Al norte del Santuario se localiza un bello paraje, un bosque de abetos, y en medio de ese bosque un lago que irriga al bosque manteniéndolo siempre verde. Durante el invierno llegan familias de cisnes para disfrutar de un poco de calor.
Desde los juntos que lo bordean es posible observar la majestuosidad de las aves.
Poco más adentro es posible acampar o solo pasear entre la espesa maleza y disfrutar la tranquilidad y la frescura del lugar.
Nada es perfecto, solo mejorable
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