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La apuesta - Terminado La apuesta - Terminado (0.381 s)

La apuesta - Terminado

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La apuesta - Terminado

Titulo: La apuesta Autor: Nurikosan Personajes. Principales: Ikki, Yhoga y Shiryu          Pareja principal: Ikki, Yhoga Tipo:  Romantico, drama Clasificación: NC-17 Advertencias: Universo alterno Estado: Terminado Resumen: Yhoga llega a una nueva ciudad para olvidar los dolorosos recuerdos de la muerte de su madre. Lo primero que hace es buscar trabajo, encontrándolo en una empresa dirigida por Ikki, convirtiéndose en el objeto de una apuesta entre su jefe y uno de sus consejeros.

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RESPUESTAS AL MENSAJE - Respuesta/-s
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CAPITULO I


Yhoga acaba de llegar de Siberia a Madrid después de la muerte de su madre. Busca huir de dolorosos recuerdos y empezar una nueva vida en un lugar nuevo donde nadie le conozca. Lo primero que hace es buscar un pequeño apartamento en los alrededores de la ciudad, en un barrio tranquilo y donde los alquileres son de renta baja. Una vez lo ha conseguido procede a instalarse, lo cual hace en muy poco tiempo, pues solo lleva una maleta con su escasa ropa. El apartamento cuenta con una cocina diminuta, una habitación con una cama y un pequeño armario, y un salón con una mesa, un par de sillas, un destartalado sillón y un mueble con una pequeña televisión que solo funciona a golpes.

Esa misma tarde baja al quiosco a compra todos los periódicos que estén especializados en ofertas de trabajo y la pasa en el apartamento leyéndolos y marcando los que le interesan. Cuando acaba ya es de noche, por lo que sale a cenar en el prime bar que encuentra un bocadillo con un vaso de leche. Después vuelve al apartamento para ver un poco la televisión y acostarse temprano.

Al día siguiente se levanta a primera hora para comenzar a llamar a los trabajos marcados el día anterior. A pesar de ser muy temprano en la mayoría le dicen que han sido ocupados el día anterior. Por fin después de un montón de llamadas consigue una entrevista para dentro de dos horas escasas en una empresa dedicada a exportaciones de cerámica. Rápidamente sale disparado de la cabina telefónica hacia la dirección que le han dado.

- Buenos días – dice al guarda que hay en la puerta- Soy Yhoga Cygnus y estoy citado con el señor… Ikki Kido para una entrevista de trabajo.

El guarda mira en su agenda y efectivamente comprueba que tiene su nombre. Le abre la puerta y le indica el camino ha seguir hasta el despacho del señor Kido.

Cuando llega frente a la puerta se toma unos minutos para arreglarse lo mejor que puede la ropa, pasarse una mano por su rubio cabello y acomodarlo. Toma aire profundamente y llama nerviosamente a la misma.

- Adelante – escucha una voz fuerte e impresionante a través de la puerta.

Abre lentamente y entra despacio. Se queda parado mirando alrededor bastante asombrado. Nunca ha visto un despacho tan grande y tan lujoso para una sola persona. El suelo esta cubierto de mullidas alfombras que amortiguan el ruido de los pasos, tiene una gran librería llena de lujosos volúmenes sobre leyes, una enorme bola del mundo de madera abierta por un lado dejando al descubierto botellas de los más exquisitos licores, un par de sillones de piel que parecen realmente cómodos, unos ventanales cubiertos con delicados cortinajes de encaje y una gran mesa de madera preciosa tras la cual ve sentado a un hombre que prácticamente le corta la respiración por lo hermoso que es.

- Acércate – le dice- no me gusta gritar y quiero ver los ojos de la persona con la que hablo. Tú debes ser el aspirante al puesto de secretario. Bien, dime cuales son tus meritos académicos y veré si te cojo o no.

Yhoga se acerca hasta el borde de la mesa y traga saliva nerviosamente sin poder apartar la vista del rostro de su entrevistador.

- Estudie administrativo en Siberia, desempeñe un cargo como contable en una empresa manufacturera de pescado, aquí están mis referencias, durante cinco años y manejo a la perfección cualquier programa de ordenador.

Ikki coge las referencias y las mira por encima dejándolas sobre la mesa. Después centra su atención en Yhoga recorriéndole con la vista de arriba abajo.

- Siéntate en esa silla – le dice acercándole un cuaderno y un bolígrafo- voy a dictarte una carta, a ver que tal andas de velocidad.

Yhoga no dice nada, solo se sienta, coge el cuaderno y el bolígrafo y se prepara a escribir. Antes de que pueda pensar en nada más Ikki ya esta dictando a una velocidad increíble, las palabras brotan de sus labios en verdaderos torrentes haciendo que el muchacho tenga dificultad en transcribir todas y cada una de ellas.

- Veamos que tal lo has hecho. Hmmm, no esta mal, eres el primero capaz de coger prácticamente todas mis palabras y además sin tergiversar el contenido del mensaje. Ahora demuéstrame que efectivamente sabes manejar un ordenador – se levanta y le cede el sitio frente a su portátil- Adelante, es un programa de estadística, basándote en los datos que ya están guardados hazme un cálculo de posibilidades de ventas en un futuro mercado que podría ser… China.

Se queda quieto unos minutos mirando la pantalla del ordenador llena de gráficos y números. Poco a poco comienza a descifrar el significado de cada uno de ellos, así como el funcionamiento del programa y en algo menos de una hora consigue imprimir un informe con los resultados de su análisis. Lo coge de la impresora y se lo tiende con mano temblorosa por los nervios.

- Magnifico – exclama Ikki- lo has hecho en un tiempo record, yo tarde una semana en poder manejar ese programita. Y ahora devuélveme mi sitio, si no te importa.

Antes de sentarse de nuevo tras la mesa, sirve un par de copas de whisky escocés y le tiende una.

- Felicidades, Yhoga. Eres mi nuevo secretario. Tu sitio esta en la sala de fuera, como habrás visto al entrar hay un pequeño despacho montado en ella. Tu deber será controlar mi agenda, atender el teléfono filtrando las llamadas, llevar la contabilidad de la empresa y atender mi correspondencia. El sueldo será de 1.500 € limpios al mes, dos pagas integras una en vacaciones y la otra para diciembre y un mes de vacaciones al año. Aquí tienes el contrato, léelo y si estas de acuerdo firma para empezar ahora mismo.

Yhoga lee rápidamente el contrato y lo firma sin pensárselo dos veces para devolvérselo con una gran sonrisa llena de felicidad e ilusión.

- Muy bien, ve a ocupar tu puesto. Encontraras todo lo necesario en la mesa, revisa los archivos para familiarizarte con ellos. Ten, esta es mi agenda, hasta ahora la he llevado yo, desde este momento es toda tuya.

Coge el libro estrechándolo contra su pecho y sale a su nuevo lugar de trabajo después de darle las gracias efusivamente. Una vez fuera se sienta a la mesa y cierra los ojos sin poder creer en su buena suerte. Cuando esta más tranquilo comienza a revisar todos y cada uno de los cajones de la mesa. Efectivamente encuentra todo lo necesario, desde un listado de teléfonos hasta una simple goma de borrar. Pone el ordenador en marcha y repasa uno a uno todos los documentos hasta casi aprendérselos de memoria. Después se concentra en el archivador, devorando cada una de las carpetas colgadas en él. Tan enfrascado esta en ello que no se percata de la entrada de un hombre que se queda parado mirándole fijamente. Al darse la vuelta para dirigirse nuevamente a la mesa se sobresalta al verle con los brazos cruzados mirándole en silencio.

- Buenos días. Soy el secretario del señor Kido, dígame en que puedo ayudarle señor…

- Así que tú eres el nuevo secretario. Bienvenido a la empresa. Soy Shiryu, el encargado de marketing, ¿puedes avisar a Ikki que necesito verle?

- Claro, un momento por favor.

Se sienta rápidamente a la mesa y cogiendo el teléfono marca el número interior para preguntar a su nuevo jefe si puede recibir a Shiryu. Al obtener respuesta afirmativa le indica que puede pasar al despacho.

Una vez dentro se deja caer cuan largo es en uno de los sillones aceptando una copa de sake.

- Hermoso secretario te has buscado esta vez, Ikki.

- Es muy lindo con esos enormes ojos azules y esa cabellera tan rubia, parece un querubín salido de un cuadro.

- Me parece que quieres de él algo más que sus labores como secretario, ¿me equivoco?

- Jajajajajja, no. No te equivocas Shiryu. Como siempre lees en mi igual que en un libro abierto.

- Es fácil, solo hay prestar atención a tus ojos. Están totalmente iluminados y esa sonrisa pícara termina de delatarte. Pero ¿sabes una cosa? Creo que esta vez te va a ser difícil sino imposible conquistarle, me da que es un hueso duro de roer en ese aspecto.

- Yo no lo creo, además ya esta totalmente deslumbrado. Deberías haber visto su cara de asombro al entrar aquí, nunca ha debido ver tanto lujo. Y ya sabemos que el dinero abre todas las puertas.

- Hmmmmm…, muy seguro estas de ti mismo. Hagamos una apuesta. Mi Maseratti rojo contra tu Ferrari negro. Si te le llevas a la cama será tuyo, pero necesitare una prueba de ello, una prueba que podría ser… su ropa interior. Tendrás que traerme su ropa interior impregnada del olor de su excitación. En caso contrario tu coche será mío.

- Trato hecho, en unas semanas, un mes tirando por lo alto, estaré conduciendo tu amado Maseratti a toda velocidad.

- Muy bien, y ahora cambiando de tema, dime que te parece esta nueva campaña de publicidad.

Después de unas cuantas horas Shiryu sale del despacho y se sienta en una esquina de la mesa de Yhoga.

- Muchacho deja que te de un consejo – le dice cogiéndole suavemente del mentón- ten cuidado con tu nuevo jefe, es un cordero disfrazado de lobo.

Le guiña un ojo y sale de allí con su carpeta bajo el brazo tan silenciosamente como entro, pero dejando a un Yhoga confundido y algo aturdido por esas palabras, ya que no sabe muy bien como interpretarlas.

Cuando llega la hora de la salida llama a la puerta de Ikki para decirle que si no necesita nada de última hora se marcha a su casa.

- Espera, Yhoga. Pasa y siéntate un momento.

El chico así lo hace y se queda en silencio mirando como su jefe termina un informe y apaga el ordenador.

- Supongo que no tendrás mucho dinero en efectivo ahora mismo, así que aquí tienes un anticipo de tu sueldo.

- Pero señor Kido, esto es mucho dinero, no puedo aceptarlo…

- En primer lugar llámame Ikki y en segundo ya te he dicho que es tuyo, a final de mes lo descontaran de tu paga. Además estamos prácticamente a final de mes, con lo cual no lo notaras cuando cobres.

- Se lo agradezco mucho señor…, lo siento, Ikki. La verdad es que ando bastante escaso. Prácticamente me he quedado sin nada al pagar el alquiler y eso que es el más barato que he encontrado.

- Entonces no se hable más y guárdatelo. Vamos, salgamos juntos.

Una vez en la calle se para y le retiene unos segundos por el codo.

- No tengo prisa esta noche, así que, ¿por qué no me dices donde vives y te acerco en un momento?

- Ikki no es necesario, puedo ir perfectamente en metro. Tengo una buena combinación y apenas se tarda como mucho tres cuartos de hora.

- Yhoga, ¿me vas despreciar mi ofrecimiento a llevarte a casa? Lo hago de buena fe. Solo tardarás en llegar diez minutos, y podrás comprar lo que te haga falta antes de que cierren las tiendas de tu barrio.

- Esta bien – contesta sonriendo- Ya que insiste acepto. Pero solo por hoy. No quiero ser una molestia.

- Te aseguro que no eres ninguna molestia, todo lo contrario Yhoga.

Una vez delante de su coche le abre la puerta del copiloto indicándole con un movimiento de cabeza que entre.

- ¿Este es su coche? – pregunta totalmente asombrado

- Si, uno de ellos. ¿No te gusta?

- Nunca he visto algo así, excepto en el cine. Es increíble… ¿qué se siente al conducirlo?

- Yhoga, ¿sabes conducir?

- Si, mi madre me enseño cuando cumplí los 16 años y luego cuando tuve la edad me saque el carné oficialmente.

- Muy bien, en ese caso serás tú quien conduzca hasta tu casa. Ten las llaves.

- ¿Lo dice en serio? ¿Pero y si ocurre algo? ¿Y si estropeo el motor o le rozo contra otro coche?

- No te preocupes por eso, el seguro pagará cualquier desperfecto, ya sea mecánico o de chapa.

Yhoga mira indeciso el coche y las llaves mordiéndose el labio inferior para en unos minutos cogerlas y sentarse ante el volante totalmente ilusionado por la idea de conducir semejante coche.

Llegan a su casa en algo más de diez minutos. Aparca el coche y se dispone a salir no sin antes volverse hacia Ikki.

- Gracias, ha sido algo magnifico. Como un sueño hecho realidad. He disfrutado muchísimo.

- Me alegro de que haya sido así Yhoga. Mañana espero verte en el despacho.

- Si. Allí estaré puntual como un reloj.

- Muy bien, hasta mañana entonces.

Ikki sale a toda velocidad despidiéndose con la mano a través de la ventanilla y riendo al pensar que ya le tiene a su merced.

Yhoga se queda mirándole hasta que desaparece por completo en el horizonte y encamina sus pasos al pequeño supermercado que hay dos calles más abajo para comprar un montón de comida. Esa noche cena espléndidamente y después de hacer sus abluciones nocturnas se mete en la cama soñando con la sensación de conducir ese coche de lujo.


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CAPITULO II

Al día siguiente llega a la oficina puntualmente y se dispone a desempeñar su cargo como mejor sabe hacerlo. Hasta media mañana no aparece Ikki, quien le saluda al pasar por su lado. La mañana transcurre sin nada especial hasta la hora de la comida.

- Yhoga ¿dónde vas a comer? – pregunta Ikki cuando sale de su despacho.

- He traído un bocadillo y pensaba sacar un refresco de la máquina para sentarme en el jardín y comer tranquilamente bajo un árbol.

- Hmmmm, no suena mal, pero yo tengo otra sugerencia. ¿Quieres acompañarme?

- Pero Ikki, yo no…

- Ya lo se, ya lo se, no quieres ser una molestia, pero tú no eres una molestia para mí, sino todo lo contrario. Así que deja de protestar o lo convertiré en una orden de tu jefe y no tendrás más remedio que obedecer.

- De acuerdo Ikki, te acompañare a comer – dice riendo alegremente.

- Eso ya me gusta más. Sígueme jovencito.

Le conduce a través de un largo pasillo hasta un jardín acristalado perfectamente aclimatado como un eterno día de primavera. Una extensa llanura de hierba, una fuente en el medio produciendo un relajante murmullo de agua corriendo, frondosos árboles y una cómodas sillas alrededor de unas mesas de madera.

- ¿Te gusta? ¿A que este sitio es mucho mejor que el jardín de alrededor?

- Es muy lindo, nunca lo hubiera imaginado.

- Hola Ikki, hola Yhoga – saluda Shiryu al entrar- Bienvenido a este remanso de paz y armonía en medio del caos.

Shiryu se sienta en una de las sillas con una bandeja llena de excelentes platos.

- Vamos chicos, no os cohibáis por mí. Todos estamos aquí para comer.

- Si es cierto. Yhoga, ¿ves aquella ventana que hay en ese muro cubierto de hiedra? Acércate y pide lo que quieras de la carta. Si no te importa a mí me pides un plato de pollo a la cerveza. Y di que lo carguen a mi cuenta.

- De acuerdo Ikki. Enseguida vuelvo con la comida.

- Veo que no pierdes el tiempo. Ayer le dejaste conducir tu Ferrari y hoy lo traes aquí. Vas de prisa, ten cuidado no te estrelles.

- No lo haré, no te preocupes. Y mucho cuidado con lo que dices delante de él. Es totalmente inocente en ese aspecto. No quiero que me lo espantes.

- Quizás lo haga. Recuerda lo que esta en juego.

- Lo recuerdo perfectamente, no te preocupes por eso.

A los poco minutos se acerca el muchacho con la comida de ambos y se dispone a sentarse cuando Ikki le detiene cogiéndole suavemente del codo.

- Será mejor que nos sentemos en otra mesa Yhoga. A Shiryu le gusta comer en solitario. Es muy poco hablador y nuestra charla terminaría por molestarle.

- Yo no diría tanto eso, pero Ikki tiene razón. Soy solitario y poco hablador, aunque a veces me sorprendo a mí mismo hablando sin parar con ciertas personas. Que disfrutéis de la comida.

- Creo que se ha molestado un poco Ikki. Quizás deberíamos habernos quedado con él.

- No te preocupes, no pasa nada. Le conozco desde hace tiempo y te aseguro que le gusta comer solo. Y ahora quiero que me cuentes cosas de Siberia. ¿Crees que sería un buen mercado para nuestros productos?

- Siempre pensando en el negocio – contesta sonriendo.

- No lo creas Yhoga. Ahora mismo te sorprendería saber que estoy pensado.

- ¿En serio? ¿Y podría saber que es eso tan sorprendente Ikki?

- Hmmmm, si quieres saberlo acompáñame a cenar esta noche. Los dos solos. Será una cena íntima, para conocernos mucho mejor. ¿Qué me dices Yhoga?

- Pero eso no estaría bien. Los empleados no deben confraternizar con el jefe, puede traer problemas y si alguien nos ve murmurara cosas que no son ciertas.

- No te preocupes por eso. Nadie nos verá y si alguien lo hace y dice cosas que no son simplemente le despido y listo. Vamos Yhoga di que aceptas, di que cenarás conmigo.

- De acuerdo Ikki. Cenare contigo. ¿Debo ponerme algo especial? Te advierto que no tengo ropa de etiqueta.

- ¿Y quien ha dicho que sea de etiqueta? Así estas perfecto.

Yhoga se ruboriza totalmente y baja la cabeza tratando de ocultarlo ante un divertido Ikki que se relame no solo por el pollo.

- No te avergüences, estas muy lindo sonrojado – le dice levantando su rostro con un par dedos apoyados en su mentón- Debo dejarte, tengo que poner una conferencia de trabajo. No te levantes, termina tranquilamente tu comida y luego ve al despacho para transcribir unos informes que te dejare en la mesa.

Con un pícaro guiño de ojos sale del invernadero dejándole totalmente confundido por un lado y excitado por otro.

Desde su mesa Shiryu no se ha perdido ni una sola palabra o gesto de la conversación y sonríe pensando que mañana puede ser dueño de un precioso coche o perder el suyo. Todo dependerá de la reacción de ese confundido muchacho. Cuando termina su comida se acerca a Yhoga que aún esta con el postre.

- Ten cuidado esta noche, niño. Recuerda mis palabras del otro día.

Sin decir nada más se va saludándole con la cabeza dejándole aún más confundido.

Esa tarde cuando da la hora de la salida se queda sentado esperando a que Ikki salga para ver a donde van a ir a cenar. La espera se prolonga por un cuarto de hora al cabo del cual sale de su despacho sonriente y feliz.

- Perdona que te haya hecho esperar, pero acabo de cerrar un trato estupendo. No podía dejarlo a medias. ¿Listo para nuestra cena Yhoga?

- Si. ¿Dónde será?

- Es una sorpresa, ya lo verás cuando lleguemos. De momento relájate pareces un poco tenso, solo vamos a cenar.

- Lo siento, es que estoy algo nervioso. Es la primera vez que alguien me invita a algo.

- Me alegro de ser el primero. Lo pasaremos muy bien ya lo verás.

Suben al Ferrari y salen disparados del parking para llegar al cabo de un cuarto de hora a un alto edificio de viviendas. Yhoga le mira sorprendido sin entender nada.

- Ya hemos llegado. La cena será en mi casa. Espero que te guste. He mandado preparar ensalada, mero al horno y de postre una fundí de chocolate con frutas.

- Pero… yo pensé que sería en un restaurante – dice nerviosamente el rubio muchacho.

- ¿Acaso hay mucha diferencia de un sitio a otro? Yhoga, aquí estaremos más tranquilos, podremos hablar libremente de todo lo que queramos y ponernos cómodos para comer. Vamos ¿acaso me temes precioso? Te prometo que no haré nada que tú no desees.

- De acuerdo, tú ganas. Cenaremos en tu casa, pero recuerda nada que yo no desee.

Ikki sonríe abiertamente y abre la puerta del portal franqueándole el paso y conducirle al ascensor para subir al décimo piso. Una vez allí abre una de las dos puertas que hay y le cede el paso a un inmenso pasillo que conduce a un piso enorme y decorado con todo lujo de detalles.

- Es un piso enorme – murmura mirando a todos lados asombrado- Debe costar mucho mantenerlo limpio y ordenado.

- Imagino que si, no lo se. Para eso tengo dos chicas que se encargan de todo. Incluso de preparar la comida. Tienen unas manos de oro para la cocina, ya lo verás cuando pruebes la cena.

Entran en un espacioso salón e Ikki le indica que se siente a una mesa lindamente decorada mientras él pone una suave música de fondo y sirve el vino en las copas.

- No – dice Yhoga- vino no, prefiero agua.

- ¿No hablarás en serio? Este vino es de reserva cuesta un dineral cada botella y solo lo abro en ocasiones especiales, como esta. No lo rechaces, es muy dulce, te gustará. Aunque sea solo una copa, hazlo por mí Yhoga. Solo una, por favor.

- De acuerdo, solo una. Después beberé agua.

- Estupendo, ese es el espíritu que me gusta.

Una vez ha servido las copas se sienta junto a él y levanta la suya para brindar.

- Realmente esta muy bueno, y es suave, dulce, creo que tomare otra copa más. ¿Puedo Ikki? Nunca había probado algo así de bueno.

- Jajajajajja, claro que puedes. Todas las que quieras, tengo más botellas en la cocina. Y no vuelvas a pedirme permiso para hacer algo, estas en tu casa Yhoga. Puedes moverte o hacer lo que desees libremente. Y ahora prueba la comida y me dices que te parece.

- Gracias Ikki. Eres demasiado amable y bueno conmigo – murmura mientras empieza a comer saboreando el pescado- Hmmmmm, esta delicioso. Tenías razón la cocinera es excelente.

Ambos cenan tranquilamente charlando de su pasado, conociéndose un poco más el uno al otro. Yhoga no ha dejado de beber vino, lo cual le pasa factura al levantarse.

- Creo que… que estoy algo mareado – dice apoyando las manos en la mesa para no caerse- Ese vino es peligroso. Entra muy bien, pero se sube a la cabeza sin darse cuenta.

- Tranquilo, te llevare a la cama para que descanses.

Ikki lo coge en brazos como si no pesará nada y lo deposita suavemente en un mullido colchón. Le quita los zapatos y se sienta a su lado para comenzar a desabrocharle la camisa, disfrutando del cuerpo que poco a poco va dejando al descubierto.

- No… no esta bien… Ikki no sigas… recuerda… tu promesa…

- ¿En serio quieres que pare? – pregunta inclinándose sobre él, acariciando suavemente su cabello y besando su rostro- ¿De verdad no te gusta esto?

- No es eso… es que… hmmm, por favor… yo no… yo nunca…

- ¿Tú nunca qué, Yhoga?

- Nunca he… ¡oh dioses! Por favor para… no debemos… Ikki…

Ikki continua acariciando su cuerpo sin hacer caso de sus quejas. Sus manos han llegado al borde del pantalón. Desabrocha el botón y baja la cremallera para deslizarlo muy lentamente por sus piernas hasta quitárselo. Rápidamente le siguen los calcetines. Desliza sus manos por sus piernas varias veces, acariciando su perfecta musculatura, besando la suave cara interna de sus muslos mientras Yhoga no puede dejar de gemir y moverse bajo él.

- Ikki… ¿por qué haces esto? ¿Por qué me torturas de este modo?

- ¿Aún no lo has adivinado precioso? Me gustas mucho, me has cautivado poco a poco, deseo hacerte mío, poseerte en cuerpo y en alma, quiero descubrirte un mundo nuevo lleno de maravillosas sensaciones, quiero ser el primero y el último en amarte, quiero oírte gritar para mí…

- Pero yo no… yo no se… nunca he estado con nadie… te defraudare…

- Eso lo juzgare yo, tú déjate llevar, solo déjate llevar…

Le besa apasionadamente en la boca para descubrir divertido que el muchacho no sabe responder. Efectivamente es la primera vez que besa a alguien de ese modo. Con mucha delicadeza le enseña a besar, a utilizar la lengua juguetonamente, a explorar la boca del contrario. Yhoga va respondiendo torpemente al principio, pero en seguida su instinto se adueña de la situación, dictándole como reaccionar.

- Aprendes rápido para ser la primera vez. ¿No me estarás engañando? – pregunta Ikki cuando se separa unos minutos de él.

- Te juro que es mi primera vez. Nunca había estado así con nadie.

- De acuerdo precioso, te creo, te creo. Te enseñare todos los secretos de tu hermoso cuerpo.

Comienza a besar y a lamer su cuello, su pecho, sus pezones. Los lame y mordisquea hasta dejarlos totalmente erectos y enrojecidos, sensibles al más mínimo roce. Continúa con su abdomen, jugando con su ombligo, disfrutando de sus gemidos, de sus nerviosos dedos jugando y tironeando de su cabello para llegar hasta su erecto miembro aún cubierto con el slip. Antes de quitárselo le acaricia por encima haciendo que se excite mucho más.

- ¿Quieres que continué? – pregunta en un susurro- Una vez que te lo quites ya no habrá marcha atrás. Aún estas a tiempo de detenerme.

- No – murmura girando el rostro enrojecido de deseo y vergüenza-. Sigue, por favor sigue hasta el final. No pares ahora, quiero sentirte, necesito sentirte… Ikki por favor… hazme tuyo…

Ikki sonríe satisfecho al escuchar su respuesta y prácticamente se arranca la ropa para quitarle la diminuta prenda que cubre su intimidad. Le acaricia despacio, pasa la lengua por la punta saboreando los primeros efluvios que manan de ella. Una de sus manos esta en sus pezones la otra en sus genitales amasándolos delicadamente pero con firmeza. Recorre con la lengua en toda su extensión el miembro humedeciéndolo por completo. Se incorpora para besarle lentamente sin dejar de acariciarle en ningún momento.

- ¿Te gusta Yhoga? ¿Estas disfrutando de verdad? – pregunta quedamente en su oído.

- Si… si… me gusta… sigue… sigue… - es todo lo que puede responder el rubio entre ahogados gemidos.

Se desliza nuevamente por su cuerpo hasta llegar al objeto de sus deseos y metérselo en la boca lo que provoca que el muchacho de un pequeño grito de sorpresa. Comienza a chupar, mordisquear y absorber delicadamente pero sin piedad.

Yhoga tiene los ojos cerrados, su rostro encendido en fuego, sus labios abiertos dejando asomar la punta de una lengua que se pasea de vez en cuando por ellos, sus gemidos son más profundos y continuados. Sus manos se aferran a la sábana y la retuercen mientras su cuerpo se mueve sin control por el placer tan intenso que esta recibiendo por primera vez.

- Aaaahhhh… Ikki… Ikki… voy a… retirarte… voy a…

Antes de que pueda terminar la frase explota en la boca del peliazul con toda la fuerza de la primera vez. Rápidamente se cubre el rostro con las manos avergonzado de lo ocurrido y esperando escuchar una reprimenda por no haberle avisado a tiempo. Pero es todo lo contrario. Siente como le separa las piernas del todo y con mucha delicadeza aparta sus genitales para expulsar en su virgen entrada todo su fluido y utilizarlo para lubricarle primero con la lengua y luego con un par de dedos.

- ¿Qué… qué vas a hacer ahora? – pregunta algo asustado por lo que va a venir a continuación.

- Shhhhhh, no temas pequeño. Solo te dolerá unos instantes y te prometo que luego sentirás el placer más intenso y delicioso que jamás hayas imaginado.

A continuación se coloca entre sus piernas y empieza a introducirse en él muy despacio. Parando en cada movimiento. Acariciando su cuerpo para relajarle. Besando su rostro pálido y cubierto de diminutas lágrimas de dolor.

- Duele mucho… - murmura escondiendo el rostro en el cuello de Ikki y aferrándose fuertemente a él.

- Lo se mi niño, lo se. Pero en seguida pasara, te lo prometo.

Continúa introduciéndose en su interior hasta llegar al final. Se detiene un rato para darle tiempo a que se recupere antes de empezar a moverse. Le acaricia el cabello al tiempo que besa sus labios y sus húmedas mejillas. Poco a poco comienza a moverse lo que provoca que Yhoga grite dolorosamente y clave sus uñas en la espalda de Ikki. Este no dice nada y continúa moviéndose cada vez un poco más rápido sin dejar de besarle y susurrar hermosas palabras en su oído. Al poco siente como las caderas de Yhoga comienzan a moverse bajo su cuerpo intentando adaptarse a su ritmo, lo que logra al cabo de varios intentos, para acoplarse a él en una perfecta sincronía.

Los gemidos de ambos llenan la habitación rápidamente. Sus manos se exploran mutuamente, recorriendo sus respectivos cuerpos, besándose sin cesar, murmurando entrecortadas palabras de amor, saciándose el uno en el otro completamente.

Yhoga explota por segunda vez contra el abdomen de Ikki quien continúa moviéndose hasta que se vacía en el interior del muchacho, llenándole con su calor completamente. Se deja caer sobre su cuerpo en silencio hasta que recupera la respiración y con cuidado sale de su interior provocando un leve gemido de protesta del agotado rubio. Este rápidamente se acurruca contra el cuerpo de Ikki, abrazándose a él, entrelazando sus piernas con las suyas y apoyando la cabeza en su pecho.

- Gracias – murmura sin fuerzas- Gracias Ikki. Desde este momento te pertenezco en cuerpo y alma. Gracias por amarme, gracias por elegirme, gracias por…

No termina la frase pues el sueño y el agotamiento lo vencen quedándose profundamente dormido sobre su primer amor.

Ikki lo acaricia tiernamente sintiendo por primera vez algo distinto, algo que no sabe lo que es. Quizás sea un cariño especial al saber que ha sido su primera vez, una simpatía que nunca antes había sentido por nadie, un extraño deseo de no separarse de él, de tenerle siempre entre sus brazos y protegerle de todo mal. Perdido en esos extraños y nuevos sentimientos en él se queda dormido abrazándole fuertemente, como si no quisiera que se alejase de él.


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CAPITULO III

Al día siguiente el primero en despertar es Ikki. Se levanta con cuidado para no interrumpir su profundo sueño, lo cubre con las sábanas y se viste para ir a la empresa. Antes de salir le da un delicado y suave beso en la frente dejando en la mesilla una nota en la que le pide que no vaya a trabajar y le espere en la casa. Antes de salir de la habitación recoge el slip del chico y con él en el bolsillo se dirige a su despacho.

Cuando llega directamente se encamina al de Shiryu y se lo arroja sobre el regazo al tiempo que extiende la mano derecha esperando las llaves del Maseratti.

- Objetivo cumplido. Por favor, las llaves de mi nuevo coche – dice con una gran sonrisa.

Shiryu recoge la prenda y la lleva a su nariz olfateando el olor del muchacho para volver a lanzársela a Ikki junto con las llaves.

- Es tuyo, debo reconocer que has sido más rápido de lo que pensaba. Has debido usar todo tu poder de seducción para conseguirlo en tan poco tiempo.

- Ha sido fácil, aunque no lo creas creo que esta enamorado de mi y debo añadir que es algo que me agrada mucho. Ese chico es especial, totalmente diferente a todos los demás. Por primera vez he sentido algo distinto, algo que brotaba de mi interior, algo que me ha hecho sentir bien conmigo mismo. ¿Crees que me habré enamorado de él sin darme cuenta?

- Mi querido Ikki si no te conociera diría que si, pero sinceramente creo que solo es la novedad del juguete. Estoy seguro que en unas semanas habrá perdido todo tu interés y pasara a ser una conquista más en tu larga lista.

- Quien sabe, quizás tengas razón. Bien, te dejo. Estaré en mi despacho.

- De acuerdo. Esta tarde antes de que te vayas tendrás los papeles del coche a tu nombre.

Ikki sale del despacho sin decir nada solo asintiendo con la cabeza a ese último comentario.

Cuando se queda solo Shiryu lanza contra el escritorio de mala manera y totalmente enfadado el informe que estaba estudiando. No le ha gustado nada perder su coche favorito. Y en su mente esta buscando la manera de tomarse la revancha. Y enseguida la encuentra. Los vigilara durante un tiempo. Si efectivamente resulta que esos dos están enamorados, nada mejor para satisfacer su deseo de venganza, que hacer que Yhoga se entere de la apuesta. Será una puñalada mortal para el amor que pueda haber entre ellos. Satisfecho llama a sus abogados para que hagan una transferencia del seguro y los papeles de compra del coche a Ikki.

Yhoga despierta muy entrada la mañana. Lo primero que hace es buscar a Ikki en la cama al no encontrarle se sienta dolorosamente para descubrir la nota y sonreír feliz. Se envuelve en la sábana y se dirige al baño para darse una ducha. Al salir recoge su ropa pero por más que busca no encuentra su slip, tampoco le da mucha importancia, pensando que en el furor de la noche una prenda tan pequeña puede haber ido a parar a cualquier parte de la habitación o quizás fue a parar a la lavadora entre la de Ikki.

Una vez vestido sale de la habitación y se encuentra con las muchachas que se encargan de la limpieza. Sonrojado las saluda para desaparecer en la enorme terraza que tiene el piso. Mientras esta acodado en la baranda mirando hacia el infinito, piensa en lo ocurrido esa noche. En sus sentimientos hacia él. Ahora sabe por que el corazón le dio un vuelco la primera vez que le vio sentado tras su mesa, porque cada vez que le oía hablar o estaba cerca de él sus manos temblaban y comenzaba a sudar copiosamente, por que cuando estaba en la soledad de su casa no podía dejar de pensar en él: simplemente se ha enamorado locamente de él. Sonríe ilusionado. El destino le ha traído a un país nuevo y maravillosamente cálido para encontrar la razón de su vida, su verdadero amor.

Las horas pasan lentamente para ambos hasta que por fin vuelven a estar juntos. Se abrazan y besan sin control alguno. Ikki le coge en brazos para dejarle sobre el sofá y amarle allí hasta quedar totalmente exhaustos.

Al día siguiente llegan juntos a la oficina. Están felices, irradian alegría, contagiando de la misma a todo el que esta cerca de ellos. Todo les parece perfecto. Esa tarde Yhoga recoge todas sus cosas y se muda a casa de Ikki para instalarse junto a él.

Shiryu esta rumiando su venganza. Por un lado esta furioso por haber perdido el coche, pero por otro esta celoso de la felicidad de su amigo. Desde hace tiempo ha soñado con ser el dueño de su corazón y ahora sabe que nunca podrá ser, a no ser que lastime tanto al rubio que se aleje de su lado. Si eso ocurriera él estaría dispuesto a consolar a Ikki, y quizás por ese camino, lograr que se enamore de él.

Una tarde decide poner todo en marcha. Se encamina al despacho de Ikki con el pretexto de un nuevo anuncio publicitario. Antes de entrar al despacho se sienta sobre la mesa para charlar amigablemente con Yhoga y de ese modo, sin que este se de cuenta, deja abierto el intercomunicador para que pueda oír con toda claridad lo que hablen dentro del despacho.

Cuando esta dentro se deja caer pesadamente en el sofá de cuero y lanza sobre la mesa de Ikki el portafolio con los bocetos del anuncio de cualquier manera haciendo que las hojas se esparzan sobre la mesa sin orden. Al acercarse para recogerlas y colocarlas, disimuladamente abre el intercomunicador de Ikki, y como si nada le ofrece el portafolio educadamente.

- Háblame de tu nueva idea. Te escucho – dice Ikki mirando las hojas atentamente.

- No es nada nuevo, pero ¿por qué no tomamos una copa y charlamos como en los viejos tiempo? Desde que estas con él no lo hemos vuelto a hacer.

- Tienes razón. Debo reconocer que tengo a los amigos un poco olvidados, pero es que solo deseo estar junto a él. Me siento feliz a su lado Shiryu. Es un sentimiento realmente maravilloso.

- No lo dudo. Debe ser muy bueno en la cama para tenerte así.

- Te equivocas, no se trata de eso. De hecho esta aprendiendo a moverse en ella. Es totalmente inocente en ese aspecto, y la verdad, es que disfruto muchísimo enseñándole todos los secretos de alcoba.

- No me sorprende, yo también disfrutaría con alguien tan hermoso como él. Y cambiando de tema, ¿cómo se comporta el coche? ¿Has tenido algún problema?

- Ninguno. Se ve que lo has mimado mucho. Va como la seda. Se lo he regalado a Yhoga. Le encanta conducirlo.

- Me parece justo. Después de todo lo ganaste gracias a él. Aún sigo preguntándome como diablos conseguiste seducirle tan pronto. No pensaba que lo lograrías tan rápidamente, de haberlo sabido no hubiera apostado el coche tan fácilmente.

- No debiste subestimarme Shiryu. Sabes que he perseguido tu coche desde el primer día que lo trajiste aquí.

- Cierto. Y cuando hice esa estúpida apuesta no tardaste un minuto en eclipsarle y engatusarle de tal manera que a la primera de cambio se metiera dócilmente en tu cama. Aunque a juzgar por el olor de su ropa interior debiste pasarlo en grande. Siempre es muy gratificante ser el primero en desvirgar a alguien. ¿Grito mucho?

- No mucho. Una pocas lágrimas, unos cuantos quejidos y en seguida comenzó a disfrutar. Su rostro estaba totalmente transfigurado por el placer que estaba experimentando por primera vez. Toda una belleza sin igual.

- Me estas poniendo los dientes largos. Si alguna vez te cansas de él avísame y estaré dispuesto a consolarle por tu perdida.

- Jajajajajaja, puedes estar seguro que eso no ocurrirá tan fácilmente.

- A veces ocurren cosas insospechadas. Pero bueno, hablemos del nuevo anuncio.

Mientras afuera Yhoga esta paralizado en silla a causa del inmenso dolor que atraviesa su alma. Solo fue una apuesta. Un medio de conseguir un coche más. Nunca le ha amado de verdad, solo ha jugado con él desde el principio. Lentamente se levanta para coger su chaqueta y dejando las llaves sobre la mesa salir en silencio. Se dirige a la casa de Ikki para recoger sus viejas cosas, cambiarse de ropa y volver a su viejo apartamento.

Cuando Shiryu e Ikki salen del despacho no le ven. El primero se marcha felicitándose a si mismo por el éxito de su estratagema, mientras el segundo se dirige al baño pensando que esta en él. Al no encontrarle dentro, empieza a buscarle por toda la empresa. Se dirige al invernadero, al cuarto de archivo, a la sala de fabricación pero no le encuentra por ningún lado. Al volver al despacho para buscar alguna nota, ve las llaves del Maseratti sobre la mesa y al cogerlas extrañado repara en la luz verde que indica que el intercomunicador esta abierto. Como un relámpago la verdad de lo ocurrido se abre paso en su cerebro. Ha escuchado toda la conversación con Shiryu, pero para ello el suyo también tendría que estar abierto. Entra en su despacho y mira en su mesa, aparta unas hojas y efectivamente, comprueba que el suyo también esta abierto. No entiende como ha podido pasar algo así, esta seguro de que él no lo ha abierto en ningún momento, a no ser que… que Shiryu lo haya preparado todo. Como una bala entra en el despacho del moreno y lo levanta en vilo agarrándolo de la camisa para sacarlo por encima de la mesa de su silla.

- ¿Qué has hecho maldito cabrón?

- ¿Qué quieres decir? Ikki calmate, no se de que estas hablando.

- ¿No lo sabes? ¿No lo sabes? – le grita al tiempo que le lanza contra la pared- has dejado los intercomunicadores abiertos adrede para que escuchará lo de la apuesta. ¿Por qué? ¿Por qué has hecho algo así? ¿Por qué?

- ¿De veras quieres saberlo?

- Si, quiero saberlo antes de arrancarte la cabeza y pisotearla.

- Lo hice por que no soportaba la idea de verte tan feliz a su lado. Porque yo quería ocupar su lugar. Maldita sea Ikki, nunca te has dado cuenta de lo que siento por ti. Lo hice por que te amo.

Ikki lo mira asqueado. Le lanza un golpe contra el rostro tirándole al suelo y haciéndole sangrar por la nariz rota.

- Estas despedido. Recoge tus cosas y desaparece de esta empresa. Daré orden de que te ingresen en tu cuenta la paga de cinco meses además de la liquidación que te corresponda, pero procura no volver a cruzarte en mi camino o en el de Yhoga, por que te juro que si lo haces te matare. Y hablo muy en serio.

Sin decir nada más sale corriendo dejando a un Shiryu totalmente sorprendido por su reacción. Se levanta del suelo y en el baño corta la hemorragia y se recoloca la nariz. En una caja mete todas sus pertenencias y sale de allí sin despedirse de nadie sin mirar atrás, sabiendo que lo ha perdido para siempre. Podía haberse conformado con su amistad, pero su egoísmo ha hecho que le pierda definitivamente. Con lágrimas llenas de dolor se dirige a su casa para encerrarse con su dolor a solas.

Mientras Ikki se dirige a toda velocidad a su casa. Al llegar ve el armario vació y la ropa que le compro esparcida por el suelo. Sale otra vez disparado y se dirige a su viejo apartamento con la esperanza de encontrarlo allí.

- Yhoga – llama a la puerta- por favor ábreme. Tenemos que hablar. Puedo explicarte lo ocurrido. Amor déjame pasar.

- Vete – grita a través de la puerta- Veta a buscar un nuevo juguete para ganar más coches o lo que quiera que sea. No quiero volver a verte nunca más.

- Yhoga, por favor déjame pasar. En cuanto te lo explique lo entenderás.

El silencio es la única respuesta que recibe. Tras unos angustiosos momentos de espera sin que ocurra nada más derriba la puerta de una patada entrando en la casa. Se dirige a Yhoga que esta acurrucado llorando en un viejo sofá para cogerle de los hombros, ponerle en pie y besarle.

En respuesta el rubio le da un fuerte bofetón dejando la marca de sus cinco dedos en su mejilla.

- Adelante, golpeame todo lo que quieras, me lo merezco por imbecil, por no haberte confesado esta tontería antes. Por que es una tontería.

Vuelve a besarle una vez más y vuelve a recibir otro sonoro bofetón enrojeciendo aún más la mejilla.

- Yhoga, es cierto que todo empezó como una apuesta, pero te juro que según pasaba el tiempo te fuiste adueñando de mí hasta el punto de que no puedo vivir sin ti. Te amo, mi precioso rubio de hielo, no puedo vivir sin ti. Y haré cualquier cosa que quieras para demostrártelo.

Por tercera vez vuelve a besarle y por tercera vez es abofeteado fuertemente.

- Seguiré besándote una y otra vez hasta que te convezcas de que mis palabras son tan ciertas como mis sentimientos. Podrás abofetearme hasta hincharme el rostro, no me importa, solo quiero que sepas que te amo con todo mi corazón. Yhoga eres lo único que me importa en la vida. Sin ti nada tiene sentido. Lo eres todo para mí.

Lo besa una vez más para separarse con los ojos cerrados esperando un nuevo bofetón que nunca llega. Al abrirlos ve a Yhoga llorando en silencio mirándole fijamente para ser abrazado por él al instante siguiente.

- ¿Por qué no me lo dijiste? – susurra con voz apagada contra su pecho- Si me lo hubieras explicado desde el principio te hubiera perdonado. ¿Por qué dejaste que me enterara así?

- Por que tenía miedo de perderte. En más de una ocasión estuve a punto de hacerlo, pero el miedo a tu reacción me detenía. Imaginaba que me rechazabas al saberlo y eso me desgarraba por dentro haciendo que callara siempre. Lo siento mucho amor mío, por favor perdóname, te juro que te amo, te amo más que a mi propia vida.

- Te perdono – murmura levantando el rostro para mirarle y acariciar su enrojecida mejilla- Te perdono, pero prométeme que nunca volverás a tener secretos conmigo. Y si hay algo más que deba saber a este respecto te ruego que me lo cuentes ahora, porque si en el futuro descubro algo más te juro que no habrá segunda oportunidad para ti.

Ikki sonríe y se funde en un abrazo con él. Le conduce de nuevo al sofá para sentarse a su lado y narrarle todo lo referente a la apuesta. Desde el principio hasta el final, incluido el despido de Shiryu.

Yhoga permanece con la cabeza gacha escuchando cada una de sus palabras en silencio. Cuando termina le mira a los ojos y acercándose a él le besa hasta quedarse sin aliento.

- Siento haberte golpeado tan fuerte, pero estaba furioso y dolido. ¿Me perdonas Ikki?

- ¿Perdonarte? Mi niño, no puedo perdonarte por la sencilla razón de que no hay nada que perdonar. Soy yo el que debe suplicar tu perdón. Me has enseñado lo que es amar y te juro que haré cualquier cosa para conservar nuestro amor en una llama eternamente ardiente.

- Se que lo harás, y yo te ayudare a ello. ¿Quieres que vuelva a tu casa?

- Por supuesto que si, ¿acaso lo dudabas Yhoga? No solo vas a volver, sino que vamos a formalizar nuestra relación. Nos convertiremos en una feliz pareja de hecho mi amado esposo.

- Eso suena muy bien. Me gusta la idea. Tendré que comprarme un traje adecuado para la ocasión.

- Ya sabes que puedes gastar todo lo que quieras.

- ¿Puedo pedirte un favor Ikki?

- Claro, dime de que se trata.

- Quiero que vendas ese coche. No quiero verlo nunca más. Devuélveselo a Shiryu, regálaselo a alguien o mandalo al desguace, pero deshazte de él.

- Eso esta hecho, amor. Ese coche volverá a las manos de su dueño, no te preocupes por ello.

- De acuerdo entonces vamos a casa. Quiero darme una ducha contigo para que me acompañes después. Tenemos que comprar muchas cosas para celebrar nuestra unión por todo lo alto. Y quiero una luna de miel.

- Tendrás tu luna de miel. Iremos donde tú quieras amor. Tú solo pide por esa preciosa boquita que tienes y lo tendrás a tus pies al instante.

- No quiero mucho, me basta con tu amor, tu sinceridad y tu lealtad. No necesito nada más que eso Ikki.

- Eso lo tienes, Yhoga. Lo tienes para toda la eternidad.

Salen del piso cogidos de la cintura para volver a su casa llenos de felicidad y dispuestos a emprender una nueva etapa juntos, preparados para superar con su amor cualquier obstáculo que se cruce en su futuro.


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COMENTARIOS

Autor: aicitel24, 23/Abr/2007 09:27 GMT-7:


hola chica que bien que publicaras nuevamente tu fic, ya anteriormente lo habia leido, en un concurso de fics de Hyoga e Ikki (ovbiamente) pero despues simplemente desaparecio, no se si se perdio o que habra pasado pero siempre me quede con las gansa de volver a leerlo asta el dia de hoy que buelve al foro , felicidades me gusta mucho te lo aseguro astapronto


Autor: Casiopee_Apple, 23/Abr/2007 13:32 GMT-7:


hola jejejejejje no habia leido este fic
oye que bien
ayyyyyyy ikki cuando aprenderras jajaja
que con el amor no se juega jejejeje
bueno hyogita le hubiueras dado unas mas jajajaja
para que se le quitara lo bobo
pero bueno,,,,lo mejor es que se quedaron juntos
manzanita


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