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Amor Platónico [one shot] Happy B-day Kari! *o* Amor Platónico [one shot] Happy B-day Kari! *o* (0.378 s)

Amor Platónico [one shot] Happy B-day Kari! *o*

FECHA El 21/05/11 a las 04:05:47 IP GUARDADA
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Online Lady_du_Verseau
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El 07/09/07 a las 07:09:40
Amor Platónico [one shot] Happy B-day Kari! *o*

 

Resumen: ¿Cuan sincero puede ser el amor que experimenta un joven de 13 años hacia alguien mayor?... Mu no sabe la respuesta, pero de lo que sí está seguro es de lo que siente por él.

Titulo: Amor Platónico

Autor: Lady du Verseau

Dedicatoria: A mi bella y dulce Kari por su cumpleaños *O*

Personajes.

Principales:    Saga, Mu   

Secundarios:  Shion

Pareja principal: Saga x Mu

Tipo: Romance

Clasificación:  K+

Advertencias: Ehmmm... creo que jugué un poco con las edades de los personajes y el contexto, así que si notan algo raro en los datos que pongo, no se asombren XD

Estado:  Finalizado [one shot>

Ultima Actualización: 20-05-11

Comentarios adicionales: Al ser este el primero de tus tres regalitos que subo, diré todo aquí XD Bueno, la vdd ahora que lo pienso no es mucho lo que te tengo que decir, porque tú ya sabes todo lo que significas para mi *O* Si existe alguna divinidad por ahí, le agradezco de sobremanera el que te haya puesto en mi cyber camino (XD)... Eres una de mis mejores amigas de por estos lares, y no sabes cuan importante es tu amistad para moi :3 Solo me queda decirte GRACIAS :D Por los 6 años de amistad, por tus consejos, por tener siempre una palabra de aliento, por animarme con tus locuras XD, por quererme, por estar siempre ahí, incluso para hablar de cualquier tontera XD, por escribir *O*.... simplemente por ser TU, y por permitirme ser parte de tu cyber vida :3

Te deseo un muy feliz cumpleaños, bella ♥ Ya sé que no andas en tus mejores momentos, pero siempre sonrié :D Muestra tu mejor cara a la vida, aunque todo esté oscurito, y disfruta cada día como si fuese el último... sobre todo el día en el que cumples años *O* Siempre contarás conmigo para cualquier cosa, ok? ^^ Que no se te olvide :3 Y ya sé que tu cumple es mañana, 21, pero tú me dijiste que los publicara hoy... así que... heme aquí XD

Te mando un abrazo GIGANTE desde Chile, y un beso de osooo *O* TE ADOROOO!!! ♥♥♥

Espero te gusten tus regalitos... sino, puedes tirármelos por la cabeza... XD y a las demás que lean, espero les guste tb ^^

Ah y... gracias por la lectura :D Espero les agrade ^^ 

 


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RESPUESTAS AL MENSAJE - Respuesta/-s
FECHA El 21/05/11 a las 04:05:00 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Lady_du_Verseau
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El 07/09/07 a las 07:09:40

Amor Platónico

 

  Siempre buscaba una excusa para hablar con él; desde saludarlo por las mañanas cuando pasaba por el templo de su maestro en dirección hacia el pueblo o cualquier parte del santuario, hasta cuestiones tan triviales como preguntarle si necesitaba ayuda en alguna labor o si se encontraba bien de salud. El mayor siempre le mostraba una sonrisa luego de cualquier intercambio de palabras, y eso era más que suficiente para él y lo ayudaba a soportar los largos sermones de su maestro por escaparse para verlo a escondidas.

 

  No sabía describir aquel tifón de sentimientos y sensaciones que se apoderaban de su joven cuerpo cada vez que se encontraba cerca del peliazul. Tartamudeaba, sus mejillas se coloreaban hasta quedar rojas, la torpeza se hacía presente… eran síntomas que jamás había experimentado con anterioridad…

 

  ¿Cómo definir algo cuyo origen era totalmente desconocido?

 

- ¡Mu!

 

  Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la demandante voz de su maestro, por lo que reaccionó instantáneamente y se dio vuelta para poder visualízalo.

 

- Maestro – correspondió al saludo poniéndose de pie y  haciendo una pequeña reverencia ante la mirada calculadora del peliverde.

 

- Parece que te he tomado por sorpresa. Si fuera un enemigo el que estuviera en mi lugar no hubieses vivido para contarlo – le recriminó de manera cortante, para luego volver sobre sus pasos e ingresar al Templo. Mu lo siguió cabizbajo, pero como estaba consciente de que el mayor tenía razón, no dijo nada.

 

  Hace bastante que aquel panorama se repetía constantemente. El aspirante a la Armadura Dorada de Aries se distraía con facilidad en los entrenamientos cuerpo a cuerpo, y Shion, en más de una ocasión, lo encontraba mirado al cielo perdido en sus pensamientos, como en aquel momento. Obviamente, no podía decirle a su maestro el verdadero motivo por el cual actuaba así, por lo que prefería guardar silencio y aceptar las reprimendas del mayor.

 

- Te quedarás con Saga esta noche – le dijo el peliverde mientras le indicaba que lo siguiera – Tengo unos asuntos que atender fuera del Santuario.

 

  Las mejillas de Mu enrojecieron al instante ante lo último.

 

- Pero Maestro… ya no soy un niño… - trataba de hacer entender al mayor su posición. ¡No podía ver a Saga en esos momentos! Quizá qué estupidez haría – Puedo quedarme solo en Aries.

 

- No, Mu. Te quedarás con Saga. Es mi última palabra.

 

  El pelimorado, sabiendo que a nada llegaría aunque continuara discutiendo, soltó un suspiro de resignación mientras sentía como todo su cuerpo volvía a ser presa de aquellas emociones que no lograba dominar ni explicar.

 

- Pensé que te llevabas bien con el Santo de Géminis, Mu – comentó su maestro mientras subían, mirándolo de reojo – No entiendo por qué reaccionas así.

 

  El pequeño no alcanzó a responder cuando, en unos momentos, ya estaban ingresando a la casa que custodiaba el peliazul. Shion dejó salir parte de su energía para advertir al otro y, al minuto siguiente, una silueta comenzó a acercarse a ellos de manera lenta pero segura.

 

  Mu perdió todo contacto con el mundo real en cuanto lo vio aparecer.

 

- Hola Shion – saludó el custodio de la tercera casa – Pequeño Mu, hola.

 

- Ho…hola, Saga – contestó como pudo el pelimorado ante la cariñosa pero divertida mirada que le dirigía el aludido. Géminis nunca había dejado de llamarlo “pequeño”, a pesar de tener ya 13 años.

 

- Saga, espero no llegar en mal momento – se excusa el santo de Aries mientras  empujaba a Mu por la espalda para que se pusiera a frente - ¿Podrías cuidarlo hasta mañana? Sabes que no me gusta dejarlo solo en el Templo, y solo puedo pensar en ti para este tipo de cosas.

 

- No te preocupes, Shion. Sabes que para mí no es molestia cuidar de Mu – aseguró mientras posaba una mano en el firme hombro del peliverde – Ve tranquilo.

 

  Sin decir nada más, Shion hizo una reverencia a modo de despedida y se teletransportó, dejando a su discípulo junto al peliazul.

 

- Vamos arriba, Mu. Es más cómodo – dijo Saga mientras subía las escaleras que llevaban a los aposentos privados del lugar. Mu lo siguió cabizbajo, sin emitir palabra alguna.

 

  Al llegar a la pequeña pero confortable sala de estar de la morada, Mu se dirigió al sofá y se sentó, aún cohibido, todo bajo la inquisidora mirada del mayor. El pequeño no sabía qué hacer para que el calor que sentía en sus mejillas desapareciera, ya que era consciente de que Saga se había percatado de su… incomodidad, y eso no le agradaba en lo más mínimo, al contrario, lo avergonzaba aún más.

 

- Mu – lo llamó el mayor con suavidad - ¿Te molesta si me ausento un momento? Quiero tomar un baño.

 

- Ehh… ¡No! ¡Claro que no! – contestó algo arrebatado, ante lo cual Saga solo sonrió.

 

- No tardaré – dijo - Siéntete como en tu casa.

 

  En cuanto Mu se atrevió a voltear la cabeza para ver si el objeto de sus pensamientos seguía en la misma habitación que él, no lo vio, por lo que dejó escapar un suspiro de alivio para luego echarse en el sillón de espalda, mirando hacia el techo.

 

  A sus 13 años, su inocente y vulnerable corazón no comprendía el por qué de las reacciones que experimentaba cuando el peliazul andaba cerca. Siempre lo había admirado, es verdad; desde lejos lo observaba mientras entrenaba diariamente y ganaba la gran mayoría de los combates cuerpo a cuerpo; el porte serio y elegante que mostraba ante la mayoría, menos con él; las dulces sonrisa que le dirigía… Todo eso hacía que se formara un nudo en su estómago cada vez que estaba cerca de su persona, y que los latidos de su corazón se incrementaran hasta alcanzar velocidades sobrehumanas con tan solo escuchar el timbre de su voz.

 

  ¿Qué era aquello que lo poseía cuando pensaba o tenía cerca al peliazul?

 

  Estaba seguro de que el otro lo quería, pero… ¿era cariño lo que sentía él?

 

  El color subió a sus mejillas al darse cuenta del rumbo que estaban tomando sus pensamientos, y, como siempre que sus emociones se desbordaban, sintió el ruido de vidrio quebrado o algo semejante; había usado sus habilidades otra vez de manera espontánea, sin que esa fuera su intención…

 

  Se levantó con rapidez para divisar el daño que había causado en una casa que no era la suya. Dos copas se habían caído de la mesa y solo quedaba de ellas un montón de trozos irregulares esparcidos por el piso, junto con aquel polvillo transparente que dejaba el vidrio luego de triturarse.

 

- ¿Qué pasó? – La profunda voz de Saga hizo que nuevamente dejara salir parte de su poder, y el objeto afectado esta vez fue un plato que se encontraba sobre una de las repisas. - ¡Mu! ¡¿Estás bien?!

 

  El peliazul se dirigió con rapidez hasta el lugar que ocupaba el pelimorado en la habitación; agachándose para quedar a su altura, tomó las manos del pequeño para asegurarse de que no se había lastimado ni nada por el estilo.  Cuando escuchó el vidrio romperse aún se encontraba en la ducha, así que, preocupado por que pudiese estar pasando con el pelimorado, salió en seguida de ella y solo cubrió lo necesario con una toalla, por lo que el espectáculo que Mu estaba viendo no mejoraba en nada la situación en la que se encontraba. Su corazón comenzó a latir a mil por hora y los colores se acomodaron gentilmente en sus mejillas; desvió la mirada hacia el suelo para no tener que observar aquellas bellas orbes.

 

- Es… Estoy bien… no te… no te preocupes – habló como pudo para luego dirigirse a toda velocidad al sillón en donde se encontraba minutos antes. Ante esto, Saga se irguió y enarcó extrañado una ceja, mientras una sutil sonrisa se formaba en sus labios.

 

  Mu desde hace un tiempo se comportaba de manera extraña en su presencia, por decirlo de alguna manera. No le había dado muchas vueltas al asunto ya que atribuía ese raro comportamiento a la timidez del menor, pero después de unos días reflexionó mejor y es que, si bien era cierto que por naturaleza el pequeño Mu era algo tímido, no se sonrojaba ni tartamudeaba cuando hablaba con otras personas, era solo… con él…

 

  Se dirigió aún sonriendo hasta el sillón en donde se encontraba el pelimorado y se sentó a su lado, sin importarle mojar aquel inmobiliario. Fijó su mirada en Mu y amplió más su sonrisa al percatarse de las reacciones de las cuales el otro era presa solo con aquel simple gesto.

 

- ¿Me vas a decir qué te sucede, o tendré que sacártelo por la fuerza? – le dijo, tratando con aquellas palabras que se relajara un poco – Sabes que puedes confiar en mí, y que no me burlaré…

 

  El pelimorado lo miró de reojo y solo pudo sonreír.

 

- Gra… gracias, Saga…

 

  Era cierto aquello. Tenía absoluta certeza de que podía confiar en el mayor para cualquier cosa, y que éste siempre lo apoyaría… pero… ¿Cómo decirle algo que ni siquiera él mismo sabía explicar?

 

- Te escucho, entonces – agregó el geminiano mientras se acomodaba mejor en el sillón.

 

  Mu trataba por todos los medios de no fijar su vista en la silueta del peliazul, quien estaría como vino al mundo de no ser por aquella toalla que cubría aquel lugar. Quería sincerarse con el otro, decirle lo que le sucedía, pero si estaba constantemente preocupado por las condiciones las que se encontraba Saga, difícil sería que se concentrara para poder ordenar las de por sí enredadas ideas que tenía en su mente.

 

- Eh… Saga… - susurró agachando la cabeza para cubrir con sus cabellos el sonrojo de sus mejillas - ¿Podrías… vestirte… por favor?

 

  Una carcajada proveniente del peliazul resonó en el lugar, lo que causó que Mu escondiera más el rostro, demasiado avergonzado como para levantarlo. Al momento siguiente sintió una grande pero cálida mano revolviendo con ternura sus cabellos, ante lo cual solo pudo esbozar una leve sonrisa. Se atrevió a levantar un poco el rostro pero luego se arrepintió; Saga estaba demasiado cerca de él.

 

- Eres muy tontito, Mu – comentó el mayor mientras acariciaba sus cabellos – Ambos somos hombres; lo que yo tengo lo tienes tú también – la mirada que le dirigía era todo menos tosca… ese era uno de los motivos por los que lo quería tanto – Anda, dime de una vez… ¿Qué te sucede? Has estado actuando extraño desde hace un tiempo…

 

- Ehh…  yo… - no sabía por dónde comenzar. De lo único que estaba seguro era de que deseaba con todas sus fuerzas que el otro supiese sus puros sentimientos, pero no encontraba las palabras adecuadas para hacérselos llegar.

 

- ¿Tu….?

 

  Aunque… ¿Eran necesarias las palabras?

 

  Armándose de todo el valor que como futuro buen Santo de Atenea debía tener escondido en alguna parte, y sin  que el otro pudiese predecir sus acciones, rodeó el cuello del peliazul con sus brazos y depositó un beso en sus carnosos labios. Un beso tímido, suave, inexperto, pero lleno de los sentimientos que no sabía explicar.

 

  Saga abrió los ojos sorprendido al sentir la caricia de la cual era receptor; veía el rostro de Mu sonrojado mientras lo besaba, y, sin pensarlo siquiera, sus labios comenzaron a moverse sin su consentimiento para corresponder al beso.

 

  Había cerrado los ojos, por lo que no vio cuando el menor se separó de él y comenzó a mirarlo fijamente, pero cohibido sin duda alguna.

 

- Te quiero…

 

  Sus orbes se abrieron de un golpe al escuchar esas simples pero profundas palabras; lo vio ahí, sentado sobre sus rodillas a su lado, ruborizado a más no poder, pero siendo sincero, diciéndole la verdad sin importar todo lo que ésta conllevaba.

 

- Mu… - susurró el otro, sintiendo de repente como su corazón parecía latir con más fuerza de la usual, pero retomó la compostura al instante – Cómo hablas de cosas que no sabes, pequeño… Seguramente estás confundido…

 

- ¡NO LO ESTOY! – saltó el pelimorado poniéndose de pie en cuanto escuchó esas palabras. Creía que el otro lo comprendería y le creería... Cuando se dio cuenta del tono de voz que ocupó para dirigirse al mayor, se tapó la boca con ambas manos y salió corriendo del lugar, perdiéndose en los pasillos de la Casa.

 

  Saga se puso de pie también y corrió como pudo afirmando su toalla para no perder de vista a Mu. No quería que se sintiera mal, pero aún así… ¿Cómo un niño de 13 años podía decir algo como eso, sin saber todo lo que implicaba?

 

 Sintió la puerta que daba a su habitación cerrarse de un solo portazo, por lo que se dirigió ahí y, al intentar abrirla, descubrió que estaba cerrada con llave desde dentro.

 

- Mu, pequeño… - le hablaba con suavidad mientras tocaba la puerta – Déjame entrar.

 

  El pelimorado se encontraba de espaldas contra la puerta, como si el seguro de ésta no fuese suficiente para detener al mayor. Lágrimas se deslizaban a voluntad por su rostro mientras hacía un vano intento por contener los sollozos que amenazaban con escapar de su garganta.

 

  ¿Por qué lo hizo? Era lógico que Saga no le creyera, que lo tomara por tonto. Era un niño al lado de él… un niño al que el peliazul le tenía mucho cariño, sí… y por eso mismo era más que correcto que pensara que estaba confundiendo sus sentimientos, aunque… ni él mismo tenía claridad respecto a ellos…

 

  De pronto sintió como el dueño de sus pensamientos hacía fuerza desde fuera de la habitación y, obviamente, tras unos segundos, logró abrir la puerta sin mucha dificultad. Mu retrocedió lo más que pudo sin ser capaz de mirarlo a la cara; Saga, antes que nada, fue hasta su armario y sacó un pantalón para vestirse. No queriendo incomodar más al pequeño, se lo puso rápidamente y luego se dirigió hasta Mu y se agachó para quedar a su altura.

 

- Mírame – pidió suavecito, ya vestido, tratando de hacer contacto visual con él – Mu…

 

  Saga tomó el mentón del otro para elevar su rostro, y lo que vio en él hizo que sintiera un nudo de origen desconocido en la boca del estómago y que abriera los ojos totalmente sorprendido; el pelimorado estaba bañado en lágrimas, y mordía su labio inferior para no sollozar.

 

  El peliazul, sin pensarlo dos veces, lo atrajo hacia su cuerpo y lo abrazó protectoramente, omitiendo las palabras. Lo tuvo así, acurrucado en su pecho, por bastante tiempo, hasta que sintió que los temblores del pelimorado se habían detenido. Lo cargó y lo depositó en la cama para que pudiese descansar lo que quedaba de la noche. Mu no le dijo nada tampoco, se dejó guiar sin emitir palabra alguna, y cuando estuvo en la cama, se arropó bien y ahí se quedó.

 

  Saga se sentó a su lado y comenzó a acariciar sus largos y lilas cabellos, hasta que el cansancio también se hizo presente en él y se tumbó al lado del aprendiz.

 

x.x.x.x.x.x.x.x

 

  El alba los encontró a ambos durmiendo profundamente, pero, sin detenerse a pensar en las molestias que ocasionaría en ellos, llegó como siempre a la misma hora y los despertó de su letargo.

 

  El primero en sentir los débiles pero cálidos rayos del sol fue Saga. Abrió poco a poco sus ojos para encontrarse una coronilla pelimorada acurrucada en su pecho, y no pudo menos que sonreír ante la tierna imagen que presentaba Mu cuando dormía.

 

  Un cosmo que conocía muy bien se hizo presente en el primer piso de su Templo; era Shion que, puntual, venía por su pupilo.

 

  Con un deje de molestia puesto que no quería levantarse, se puso de pie y luego zarandeó al pequeño para que se despertara. Éste abrió los ojos lentamente, para encontrarse con el rostro sonriente del peliazul.

 

- Shion ya está aquí, Mu – le dijo mientras se dirigía al baño para lavarse la cara – Sabes que no le gusta esperar, así que levántate.

 

  El aludido se puso de pie con lentitud, mientras que rememoraba todo lo acontecido la noche anterior. Se quedó por unos momentos así, quieto, recordando, hasta que Saga regresó a la habitación.

 

- Vamos... Ya te lavarás en Aries.

 

- Saga… - susurró el lemuriano muy bajito, escondiendo, como siempre, su rostro con las largas hebras que componían su cabello - ¿Me… me esperarás?

 

  El mayor, que dirigía sus pasos hacia la puerta para salir de la habitación, volteó abruptamente y miró con los ojos muy abiertos a su protegido. Éste, al verse observado de esa manera, esbozó una tímida sonrisa mientras le miraba de reojo.

 

- Ya sé que tengo solo 13 años… - argumentó, entrelazando sus manos sobre las piernas – Y que, como dices tú, quizá esté confundido… Pero  en unos años más estaré completamente seguro de lo que quiero… y hasta que ese día llegue… - esta vez levantó el rostro y clavó su mirada en las esmeraldas del otro - ¿Querrías… esperarme?

 

  Saga no pudo menos que sonreír ante la ternura que le inspiraba el menor. Nadie sabía lo que vendría luego, mucho menos si Mu seguiría teniendo esos sentimientos por él a los que llamaba “amor”, pero de lo que sí estaba seguro era de que daría la vida por aquel niño de ojos verdes y cabellos lilas, y eso le bastaba para comprender que, si el pequeño lo seguía queriendo cuando fuese más grande, lo aceptaría sin lugar a dudas…

 

- Ya veremos, Mu, ya veremos… - le dijo mientras lo abrazaba fuertemente y depositaba un beso en su frente – Por ahora, solo preocúpate de ganar la Armadura Dorada de Aries.

 

  Pero si el tierno pelimorado dejaba de tener aquellos sentimientos por él, se encargaría de conquistarlo… nuevamente…

  

 

 


FECHA El 23/05/11 a las 12:05:02 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Aquarius_no_kari
Adicto incurable yaoi



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El 06/08/07 a las 12:08:33

ToT... me he cansado... respondi la mayor parte de mis felicitaciones de cumple pero justo ahora estoy ~w~... XDD

ejem... como sea... MUCHAS GRACIAS POR EL FIC!! *o* (se ha quedado seca)

Me encantó lo que hiciste con esta historia, osea, me gustó la trama y el momento en que le dijo que lo esperara! ;O;... y le habria dicho lo mismo *¬*... eso o minimo me consigo una maquina del tiemo o lo que sea paera madurar rapido XD jajajaja... tmb ame a mu! si, es raro que lo diga, per me encanto! *o*

muchas gracias pr el detalle!! corro a leer los otros!! kisses!!


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