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Resumen:
Pareja principal: Shaka - Ikki
Tipo: yaoi
Clasificación: all
Estado: ended
Autor: Autora original: Noisuli (esta versión es mia)
Razon: Quise hacer un final alternativo a "Capaz de Amar". Fue realizado antes de que el mismo terminara.
Personajes. Shaka, Juna
Comentarios adicionales:
Capaz de Amar (fic de Noisuli)
Epílogo Alternativo
By Varda Elentári
Despedida
Los años pasan y con ellos un sinfín de momentos tristes y amargos, así como cálidos y felices. El tiempo es capaz de borrar el sufrimiento según dicen, sin embargo hay cosas que jamás serán borradas, huellas que quedarán por siempre grabadas en lo más profundo del corazón de las personas. El eco del llanto y de las sonrisas vivirá por siempre como la memoria de aquellos a los que se han amado.
La brisa cargada de solemnidad y paz envolvía aquel lejano lugar más que perfecto para aquella situación. Uno a uno se fue acercando para dar el último adiós a un gran amigo; un puñado de tierra, alguna que otra flor y palabra perdida en el viento fueron encomendadas a aquel que había vivido una vida llena de alegría y tristeza. La hora del llanto había pasado y sólo quedaba la resignación de quienes quedaban vivos y el consuelo eterno de que quien se fue había vivido una vida dentro del todo feliz. Aun así era triste ver a los amigos partir, otrora compañeros de armas e incluso enemigos; es duro para los que quedan seguir adelante porque uno va comprendiendo lo efímero de la vida humana y el verdadero valor de la misma a través del dolor, porque vivir duele y paradójicamente cuesta vida.
Las hojas secas que contrastaban con la verde y prolijamente recortada hierba se arremolinaban alrededor de las últimas personas que se encontraban en el sitio de descanso eterno, sólo quedaban los más cercanos ahora. Luego de darle el pésame a aquella mujer se fueron alejando uno a uno. Su hermano fue el último en retirarse, el menor del viejo grupo se agachó y puso una mano sobre la tumba como si quisiera sentir a través de la tierra a su difunto hermano. Unas lágrimas silenciosas comenzaron a salir de sus ojos color esmeralda, el hombre se levantó y miró con pesar a la mujer que estaba erguida al lado de la tumba de quien había sido su padre. Con la mirada se dijeron todo, cualquier palabra hubiese estado de más pues la aflicción que sentían iba más allá de cualquier cosa pues ambos habían perdido al ser que más querían. Largos minutos que parecieron eternos transcurrieron hasta que el hombre de cabellos verdes se retiró del lugar escondiendo su mirada apesadumbrada en anteojos negros, a lo lejos un hombre rubio de mirada triste lo esperaba en un coche en el cual se subieron sin mirar hacia atrás.
La mujer de largos cabellos color café y grandes ojos almendrados se quedó sola observando el nombre inscripto en la laja - el de su padre -, y el epitafio debajo del mismo: "Amado padre, hermano y amigo". Cerró sus grandes ojos color avellana recordándose que había hecho el voto de no llorar y con valor y paciencia se dispuso a hacer el trabajo que se había prometido. Sacando todos los elementos necesarios y aprovechando la tierra fresca y removida sobre la tumba comenzó a plantar cada una de las semillas de aquella flor que tanto le gustaba a su padre. Nunca olvidó el nombre de ellas, "nube", aquellas que eran las favoritas del dueño de su corazón. Evocó en su memoria la imagen de aquella persona y de aquellos tiempos en los que era tan solo una pequeña niña, cuando todo parecía fácil, cuando veía como los encaprichados y tozudos corazones de las personas se las ingeniaban para meterse en problemas, todo ello visto desde los ojos de una tierna niña. La vida le enseñó que algunos problemas no tenían solución porque hay cosas que se le escapan a uno de las manos y ya no pueden volver a alcanzar, lamentablemente la felicidad final de los que uno amaba se iba en ello. El ruido de la hojarasca que anunciaba el otoño llevó consigo el ruido de unos amortiguados pasos sobre la hierba eternamente verde.
- Sabía que finalmente vendrías - dijo la mujer con voz profunda y dulce sin mirar de quien se trataba pero sabiendo a quien pertenecían esos pasos.
Una figura alta y esbelta que aun conservaba la gracia de la juventud se encontraba de frente a la tumba, sus largos cabellos rubios entrecanos se mecían con la suave brisa que de a ratos se detenía junto con el tiempo. El hombre que nunca quiso saber más de la vida de aquel que se había llevado a su lecho mortal su corazón porque tenía miedo de sufrir ahora estaba de cara a la realidad, recordando que después de todo somos humanos. Una y otra vez leía el epitafio y el nombre inscripto: "Ikki Kido". De rodillas cae deshecho y conmocionado sobre la tumba, muy cerca de donde la mujer sembraba las pequeñas semillas. La dama se detiene tranquilamente a contemplarlo, vio como las lágrimas empañaban sus ojos turquesa hasta ser derramadas sobre la tierra removida que cubría los restos de quien aun amaba en lo más profundo de su ser.
- No quería creerlo - entre sollozos -, no podía, pero ahora...
- Ya es tarde para llorar Shaka, ya ha pasado demasiado tiempo - comentó la dama mientras reanudaba su labor.
Intentando calmar sus emociones Shaka - que aun estaba arrodillado sobre el suelo - se percata de la presencia de esa persona, la cual no recordaba haber visto nunca. Primero pensó que quizá se trataría de Yukina, pero no era posible debido a que la mujer que tenia frente suyo era de menor edad.
- ¿Y tu quien eres? - le preguntó con curiosidad.
- ¿No me recuerdas? - le contestó muy sonriente.
Shaka frunció el entrecejo mientras intentaba recordar, esa sonrisa la había visto ya...
- ¡Juna! - exclamó sorprendido.
- Acertaste, no esperaba que me recordaras pues la última vez que nos vimos yo era una niña.
- Hay algo que no comprendo. ¿Tu que haces aquí? ¿No debería estar aquí... Yukina? - le preguntó pronunciando con repulsión y un dejo de odio ese nombre.
- ¿Yukina? - le preguntó divertida - Ikki siempre quiso comunicarse contigo Shaka y tu nunca accediste, si lo hubieses hecho te habrías enterado de muchas cosas. Al día siguiente de tu partida Ikki rompe con ella - lo miró -. ¿No lo sabías verdad? - le preguntó al observar la cara de perplejidad que había en su rostro.
Shaka negó con la cabeza y miró a los ojos a Juna. Sí, definitivamente era ella, su sonrisa era inconfundible aunque ahora le pertenecía a una mujer adulta.
- ¿Pero por qué estás tu aquí? - inquirió Shaka.
- ¿No leíste el epitafio? - posando por una fracción de segundo su mirada en la laja - Solo estoy sembrando algunas flores en la tumba de mi padre - le contestó mientras cubría con tierra otra de las semillas.
- ¿Tu...tu padre? - como si no hubiese escuchado bien las palabras de Juna.
- Así es, ¿Sabes? Ikki se encariñó mucho conmigo y un día me preguntó si podía ser su hija, yo acepté porque también me encariñé con él. Y debo decir que fue el mejor padre que pude haber tenido y agradezco cada minuto que estuve con él compartiendo sus penas y alegrías - Shaka notó un gran regocijo en aquellas palabras.
- Entonces pudo rehacer su vida... - suspiró -. Al menos me alegro de ello - dijo con un dejo triste en el tono de su voz.
- Shaka - le sonrió -, mi padre nunca pudo ser feliz del todo aun teniendo a tanta gente que lo quería a su lado. Faltabas tu Shaka, siempre faltaste tu. Nunca pudo estar con nadie más porque siempre te amó. Yo se muy bien que mi padre murió de pena porque tu no estabas con él. Su más grande deseo fue llevar una vida contigo, me apenó mucho que ni siquiera yo pudiese llenar ese espacio. Lo siento Shaka, pero tenía que decírtelo - le dijo disculpándose al ver que Shaka volvía a derramar más lágrimas provocadas por su comentario.
- Que tonto fui - estrujando la tierra del suelo con bronca hacia sí mismo -, debí haberle dado una oportunidad... ¡Debí haberme dado una oportunidad! - ya casi golpeando el suelo de furia.
- Uno realmente valora las cosas cuando las pierde, irónicamente para aprender esa lección debemos pasar por las cosas más duras - le contestó mientras colocaba la última semilla.
- Me alegra al menos que tu aun conservas tu sabiduría Juna - intentando tranquilizarse -. Lo que más recuerdo de ti era las frases tan sabias y ciertas que nos decías cuando niña.
- Solo digo lo que me parece sensato Shaka, siempre he sido así. Bien, creo que he terminado, si vienes por aquí en un tiempo te llevarás la grata sorpresa de ver tus flores favoritas Shaka - le comentó mientras se levantaba y se quitaba los guantes.
- ¿Cómo? - también levantándose.
- Mi padre me dijo que estas eran tus flores favoritas, "nube", ¿Es cierto?
Shaka asintió sin despegar la vista del lecho de su amado.
- Si tan solo pudiera volver el tiempo atrás... - haciendo fuerzas para no abalanzarse sobre la tumba y morir llorando -. Volver a un tiempo y lugar donde todos los sueños son posibles y todos somos felices.
- Pero no se puede - le contestó Juna haciéndolo volver a la triste realidad -. Lamentablemente hay que aceptar lo que nos depara el destino, no hay otra. Lamento mucho que lo de ustedes no haya podido darse... Mi padre me hablaba mucho de ti - le sonrió -. ¿Sabes algo? Me hubiera gustado que también fueses mi padre Shaka.
Había tanta dulzura en aquellos ojos y en esa sonrisa que le recordaron los felices momentos que pasó con Ikki, las palabras mencionadas por Juna estaban cargadas de completa sinceridad y eran pronunciadas con todo el corazón. Inconscientemente toma a Juna y la abraza fuertemente como si quisiera tener un contacto con la persona que más cerca estuvo de su amado Ikki todos estos desperdiciados años. En ese momento cerró los ojos y se imaginó como hubiera sido una vivir una vida feliz los tres juntos. Luego de separarse y observar por última vez aquella solitaria tumba en el medio del verdor de la hierba miró y sonrió una vez más a Juna.
- Hay algo que aun no te mencioné sobre Ikki, Shaka.
- ¿De qué se trata? - preguntó con curiosidad.
- Las últimas palabras de Ikki fueron dirigidas a ti - al ver la sorpresa en el rostro del otrora rubio continuó -. Me pidió que si alguna vez te llegaba a ver te dijera lo siguiente - evocando en su memoria las palabras exactas -. "Dile a Shaka que en ningún momento dudé de lo que sentí por él, que siempre lo amé y que lo amaré por el resto de la eternidad aunque yo ya no esté en este mundo".
La inmensidad de la congoja y la angustia que sintió de golpe Shaka le provocó un nudo en la garganta y unas ganas de llorar terribles, sentimientos que trató de controlar como pudo porque esa frase le destrozó el corazón por completo. Sintió que su alma se deshacía más de lo que estaba, ahora jamás iba a poder perdonarse su dureza para con el Fénix. Después de despedirse de Juna, Shaka se quedó junto a la tumba de Ikki a solas, solo acompañado por la vida que rodeaba el lugar como si fuera una irónica paradoja. Tan solo dijo algunas palabras de despedida, palabras que se las llevó el viento junto con la hojarasca. Al ocaso se marchó seguido sólo por su sombra dejando atrás los recuerdos de la vida feliz y triste que llevaron el poco tiempo que estuvieron juntos. Años después se enteraron del deceso de aquel muchacho rubio que se volvió más solitario desde la muerte de su hermana quien fue su único apoyo durante toda su vida. Juna fue la encargada de cumplir la última voluntad de Shaka, había pedido que lo enterraran junto a Ikki. Algunos días después la hija adoptiva de Ikki visitó la tumba de ambos para sembrar algunas flores sobre el lecho de Shaka; antes de irse miró con desazón y nostalgia la tumba de aquellos que debieron haber sido felices en vida. "Que el descanso eterno sea el ultimo consuelo de los que se amarán por siempre", dijo Juna casi en un susurro al tiempo que echaba un último vistazo al lugar para luego retirarse con paso cansino en aquel ocaso previo a la primavera.
Fin
Le agradezco a Noisuli que me permitiera escribir y publicar esto. No soy aficionada a los finales alternativos y mucho menos si son tristes pero tenia muchas ganas de hacerlo. Después de leer el capítulo 15 de "Capaz de Amar" - y con toda la bronca porque Ikki y Shaka no se quedaron juntos -, quise hacer un epílogo (para los que no leyeron ese fic, se los recomiendo). Claro, sería un final muy triste (soy masoquista y creo que me gané el odio de todas ustedes XDDD) y eso que odio los finales tristes, pero bueno, me llegó la inspiración (sorry si logré que alguna derramara alguna lágrima). Me quedó muy triste, lo se y aquellas que leyeron mis fics saben que siempre tienen finales felices. Esto era algo que tenia muchas ganas de hacer, hasta a mi me entristeció, bastante de hecho. Al terminar de leer el capítulo 15 de "Capaz de amar" por alguna extraña razón recordé la escena final de una película que vi hace un tiempo, no recuerdo el nombre solo sus actores. Quizá la hayan visto, trabajaban William Hurt, Meryl Streep y Rene Zellweger (para el o la que la vio es justo la escena final en el cementerio). Bueno, de nuevo lo repito: Noisuli, muchas gracias por dejarme publicar esto, y también agradezco a ustedes por tomarse la molestia de leer este epílogo alternativo. ¡Muchos besos!
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