Login Registrarme Usuarios Usuarios Estadisticas Estadisticas Encuestas Encuestas Buscar Buscar Ayuda Ayuda

Registrese en el foro o acceda para poder participar Saint Seiya Yaoi Saint Seiya Yaoi 03.Parejas de Hades 03.Parejas de Hades
Sin Plumas con las que Alzar el Vuelo [MiAi] *JSKA Sin Plumas con las que Alzar el Vuelo [MiAi] *JSKA (0.400 s)

Sin Plumas con las que Alzar el Vuelo [MiAi] *JSKA

FECHA El 16/07/08 a las 11:07:18 IP GUARDADA
Utilidades del Tema Puntuar Tema
Utilidades del Usuario
Online Derkez
Obsesionado Yaoi


Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:
362
1917
511
El 01/08/07 a las 06:08:18
Sin Plumas con las que Alzar el Vuelo [MiAi] *JSKA

Título: Sin Plumas con las que Alzar el Vuelo

Autor: Derkez

Traductor: --

Beta: --


Razón: Evento " Janma dhin ko Subha Kamana, Aiacos!", organizado por "Hilador de Plumas" para celebrar el cumpleaños del nepalí.

Dedicatoria:
--

 

Personajes.

Principales: Aiacos
Secundarios: Minos
Incidentales: --
Originales: Niihiar, guardias

Pareja principal: MinosxAiacos

Parejas secundarias: --



Tipo: ¿Intriga?

Clasificación: G

 


Advertencias: --
 

Estado: Finalizado

Ultima Actualización: --


Comentarios adicionales: Ya me había llegado a pensar que no lograba terminarlo T_T Si bien lo empecé poco después de sacar el Evento, con lo desganada que he andando poco me ha dado tiempo a escribir. Mi intención habría sido traer otro escrito más; pero no me ha sido posible. He de decir que acabo de terminarlo y no he podido repasarlo, por lo que es posible que haya errores. Intentaré enmendarlos en cuanto tenga opotunidad.

En lo persona, puede decir que, en cierta forma, fue un reto escribir semejante fic. No sé cómo me haya quedado, si haya sido buena la idea o no, pero ando bastante satisfecha. Aunque mentiría si digo que no me esperé más de mí misma. Osease, me hubiera gustado hacerlo de una mejor manera, más planteado y largo; sin embargo, no pudo ser.

El título puede sonar algo incoherente, pero tiene cierto significado implícito.

En fin, si alguien tiene alguna crítica (no me importa lo dura que sea), se la agradecería enormemente ^^



Resumen:
En las exóticas tierras orientales de la lejana India, un dios acaba de ser dueño de un preciado tesoro material. Él mismo deberá de encontrar al guardián adecuado para que lo cele adecuadamente. No obstante, todo ello será en base a un pago...


Registrese en el foro o acceda para poder participar

Reportar a My-Forum



RESPUESTAS AL MENSAJE - Respuesta/-s
FECHA El 16/07/08 a las 11:07:09 IP GUARDADA Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Derkez
Obsesionado Yaoi



Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:
362
1917
511
El 01/08/07 a las 06:08:18





Sin Plumas con las que Alzar el Vuelo











Un ocaso más ya se cernía sobre el mundo, una vez más el sol deseaba jugar con la luna a no encontrarse salvo en contadas ocasiones. Ninguna nube podía verse en un cielo amarillento y anaranjado, aunque tampoco eso era de verdadera importancia para él. Sus ojos tan sólo contemplaban el ir y venir de las aves que buscaban por ese entonces un refugio en el cual pasar la noche, mientras que las más ávidas intentaban cazar la última comida de aquél día que ya tocaba a su fin, cosa de la que él no tenía que preocuparse.

Se encontraba sentado, recostado más bien, sobre mullidos cojines rellenos de cálidas plumas, disfrutando de un confort sin igual. De vez en cuando se llevaba a la boca algún exquisito bocado que sus sirvientes le habían preparado con aquellas serpientes que él mismo se había entretenido en dar caza aquella mañana, como ya era su costumbre. La saña con la cual mordía cada trozo de carne delataba el profundo odio que dispensaba a aquellos seres a los cuales no consideraba otra cosa que una cruel aberración de los demás dioses, aquellos más poderos que él, los que se habían involucrado en establecer todo aquél orden que se daba en aquél mundo llamado Tierra. Porque él, si bien algunos llegaban a considerarlo un semidiós, gozaba de una reputación impecable entre los más grandes, quizás debido a su enorme silueta cuando decidía adoptar su verdadera forma. Y ello no impedía a que no se acomodara tanto como lo deseaba.

Poseía un hermoso palacio situado en un lugar al que sólo deidades y sus sirvientes podían acceder, así como otras criaturas que no se daban a conocer ante los hombres, los cuales tan sólo se dedicaba a adorar a aquellos seres magníficos desde la distancia y en completa ignorancia sobre su verdadera existencia, razón por la cual más de una guerra ya se había desatado.

Sus dependencias no estaban repletas de oro como las de otras deidades, pero tampoco un completo negado para estas. Sobre los ropajes que vestía en aquél momento, sobre el adoptado cuerpo humano, podían apreciarse sin muchas complicaciones una cara ornamentación procedente de Europa y la India, así como ropajes de seda y oro brillante. Además de todo ello, plumas de aves exóticas, como pavos reales, eran el toque perfecto para terminar el excelso trabajo de adorar a su propia perfección, adornando estas la parte superior de aquél impresionante yelmo que cubría en su totalidad su cabeza, pero no por ello ocultaba aquél oscurísimo cabello negro que le llegaba hasta algo más allá de los hombros.

Darse un momento de calma como aquél era algo más bien común en su nunca copada agenda. A decir verdad, saborear tan exquisito manjar era pan de cada día para su persona. No obstante, también otros motivos ocupaban su mente, asuntos que en aquél momento se molestaba en rumiar. Mas poco le duró aquella magnífica vista que representaba el vuelo multitudinario de aves en aquél cielo confuso, pues alguien osó interrumpir su deleite llamando con extrema suavidad a la puerta. Era un sirviente, ¿quién más sino? El hombre pedía permiso para ingresar al lugar, algo a lo que él no pudo rehusarse, aunque quizás más tarde se encargara de que no lo molestaran en largo tiempo.

Nada más aceptarse su petición, el siervo entró para darle el parte diario enviado por los demás dioses. Una vez éste se hubo marchado, él se incorporó, acercándose a uno de los grandes ventanales de la estancia. Una imponente águila de plumas pardas y negras volaba hacia él con un majestuoso porte. Él extendió el brazo en el cual aquél rapaz se posó. Ella graznó, contándole cosas que sólo él entendía.

Según parecía todo estaba marchando bien. Era poseedor de un pequeño pero valioso tesoro el cual no tenía lugar en el que ocultar y Niihiar había encontrado el lugar perfecto en el que conservarlo, tal y como se lo había pedido- Tan sólo quedaba un pequeño detalle. Acarició las plumas suaves del águila, la cual tan sólo se limitó a volver la mirada hacia la bandada de pájaros que aún se movía con las incorpóreas y desgarradas masas nubosas. Entonces, extendió las alas y emprendió el vuelo, dispuesta a cazar su cena.

Había dejado a su amo con una sonrisa triunfal en los labios. Gran parte del problema resuelto estaba, tan sólo había que ultimar detalles. Podía sentir ya la frialdad de todo aquél inmenso y hermoso oro sobre su piel tostada, anhelando el contacto directo. Con un poco de suerte no tendría que esperar mucho para hacer aquél sueño realidad.

Con un movimiento se deshizo del yelmo, el cual cayó al suelo con parsimonia extrema. El viento aprovechó su descuido para revolverle un poco los cabellos azabache. A él no le importó. Se subió al alfeizar de la ventana, extendió los brazos y se arrojó al vacío. No cayó. Cientos de plumas rellenaron aquél hueco existente entre sus brazos y su cuerpo, simulando unas alas gigantescas terminadas en aquellas dos manos morenas. Un pico dorado había aparecido en su faz, ahora con una apariencia más de ave. Garuda debía de ser aquél que instalara la noche en el mundo, el encargado de tapar el sol con su imponente silueta. Él había de ser quien enviara a las aves a dormir.



------x------



Sus pasos dejaban marcadas sus huellas en el camino como estigmas causados a la mismísima tierra, quién no parecía tener el suficiente ánimo como para quejarse de aquél desconsiderado trato que se le dispensaba. Sombras cubrían por completo su alrededor, acechantes, aunque no por ello conseguía instaurar siquiera en más mínimo atisbo de temor en su persona.

Podía oír con toda claridad los chasquidos y crujidos que se producían en todas direcciones cada cierto tiempo, señal inequívoca de que algún animal andaba cerca, acechando a alguna presa entre las cuales él posiblemente no se encontraba. La cautela no lo acompañaba ese día, siendo él quién era no necesitaba pasar desapercibido para nadie; ninguna bestia se atrevería a atacarlo, aún a pesar de tener una presencia humana, como ya solía ser costumbre en él.

Quizás por ello el frío de aquél nevado paraje estuviera jugándole una mala pasada, adhiriéndose a su piel como molesto parásito, indiferente ante su divina condición. En ese momento se encontró desdeñando aquellas tierras y anhelando su pronto regreso a aquél que era su hogar. Tenía una misión que cumplir, poner la última pieza en todo aquél rompecabezas que había formado, cuya llave se la había dado un infante con el que había aceptado llegar a entablar una conversación, simulándose él un embajador de los mismísimos dioses, ocultando el verdadero hecho de su propia condición. A fin de cuentas... ¿que le interesaba al humano saberlo?

Un estruendo de hojas y ramas lo devolvió al momento, haciendo que se detuviera por un instante y buscara con sus ojos rojos en derredor. Tan sólo fue capaz de distinguir una silueta alejarse en el cielo, más allá del ramaje no muy espeso que constituían los árboles de aquél bosquecillo que atravesaba. Una enorme silueta se recortaba contra el oscuro lienzo, empequeñeciéndose esta por momentos al alejarse. Una sonrisa triunfal acudió a sus labios al ver su objetivo más cerca: los datos proporcionados por aquél hombre habían sido más que certeros.

Continuó andando por entre aquellos árboles de copas altas y troncos gruesos en los cuales la vegetación se anudaba formando una húmeda atmósfera hasta que pudo notar como el aire frío se colaba frente a él entre la maleza, señal inconfundible que la vegetación ahí tocaba a su fin. No tuvo que andar mucho antes de poder distinguir a lo lejos la tenue silueta de unos altísimos riscos cortando con la débil luz de la luna. Las desventajas que representaba por aquél entonces su cuerpo de humano eran bastantes, como el no poder llegar a visualizar con nitidez su objetivo, uno al que no deseaba llegar precisamente a pie.

Tras asegurarse de que a su alrededor todo era planicie, extendió ambos brazos, los cuales al instante se convirtieron en unas enormes alas con las que remontó el vuelo en un instante. Garuda se adueñaba de nuevo de los cielos.

En cuestión de minutos pudo ver la roca lisa de la superficie de aquél peñasco desocupada, como invitándolo a aterrizar sobre ella. Él no se hizo de rogar, posando con medida fuerza la planta de los pies sobre el suelo. Los brazos cayeron inertes a ambos lados, mas no adoptaron la forma humana que antes habían adquirido. Sus ojos, más dilatados que de costumbre, se centraron en el frente, en algo que ahora sí podía apreciar con claridad: una figura enorme le daba la espalda, al parecer ocupada en algo que tenía delante suya.

Durante unos escasos instantes únicamente esperó, hasta que consideró demasiada insolencia de parte de aquella bestia semejante trato para con una deidad. El sonoro batir de sus alas pareció llamar la atención del ser, quién agitaba pasivamente la cola de león que poseía y se dignó a girar un tanto la cabeza cubierta de plumas y rematada por un enorme pico que resplandecía con elegancia bajo la luz lunar. Decir que por un escaso momento él, Garuda, no había sentido el más mínimo signo de admiración habría sido un completo engaño.

La criatura pareció entender aquello que se ocultaba tras la expresión dura que marcaban las facciones de la deidad que optó por girarse hasta quedar casi frente a frente. Fue entonces cuando el soberano de los cielos pudo apreciar aquella enorme serpiente de la que estaba dando buena cuenta. Una pequeña risita irónica guardó sólo para sí.

Él había cazado en otro tiempo ese tipo de alimañas, víboras inmundas a las que había considerado unas enemigas eternas, hasta que aquél príncipe budista, el mismo que le diera el paradero adecuado de aquél ser, se hubiera tomado la molestia de enseñarle la importancia del vegetarianismo. Y a pesar de que ya no se dedicara a cazar ningún animal, aquella escena la parecía sumamente divertida y atractiva.

-¿Sabes por qué estoy aquí? -Garuda deshizo cualquier pensamiento de su mente que no fuera aquello que lo atañía para con aquella bestia.

Ésta hizo un leve gesto con la cabeza que el dios no supo si interpretarlo como una respuesta o como un intento de poder desgarrar una mayor cantidad de la presa de la cual daba buena cuenta.

-Necesito los servicios de un ser de tu raza y qué mejor que hacerte la propuesta a ti, aquél que dicen que es el mejor en su labor, cuya vigilia ha servido ya en otra ocasión a los dioses.

El grifo no hizo gesto alguno, limitándose a continuar despedazando a aquella serpiente. Y parecía que aquello a Garuda no le hacía ninguna gracia. ¿El mejor de todos aquellos nobles seres se comportaba de semejante manera para con él? ¿Como diantre se suponía que podía él confiar entonces en semejante bestia?

Tras considerar suficiente aquella falta de respeto, decidió acabar con el encuentro en cuanto antes. Después de todo si el grifo se rehusaba a trabajar para él no tenía otra cosa que hacer que buscar a algún otro de su especie que sí estuviera dispuesto a hacerlo y no se comportara de tan irrespetuosa manera.

-Custodiar el tesoro de un dios no será algo que se te proponga muy a menudo. La recompensa por tal servicio será más que suculenta. Si interesado estás en esta oferta, búscame allí dónde el sol nace.

Agitó con presteza las enormes alas, elevándose en el aire con un notable estruendo. El híbrido lo observó marchar sin mucho interés, terminado su banquete por aquella noche.



------x------



El ocaso se había pintado en el cielo hacía ya unos minutos atrás, trayendo también consigo una pequeña y fresca brisa que le mecía los cabellos. Detuvo su caminar y alzó los ojos para contemplar la estructura que, suponía, debía de ser su destino. Un pequeño y estrecho sendero serpenteaba adelante, ascendiendo a través de recovecos hasta morir en la entrada de aquél pequeño palacio.

Siguió la senda sin vacilación, comenzando de inmediato la subida. Cualquier viajero que tuviera la suficiente valentía como para atreverse a llegar hasta aquél edificio, se habría detenido en ese punto a descansar, bien por unos minutos o para pasar allí mismo la noche. Mas aquella posibilidad no pasó siquiera por su mente.

Una vez llegó a la entrada, se detuvo un instante para echar una mirada en derredor. La tranquilidad que allí podía palparse no había de ser real, pues no se podía imaginar que nadie estuviera custodiando aquella puerta. Sus suposiciones se confirmaron cuando fue a adentrarse en el pequeño jardín que daba acceso al edificio, al cortarle una figura el paso.

-¡Deteneos, forastero! Nadie puede acceder al lugar a menos que de una seña o haya sido invitado por el mismísimo morador.

Aunque el guarda parecía mostrar la hostilidad adecuada para con los extraños, él no se intimidó en lo más mínimo. Hizo un pequeño gesto con la cabeza, como si fuera un medio para que disculpara su intento anterior.

-Lamento tener que comunicarle que no gozo de ninguna seña -habló él, como si fuera un débil murmullo-, pero sí podría decirle que Su Majestad me espera. Por lo que si es tan amable...

Un gesto de sorpresa se evidenció en las facciones hinchadas del custodio. Relajó un tanto su posición, aunque se notaba bastante tenso. Con cierto recelo le pidió que lo siguiera, para más adelante, indicarle que lo esperara. Él no dijo nada, limitándose a esperar como se le había señalado. El guardia regresó momentos después, con un rostro algo más relajado pero evidentemente confuso. Se posicionó a uno de los lados de la puerta y le permitió el acceso al recinto. Él no tardó en aceptar lo que se le brindaba, captando de inmediato la luz que desprendían unas brasas que ardían a uno de los costados de la puerta.

El lugar no estaba demasiado iluminado en un principio, pero a medida que se iba adentrando la intensidad de los haces luminosos crecía con intensidad. La decoración no podía decir que fuera una exquisitez, aunque no le parecía demasiado estridente para su gusto. De vez en cuando algunos retazos de telas brillantes y lienzos se dejaban ver en las paredes en las cuales estaban expuestos. El suelo, de una piedra clara, se notaba un tanto gastado, más debido al tiempo que a las pisadas con las que contaba sobre su superficie.

De cuando en cuando podía encontrarse a algunos criados yendo de un lado a otro o bien atendiendo a las aves que permanecían encerradas en unas enormes jaulas y se preparaban para pasar la noche. Él no les prestó atención a nada, limitándose a centrarse en el camino que le habían indicado que debía seguir. Al doblar uno de los recodos del pasillo y llegar a un corredor más iluminado y decorado, otro guardia le detuvo el paso.

El guardia llamó tímidamente a aquella puerta que flanqueaba el paso al final del pasaje. Garuda, quién en ese momento se encontraba jugueteando con algo entre sus dedos, volvió su mirada hacia la puerta, un tanto molesto por aquella interrupción, por lo que le permitió el acceso al sirviente con un susurro entre dientes.

-Mi Señor, un huésped solicita vuestra audiencia, ¿le hago pasar? -preguntó el guardia en un tono suave.

La deidad alzó débilmente una ceja, como si lo sorprendiera aquello. Era cierto que antes había llegado otro de sus subordinados informándole de que un extraño solicitaba el paso al interior del palacio; mas no había llegado a pensar que realmente se decidiera a hacerlo. Muchos de los que osaban llevar a cabo semejante acción, solían desaparecer cuanto antes, dejando todo en una mísera pérdida de tiempo.

Hizo un leve gesto de asentimiento con la cabeza al custodio en respuesta. Este le hizo una reverencia y salió de la sala para permitirle la entrada a quien esperaba afuera. El visitante se apresuró a adentrarse en la estancia con paso firme y altivo, haciendo que sus finos zapatos emitieran un débil quejido al caminar.

El crujido de la puerta cerrarse fue el desencadenante que provocó que Garuda girara el semblante hacia su nuevo huésped. Pudo verse la sorpresa reflejada en su faz al examinar al extraño. Este, de finas y pálidas facciones, parecía proceder de algún lugar colmado de nieve y reinado por las bajas temperaturas. El largo cabello blanco le caía hasta un poco más allá de la mitad de la espalda y sobre los ojos a modo de flequillo, de modo que no podían apreciar sus iris. Portaba unas ropas que, si bien parecían ligeras, eran sin dudad de abrigo, las cuales custodiaban una silueta estilizada y algo corpulenta, señal de un buen trabajo físico diario. Algo en él se le antojaba conocido; mas no podía decir el qué con exactitud.

-Lamento no haber podido avisaros de mi llegada -habló el recién llegado, con cierto tono ceremonioso-. Espero que no sea inoportuna mi visita.

-Lo será o no dependiendo del motivo por el cual estés aquí.

A pesar de tener algunos mechones de oscuro cabello sobre sus ojos rojos, se podía leer a la perfección las ansias que el dios tenía por averiguar quién era aquél sujeto, pues sus pupilas no dejaban de inspeccionarlo ni un segundo.

-Fuisteis vos el que me convocasteis en vuestro palacio cuando me ofrecisteis una labor de la cual ocuparme -respondió el de cabellos blancos.

La expresión de la deidad se suavizó un poco al oír aquello. Debía de haberlo imaginado. Con aquél porte tan altivo y elegante, había sido error suyo el no haber relacionado a aquella impresionante bestia con su huésped. ¿Así que tales seres podían adoptar una forma humana si así lo deseaban? Eso sería provechoso entonces, más de lo que habría llegado a pensar.

-Cierto, una a la cual no respondiste en su momento y que aún sigue en pie -con un gesto, le indicó al otro que se sentara sobre unos mullidos cojines situados en el suelo, frente a dónde él se encontraba tumbado-. ¿Podría saber el nombre de aquél con el que tendré el placer de tratar?

El visitante se encaminó hacia el lugar que le habían señalado de manera correcta. Escapó unas respuesta de sus labios cuando se acomodaba en su lugar.

-Minos.

Una débil curvatura se evidenció en los labios de Garuda. Sabía a ciencia cierta que no era aquél su verdadero nombre, aunque tampoco le importaba eso en demasía. Por lo pronto, aquél grosero grifo con el que había tenido la mala fortuna de encontrarse, parecía ser que se había apoderado en un abrir y cerrar de ojos todos aquellos modales que le faltaran.

-Me agrada saber que la oferta te interesa, a fin de cuentas -continuó hablando el anfitrión.

-No podría negar que no es algo que no Sepa cumplir -puntualizó el otro-. No obstante, antes de seguir con la charla, me gustaría saber cuáles son vuestras condiciones, el qué me ofrecéis si acepto vuestra propuesta.

El dios dejó aquello con lo que se entretenía jugueteando en un cuenco cercano, fijando por completo su atención en su visita. Era directo, y eso le gustaba; no había que perder el tiempo con cosas de las cuales no había ninguna necesidad.

-Supongo que podría ofrecerte alimento diario, y todos los lujos que desees, si es que lo consideras oportuno -comenzó ofertando la deidad.

-Una parte del tesoro no estaría nada mal -refutó Minos, a quién no parecía seducirle la idea de una vida acomodada.

Garuda parecía no haber esperado semejantes palabras. No daba la impresión de estar muy acorde con ellas, tal y como lo exponía la intensa mirada con la cual contemplaba a su huésped. Sin embargo, aceptó.

-Además de eso, me gustaría poder contar con la caza apropiada, tener la libertad de dar buena cuenta de aquellas aves que tan meticulosamente guardáis en enormes jaulas.

Si la anterior proposición la consideraba un tanto fuera de lugar, aquella petición le parecía excesiva y absurda. ¿Darle sus preciadas aves? ¿Quién diantre se creía aquél grifo que él era? El rictus en el cual se sumieron sus morenas facciones hizo aparecer una sonrisa socarrona en los pálidos labios del otro. Al parecer se atrevía a desafiarlo.

Su reacción más inmediata habría sido matarlo y haber contactado con otro de su misma especie a quién poder darle el encargo. Mas esto ya lo había hecho con anterioridad y estos se había rehusado al tener ya un confortable lugar en el cual cuidar a aquellas crías que ya había nacido. Era plenamente consciente de que aquél era su última oportunidad de tener su tesoro a salvo y en perfecta vigilia.

Un gutural bisbiseo, producto de una derrota no admitida, fue lo que llegó hasta los oídos de Minos. Su vista, oculta, estaba fijada sobre aquellos iris de intenso color rojo, aguardando por una respuesta más convincente.

-Está bien, pero será ese el último capricho que te conceda -siseó entre dientes, dejando en claro que no estaba dispuesto a arriesgar mucho más.

-En ese caso, no hay más que hablar -el de blancos cabellos se puso en pie y le extendió una pluma dorada de gran tamaño que había sacado del interior de su manga.

Garuda la tomó con brusquedad, cambiándosela por una negra que había tomado de aquél ornamentado yelmo que solía llevar, como era debido. El pacto ya estaba sellado y ambos habían de cumplirlo.

El dios silbó de manera aguda, haciendo que momentos después un águila de enorme envergadura apareciera por uno de los grandes ventanales sin cristales, a través de los cuales se podía apreciar sin mucha dificultad que ya era noche cerrada.

-Si está todo en orden, Niihiar será la que te guíe hacia el lugar -indicó la deidad-. Si deseas informarme de algo, ella será quien me traiga el recado.

Con un debido gesto, el de cabellos blancos se despidió de su anfitrión para seguir a aquella ave que se había tomado una ruta de salida diferente de la que él había seguido para entrar.

Garuda no lo despidió, sólo se limitó a tomar aquello que antes dejara en el cuenco y continuar lo que instantes antes había interrumpido.



------x------



Habían pasado dos meses desde entonces. Todo había transcurrido de manera calma. Gracias a las esporádicas visitas que Niihiar le hacía, había llegado a saber que el tesoro permanecía intacto y nadie se había molestado en averiguar aún su paradero.

Ciertamente, el trabajo del grifo era algo sumamente eficaz. El águila le había informado de todos los movimientos de este, y así era como se había enterado de que en ningún momento había abandonado su puesto, con la única excepción de los minutos en los cuales salía a cazar alguna presa con la cual alimentarse.

Lo mejor de todo ello era que, al parecer, Minos se había olvidado de sus peticiones, pues no había ido a reclamarle lo que habían llegado a pactar. Y él no sería precisamente quien le recordaría lo que por derecho le pertenecía.

Quizás ese fuera el error del que más se acabara arrepintiendo. O tal vez no.

No distaba mucho aquél día del de entonces, pues el cielo ya se había teñido de los colores de la noche, sin que ninguna estrella brillara en el lienzo oscuro, ni que la mismísima luna se pudiera presenciar.

Un golpe en la puerta hizo que sacara su atención del paraje que contemplaba. Le permitió el acceso al sirviente con una escueta palabra, deseando que tuviera algo importante que comunicarle en vez de haberlo molestado por vanidades. Sus facciones, endurecidas por la interrupción, adquirieron mayor rigidez al oír lo que el siervo le había comunicado: aquellas aves que guardara con tanto celo en las enormes jaulas, habían sido todas ferozmente atacadas, como si hubieran servido de alimento para un temible depredador.

Sin molestarse siquiera en despedir al súbdito, Garuda abandonó inmediatamente el edificio, dirigiéndose de inmediato hacia el único lugar que acudió a su mente. Si aquello se trataba de una broma, no le había hecho la más mínima gracia. Y si no lo era, la simple osadía de haber desafiado a un dios sería el castigo que el infractor debía de sufrir.

No tardó demasiado en llegar a destino. La velocidad con la que el viento se había deslizado bajo sus alas había sido pasmosa, como si lo hubiera estado incitando a darse prisa. Y tal vez más rápido debería de haber sido. Una vez llegó a aquella gruta de alto techo y profundidad considerable, notó la quietud que parecía adherirse al ambiente que la colmaba.

Niihiar le dio la bienvenida de manera escandalosa, comunicándole nuevas de manera impaciente. Él la instó a callar, examinando con sus ojos todo el lugar. Algunas plumas y restos de cadáveres adornaban el piso de piedra. Más allá de algunas estalagmitas pudo distinguir el brillo del oro. Mas no todo lo que había llevado hasta allí estaba. Como se tomó la libertad de comunicarle, Niihiar le advirtió que el grifo había huido y se había llevado parte del tesoro; su parte correspondiente, aquella que él no le había dado, como aquellas aves que ahora no eran más que un montón de huesos y plumas.

Garuda volvió sus ojos hacia el águila, la cual le tendía una nota con el pico. Sobre una hoja aún fresca, el dios pudo leer un mensaje escrito con lo que parecía haber sido una afiladísima garra.

"Si interesado estás en la venganza inmerecida, búscame allí dónde el sol se pone."

Arrugó la hoja en su mano, convirtiéndole en una deforme masa que cayó al suelo de manera despreocupada, desentendida. Aquél grifo había resultado ser alguien noble, pero también sabedor de sus pertenencias. Le correspondía lo que había tomado; el error fue suyo de haberse descuidado.

Sin mediar siquiera una palabra a la rapaz, giró sobre sus talones y se dispuso a salir de la cueva. Quizás iría al encuentro de aquél que había osado robar la gracia de un dios.











¡Muchas gracias por leer!

FECHA El 17/07/08 a las 02:07:43 IP GUARDADA Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Derkez
Obsesionado Yaoi



Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:
362
1917
511
El 01/08/07 a las 06:08:18

Condecoración entregada
En nombre de "Hilador de Plumas" te hago entraga de esta condecoración como muestra de haber participado en el Evento organizado por el club para festejar el cumpleaños de Aiacos.



<< IMAGEN >> Registrese en el foro o acceda para poder ver la imagen





¡Muchas gracias por participar! ^^

FECHA El 17/07/08 a las 02:07:16 IP GUARDADA Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Derkez
Obsesionado Yaoi



Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:
362
1917
511
El 01/08/07 a las 06:08:18

Condecoración especial
En recompensa de tu esfuerzo, hemos querido premiarte con otra condecoración más.


<< IMAGEN >> Registrese en el foro o acceda para poder ver la imagen




¡Muchísimas gracias por aportarnos tu trabajo y apoyar a esta pareja!

FECHA El 18/07/08 a las 10:07:00 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online andromeda_celestial
Obsesionado Yaoi



Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:
162
584
644
El 07/08/07 a las 12:08:21

As!!
ahhhh!!!
Me dejaste traumatizada.... si que sí!!
><

ahhh!! Quiero continuación!!
jajajajaja xD!!... esque esque!! ahhh!! que va a hacer Aiacos para vengarse de Minos??!
Dimeeeeeeeeeeeeeeeeee!!

Para que digas que no está revisado... vaya que no se nota, es muy bueno, como todo lo que escribes niña. Que ya había olvidado la sensación que me dan tus escritos, el como me pierdo en la trama tan bien descrita (porque las descripciones no son excesivas, son muy buenas), la manera en que me haces ver las situaciones, imaginandome todo lo que sucede....

vaya As, como he dicho muchas veces y repetiré hasta el final de los tiempos: Escribes maravilloso.
Muchas gracias por subir algo tan bueno, y traumarme con el final jajajaja, mi querer segunda parte >.<! XD

Eres una escritora muy buena, y una maravillosa amiga. Lamento que ya casi ni nos topemos nunca u.u', se te extraña niña ^^!!

Cuidate mucho, y ya sabes que te quiero mucho. Hablando de eso, tú también me faltas de postal!
Jajajaja, tan pronto que la termine te digo que es eso. ^^
Te quiero mucho As, cuidate mucho y ya sabes que aqui ando ^^!!

Un super abrazo!!
Andry ^^



Registrese en el foro o acceda para poder participar

Temas Relacionados
Mensaje Normal
Mensaje No Leido
Delirios de los dioses  
PÁG. PÁG.. 1 2
darkmiss darkmiss
Fecha El 21/08/11 a las 12:08:11
darkmiss darkmiss
Fecha El 08/10/11 a las 06:10:33
872 11
Mensaje Normal
Mensaje No Leido
Trafico corporal Val Val: 4.00  
PÁG. PÁG.. 1 2
darkmiss darkmiss
Fecha El 20/08/11 a las 04:08:43
darkmiss darkmiss
Fecha El 14/10/11 a las 09:10:10
1167 12
Mensaje Normal
Mensaje No Leido
No es lugar para traer vida  
Kailu Kailu
Fecha El 12/06/11 a las 06:06:55
darkmiss darkmiss
Fecha El 03/09/11 a las 02:09:48
432 3
Mensaje Normal
Mensaje No Leido
El favorito del diablo touma x vladimyr  
vAnGeLiS_kRaD vAnGeLiS_kRaD
Fecha El 22/02/11 a las 07:02:14
vAnGeLiS_kRaD vAnGeLiS_kRaD
Fecha El 24/06/11 a las 02:06:59
375 1
Mensaje Normal
Mensaje No Leido
((::lã¡grimas rojas::)) sdr hadesxaiacos  
hazk-saint hazk-saint
Fecha El 25/09/10 a las 10:09:17
hazk-saint hazk-saint
Fecha El 14/10/10 a las 08:10:17
600 6