1) televisión (*); es decir: la mutación de imágenes ópticas a señales electrónicas proporcionales al brillo de cada uno de los puntos que constituyen dicha imagen con vistas a su transmisión a distancia, nada más. Hay que decir que según el maestro Eco (¡entre otros/as con, incluso, tantísima autoridad como él!) se trata de una "práctica de BRUJERÍA que, por el bien de todos/as, hay que ERRADICAR"; pero, no ocultaré que yo, por ejemplo, feligrés de la mismaiglesia, en fin.., comulgo de forma distinta a mi admiradísimo, reverenciadísimo don Umberto... En cualquier caso, está más que claro que televisión es MAGIA (no se me confundan, ¿eh?; magia; y, no milagro); sin duda, fascinante y peligrosa.
2) Televisión (^); es decir, un sistema, hoy por hoy, de comer el coco (por supuesto, por supuesto..; la Televisión PODRÍA ser otra cosa pero es lo que es; y, permítanme aclararlo de paso ya.., la Historia es el relato de lo que es -la Mitología es otra cosa, ¿estamos?-) ensayado con voluntarismo por los británicos en 1936, con entusiasmo por los italianos un par de años después y con verdadera lucidez (en tanto en cuanto sus objetivos apriorísticos, of course...) por los nazis poco después. En abril de 1939, damas y caballeros, cae en manos de los yankees -opulentísimas, riquísimas manos; ya saben...- el rollete y empieza el DESPEGUE en plan cohete interplanetario: actualmente, nadie en mínimo usufructo de cualquier ínfimo ápice de potestas deja de tomarse muy, muy, muy en serio el, al parecer.., necesario control sobre los mass-media (que, nadie se engañe.., quieren decir, simplemente, televisión pública y gratuita -¡todos/as sabemos quién acaba leyendo los periódicos y quién tiene pastay tiempo para gozarse de la tele privée!-). Dejaré aparte las consideraciones derivadas de la, me dicen.., sacrosanta raison d'état (¡qué voy a saber yo, pobre de mí!); pero, no quiero que se piense que soy tan y tan burro que no me doy cuenta que la Televisión actual es una PORQUERÍA embrutecedora y deleznable desde cualquier punto de vista. Vamos..; que, no creo para nada que nadie con dos dedos de frente y sangre en las venas lo dude.
No sé si sabrán que, entre las múltiples instalaciones con que contaban los palacios reales en aquella casi mítica talasocracia cretense, figuraba, hace más de cuatro mil años, un retrete tal cual hoy como quien dice: contaba con canal de desagüe, cisterna ad hoc y taza. Aludiendo a tan, sin duda, utilísimo invento, el agudo maestro George Bernard Shaw (·) decía que "sólo una sociedad MUY refinada es CAPAZ de pensar en estas cosas; y, a la vez, ruborizarse de hablar de ellas"; pero, nuestras tazas, nuestros inodoros, ¡no tienen ná de élan cretense!: vienen, en un continuum sin cesuras de un, digamos.., poeta, llamado JohnHarington (:), ahijado de Elizabeth I (-), hombre díscolo y lenguaraz, que, poniendo el primer service en su (=) Richmond Palace -las azafatas reales decían, locas porque les pusieran uno, que era "una idea TENTADORA"- y haciendo el poema al caso se convirtió en el mesías de la cosa... Por esas cosas de la vida, el tal, digamos.., poeta fué desterrado, ¡fíjense ustedes!, a Bath (+). Allí, mientras esperaba que se girase la tortilla, comentaba de su higiénico invento que "se trata de una SIMPLE abertura en el suelo que NO necesita pozo ciego, ya que una CORRIENTE de agua, CONTROLADA mediante una VÁLVULA, y un SISTEMA de palancas, pesas y manivelas CONTROLAN a la cisterna para abrir Y cerrar cierto dispositivo por el que corre"...
Vamos..; que, la MIERDA y demás no era, en puridad, cosa de su invento.
El mismo caso, analógicamente, que el televisor; ¿no les parece?
Siempre, en cualquier caso, a su disposición.
Jaume de Ponts i Mateu jaumedeponts@tera.es
Tortosa (Baix Ebre)
-Catalunya/UE-
09/12/2005, 05'03 hs. a.m.