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Anahí Giovanna World - Fan Club Oficial

En este foro encontrarás imagenes, noticias, videos y mucho mas sobre la artista mexicana Anahi Giovanna Puente Portillo, También encontrarás información sobre la serie revelación del momento Rebelde y el grupo que se formó a partir de ella RBD
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*El RiEsGo De AmAr* *El RiEsGo De AmAr* (0.030 s)

*El RiEsGo De AmAr*

FECHA El 24/09/07 a las 07:09:51 IP GUARDADA
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El 06/12/06 a las 08:12:54
*El RiEsGo De AmAr*

aki una nueva web!! espero k les guste

se llama  EL RIESGO DE AMAR

 

y es de Brenda Novak ... weno ahora le pongo la sipnosis espero k les guste!! diganme si le sigo bss



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FECHA El 27/09/07 a las 10:09:33 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 06/12/06 a las 08:12:54

...Capítulo 10...

–No es tu estilo llegar tarde –dijo Dulce cuando Poncho llamó a su puerta, justo después del mediodía del sábado–. No me digas que te has dormido.
–La verdad es que sí –contestó él–. ¿Dónde anda Ruffus? –se dio cuenta de que había sido demasiado brusco por la mirada que le dirigió Dulce.
–¿No quieres entrar a decir hola antes de que os marchéis?
Él estiró el cuello, intentando ser paciente. Pero después de una noche en vela, su paciencia escaseaba.
–No puedo, hoy no. Tengo que hacer algunos recados.
–Ah –ella titubeó–. Bueno, es que hace unos días comentaste que estabas pensando en invertir en alguna propiedad inmobiliaria. Así que hablé con Chris sobre las propiedades que ha visto en el mercado, y…
–No estaría interesado en nada tan grande como las propiedades de las que se ocupa Christopher –interrumpió Poncho, mirando dentro de la sala para ver si Ruffus estaba allí.
–Eso lo sé, pero conoce un terreno que no está muy lejos de donde vives y que podría dividirse en cinco parcelas de buen tamaño. Dice que sería el proyecto perfecto para alguien como tú: alguien de la localidad que nunca se ha dedicado al negocio inmobiliario y desea aprender. Incluso dijo que te ayudaría hasta poner en marcha el proyecto, si quieres.
–Eso es muy amable por su parte –dijo Poncho, deseando que su voz sonara un poco más sincera.
Antes de que su esposa fuera asesinada, Ucker había sido un constructor rico y con mucho éxito. Estaba volviendo a empezar, pero Poncho no tenía ninguna duda de que volvería a estar en la cima en poco tiempo–. Aun así, preferiría ocuparme de mis inversiones yo solo, gracias.
–¿Ni siquiera quieres hablar del tema con él?
–No.
La sonrisa de Dulce se desvaneció por completo. Salió de la casa y cerró la puerta a su espalda. Luego bajó la voz.
– Poncho, ¿no puedes darle una oportunidad a Chris, por favor? Está haciendo todo lo que puede para que las cosas sean agradables para todos nosotros.
–Y la vida no podría ser mejor –dijo Poncho –. Por favor, dale las gracias de mi parte.
–¿Qué se supone que significa eso?
–Nada – Poncho soltó un suspiro y se pasó una mano por el pelo–. No significa nada.
–¿Qué es lo que pasa contigo? –preguntó ella–. ¿Es que nunca vas a aceptar que lo pasado, pasado está? Ni siquiera llamas a Chris por su nombre de pila.
–Ahora mismo no quiero hablar de tu marido. Tengo otras cosas en la cabeza.
–Como…
–Cosas de trabajo –mintió él. Sabía que había vuelto a ofenderla. Dulce y él solían hablar libremente de cualquier cosa, a pesar de su divorcio. Pero no estaba dispuesto a compartir sus problemas más recientes con nadie, y menos con Dulce; antes de eso, Anahi y él tenían que decidir cómo iban a manejar la situación.

Any tenía que hacer algo para mantenerse ocupada. Tenía montones de trabajo sobre la mesa de la oficina, siempre tenía de sobra, pero no contaba con la fortaleza emocional necesaria para ocuparse de nada que le exigiera concentración. Ese día no. Necesitaba una actividad relajada que ocupase la mañana del sábado; algo físico que la ayudara a librarse de la ansiedad que la había atenazado desde que se enteró de que estaba embarazada…

Sacó la aspiradora del armario y empezó a limpiar la casa con un afán que no solía dedicar a esas tareas. Pero todo el afán del mundo no podía impedir que se preocupara por el futuro. Se preguntó qué decidiría Poncho y cuándo se lo comunicaría. La noche anterior, no había aceptado la salida fácil que le había ofrecido. En el fondo, sospechaba que no lo haría. Lo había visto con Allie y sabía que adoraba a los niños. No la reconfortaba en absoluto saber que Poncho formaría parte de su vida, en la medida que fuese, desde que naciera el bebé. Odiaba sentirse como si lo estuviera obligando a algo, odiaba sentirse responsable del aprieto en el que se encontraban.
Desenchufó la aspiradora de un tirón. Decidió que necesitaba un estímulo para su ego. Necesita algo a lo que amar y que le devolviera ese amor con creces.


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FECHA El 27/09/07 a las 10:09:21 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 06/12/06 a las 08:12:54

...Capítulo 11...

–¿Hola? –dijo Anahi, tirando las llaves en el mostrador. Estaba sin aliento tras entrar corriendo a la casa para contestar el teléfono, pero se sentía mucho mejor que esa mañana. Acababa de ir a la perrera y había adoptado a un perro. Le hubiera gustado un cachorro, claro. Pero no había muchos cachorros en la perrera y todo el mundo quería uno. Los ojos tristes de un perro le habían robado el corazón a primera vista.
–¿ Anahi?
–¿Sí? –se tensó al darse cuenta de que era Poncho.
–Tenía la esperanza de que pudiéramos vernos esta noche.
–¿Para qué? –preguntó ella, observando a su nueva mascota olisquear la casa–. No hagas nada que yo no haría, ¿me oyes? –le dijo al perro.
–¿Qué has dicho? –preguntó Poncho.
–No hablaba contigo –replicó ella, sentándose en el suelo e intentando atraer a su nuevo amigo para rascarle detrás de las orejas.
–Ah, bueno. ¿Qué te parecería cenar conmigo esta noche?
Any se imaginó pasando la tarde en compañía de Poncho, sintiéndose culpable por arruinarle la vida, y decidió no sufrir ese tormento. Él no la había invitado a salir una segunda vez antes de saber que estaba embarazada. No quería que se sintiese obligado a hacerlo.
Además, tenía que pensar en su perro. No podía dejar a Max sólo tan pronto. Tenía demasiados pares de zapatos que proteger.
–Me temo que tengo otros planes –rechazó.
–De acuerdo –dijo él tras un segundo de silencio–. ¿Qué te parece mañana? Es domingo, podríamos comer juntos.
–Me parece que no.
–¿Por qué tengo la impresión de que vas a decir que no a cualquier sugerencia que te haga? –preguntó Poncho tras una pausa significativamente más larga.
–Porque no hay ninguna razón para que te sientas obligado a pasar tiempo conmigo. Sólo tienes que decidir si quieres formar parte de la vida del bebé o no.
–¿Y si decido que sí quiero?
–Entonces te llamaré después de que nazca el bebé y organizaremos los derechos de visita –Max se encaminó pasillo abajo y Anahi se puso en pie rápidamente–. Tengo que irme. Va a mi dormitorio.
Poncho se quedó mirando el teléfono fijamente, preguntándose quién iba al dormitorio de Any.

Llamó a Dulce inmediatamente.
–¿Tu hermana está saliendo con alguien? –preguntó.

–¿Qué?

– Any. ¿Está saliendo con alguien?
–No, ¿por qué?
–¿Cuándo tuvo su último novio?

–Por lo que me ha dicho, hace varios años. Sale con alguien de vez en cuando, claro, pero no mucho. Desde que empezó a trabajar como fiscal del distrito ha estado demasiado ocupada para salir y conocer a hombres nuevos, y se niega a salir con tipos del trabajo.

–Ahora mismo tiene a alguien en casa –dijo él, sin poder evitarlo.
–¿Cómo lo sabes?
–La llamé para asegurarme de que se encontraba mejor –mintió él.

–Muy amable por tu parte –dijo Dulce –. Yo pasé por allí esta mañana. Creo que está perfectamente.
–Me alegro.

–Creía que no estabas interesado en ella –comentó Dulce tras un incómodo silencio.

–No lo estoy –replicó Poncho. Se despidió rápidamente para poder colgar. No estaba interesado en Any, pero la posibilidad de que Anahi estuviera saliendo con otro hombre lo molestaba un poco.
Durante varios minutos paseó por la casa con Ruffus siguiéndolo, que no parecía contento de no disponer de toda su atención. Después condujo a casa de Anahi. Por mucho que ella creyera lo contrario, Poncho estaba convencido de que tenían mucho de que hablar. Sin embargo, cuando estuvo ante su puerta y alzó la mano para llamar, había olvidado todo lo que había pensado discutir. Sólo recordaba el sabor de sus besos.



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FECHA El 27/09/07 a las 10:09:53 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 06/12/06 a las 08:12:54

...Capítulo 12...
–Esto empieza a convertirse en una costumbre –dijo Anahi, mirando por la rendija de la puerta entreabierta.
–Esta vez he traído a Ruffus – Poncho le dedicó su sonrisa más deslumbrante. Anahi adoraba a Ruffus. A el no le impediría entrar.
–Ya lo veo –dijo ella–. Hola, bebe.
Ruffus ladró y empezó a saltar hacia ella.
–Un segundo –la puerta se cerró y se oyeron unos ruidos. Cuando se volvió a abrir y les dejó entrar, Anahi tenía firmemente agarrado el collar del basset más viejo y de aspecto más triste que Poncho había visto en su vida.
–¿De dónde has sacado eso? –miró por encima de su hombro, intentando ver si había alguien más en la casa, pero parecía vacía.
–De la perrera, esta mañana –replicó Anahi.
Era obvio que Ruffus apreciaba a Max más que él.
–¿No podías haber rescatado a un perro mejor? –preguntó–. Éste está en las últimas.
–Eso no lo sabes –protestó ella con tono levemente indignado. Se mordió el labio y miró al decrépito animal–. Está bien. Y tiene ojos tristes.
–Todos los basset tienen ojos tristes – Poncho se acuclilló junto a los perros –Estoy segura de que no has venido hasta aquí sólo para insultar a mi perro.
–No, creo que tenemos cosas mucho más importantes que… –una llamada en la puerta lo interrumpió– …discutir –terminó–. ¿Esperas a alguien?
–Es Dulce. La llamé para que viniera a ver a mi perro.
Con la suerte que tenía últimamente, tenía que ser Dulce. Poncho agarró el collar del perro, para que no escapase mientras Anahi abría la puerta, y resistió el impulso de escaparse por la puerta de atrás para evitar las preguntas de Dul. Era demasiado tarde para eso. Estaba seguro de que había visto su coche aparcado fuera.
–Bonito perro –dijo Dulce en cuanto Anahi la dejó entrar. Poncho estaba completamente seguro de que mentía con respecto al perro, pero no tuvo oportunidad de decirlo, porque ella se volvió hacia él inmediatamente–. Poncho, ¿qué estás haciendo aquí?
Poncho percibió su sonrisa satisfecha y supo que creía que sus artimañas de casamentera por fin estaban dando frutos. Se esforzó por buscar una razón que justificara su presencia allí y la convenciera de lo contrario, pero no encontró ninguna.
–Sólo he venido a… –miró a Anahi, buscando un poco de ayuda. Ella suspiró y movió la cabeza de un lado a otro.
–Ya que estás aquí, Dul, más vale que te sientes. Tenemos algo que decirte.
–No, no hay nada que contar –protestó Poncho.
–Sí – Any lo miró con el entrecejo fruncido–. No hay necesidad de mantenerlo en secreto. La verdad saldrá a la luz antes o después.
–Puede esperar –dijo él.
–Retrasarlo no lo hará más fácil –contraatacó Anahi.
–Díganlo ya –animó Dulce, con una amplia sonrisa de expectación–. Quiero saberlo.
–¿Recuerdas esa cita que nos preparaste? –preguntó Any.
Dulce asintió y Any dirigió a Poncho una mirada que decía “Allá vamos”.
–Bueno, pues nosotros…
– …lo pasamos muy bien y hemos decidido empezar a salir juntos –terminó Poncho. Puso un brazo alrededor de Anahi y la atrajo a su lado; ella lo miró como si tuviera dos cabezas–. De hecho, esta noche vamos a cenar juntos, ¿verdad, Any?
–Los dos sabéis que hace tiempo que deseo que os conozcáis mejor –dijo Dulce. Anahi estaba demasiado atónita para decir una palabra–. ¿Por qué ibais a tener que mantenerlo en secreto?
–No queríamos decirte nada por si… por si acaso no funciona –explicó él.


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FECHA El 27/09/07 a las 10:09:14 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 06/12/06 a las 08:12:54

...Capítulo 13...
Anahi cerró la puerta cuando Dulce se fue, se puso las manos en las caderas y se encaró a Poncho.
–¿Qué diablos has querido decir?
–No lo sé – Poncho movió la cabeza y se rascó la barbilla.
–¡Ahora cree que salimos juntos!
–¿Qué tiene eso de malo? –preguntó él–. Quizá deberíamos salir, que nos vean juntos, simular que nos enamoramos.
–¿Simular? – Anahi no podía creer lo que oía–. ¿Qué vamos a conseguir con eso?
–Si la gente que conocemos cree que somos pareja, al menos por un tiempo, la noticia del bebé les causará menos impacto.
Anahi ya lo estaba pasando bastante mal con las muchas facetas de la situación: la vergüenza de haber sido tan tonta como para quedarse embarazada de esa manera, el rechazo de Poncho, la preparación física y mental necesaria para recibir al bebé… No veía ninguna necesidad de complicar las cosas aún más.
–Puede que eso sea cierto –dijo–, pero no me parece buena idea.
–¿Por qué no? Seguramente odias la idea de darle la noticia a la gente que conoces. ¿Qué me dices de tu madre, tu padrastro y tu hermano menor? ¿Y la gente del trabajo? Son conservadores y tradicionales. ¿Cómo van a entender que vayas a tener un hijo cuando ni siquiera has tenido novio?
–Quizá sí que haya tenido un novio.
–¿Qué tendría de malo preparar a todo el mundo para que reciban la noticia con suavidad? –preguntó él, haciendo caso omiso de su comentario–. Dulce, desde luego, será mucho más comprensiva si lo hacemos así. Teniendo en cuenta de que Dul es tu hermana, no hay duda de que su opinión es importante.
Dulce otra vez, parecía que nunca iba a superar esa relación. Lo peor de todo era que Anahi no podía culparlo; sabía que su hermana era muy especial.
–No sería tan fácil como suena –dijo con un gesto de rechazo que esperaba pusiera fin a la discusión.
–¿Por qué? –insistió Poncho, que no estaba dispuesto a rendirse.
–Nadie simula que tiene una relación –replicó ella, pensando que tendrían que pasar mucho tiempo juntos y sonreír y comportarse como si fueran amantes.
–Eso no se sabe –dijo Poncho mientras rascaba a su perro, que movía la cola con entusiasmo.


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FECHA El 27/09/07 a las 11:09:07 IP GUARDADA Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 11/03/07 a las 02:03:39

woooooooooo!!bebe siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa,me encantaaaaaa

                                            °¤(¯`°•●●...((Jαяє яв))...●●•°´¯)¤°       

                             

                     

     

 

                          

 

 

FECHA El 28/09/07 a las 11:09:16 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 06/12/06 a las 08:12:54

...Capítulo 14...
Para fingir una relación, era necesario que pasaran tiempo juntos. Poncho había intentado convencer a Anahi para que fueran a cenar, pero ella había dicho que era innecesario. A no ser que fueran a invitar a Dulce y a Chris a reunirse con ellos, lo más probable era que nadie que los conociera los viese juntos. Y Anahi no se sentía en absoluto preparada para probar sus dotes de actriz con Dulce. Además, tenían a Ruffus.. y a Max, que aún no se había acostumbrado a su nueva casa.
Poncho se sorprendió al sentir un pinchazo de desilusión cuando lo rechazó. En realidad tenía muchas ganas de salir con ella; pensó que quizá fuera porque sentía lástima de una mujer a la que emocionaba adoptar un ejemplar tan lamentable de la raza canina. Echó un vistazo escéptico al perro, que estaba tumbado en el suelo con el morro entre las patas, roncando, al lado de Ruffus que eral la perfección canina. Nunca antes había oído a un perro roncar.
Era una pena que hubiese visitado la perrera antes de que él se convirtiese en su novio de pega. Podría haber ido con ella y ayudarla a elegir un bonito labrador, o quizá un setter irlandés…
–¿Por qué miras así a mi perro? –preguntó ella a la defensiva.
Él bajó el volumen de la película que habían alquilado. Cuando regresaron de la tienda de alquiler de vídeo, se había acomodado en el sofá de cuero negro. Ella se había acurrucado en un gran sillón relleno de bolitas de poliestireno que había al otro lado de la habitación. Llevaba puestos unos vaqueros y una camiseta ajustada, muy atractiva.
–Me preguntaba si llevabas tiempo pensando en adoptar un perro o si fue un impulso.
–¿Por qué?
–Porque parece obvio que este es un perro de impulso.
–No es un perro de impulso –refutó ella–. Es una decisión calculada para añadir otra dimensión a mi vida y prepararme para la responsabilidad de cuidar de un bebé.
La respuesta denotaba claramente su profesión de fiscal. Él intentó contener la sonrisa.
Se puso a pensar en su situación anterior, él no había querido el divorcio. Amaba a Dulce, disfrutaba siendo esposo suyo y pensaban tener hijos. Sin embargo, ahora pensaba todo lo q se perdería de su bebe cuando no le tocara estar con él.
No era una perspectiva agradable. Pero no veía ninguna alternativa…
–¿Ahora qué? –interrumpió ella sus pensamientos.
–Nada –Poncho parpadeó.
–Tenías expresión de tristeza. Y no me digas que tenía que ver con mi perro.
–No. Estaba pensando en el bebé.
–¿nuestro bebé?
Las palabras “nuestro bebé” sonaron tan extrañas en sus oídos que se preguntó si alguna vez se acostumbraría a la idea de tener un bebé con la hermana de Dulce.
–Este bebé –contestó, incapaz de llamarlo “nuestro” a esas alturas.
–¿Qué sobre este bebé? –su voz sonó tentativa, como si temiera oír lo que iba a decir, y él no la culpó. Ese tipo de situaciones con frecuencia se tornaban muy negativas.
–¿Qué régimen de visitas te parecería justo? –inquirió él.
–No lo sé. Aún no has dicho qué esperas.
–Quiero por lo menos una buena participación en su vida.
–y eso significa...
–Fines de semana alternos y vacaciones no es mucho.
–Pero no es práctico… –una llamada en la puerta interrumpió a Anahi, que se puso en pie de un salto–. ¿Qué apuestas a que es Dulce?
–Seguro que viene a enterarse de cómo nos fueron las cosas esta noche –comentó él. Efectivamente, un segundo después se oyó la voz de Dulce.
–¿Any? Somos Chris y yo.
El nuevo perro de Anahi consiguió alzar la cabeza y ladrar, una vez. Any lanzó a Poncho una mirada de preocupación.
–Esto ha sido idea tuya. ¿Qué hacemos ahora?
–Fingir –contestó él.


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FECHA El 28/09/07 a las 11:09:12 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 06/12/06 a las 08:12:54

..Capítulo 15..
Fingir.
Any se limpió las manos en los vaqueros e inspiró con fuerza antes de abrir la puerta. No era buena actriz. Normalmente se le notaban las emociones en la cara. Pero dado que Poncho y ella habían decidido crear la ilusión de un romance floreciente, no sería ella quien lo estropeara todo. Al final había conseguido convencerla de los méritos de su plan.
–Hola Dul, Chris –saludó ella.
–¿Qué tal fue la cena? –preguntó Dulce, con voz baja y significativa.
–La cena estuvo muy bien, ¿verdad, Poncho? – Any evitó a propósito la intimidad a la que invitaba el tono de voz de Dulce e incluyó a Poncho en la conversación.
–Excelente – Poncho se situó a su espalda.
–¿Dónde fuieron? –preguntó Chris.
Anahi esperó a que contestase Poncho, porque no habían ido a ningún sitio. Habían pedido una pizza.
–P.F. Chang's –dijo él, poniendo las manos sobre los hombros de Anahi y los masajeó de forma sutil, pero posesiva.
Los ojos de Dulce fueron de sus manos al rostro de Any. Sonrió ampliamente y Anahi resistió el deseo de apartarse.
–Sentimos aparecer de repente –dijo Dulce –. Pero la madre de Chris, ha llamado esta tarde y preguntó si podía tener a los niños y a Ruffus por la mañana, ya saben que la traen loca los perros pero no puede cuidar de uno diaramente. Así que cuando vimos que el coche de Poncho seguía ahí fuera, se nos ocurrió que podíamos recoger a Ruffus.
Era una de las peores excusas que Any había oído, pero no dijo nada. Poncho había rodeado su cintura con los brazos y la apoyaba contra sí; estaba demasiado ocupada intentando ignorar las mariposas que sentía en el estómago.
–Me parece bien –aceptó Poncho –. Os agradezco que me dejarais tenerlo hoy.. es un gran compañero.
Anahi sintió que se sonrojaba por una extraña combinación de vergüenza y humillación, Poncho estaba haciendo todo lo que ella deseaba, pero por las razones erróneas; se alegró de que la única luz de la habitación fuese la de la televisión.
–¿Dónde está Allie? –preguntó.
–Está con la niñera–contestó Ucker. Sus ojos castaños pasaron de Poncho a ella, y Anahi se preguntó si el enigmático esposo de su hermana había captado su juego. Iré a por Ruffus –dijo.
–No os marchéis tan deprisa –dijo Any –. Poncho estaba a punto de marcharse. ¿Verdad, Poncho?
Poncho se puso rígido a su espalda y comprendió que lo había sorprendido. Pero la verdad era que necesitaba algo de espacio para restablecer su equilibrio emocional.
–Sí, tengo que irme –dijo él–. Se está haciendo tarde –la sorprendió alzándole la barbilla y besándola suavemente en los labios.
–Te llamaré mañana –dijo, saliendo de la casa. Anahi no contestó. Le temblaban las rodillas y se había quedado sin habla.
–¡Oh, Dios mío! –exclamó Dulce cuando la puerta se cerró tras él–. Le gustas. Le gustas de verdad. ¿Qué sientes por él? ¿Qué te parece?
Any se llevó la mano a los labios. ¿Qué pensaba? Pensaba que había cometido un terrible error al acceder al plan de Poncho. No podía simular que se enamoraba de él porque para ella era demasiado real.


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FECHA El 28/09/07 a las 11:09:06 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 06/12/06 a las 08:12:54

Capítulo 16
Poncho no llamó a Anahi durante varios días porque estaba muy desconcertado por lo que había sentido al besarla. Sólo había estado fingiendo, lo sabía. Pero eso no explicaba por qué había deseado quedarse o por qué no había dejado de desear volver a su casa desde entonces.
Había pensado que el tiempo le daría algo de perspectiva, pero cuatro días sin contacto no habían cambiado nada. En momentos extraños se imaginaba a Anahi sentada en su silla, con esa camiseta que tan bien le quedaba. O recordaba la suavidad de sus labios. El que pudiera besar a Any delante de Dulce, y sentir deseo, era indicio de algo monumental, o eso le parecía.
Aunque quizá sólo estuviera reaccionando a la noticia del bebé, deseando que hubiera algo entre Anahi y él que en realidad no existía. No estaba seguro. Sólo sabía que no podía pasar más tiempo sin hablar con ella. Deseaba oír el sonido de su voz.
La llamó a casa, aunque era media tarde. Después llamó a información para que le dieran el teléfono del despacho de los Fiscales del Distrito. No quería llamar a Dulce para conseguir el número de Any. Había hablado con Dulce una vez desde el fin de semana, y aunque solían estar cómodos el uno con el otro, la conversación había sido algo forzada. Probablemente se debía a las mentiras y a la simulación; al enorme secreto que ocultaba. Además, Dulce insistía en intentar convencerlo de que se llevaría bien con Ucker, si le daba una oportunidad. Poncho estaba harto de oírlo.
–Oficina del Fiscal del Distrito –dijo una voz masculina medio segundo después de que Poncho acabase de marcar.
–Anahi Puente, por favor.
–Un momento.
Poncho esperó, tamborileando con los dedos sobre el escritorio. Cuando Any contestó, se dio cuenta de que estaba un poco nervioso.
–Soy yo –dijo–. ¿Cómo estás?
–Muy bien –respondió ella–. ¿Y tú?
–Bien.
Ella sonaba distante, remota. Poncho se aclaró la garganta, no sabía cómo llevar la conversación, así que decidió ir al grano.
–¿Estás ocupada la noche del viernes?
Ella titubeó y sintiendo el rechazo que se avecinaba, continuó rápidamente con la esperanza de convencerla.
–Pensé que podíamos ir a ver una película, quizá a cenar algo. Acaban de abrir un restaurante cerca del centro comercial.
–¿Van a ir Dulce y Chris? –preguntó ella, obviamente confusa.
Poncho se planteó la posibilidad de decirle que sí. Siempre podía llamar a Dulce y organizar una cita, si eso era lo que hacía falta para que Any saliera con él. Pero no era eso lo que quería. Deseaba estar a solas con ella.
–No.
–¿Por qué ir entonces? –preguntó ella–. Ya hemos hablado de eso. No habrá nadie a quien convencer.
–Quizás necesite convencerme a mí mismo de algunas cosas.
–¿Cómo qué?
–Que lo que estoy sintiendo es real –admitió él. Siguió una pausa significativa.
–Poncho, yo… aprecio el esfuerzo. Pero estaré ocupada todo el fin de semana –dijo, después colgó el teléfono


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FECHA El 28/09/07 a las 11:09:48 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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Capítulo 17
Anahi se quedó mirando el teléfono un buen rato después de colgar, diciéndose que había hecho lo correcto. Estaba dispuesta a continuar con la charada algunas semanas, porque él tenía razón al decir que así sería más fácil dar la noticia del embarazo. Pero no estaba dispuesta a asumir mayor riesgo emocional que unas cuantas frases y actividades estratégicamente planificadas. No tenía por qué cometer dos veces el mismo error.
Poncho seguía enamorado de Dulce. Anahi sabía que sería una tonta si pensara que la olvidaría sólo porque ella estaba embarazada de él. Quizá podría olvidar a su ex esposa si no tuviera ningún contacto con ella, pero lo tenía. Eran buenos amigos.
No entendía por qué se sentía tan mal a pesar de haber hecho lo correcto.
Cerró los ojos y apoyó la cabeza en una mano, luchando contra su deseo de llamarlo. Por una vez iba a guiarse por la cabeza; su corazón sólo la haría perder el rumbo.
De hecho, ya la había metido en un buen lío.
* * *
Poncho se pasó el resto del día repasando la conversación telefónica con Any. Sabía que ella pensaba que su súbito interés se debía sólo al bebé. Él también había intentado convencerse de ello, después de que lo rechazasó. Pero no era verdad. Lo que sentía era mucho más básico que eso: quería estar con ella, ver su rostro iluminarse con una sonrisa. Incluso quería ver a ese desastre de perro que tenía.
Se dijo que debía rendirse. Le había pedido que saliera con él y lo había rechazado; no podía hacer nada más.
Intentó concentrarse en una comedia televisiva, pero no sirvió de nada. Cuanto más discutía consigo mismo, más deseaba volver a llamarla. Con un vistazo al reloj comprobó que eran más de las once, demasiado tarde para telefonear. Pero podía pasar por delante de la casa, y si las luces estaban encendidas…
* * *
La casa estaba a oscuras.
–Maldición –masculló Poncho parado ante la casa de Anahi, con el motor en punto muerto. Se dijo que debía volver a casa y olvidarse de Any, por lo menos hasta la mañana siguiente. Pero, de alguna manera, le parecía importante estar exactamente allí.
Tras varios minutos de indecisión, paró el motor y fue hacia la casa. Había algo que tenía que decirle, y no podía esperar.
* * *
Anahi tardó un rato en abrir la puerta. Cuando lo hizo, Poncho se dio cuenta de que la había despertado. Tenía el pelo revuelto y los ojos somnolientos, pero estaba muy sexy. La recordó, suave y cálida bajo él la noche que hicieron el amor, y su cuerpo se endureció casi instantáneamente.
–¿Qué pasa? –preguntó ella, parpadeando.
Él inhaló con fuerza para detener el súbito galope de su corazón. Clavó los ojos en sus labios.
–Yo… No estoy enamorado de Dulce –dijo. Después la abrazó y la besó tal y como había estado deseando hacer desde el sábado anterior. No un beso suave, sino uno profundo y apasionado que le hiciera comprender que, más allá de toda duda, estaba allí porque deseaba estarlo


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FECHA El 28/09/07 a las 11:09:34 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online MELANIE_RBD
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El 06/12/06 a las 08:12:54

Capítulo 18
Anahi sintió que se derretía en brazos de Alfonso. Volvió a decirse que en el futuro iba a utilizar la cabeza y protegerse de cometer otro error. Pero él estaba metiendo las manos por debajo de su camiseta, y no podía pensar en nada más que en la sensación de esos dedos acariciándole la espalda mientras la besaba con ansia.
– Alfonso, para –dijo finalmente, intentando apartarse.
–¿Qué ocurre? –él alzó la cabeza lo suficiente para mirarla, pero no la soltó.
–Tenemos que ir más despacio –dijo ella–. Apenas nos conocemos.
–De hecho, he estado pensando en eso.
–¿Y? –preguntó ella, sintiéndose cálida y fluida interiormente, a pesar de todo.
–Me he dado cuenta de que te conozco mejor de lo que creía.
–¿Cómo? –susurró ella, arqueándose automáticamente en sus brazos, mientras él empezaba a darle besos en el cuello.
–Conozco a tu familia –alzó su pelo y le besó la nuca–. Sé que eres fiscal –dibujó un círculo en el borde de su oreja con la punta de la lengua y ella no pudo evitar estremecerse de arriba abajo–. Sé que eres buena persona, pero una pésima actriz –puso las manos en su trasero y la atrajo contra él–. Estoy convencido de que quiero volver a hacerte el amor.
Eso último empezaba a ser bastante obvio. Pero en la cabeza de Anahi empezaron a sonar campanas de alerta. Precisamente era eso lo que debía evitar. Lo mismo que había provocado la situación en la que se encontraban.
Él desplazó la mano hacia la parte delantera de su cuerpo, y ella lo detuvo antes de que llegara a sus senos.
–No te gusta mi perro –dijo, expresando la única objeción que se le ocurrió en ese momento.
–La verdad es que adoro a Max –rió contra su boca y la besó de nuevo–. Max significa que tienes un corazón blando. ¿Lo ves? También sé eso.
Decía que le gustaba Max. Se creía incapaz de resistirse a eso. Dándose cuenta de que seguían delante de la puerta, tomó su mano y tiró de él hacia dentro.
Algunos errores estaban destinados a repetirse.


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