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-¿Estás bien, amigo? – le susurró al oído una vez que lo ayudó a levantarse del suelo. Sonrió a pesar de las lágrimas rodando en su mejilla. Enseguida, contestó conteniendo el llanto:
-Sí, gracias... estoy bien... es solo que...
-Nadie en condiciones normales llora a mitad de la calle... ¿Por qué llorabas? –se detuvo a mirar al caballero que se atrevía a rescatarlo de la inmensidad de la nada.
-Pues... últimamente no he estado muy bien de ánimo... creo que es la soledad lo único que me acompaña...
-Entonces somos dos... Vamos, te llevaré a casa... –lo tomó del brazo para evitar caerse y comenzaron a caminar en dirección opuesta. Después de unos minutos, el pelimorado preguntó:
-¿Cuál es tu nombre?
-Saga Yannakos... ¿Y el tuyo?
-Mu Wang...
-No eres de Grecia ¿Eh?
-No... Soy del Tibet... ¿Qué hacías en la calle a estas horas de la noche, Saga?
-No... Quería llegar a mi casa... tuve una pelea con mi hermano y salí a tomar un trago... creo que estoy ebrio... pero dime, ¿Por qué dices que estás solo?
-Son decepciones amorosas... es todo... –callaron un rato caminando, hasta que Mu intervino de nuevo:
-Saga... ¿No te gustaría quedarte en mi casa esta noche? Es que... no me gustaría que salieras a la calle ebrio...
-Solo si tú lo permites...
-Vamos, casi llegamos...
”Old loves they die hard
Old lies they die harder…”
Una vez adentro, Saga se sentó en el sofá y Mu colocó sus abrigos en el perchero de la entrada. Después se dirigió a la cocina por un poco de café para su compañero. Saga se levantó del asiento y recorrió la sala dispuesto a examinarla. Mu salió con dos tazas de café y las puso en la mesita de centro. Se dirigió a Saga y le dijo:
-Gracias por lo de esta noche, Saga...
-Al contrario –le contestó volviéndose a donde Mu se encontraba –soy yo el que debo agradecerte por dejarme dormir esta noche en tu casa...
-No me gusta dejar a nadie en la calle... de hecho, he sufrido algunos robos, pero creo que ellos no tienen la culpa... quiero pensar que lo hacen por necesidad... –Mu bajó la cabeza al recordar aquellos momentos, pero Saga tomó su barbilla y lo miró a los ojos...
-Créeme, Mu que yo nunca te robaré, ni nada por el estilo...
-Nunca he pensado eso... –sonrió. –si ellos lo hicieron, que quede en ellos y que les aproveche ¿No?
-Por supuesto... juro que te pagaré lo que ocupe... no soy tan haragán para no saldar mi deuda...
“CHORUS
I wish I had an angel
For one moment of love
I wish I had your angel
Your Virgin Mary undone
I’m in love with my lust
Burning angel wings to dust
I wish I had your angel tonight…”
-Y dime, Mu, ¿Me contarás por qué estabas llorando a mitad de la calle? Estaré ebrio, pero tengo compasión por los demás...
Mu tragó algo de saliva antes de sorber su café. Se sentía muy a gusto con su presencia pero a la vez tan débil. Ya no quería pensar más en Shaka y menos en Aioria. Tras una breve pausa pronunció:
-Shaka era un chico muy serio, pero no tenía tiempo para mí... cuando me enteré que había salido con uno de mis ex novios, Aioria, me sentí destrozado... no pude creer que me engañara con mi propio ex novio... por eso me encontraste en la calle totalmente desesperado...
-¿Sabes? Esos dos fueron unos idiotas por no valorar a una persona como tú...
-¿Y por qué te embriagaste, Saga? Supongo que algo también te pasó...
-Tuve una pelea con mi hermano. Aunque somos gemelos, somos completamente diferentes... él es un muy ordenado abogado, pero yo lo contrario... soy médico y un completo desastre... claramente me dijo antes de que yo azotara la puerta “Si no te gusta, puedes irte a buscar un lugar en donde vivir...” y creo que eso me dolió mucho... por eso me embriagué...para olvidar... y entonces te ví... seguramente eres mi ángel...
-No digas esas cosas... es solo el destino...
-Y siempre estaré agradecido con él por conocer a una persona tan pura como tú... –se interrumpió para tomar los labios de Mu y entrelazarlos con los suyos, uniéndose...
”I'm going down so frail and cruel
Drunken disguise changes all the rules…”
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