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~ Sentimientos eclipsados ~
- ¿Acaso soy malo?
La silueta negó. Preguntó porqué decía eso.
- Porque ahora mismo me siento de lo peor.
Una lágrima que descendió por las mejillas abultadas, una lágrima en la que cabía... nada, tal vez todo. La silueta le dijo que no era así, que todos los humanos erraban, pero que el no podía condenarse, no cuando se cometían errores por amor.
- Yo no lo creo así; le he escuchado, me han contado... - un nudo, no... Tal vez estaba enfermo de la garganta. - ¿Y yo que he hecho?...
La silueta le dijo que se explicara. El hombre sonrió apagado.
Tuvo una relación. Se marchitó.
Le dijeron que era mejor el tiempo.
Su corazón se fragmentó.
Y después de tanto llorar, de sumirse en la tristeza, de encojerse en forma de un ovillo y de que el dolor estuviera latente, lacerante.
- No siento nada...
La silueta se quedó callada. No dijo nada. Pero le dolió, por él.
- Cuando le veo, cuando llego a toparmelo... Es como si el dolor se hubiera esfumado, pero también aquello bonito.
La silueta se encorvó. Difuminó varios sentimientos. Se puso triste y pensó... Más no dijo nada.
- A veces le hecho de menos, a veces leo y escucho, a veces lo extraño... - un suspiro, una mirada al horizonte hermitaño - Pero a veces lo veo, y solo eso, está ahí, pero... Pero...
No siento nada.
- ¿Crees que no era amor?
La silueta pensó... El hombre de nuevo dejó escapar un mudo suspiro.
- Tal vez no era amor...
Entonces la silueta vio tras esos ojos nítidos, oscuros pero claros. Las lágrimas no eran fingidas.
- Pero fue lo más bonito que he sentido - una sonrisa sincera al recordarle, su gran amor... El corazón volvía a latir.
La silueta comprendió, la silueta abrazó sin abrazarle.
Amor, dolor... Esos no podrían separarse; hermanos encarnados, tan contrarios, pero que siempre van de la mano.
De pronto el hombre de cabellos largos tomó los remos, la silueta preguntó que cosa iba a hacer.
- Voy a remar.
¿Hacia el faro?
El hombre sonrió.
- Solamente voy a remar.
¿Ha salido el sol?
- Aún no, pero no tardará.
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