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Larazon.es: http://www.larazon.es/noticia/la-pesca-ilegal-extermina-al-atun-rojo
La pesca ilegal es el gran escollo para salvar al atún rojo. Las capturas reales duplican cada año las permitidas, por lo que la reducción de cuotas o la ampliación mínima de vedas resultan insuficientes
29 Noviembre 08 - Belén Tobalina
De éxito y fracaso. Así definen las partes implicadas la decisión adoptada en la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (Iccat) clausurada esta semana en Marrakech (Marruecos). La pesquería más antigua de Occidente, a pesar de la reducción de cuota adoptada para el año 2009 (más cuota, eso sí,que la recomendada por los científicos), continuará en declive. El motivo de la discordia es que por muchos acuerdos a los que se lleguen (con o sin letra pequeña), la lucha para salvar del colapso al atún rojo comienza y acaba en poner fin a la pesca ilegal. ¿Cómo? Prohibiendo faenar, reforzando la vigilancia y, finalmente, endureciendo las penas. De otro modo resulta imposible acabar con los piratas que, sin pagar por faenar, se hacen de oro cada año perjudicando a corto y largo plazo la biodiversidad, así como a los pescadores legales, que ven cómo merma día a día el número de atunes que caen a sus redes. El otro as de la baraja: eliminar a este túnido de nuestros hábitos alimenticios.
Los datos hablan por sí solos. En 2007, las capturas reales se estimaron en 61.000 toneladas. Es decir, más de dos veces la permitida: 29.500 toneladas para ese año; y «tres veces superior a la cuota recomendada por los científicos: 15.000 toneladas», tal y como recuerda María José Cornax, de Oceana. Este ejemplo no es un hecho aislado, sino que se viene repitiendo en el tiempo. De hecho, es considerada una de las pesquerías con mayores capturas ilegales en todo el mundo. «Una pesquería comparable, teniendo en cuenta el nivel de agotamiento en que se encuentra el stock, y las elevadas tasas de pesca ilegal es el bacalao polar (Patagonian toothfish) que se faena en la Antártica», explican desde Oceana. Por eso –y ahora entraremos en detalle en la nueva resolución–, la reducción de cuota de este año y las pequeñas ampliaciones de veda, realmente, no sirven de mucho. Pero vayamos por partes.
En cuanto a las capturas, los 46 países presentes en la Comisión llegaron al acuerdo de bajar la cuota anual mundial a 22.000 toneladas para el próximo año. Es decir, 6.500 toneladas menos que en 2008, pero 7.500 toneladas por encima de lo recomendado (15.000) por el grupo de científicos del Iccat para salvar del colapso al atún rojo, por lo que el dato no es tan positivo.
España, por cierto, «seguirá siendo el país con mayor cuota pesquera –seguido por Francia e Italia– con 3.976 toneladas», asegura Fernando Curcio, director general de Recursos Pesqueros del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Es decir, 1.300 toneladas menos respecto a 2008, un dato que, según Curcio, «aunque pueda socioeconómicamente verse como negativo, no será tal, pues al haberse reducido en un 20 por ciento el TAC para el Mediterráneo el precio de la pieza en el mercado japonés subirá». Es por eso por lo que Curcio espera que ese descenso de cuota para España no afecte y «se mantega todo el empleo».
Ahora bien, quizás el precio no suba tanto, o al menos no tanto como se puede esperar, si Japón, el principal consumidor de atún rojo, decide sacar al mercado las toneladas de atún rojo que tiene congeladas, y que, según un informe de la consultora ATRT y WWF, se calcula que alcanza las 21.000 toneladas. Esta cifra del stock japonés estratégico podría estar en «30.000 con las toneladas de Hong Kong y Japón, y a éstas aún habría que sumar las de otros enclaves como Nueva Guinea», tal y como relata Raúl García, de WWF/Adena, minutos antes de coger el avión de vuelta de Marrakech.
En cuanto a las vedas, lo cierto es que se ha reducido la temporada de pesca. «Se han ampliado los períodos de veda de cerco –que antes estaba hasta el 30 de junio y ahora es hasta el 15 de dicho mes–, la del palangre en 15 días –así, si antes se salía a faenar el 1 de junio, hoy no será hasta el 15 de junio. Además, los buques de cebo vivo y curricaneros, así como los de pesca de recreo y deportiva, que antes podían faenar todo el año, ahora sólo podrán del 15 de junio al 15 de octubre», detalla Fernando Curcio.
La letra pequeña
Sin embargo, si uno lee la letra pequeña, la cosa cambia, pues la veda lleva aparejada una serie de condicionantes. Así, «si durante la temporada de pesca hace malo –lo que en verano, aunque haga bueno, suele suceder dos o tres días– se permitirá faenar cinco días más», hace hincapié Raúl García.
Pero el problema real es, según Curcio, «que se ajuste la flota a la cuota» y en este sentido sí se ha dado un paso, pues se exigirán planes de pesca. «Si España tiene seis cerqueros para capturar mil toneladas no es posible que otros países del Mediterráneo cuenten con más cerqueros y menos cuotas. Es inviable económicamente y, por tanto, sospechoso», denuncia Curcio. Ese problema sucede hoy principalmente, según los expertos, con las flotas francesas e italianas, que aún no tienen un Plan de Pesca (algo en lo que España, en cambio, sí hizo los deberes hace ya unos años).
De hecho, ésta es una de las mejores medidas aprobadas en Marrakech: que los países tengan que contar con planes de Pesca. Otra medida positiva es el incremento de observadores. Así, además de prohibirse los transbordos en alta mar, en aquellas zonas del Mediterráneo central y oriental, donde no hay aguas jurisdiccionales de los Estados costeros, se establece un programa conjunto de inspección internacional. Algo novedoso y que ojalá dé resultados, pues «hasta ahora sólo ponían observadores cinco países, entre ellos España», destaca Curcio.
«Barra libre de piratas»
Pero si estas dos medidas van en línea con poner de una vez freno a la pesca ilegal, no lo es en cambio, el que no se haya puesto límite alguno al engorde de atunes en las granjas. De hecho, serán los países contratantes los que informen al Iccat. Es, como define Raúl García, «una barra libre de piratas». Y no es para menos. Pues esta medida, al no contar por ejemplares sino por toneladas, permitirá realizar cualquier «blanqueo» de capturas ilegales, ya que así las granjas podrán decir, por ejemplo, que en dos meses han logrado multiplicar por cinco su población en peso, cuando para ello se necesita más tiempo.
En cuanto a la talla mínima ésta sigue siendo la misma, (seguiremos, esta es una de las mayores debilidades de España a la hora de negociar, incluso faenando juveniles de ocho kilos).
Respecto a los santuarios, habrá que esperar como mínimo hasta 2011 para saber si finalmente hay o no una zona en el Mediterráneo donde se prohíba la pesca de estos túnidos. Pues, se ha fijado 2010 como fecha para indentificar las posibles zonas de desove del Mediterráneo y crear reservas de reproductores de atúnes rojos. Y resulta un dato negativo, no sólo porque no se haya conseguido lo aprobado ya en el Congreso de los Diputados de nuestro país, sino porque al ritmo de descenso poblacional de esta especie, quizás sea entoces demasiado tarde.
«En el mejor de los casos no se conseguirá un santuario hasta 2011. Para entonces será un monumento a la caída del atún rojo, no un santuario», denuncia García. Prueba de ello es que en sólo dos años la población de este túnido ha descendido en un 25 por ciento, pues si en 2006 la población de adultos reproductores era un 48 por ciento de la existente en 1970, hoy es un 36 por ciento.
En definitiva todos estos datos hacen vislumbrar un futuro nada halagüeño para la especie, salvo que se ponga fin a la pesca ilegal o se frene su consumo. Sea como fuere las medidas aprobadas no son para que la Comisión Europea, según fuentes consultadas y presentes en la reunión, brinden con cava. Pero menos para que, tal y como es habitual entre los países, se amenace con no comprar o imponer aranceles a aquellos países que pedían reforzar las medidas para la salvaguarda de esta especie . De hecho, esto desencadenó que muchos de los que pedían hacer caso a las recomendaciones científicas, aflojaran hasta al final no reclarmar nada.

La paciencia tiene más poder que la fuerza. Plutarco.
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