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…::~::…Perdidas…::~::…
399 palabras
Pandora se encuentra furiosa por dentro. Una llamarada abrasa toda conciencia, todo sentimiento, toda fe que pudo existir alguna vez. La habitación ya no es la misma de antes. Los santos de cerámica ahora lucen estrellados en el suelo. Los vitrales con motivos angelicales han sido masacrados por la furia que residía en sus manos. Una sirviente corre a llamar al señor de la casa - “La señora se ha puesto como loca”-. Con paso lento y pisadas fugaces, el hombre de cabellos grisáceos desciende al ático, donde reside el santuario de su esposa. Hacia tres años que el joven matrimonio se había iniciado. Ninguno lo hizo por loco amor, si bien simpatizaban el matrimonio fue arreglado para que existiera paz en sus dos naciones. No se casaron con el febril entusiasmo que se acostumbra leer en los viejos cuentos, mas se estimaban y fue así que al año nació un frágil bebe.
La mujer arremete su furia con todo lo que encuentra, la bella cruz tallada en plata es lanzada de su lugar, los jarrones de fina porcelana con hermosos jazmines botados al suelo. Hasta el manto con el Sagrado Corazón de Jesús mandado por el propio señor de Roma es combatido a pisotones. Ya de sus manos escapan hilillos de sangre debido al poco cuidado de su histeria. De pronto, unas manos fuertes y firmes la toman justo antes de que ella deshaga los finos hilos de oro que conforman el manto. Minos, le mira duramente y mueve la cabeza reprobando actitud tan imprudente -“Son hilillos de oro, no le rompas”- su mujer había sido criada como dama devota mas y aunque el no mostraba interés no le impedía darle un lugar para llevar a cabo sus menesteres. Un lugar que ahora dibujaba todo el desorden en la vida de su antes prudente esposa.
Hacia dos días, el niño había fallecido debido a un ataque de peste negra que llego a la casa debido a una esclava. Pandora sabiendo de la quebrantable salud de su hijo se esclavizo en su cuidado atándose también a las oraciones en búsqueda de ayuda divina. ¡merecía compasión y no le fue dada! ¡Su criatura le fue arrancada de sus manos!...El al ver unas lagrimas maternales nacen, no hace mas que endurecer el rostro y regalarle el mas sincero abrazo de consolación. Después de todo su alma también llora al hijo perdido.
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