizado esto le dije que estaba espectacular, después me alejé para que no pudiese observar la erección de mi pene.
Me salí del cuarto, ella se quitó el vestido y salió con la ropa que portaba antes, acto seguido me dijo que tenía un pequeño problema, le pregunté por cual era y me respondió que debía depilarse, que es muy pequeño el tanga y los vellos se le salían por los lados, le repliqué diciéndole que fuera a un centro especializado, pero Sara me respondió que no le gustaba ir a esos sitios porque le daba vergüenza, no dije nada, permanecimos callados unos segundos, hasta que mi sobrina me pidió que la depilara yo, no podía creer lo que me estaba diciendo, no respondí, pero ella insitito bastantes veces hasta que avergonzado accedí.
Fui al baño a buscar la maquinilla, una toalla, la crema de afeitar y una bolsa, cuando volví a la habitación, estaba sentada en el borde de la cama con la minifalda subida hasta sus caderas, de sus bragas salía un poco de vello por los lados, pero obviamente con el tanga si se verían más. Me quedé enfrente de ella, Sara me dijo que empezara, le ordené que se acostase en la cama y abriese un poco las piernas, le puse la toalla debajo de sus caderas, ella se encogió sus bragas, tapándose únicamente su rajita, y empecé a echarle crema, cuando terminé comencé a rasurarla. Cuando termine, le dije que fuera a lavarse y que me dijera que tal le había quedado, ella se fue al baño, mientras yo guardaba las cosas que había utilizado.
Al tiempo Sara salió y me pregunto por lo que me parecía, yo estaba de espaldas, guardando las cosas, cuando me di la vuelta la pude ver desnuda en su parte baja, estaba sin nada y con la minifalda levantada, su coñito medio rasurado, solamente con vellos en los alrededores de su rajita, le respondí que estaba bien y ella me replicó que para su gusto le debería quitar un poco más, le dije que de acuerdo, le indiqué que se acostase de nuevo, me acerqué y comencé a darle con la crema y después a recortar, mis ojos no podían salirse de sus labios vaginales, de un color rosado y algo brillantes. Mientras le iba quitando los vellos, rocé los labios con mis dedos, ella dio un salto, le dije que se quedase quieta, que la podía cortar, ella así lo hizo, y varias veces más mis dedos acariciaron fortuitamente su vagina. Me aproximé para ver mi obra de cerca y no pude resistir la tentación de sacar mi lengua y pasársela sobre esos labios, no dijo ni hizo nada, así que no me pude contener y continué, mi lengua empezó a introducirse entre sus labios vaginales, descubriendo su clítoris, el cual metí golosamente en mi boca, me olvidé de que era mi sobrina, le levanté las piernas sobre mis hombros y de rodillas al borde de la cama, le empecé a chupar la vagina como un desesperado, así durante un largo tiempo, arriba y abajo, introduciendo mi lengua en su vagina y absorbiendo su clítoris.
Más tarde le fui metiendo un dedo en su coñito, ella lo aceptaba gustosa, con la otra mano, me quité el botón del pantalón, me bajé la cremallera, me saqué mi polla de mi slip y empecé a masturbarme, alcanzando mi verga un tamaño increíble. Por esos entonces las piernas de mi sobrina me tenían como una prensa y me empujó hacia arriba, le quité la blusa y después el sujetador, pudiendo contemplar sus hermosos senos redondos, le chupé los pezones rosados y duros, tras un rato así me quité la ropa y me quedé en slip, aunque estos los tenía por debajo de los testículos, dejando mi pene al descubierto.
Sara me tumbó en la cama, ella se puso a horcajadas en mis piernas, me quitó el slip, y mi pene erecto se quedó apuntando al techo, mi sobrina abrió sus labios y con la punta de la lengua, me acaricio el glande durante unos segundos para después de repente meterse mi polla hasta el fondo de su boca, me empezó a mamar mi verga de una manera exquisita, la miraba y sus ojos se clava
ban en los míos mientras me seguía chupando mi miembro, dándome mucho placer, era una experta, se introducía casi entera mi polla en su cavidad bucal, con cara de placer lo repetía una y otra vez. Después la terminé de desnudar, tenía a mi sobrina completamente desnuda, chupándome la verga inmejorablemente.
Al rato, la agarré y la tumbé en la cama boca arriba, le abrí completamente sus piernas, me arrodillé ante su coñito y le di una nueva sesión de lamida de coñito, disfrutándolo en toda su extensión, incluso llegando a su ano. Hasta ese momento había estado silenciosa, pero empezó a gemir y a decirme que la chupase entera, que no parase, que le metiera la lengua y los deditos, no me hice de rogar y lo hice, lamiéndole toda su raja, metiéndole la lengua en su vagina, titilándole el clítoris y metiéndole un dedito en su coñito, ella empezó a levantar las caderas rítmicamente, mientras mi dedos de la mano se hundía en ella.
Poco después le empecé a frotar la cabeza de mi miembro en su rajita, ella se mordía los labios para no gritar, estuve así durante un poco de tiempo, esto la calentó mucho más, la tensa espera la estaba matando de placer, Sara no aguantó más y me atrajo hacia ella cerrando las piernas en mi cintura, la penetre poco a poco, centímetro a centímetro, sintiendo como su vagina se iba abriendo y se apretaba en mi verga, cuando la tuvo toda dentro, se la saqué y se la metí de un golpe, sus ojos se pusieron en blanco, empezó a temblar.
Sara estaba recibiendo mi polla una y otra vez, le puse sus piernas en mis hombros y mi pene iba entrando y saliendo de su coñito a gran ritmo, ella gritaba de placer, gemía sonoramente, así durante un largo rato, para después ponerla a cuatro patas, e introducírsela de nuevo, ella gritó de placer, le encantaba esa posición, sentía mi polla en su interior, su vagina apresaba mi miembro, era delicioso. Poco después, me quedé tumbado en la cama, ella se puso a horcajadas dándome la espalda y fue bajando su culo hasta quedar mi pene dentro de su vagina de nuevo, luego comenzó a subir y bajar su culito, follándose su coñito, mi sobrina era una experta. Momentos después nos corrimos, gritando ambos de placer, le llené su coñito de mi semen, Sara estaba muy feliz, sentada sobre mi pene, estuvimos así un rato hasta que ella se soltó y quedamos los dos tirados en la cama agotados.
Cuando nos repusimos, decidimos no decirle a nadie nada de lo sucedido, así que continuamos nuestras vidas como si nada hubiese pasado. Al otro día Sara fue a enseñarle el vestido a mi novia, a la cual le encantó.
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