Foro

Anahí Giovanna World - Fan Club Oficial

En este foro encontrarás imagenes, noticias, videos y mucho mas sobre la artista mexicana Anahi Giovanna Puente Portillo, También encontrarás información sobre la serie revelación del momento Rebelde y el grupo que se formó a partir de ella RBD
 Login 
Registrarme
No he configurado mi cuenta aún
Anahí Giovanna World - Fan Club Oficial : Usuarios Usuarios Estadisticas Estadisticas Encuestas Encuestas Buscar Buscar Ayuda Ayuda

Anahí Giovanna World - Fan Club Oficial Anahí Giovanna World - Fan Club Oficial Webnovelas Webnovelas
Secretos en la noche Secretos en la noche (0.031 s)

Secretos en la noche

FECHA El 03/01/07 a las 05:01:55 IP GUARDADA
Utilidades del Tema Puntuar Tema
Utilidades del Usuario
Online martarbd_AyA
Invitado
Secretos en la noche Secretos en la noche

 

Ola!! esta web novela no es mia en de Linda Howard, pero a mi me gusto muxo. Se llama Secretos en la noche, si ya la han puesto dicirmelo.

Tratara de los A's obvio.

 

 

 




Reportar a My-Forum



RESPUESTAS AL MENSAJE - Respuesta/-s
Mostrando del 190 al 199 de 305
Ir a la pag.: 1 2 ... 18 19 [20] 21 22 ... 30 31
FECHA El 14/04/07 a las 06:04:31 IP GUARDADA Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online JaReDrBd
Vampirit@ de Anah



Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:
2214
1833
2635
El 11/03/07 a las 02:03:39

siguela!ta muybien!!
muxas asias x los caps!!!siguela esta muy bien!!

                                            °¤(¯`°•●●...((Jαяє яв))...●●•°´¯)¤°       

                             

                     

     

 

                          

 

 

FECHA El 14/04/07 a las 07:04:51 IP GUARDADA
Online martarbd_A's
Invitado
Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:



El 30/11/99 a las 09:11:00

 

CAPÍTULO 11 (1 parte)

Anahi colgó el teléfono con una expresión de perplejidad en el rostro. Aquélla era la sexta vez que llamaba al señor Pleasant y no obtenía respuesta. El detective no tenía secretaria, esa función la desempeñaba su esposa, y cuando ésta murió no había tenido valor para reemplazarla. El señor Pleasant había dejado el hotel, o, mejor dicho, la llave había quedado encima de la mesita de noche y sus cosas habían desaparecido. La habitación había sido pagada por adelantado, así que aquello no tenía nada de insólito. Ella misma lo había hecho más de una vez.
Lo que no era normal era que no la hubiera llamado, habiendo dicho que lo haría. No podía creer que se le hubiera olvidado. Si no ocurriera algo malo, la habría llamado. Dado su estado de salud, Anahi temió que estuviera ingresado en un hospital y se encontrara demasiado enfermo para llamar. Incluso podía estar muriéndose, y ella no enterarse. La idea de una muerte solitaria le oprimió el pecho. Por lo menos debería haber allí alguien que le cogiera la mano, como había hecho ella con Dieguito. Aparte de estar tan preocupada por él, no sabía qué había encontrado ni a quién había interrogado. Tendría que continuar sola, sin la ventaja de saber qué respuestas había obtenido el detective.
No tenía una idea clara de cómo abordar el asunto, qué pistas buscar ni qué preguntas hacer, suponiendo que alguien quisiera hablarle. Las únicas personas que tal vez respondieran a sus preguntas serían los recién llegados, y éstos no estarían en situación de saber nada. Los antiguos residentes sí sabrían, pero obedecerían el edicto de Alfonso de no tener relación con ella en absoluto.
Se le ocurrió una idea, y sonrió al imaginarlo. Por lo menos había una persona que sí hablaría con ella... de mala gana, pero hablaría.
Se pasó un cepillo por el pelo, se recogió la gruesa mata en un moño alto y la sujetó con unas cuantas horquillas dejando varios mechones sueltos alrededor de la cara y en la nuca. Hasta ahí llegaba su acicalamiento. Pocos minutos después de tomar la decisión, estaba ya de camino a Prescott, a la tienda de Morgan.
Tal como esperaba, la señora Morgan la descubrió nada más entrar por la puerta. Anahi la ignoró y se dirigió hacia la sección de lácteos, que se encontraba al fondo del establecimiento, a salvo del agudo oído de la mujer. No pasó mucho tiempo antes de que Ed se le acercase por los pasillos con paso presuroso y la cara de buey congestionada tanto por la indignación como por el esfuerzo físico.
—Creo que no lo ha entendido bien —dijo ofendido, deteniéndose enfrente de Anahi —. Salga de mi tienda. Aquí no puede comprar nada.
Anahi no se movió del sitio y le obsequió una sonrisa serena.



FECHA El 14/04/07 a las 07:04:37 IP GUARDADA
Online martarbd_A's
Invitado
Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:



El 30/11/99 a las 09:11:00

 

Cap 11 (2 parte)

—No he venido aquí a comprar. Quiero hacerle unas preguntas.
—Si no se va, llamo al sheriff —replicó el tendero, pero su semblante mostraba una expresión de nerviosismo.
El hecho de mencionar al sheriff hizo que a Anahi se le encogiera el estómago, probablemente la reacción que el otro esperaba. Se le puso rígida la espina dorsal, y se obligó a sí misma a no hacer caso de la amenaza.
—Si responde a mis preguntas —dijo en voz baja—, me marcharé en cuestión de minutos. Si no, su esposa se va a enterar de más de lo que usted quiere que sepa. —Ya puestos a proferir amenazas, ella también sabía plantear las suyas.
El hombre palideció y lanzó una mirada de inquietud a la parte delantera de la tienda.

No sé de qué me está hablando.
—Bien. Mis preguntas no tienen que ver con mi madre. Quiero interrogarlo acerca de Guy Herrera .
Él parpadeó, sorprendido por aquel giro.
—¿De Guy? —repitió.
—¿A quién más estaba viendo aquel verano? —quiso saber Anahi —. Sé que mi madre no era la única. ¿Recuerda algún chismorreo?
—¿Por qué quiere saber eso? No importa a quién estuviera viendo, porque con quien se fugó fue con Marina, y con ninguna otra.
Anahi consultó su reloj.
—Calculo que tiene unos dos minutos antes de que venga aquí su esposa a ver qué está pasando.
Él la miró furioso, pero dijo a regañadientes:
—Creo que se veía con Andrea Wallice, la secretaria de Alex Chelette. Alex era el mejor amigo de Guy. Pero no sé si eso será verdad, porque ella no pareció muy dolida cuando se fue Guy. Había una camarera del Jimmy Jo's, no recuerdo cómo se llamaba, pero Guy la veía de vez en cuando. Ya no está allí. También oí contar que tenía un lío con Yolanda Foster. Guy se movía mucho. No me acuerdo exactamente de todas las mujeres con quienes andaba liado.
Yolanda Foster Debía de tratarse de la mujer del ex alcalde. El hijo de ambos, Lane, formaba parte del grupo de chicos que rondaban a Jodie cuando querían
pasárselo bien pero no le hablaban si se la encontraban en público.
—¿Era de conocimiento general? —preguntó Anahi —. ¿Había por ahí algún marido celoso?
Morgan se encogió de hombros y volvió a mirar hacia la parte delantera del establecimiento.
—Quizá lo supiera el alcalde, pero Guy donaba mucho dinero para sus campañas, de modo que dudo que a LoweIl Foster le hubiera fastidiado mucho enterarse de que Yolanda estaba... bueno, recaudando donaciones. —Esbozó una sonrisita, y Mia pensó lo mucho que le desagradaba aquel hombre.
—Gracias por la información— dijo, y dio media vuelta para marcharse.
—¿Va a volver por aquí? —quiso saber el tendero, nervioso.
Ella se detuvo y le dirigió una mirada reflexiva.

  Puede que no —contestó—. Llámeme si se le ocurren más nombres. —Y a continuación salió de la tienda con paso rápido sin siquiera mirar a la señora Morgan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



FECHA El 14/04/07 a las 07:04:30 IP GUARDADA
Online martarbd_A's
Invitado
Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:



El 30/11/99 a las 09:11:00

 Cap 11 (3 parte)

Dos nombres, más la posibilidad de la camarera desconocida. Ya era algo por donde empezar.
Sin embargo, lo que la intrigaba era que se hubiera mencionado al mejor amigo de Guy, Alex Chelette. Ése era quien probablemente tendría las respuestas a muchas de sus preguntas.
Los Chelette eran una de las familias más antiguas y adineradas de la zona, no en el mismo grado que los Herrera , pero es que tampoco había nadie más que estuviera a su nivel. Conocía el apellido, pero no conseguía sacar a la luz ningún recuerdo de ellos. Ella sólo tenía catorce años cuando se marchó, y era más introvertida que la mayoría, pues se guardaba para sí lo más posible.
Solamente había prestado atención a las personas que tuvieron contacto directo con su familia, y por lo que recordaba, jamás había conocido a ninguno de los Chelette. Sin embargo, era probable que Alex aún viviera allí; aparte del caso de Guy Herrera, las viejas fortunas tendían a permanecer en un solo sitio.
Fue hasta la cabina telefónica que había al final del aparcamiento y buscó a los Chelette. El domicilio figuraba como «Alexander Chelette, abogado». Debajo aparecía el número de «Chelette y Anderson, abogados».
Se imaginó que aquélla era una ocasión tan buena como cualquier otra, de modo que introdujo una moneda en la ranura y marcó el número del bufete de abogados. Una voz musical contestó al segundo timbre.
Anahi dijo:
—Me llamo Anahi Uckerman( grrrrrr ke rabia). ¿Podría el señor Chelette recibirme hoy?
Se produjo una minúscula pausa que le indicó que habían reconocido su nombre, y seguidamente dijo la voz musical:
—Estará toda la mañana en los juzgados, pero puede recibirla esta tarde a la una y media, si le viene bien a usted.
—Perfecto. Gracias.
Cuando colgó, se preguntó si aquella voz musical pertenecería a Andrea Wallice, que era la secretaria del señor Chelette en la época en que ocurrió todo, o si se trataría de otra persona.
Disponía de casi tres horas por llenar, a no ser que quisiera irse a casa y regresar de nuevo. El estómago le hacía ruidos para recordarle que la tostada que se había comido a las seis y media hacía mucho que se había esfumado. No sabía si la atenderían en alguno de los restaurantes de la ciudad o si la influencia de Alfonsoalcanzaba también a aquellos. Se alzó de hombros. Ningún momento era mejor que aquél para averiguarlo.



FECHA El 14/04/07 a las 07:04:20 IP GUARDADA
Online martarbd_A's
Invitado
Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:



El 30/11/99 a las 09:11:00

 

Cap 11 (4 parte)

En la plaza había un pequeño café. Nunca había estado en él, pensó mientras estacionaba el coche casi justo enfrente de la puerta. jamás había salido a comer hasta que fue a vivir con los Gresham y éstos le mostraron las maravillas de los restaurantes. El hecho de pensar en ellos la hizo sonreír mientras entraba en el café, fresco y en penumbra, y tomaba nota mentalmente de llamarlos esa noche. Procuraba mantener el contacto llamándolos por lo menos una vez al mes, y casi había pasado ese tiempo desde la última ocasión.
Los clientes escogían mesa, así que Anahi eligió un hueco situado en la parte posterior del establecimiento. Se le acercó con diligencia una mujer joven, baja y rechoncha, de rostro agradable.
—¿Qué quiere para beber?
—Té dulce. —La camarera salió disparada por el té, y Anahi echó un vistazo al menú de plástico. Acababa de decidirse por la ensalada de pollo cuando alguien se detuvo frente a su mesa.
—¿Es usted Anahi Puente ?
Se puso tensa, preguntándose si le iban a decir que se fuera. Levantó la vista hacia la mujer que estaba de pie.
—Sí, así es.
La mujer le resultó vagamente familiar, ojos castaños, pelo castaño y una cara de mandíbula cuadrada y hoyuelos en las mejillas. Era bajita, de un metro sesenta más o menos, y poseía el humor fresco de una animadora de fútbol.
—Ya me parecía. Ha pasado mucho tiempo, pero resulta difícil olvidar ese color de pelo. —La mujer sonrió—. Yo soy Halley Bruce... Bueno, ahora es Johrison. Yo estaba en tu clase en el colegio.
—¡Naturalmente! —Nada más oír el nombre, le vino a la memoria aquel rostro—. Me acuerdo de ti.
¿Qué tal estás?
Halley nunca había sido amiga suya, no tenía amigas, pero tampoco había tomado parte en ninguna de las crueles burlas que soportó Anahi . Ella, por lo menos, había sido atenta.
Sin embargo, ahora la expresión de sus ojos era abiertamente amistosa.


FECHA El 14/04/07 a las 08:04:13 IP GUARDADA
Online martarbd_A's
Invitado
Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:



El 30/11/99 a las 09:11:00

 

Cap 11 (5 parte)

—Te apetece sentarte conmigo? —la invitó Anahi .
—Sólo un minuto —contestó Halley deslizándose en el asiento de enfrente. La camarera regresó trayendo el té de Anahi y tomó el pedido de la ensalada de pollo. Cuando estuvieron solas otra vez, Halley dijo con una sonrisa irónica—: Este lugar es propiedad de la familia de mi marido, y yo lo dirijo. Espero una entrega de un momento a otro, y tendré que supervisarla.
Como Miguel ya sabía lo de la agencia, no había motivo para no hablar de ella, así que Anahi dijo:
—Yo estoy haciendo novillos. Tengo una agencia de viajes en Dallas, y en realidad debería haberle dicho a mi gerente que iba a estar aquí, pero olvidé llamarla antes de salir de casa.
Una vez quedaron establecidas sus respectivas posiciones sociales y económicas, se sonrieron la una a la otra como iguales. Anahi experimentó una cálida oleada de placer. Incluso después de haberse ido a vivir con los Gresham y asistir al instituto, no había tenido ninguna amiga; seguía siendo demasiado introvertida y estaba demasiado traumatizada para formar amistades. No fue hasta que entró en la universidad cuando comenzó a tener amigos, y la aceptación natural de sus compañeras de cuarto supuso una revelación. Tímida al principio, se abrió rápidamente y empezó a disfrutar de tomar parte en los rituales femeninos que habían estado cerrados para ella de niña: las noches enteras de charla, las risas y bromas, el intercambiarse ropas y maquillajes, el frenesí de arreglarse por las mañanas, el compartir el espejo del baño con la compañera de habitación.

Participó por primera vez en el interminable análisis del turbio misterio que eran los hombres, o más bien escuchaba sonriendo ligeramente por la ingenuidad de sus amigas. Aunque en aquel punto muchas de sus compañeras ya habían tenido relaciones sexuales y Anahi aún era virgen, se sentía infinitamente mayor, más experimentada. Ellas todavía veían a los hombres a través del cristal rosa del romance, mientras que ella no tenía aquellas fantasías.
Pero la amistad femenina le había supuesto una dicha especial, y miró a Halley Johrison con la esperanza de encontrar la misma vibración en ella.
—¿Adónde te trasladaste, cuando te fuiste? —preguntó Halley en un tono de naturalidad que resplandeció por encima de las circunstancias en las cuales se había marchado de Prescott.
—A Beaumont, Texas. Después me mudé a Austin, donde empecé la universidad, y más tarde a Dallas.
Halley suspiró.
—Yo nunca he vivido en otro sitio más que éste, ni creo que lo haga. Antes pensaba en viajar, pero entonces fue cuando me casé con Joel y llegaron los hijos. Tenemos dos —dijo, con una sonrisa luminosa—. Un niño y una niña. Teniendo ya uno de cada, parecía un buen momento para parar. ¿Y tú?
—Soy viuda —respondió Anahi .me casé nada más terminar la universidad, y antes de que pasara un año él murió en un accidente de coche. No teníamos hijos.
—Eso es muy duro. —En la voz de Halley había una sinceridad genuina—. Lo siento mucho. Me imagino lo que sería perder a Joel. A veces me pone furiosa, pero es mi roca, siempre está cuando lo necesito. —Calló durante unos instantes, y después la sonrisa volvió a su cara—. ¿Qué te trae otra vez por Prescott? Me parece lógico irse de Prescott para vivir en Dallas, pero no al contrario.

FECHA El 14/04/07 a las 08:04:12 IP GUARDADA
Online martarbd_A's
Invitado
Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:



El 30/11/99 a las 09:11:00

 

Cap 11 (6 parte)

—Es mi hogar. Quería regresar.
—Bueno, no quiero ser entrometida ni maleducada, pero en tu lugar Prescott sería el último sitio donde querría vivir. Después de lo que sucedió, me refiero.
Anahi le dirigió una mirada rápida, pero no vio malicia alguna en la expresión de Halley, tan sólo una cierta atención observadora, como si todavía no hubiera tomado una decisión acerca de Anahi .
—No ha sido un mar de rosas —repuso, y decidió que podía ser tan franca como ella—. No sé si lo habrás oído o no, pero a Alfonso Herrera no va a gustarle nada enterarse de que me has atendido.
Imagino que está diciendo a todos los comerciantes que no quiere que hagan negocio conmigo.
—Oh, ya lo he oído —dijo Halley, y sonrió abiertamente al tiempo que desaparecía parte de la actitud anterior—. Pero a mí me gusta decidir por mí misma acerca de las personas.
—No quiero causarte problemas.
—No me los causarás. Alfonso no es vengativo. —Hizo una pausa—. Ya veo que puedes no estar de acuerdo conmigo. Desde luego que no querría tenerlo por enemigo, pero no va a volverse mezquino sólo porque te hayas tomado aquí una ensalada de pollo.
—Aquí todo el mundo parece tomarlo en serio.
—Posee gran influencia —admitió Halley.
—¿Pero no contigo?
—Yo no he dicho eso. Es que me acuerdo de ti del colegio. Tú no eras como las demás. Si se tratara de Dulce , bueno... no estaría aqui sentada, esperando su ensalada de pollo. Pero tú puedes venir cuando quieras.
—Gracias, pero si tienes algún problema, házmelo saber.
—Eso no me preocupa. —Halley sonrió cuando la camarera depositó el plato de pollo sobre la mesa—. Si Alfonso tuviera la intención de ponerse en plan duro al respecto, lo habría dicho. Una cosa que tiene Miguel  es que uno no tiene que interpretarlo entre líneas; dice siempre lo que piensa, y piensa lo que dice.
La secretaria de Alex Chelette seguía siendo Andrea Wallice, según rezaba la placa que había encima de su mesa. La mujer que se sentaba detrás de la misma podría ser holgadamente cincuentona, llevaba cada uno de esos años marcado en el rostro, y el cabello gris y con un fino corte a lo chico. Al mirarla, intentando restarle una docena de años, Anahi no se la imaginó como el tipo de mujer que perseguiría Guy Herrera . Éste tenía un gusto que se inclinaba más por las mujeres llamativas, no por aquélla tan discreta y de mirada abiertamente curiosa.
—Se parece usted a su madre — dijo por fin Andrea ladeando la cabeza ligeramente al estudiar la cara de Anahi —. Con alguna que otra diferencia, pero en conjunto podría ser ella, sobre todo en el color del pelo.
—¿Usted la conoció? —quiso saber Anahi .
—Sólo de vista. —Señaló el sofá con un gesto—. Siéntese. Alex todavía no ha vuelto de comer.
justo cuando Anahi tomaba asiento, se abrió la puerta y entró por ella un hombre esbelto y apuesto. Vestía de traje, una rareza en Prescott, a no ser que uno fuera precisamente un abogado que se había pasado la mañana en los tribunales. Miró a Anahi y se sobresaltó visiblemente, luego se relajó y una sonrisa apareció en su boca.
—Usted debe de ser Anahi . Dios sabe que no podría ser nadie más, a no ser que Marina hubiera descubierto la Fuente de la Eterna juventud


FECHA El 14/04/07 a las 08:04:08 IP GUARDADA
Online martarbd_A's
Invitado
Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:



El 30/11/99 a las 09:11:00

 

Cap 11 (7 parte)

—Eso es lo que pensé yo —dijo Andrea, volviéndose hacia él, y por un instante la expresión de sus ojos se hizo patente. Anahi se apresuró a bajar la vista. Por lo que acababa de ver, dudaba mucho de que Andrea hubiera tenido relación alguna con Guy, porque estaba muy enamorada de su jefe. Se preguntó si lo sabría el señor Chelette, y con la misma rapidez decidió que no. No había ni rastro de ello por su parte.
—Entre —invitó Alex, acompañando a Anahi a su despacho por delante de él y cerrando después la puerta—. Sé que debemos de parecerle maleducados al hablar así de usted. Perdone. Es que el parecido es tan pronunciado, y sin embargo, fijándose bien, las diferencias son obvias
.

—Por lo visto, todo el mundo tiene la misma reacción cuando me ve por primera vez —admitió Anahi sonriente. Resultaba fácil sonreír a Alex Chelette. Era de la clase de hombres a los que iba refinando la edad; siempre esbelto, iba adelgazando incluso más con el paso de los años. Su cabello oscuro se había vuelto gris en las sienes, y sus ojos grises mostraban arrugas de patas de gallo, pero fácilmente parecía estar a mitad de la cuarentena en vez de ser ya cincuentón. Su aroma era verde claro, fresco como la hierba recién cortada.
—Por favor, siéntese —dijo, y a continuación se acomodó en su sillón—. ¿En qué puedo ayudarla> Anahi  tomó asiento en el sofá de cuero.
—De hecho, vengo por razones personales, y ahora me doy cuenta de que no debería ocupar su horario de trabajo...
Él sacudió la cabeza en un gesto negativo, sonriendo.
—Es un placer para mí. Dígame qué es lo que la preocupa. ¿Se trata de Alfonso ? He intentado convencerlo de que la deje en paz, pero él se siente muy protector con su madre y su hermana y no quiere que nada las altere.
—Entiendo muy bien la postura de Alfonso —dijo Anahi secamente . No he venido por eso.
—Ah.
—Quería hacerle unas preguntas acerca de Guy Herrera . Usted era su mejor amigo, ¿no es así?



FECHA El 14/04/07 a las 08:04:55 IP GUARDADA
Online martarbd_A's
Invitado
Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:



El 30/11/99 a las 09:11:00

 

Cap 11 (8 parte)

 

Él le dirigió una débil sonrisa.
—Supongo que sí. Crecimos juntos.
¿Debería decirle que, después de todo, Guy no se había fugado con Marina ? Jugó con la idea, pero al final la desechó. Por muy amable que pareciera, no podía olvidar que era un viejo amigo de la familia Herrera . Tenía que contar con la posibilidad de que todo lo que le contase iría a parar directamente a Alfonso .
—Siento curiosidad por él —dijo finalmente—. Aquella noche mi familia quedó destrozada, igual que la de Alfonso. ¿Cómo era? Ya sé que no era fiel a mi madre más que a su esposa; entonces, ¿por qué, de repente, se le ocurrió abandonarlo todo, su familia, sus negocios, para estar con ella?
—No creo que realmente quiera que le responda a eso —replicó Alex, irónico—. Para decirlo de manera educada, Marina era una mujer fascinante, al menos para los hombres. Físicamente era...
Bueno, Guy era muy sensible a la sensualidad de Marina .
—Pero ya tenía una aventura con ella. No tenían motivos para fugarse.
Alex se encogió de hombros, un gesto muy galo.
—Yo tampoco lo he entendido nunca.
—Por qué no se limitó a divorciarse?
—Una vez más, no tengo respuesta para eso. Quizás a causa de su religión. Guy no iba habitualmente a misa, pero tenía sentimientos religiosos más fuertes de lo que cabría esperar. A lo mejor pensó que sería más fácil para Noelle no divorciarse de ella, dejarlo todo en manos de Miguel y marcharse. Sencillamente no lo sé.
—¿Dejarlo todo en manos de Alfonso ? —repitió Anahi —. ¿Qué quiere decir?
—Lo siento —dijo él con suavidad—. No puedo divulgar detalles de los tratos financieros de mis clientes.
—No, claro que no. — Anahi retrocedió—. ¿Recuerda algo más de aquel verano? ¿Con quién más estaba viéndose Guy?
El abogado pareció sorprenderse.
—¿Por qué quiere saberlo?
—Como le he dicho, siento interés por él. Por su culpa, no he visto a mi madre desde aquel día.
¿Era simpático? ¿Tenía honor, o era sólo un mujeriego?
Él la miró fijamente durante unos instantes, y el dolor asomó a sus ojos.
—Guy era el hombre más simpático del mundo —dijo al fin—. Yo lo quería como a un hermano.
Siempre estaba riendo, gastando bromas, pero si yo lo necesitaba para algo, acudía como una bala.
Su matrimonio con Noelle supuso una decepción para él, pero aun así me sorprendió cuando se fue, porque estaba muy unido a Alfonso y a Mónica. Era un marido terrible, pero un padre maravilloso.


FECHA El 14/04/07 a las 08:04:41 IP GUARDADA
Online martarbd_A's
Invitado
Mensajes:
Visitas:
Lecturas:
Fecha Reg.:



El 30/11/99 a las 09:11:00

 

Cap 11 (9 parte)

 —Bajó los ojos y se miró las manos—. Han pasado doce años —dijo suavemente— y todavía lo echo de menos.
—¿Llamó alguna vez? —preguntó Anahi —. ¿0 se puso en contacto con su familia de alguna forma?
El abogado negó con la cabeza.
—No, que yo sepa.
—¿Con quién más se estaba viendo aquel verano, además de Yolanda Foster?
Una vez más, la pregunta lo sobresaltó. Alzó las cejas y cuando habló lo hizo en tono de reprimenda.
—Nada de eso importa. Como no dejo de decirle a Alfonso, eso es ya el pasado, hay que olvidarlo.
Aquel verano fue muy doloroso, y mantenerlo vivo no le hace bien a nadie.
—Yo no puedo olvidarlo cuando no lo olvida nadie de este lugar. Por muy triunfadora o respetable que sea ahora, algunas personas de aquí me siguen considerando basura. —Le tembló ligeramente la voz al pronunciar la última palabra. No era su intención dejar que su control se tambalease, y se sintió a la vez irritada y
violenta por ello. Sin embargo, a veces el dolor conseguía aflorar.
Alex debió denotarlo, porque su expresión cambió y rápidamente fue a sentarse junto a ella, cogiéndole una mano ente las suyas.
—Sé que para usted ha sido difícil —dijo con dulzura—. Ya cambiarán de opinión, cuando la conozcan mejor. Y Alfonso se suavizará con el tiempo. Como digo, reaccionó así porque es muy protector con su familia, pero básicamente es un hombre justo.
—Y despiadado —añadió Anahi .
Una sonrisa triste tocó el rostro del abogado.
—Eso también. Pero no carece de amabilidad, créame. Si hay algo que yo pueda hacer para que cambie de opinión, le prometo que lo haré.

—Gracias —dijo Anahi . Aquello no era por lo que había venido a verlo, pero él era demasiado consciente para divulgar detalles personales de sus clientes y amigos. Con todo, la visita no resultó una pérdida de tiempo; tuvo la impresión de que podía tachar de la lista a Andrea Wallice sin problemas.
Se fue, y regresó a casa meditando sobre la magra información que había obtenido aquel día. Si Guy había sido asesinado, LoweIl o Yolanda Foster parecían ser los sospechosos más probables. Se preguntó cómo podría concertar una cita con alguno de los dos. Y también se preguntó dónde estaría el señor Pleasant, y si se encontraria bien.
—Hoy he visto a Anahi —dijo Alex aquella noche, cuando estudiaba unos documentos en compañía de Alfonso . Tomó su copa de coñac y observó con atención al otro por encima del borde del cristal—. A primera vista, el parecido resulta inquietante, pero si uno se fija, no hay forma de confundirla con Marina . ¿No es curioso que Marina fuera más hermosa pero que Anahi resulte más atractiva?
Alfonso levantó la vista. Sus ojos mostraban una expresión irónica cuando se cruzaron con los grises de Alex.
—Sí, ya me he dado cuenta de lo atractiva que es, si es eso lo que me preguntas. ¿Dónde la has visto? —Cogió su copa, la llenó de su whisky escocés favorito y saboreó su gusto penetrante en la lengua.
—En mi despacho. Vino a interrogarme acerca de Guy.
Alfonso estuvo a punto de ahogarse. Dejó la copa en la mesa con tal ímpetu que hizo que el whisky oscilara peligrosamente cerca del borde.


Mostrando del 190 al 199 de 305
Ir a la pag.: 1 2 18 19 [20] 21 22 ... 30 31


Temas Relacionados
Mensaje Normal
Mensaje No Leido
Webnovela"del amor al odio"  
gatix gatix
Fecha El 01/04/10 a las 12:04:39
Sin Respuesta 517 0
Mensaje Normal
Mensaje No Leido
Webnovela:"del ♥di♥ al am♥r s Val Val: 4.00  
PÁG. PÁG.. 1 2 3
kari_gatita_ kari_gatita_
Fecha El 05/01/10 a las 03:01:48
kari_gatita_ kari_gatita_
Fecha El 16/09/10 a las 01:09:15
1822 23
Mensaje Normal
Mensaje No Leido
Importante  
kari kari
Fecha El 05/01/10 a las 02:01:05
Sin Respuesta 259 0
Mensaje Normal
Mensaje No Leido
Para escritores  
Dryadeh Dryadeh
Fecha El 10/06/09 a las 07:06:00
Sin Respuesta 344 0
Mensaje Normal
Mensaje No Leido
*el precιo del aмor y de la amistad*  
rbdforeverteamo rbdforeverteamo
Fecha El 25/06/08 a las 01:06:22
rbdforeverteamo rbdforeverteamo
Fecha El 25/06/08 a las 01:06:05
562 3