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La Rivalidad Ante La Igualdad
Capítulo 1: Una vida normal y justa para todos
El amanecer en aquellas ruinas griegas no era el mismo de siempre, aquellos pilares iluminados siempre por la luz de la luna pedían un nuevo resplandor, el aroma melancólico del Santuario era inevitable.
Aquél resplandor que tanto pedían los antiguos pilares del Santuario había llegado.
Iba vestida de blanco, cual festividad nupcial, de piel blanca y cabellos como hermosas orquídeas lilas, sosteniendo su báculo que representaba la gran fuerza de Niké.
“La luz alumbra hasta las más grandes profundidades de los infiernos y es capaz de opacar con su mismísima claridad a la muerte…”
Saori Kido lloraba de emoción frente a las tumbas de los caballeros dorados que dieron la vida por ella.
– Dios siempre da oportunidades, perdona y cuando hay la chance de una tercer oportunidad, solamente la meritan aquellos que se han esforzado por ello…
Poniendo en alto su báculo irradió aquella luz que hacía tanta falta y la tierra empezó a retumbar. Ella mirando al cielo suplicó a los dioses que se apiadaran de ellos, y pinchándose un dedo dejó caer una gota de sangre a la madre tierra.
Las lápidas empezaron a quebrarse, finalmente los epitafios habían sido borrados y era una nueva oportunidad, una oportunidad que tenía que ser empleada de una manera mucho más sencilla, a manera de premio.
La diosa Atenea siempre consiente a la raza humana, y este fue otro de sus maravillosos gestos. Al ver que los ataúdes se abrían, ella mostró su lado humano sorprendiéndose del efecto de su plegaria.
Todos reunidos a su alrededor, la diosa solamente dio una consigna: el llevar una vida normal, sin pesares ni presiones. Solamente cuando la tierra peligre y las respectivas casas peligren usarán las armaduras de oro, porque todavía continua recorriendo por las venas de cada uno de ellos la sangre que los hizo ser caballeros dorados.
Ellos aceptaron esa consigna y no opusieron palabra contraria, solamente que les costaría llevar una vida completamente normal.
– – Creo que extrañaré mucho este lugar - dijo Mu mirando con tristeza las casas
– - ¿Y quién no? – respondió Aldebarán – hemos pasado mucho tiempo acá, hemos pasado por tantas cosas…
– - ¡No lloren! ¡Parecen unas niñas! – los reprendió Death Mask mientras se le escapaba una lágrima
– - ¡Pero si vos también estás llorando! ¿qué hablás? – se incorporó Milo con cara de tristeza y a punto de llorar
– - Mucha valentía, mucha valentía pero al final siempre lloran ustedes – acotó Afrodita en pose de modelo
– - ¡Claro! ¡Porque vos ya parecés una niña! – le contestó Aldebarán desafiante
– - ¡Uy! Esto se está por poner muy bueno… – dijo Kanon por lo bajo riéndose, y los otros cuatro empezaron a discutir mientras Mu hacía de árbitro entre ellos
– - ¡BASTA! – gritó Aioria, y se callaron todos – ¡son el colmo! Ubíquense, hoy es un día muy especial para cada uno de nosotros, hoy es el comienzo de una vida nueva y tenemos que aprovecharla, sería una falta de respeto hacía la señorita Saori si no lo hacemos – mira con admiración a su hermano Aioros – eh… se me olvidó lo que iba a decir
– - ¡Ah! Bueno, parece que no caés todavía de que tu hermano está vivo ¿verdad? – preguntó Saga
– - El que no cae que está vivo sos vos, porque vos lo mataste… – contesta Aioria con un poco de enojo
– - ¡qué buen remate!, Aioria – exclama Milo
– - ¡Ah bueno! Termínenla – exclama Mu, y otra vez todos empiezan a decirse de todo
– - ¡BASTA!!! – interfirió Aioros cortando el barullo – por una vez en la vida no se peleen, lo que pasó con Saga quedó en el pasado y yo lo he perdonado…
– - Además yo te lo había preguntado bien, Aioria – le dice Saga un poco ruborizado – no era para que te enojaras así conmigo
– - Perdón, Saga – se lamenta Aioria – sabés que a veces la memoria queda y eso no se puede borrar.
– - Bueno, bueno. A ver si la cortan con ese tema y nos ponemos las pilas todos, chicos – dijo Shura – yo tengo una súper idea ¿qué les parece si nos vamos a la mansión Kido que está aquí en la capital griega y de ahí vemos como hacemos para contactar a Seiya y a los demás?
– - Hace mucho que no escucho de vos algo tan… tan… ¿noble? – dijo Camus
– - ¿Me estás tomando el pelo, Camus? – preguntó Shura un poco molesto
– - No, enserio te lo digo…
– - Después dicen que paremos de pelear y ahí ven cómo se comienza
– - ¡Basta, chabones! (1) - gritó Mu
– - Eso demuestra que en el último tiempo no han madurado nada – acotó Shaka muy cortante
– - ¡Claro! – exclama Camus – ¡porque estábamos muertos, pedazo de salame! (2)
– - Todos los franceses son iguales, gracias por confirmármelo – responde Shaka con tranquilidad…
– - ¡BASTA! – reitera Aioros – sino los mato a todos y que la segunda oportunidad se vaya por los caños, ustedes eligen…
– - No es necesario llegar a esas sugerencias, Aioros – lo frena Mu, muy preocupado
– - Es que no entienden estos chicos, ¡por los dioses! – y miró al cielo con una expresión de “porqué a mí”
Después de esa discusión, los caballeros dorados partieron hacia la mansión Kido que se encontraba en Atenas.
Hacían años de que los chicos no veían la calle en un gran esplendor, copada de personas, caminando de un lado a otro. La vida en el santuario los había consumido, tantas preocupaciones los habían hecho dejar de lado las cosas lindas de la vida.
Shaka y Mu estaban de lo más contentos, miraban para todos lados. Iban con un guía hasta la mansión, así que cuando llegaron se quedaron impresionados ante los imponentes portones, los jardines preciosos que tenía, todo.
Cuando entraron los recibió la misma Saori y detrás de ella un gran personal de servicio a su disposición.
– Sean bienvenidos, caballeros. De ahora en más esta será su casa, tengan la libertad de sentirse cómodos – y hace un ademán hacía atrás para mostrar a todo el personal – cualquier cosa que necesiten pueden consultar al personal, todo lo que tenga que ver con las cosas de la mansión, lo que sea – apoya su mano sobre la baranda de la gran escalera – ahora síganme, les voy a mostrar sus habitaciones, espero que no les moleste compartirlas, serán de a dos y otras de a tres.
De esa manera Saori subió las imponentes escaleras seguida por los doce muchachos.
El pasillo del piso superior estaba alfombrado de un color ver inglés, y empezó a señalar las habitaciones.
– - Perdonen si las ubicaciones no les gusta, pero creí que serían las correctas – señaló a la primera puerta – Aioria y Aioros van a dormir en estas habitaciones, abrió la puerta y se dio a conocer una hermosa habitación de color marrón, con hermosos muebles al estilo rústico moderno – ya pueden pasar a dejar sus cosas
– - ¡Magnífico! – exclamó Aioros – es hermosa. Aioria, mirá ese ventanal…
– - Ustedes…– prosiguió Saori – dejen a los chicos que se ubiquen, síganme – y apuntando hacia la puerta que estaba al frente de la de los hermanos castaños, la abre y da a descubrir una habitación toda decorada de color verde, con antiques de muebles, de igual finura que la habitación de Aioria y Aioros, con un ventanal precioso y un piano al lado de ella – esta es su habitación chicos – lo dijo dirigiéndose a los gemelos Saga y Kanon
– - ¡Wow! Está buenísima – dijo admirado Kanon – y tiene un piano ¡voy a aprender a tocarlo!
– - La habitación que sigue es la de ustedes tres – lo dijo mientras apuntaba a la habitación que estaba al lado de la de Aioria y Aioros mirando a Shura, Camus y Milo. Abrió la puerta y mostró un espacio completamente agradable, una habitación con mesa de pool, amueblado en un estilo moderno. Los ojos de Milo se abrieron de par en par
– - ¡Tiene mesa de pool (3)! Siempre quise jugar… – no esperó mucho y fue el primero en meterse en la habitación a elegir su lugar.
– - Enfrente de la habitación de los chicos van ustedes dos – dijo Atenea señalando a Death Mask y Aldebarán, y abriendo la puerta se mostró una habitación totalmente de estilo inglés, con un hermoso home-theater, y cada cama estaba junto a un ventanal – Shaka, Afrodita, ustedes van en la habitación de enfrente – abrió la puerta y un hermoso cuarto al estilo marroquí se presentó, el cuarto poseía una hermosa cómoda con motivos pintados en oro y un hermoso espejo de forma antigua.
– - ¡Ese espejo es hermoso! – Afrodita quedó estupefacto con él.
– - Y… ¿yo? – preguntó Mu tristemente
– - Creo que vos sos el único afortunado mi querido Mu – dijo Saori muy sonriente – esta es tu habitación – abrió la puerta y se vio un cuarto con un estilo muy raro, con una combinación de moderno con antiguo – vos vas a dormir solo, Mu.
– - Pero ¿por qué?
– - Pensé que quedaban mejor así las ubicaciones ¿no estás contento verdad?
– - No, nada que ver, todo bien. No hay drama, sólo pregunté de chismoso.
Después de unas horas, los chicos estaban instalados en sus habitaciones, todos muy cómodos.
Las emociones después de muchos años hacían que todo sea mucho más lindo y más llevadero. Más que nada por Aioros y Aioria, Saga y Kanon, los hermanos separados por el destino, y los otros por su rivalidad ante la igualdad.
Todos empezaron a recorrer la mansión con mucha curiosidad, estaban muy encantados con ella, y a donde iban siempre tenían alguno del personal de servicio a su disposición. Se preguntaban si no era demasiado para ellos, pero según Saori, era lo menos que podía hacer por ellos en forma de agradecimiento.
Los gemelos se separaron del grupo entero y se fueron por otro pasillo a una de las habitaciones que parecía en desuso, entraron muy despacito y prendieron la luz. Allí aparecieron las doce armaduras en sus respectivos cofres. Saga y Kanon quedaron atónitos.
– -¿Qué carancho hacen las armaduras acá? – dijo Kanon mirando como tonto a los cofres
– - Eso es lo que yo quiero saber – respondió Saga – supuestamente estas cosas tendrían que estar en el santuario pero no acá… acá no… ¿qué significa esto?
– - ¿Será que el Santuario ya no es tan seguro como antes?
– - Lo dudo, Kanon. El Santuario es uno de los lugares más seguros de Grecia, así que no hay justificativo para esto. ¿Eh? Ese ruido de puerta es… – los gemelos miran hacia la puerta y ven que Saori había ingresado a la recámara.
(1) Chabón: s. Designación general de "persona"
(2)Salame: adj. Tonta/o, Boba/o.
(3) Pool: s. Billar
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