La sociedad se vuelve loca, más y más loca, así como si alguien estuviera echando polvos de estupidez al aire. Al parecer Albert Einstein dijo que lo malo de las sociedades no eran las malas personas, sino las personas buenas que permitían que hubiera malas personas. Vaya, pues esto habría que susurrárselo al oído al pobre Sr. Jesús Neira, en estado de coma por increpar a un lerdo patológico y bronceado (ya que al individuo lo detuvieron tomando el sol en Almería, cual almeja). El sujeto en cuestión se llama, ya que hasta las mascotas poseen nombre, Antonio Puerta: Macho de cuerpo entero, singular espécimen que a la entrada de un hotel “discutía” con su novia –ten ojos para verlo- hasta el punto en que la discusión hizo, de manera simbólica, que la menguada mujer se cayera de bruces en el asfalto. Lo peor de todo este asunto es saber que poco tiempo después pudimos ver en un programa de todo a cien que tanto se prodigan a día de hoy, a la muy compungida novia, eso sí, habiendo pasado por caja y cobrando, parece ser, nada menos que 72.000 euros punteados por la iniquidad. Este ejemplar de hembra obscena que se ve que merece lo que tiene, vino a decirnos en dicho programa que era una víctima de no sé qué, y también su amadísimo Puerta lo era (amor con amor se paga, o con dinero, por lo que se ve). Me sorprendió que hiciera un guiño de agradecimiento al Sr. Neira, aún en coma, éste sin cobrar ni un céntimo, debatiéndose entre la vida, la muerte y las gilipolleces del ser humano. “¡Yo le quiero y está enfermo!”, bramó la flechada del supuesto agresor, poco después de habernos explicado que el susodicho dependía de la cocaína y otras novedades más. Tiene tema de debate a lo que se ha llegado en esta sociedad. Los malos son buenos, los buenos están hospitalizados, y entre una cosa y la otra la señora de Puerta pasa por caja como si tal cosa. Sin duda alguna un insulto con mayúsculas para las mujeres que viven o vivieron en silencio el maltrato, mucho más insulto para las que no viven, las víctimas finales y reales. Y yo que me pregunto que harán los buenos ahora, cuando se encuentren por la calle con algo parecido o peor a lo sucedido con esta mujercita. Supongo que se acordarán del compasivo Neira, y acabarán pasando de todo, no vaya a ser que también les vengan a ellos por la espalda para romperles la cabeza de un soberano puñetazo y luego, para más INRI, “saborear” un par de patadas en las costillas, bazo y cerebelo. Una pena en lo que se está convirtiendo la gente; mayor pena la opinión de Einstein, ya que, visto lo visto, vamos a tener que dejar que los malos sean peores, y los buenos una especie en extinción. Pese a esto, decirle a D. Jesús Neira que se mejore, que aún existen personas que sabemos apreciar el valor y el honor de gente como usted, aunque el hombre sea un lobo para el hombre.
*MOVIMIENTO NEO SURREALISTA & TODAS LAS ARTES Y ARTISTAS UNIDOS*
CREACIONES DE AMOR SALIDA DEL ALMA
-Aquí estan todas las artes y artistas representados para unificar esfuerzo en cada uno de nuestros proyectos, promocionamos y difundimos a los artistas y eventos culturales-
-GENTILEZA DEL MOVIMIENTO NEO SURREALISTA-
FANTOCHE
a ti brujo de todo a cien... 666
De todos los fantoches nombrados por Joseph P.
me quedo con aquél que quiso un desfile
de días con embrollos y noches en vela.
Yo también, en ocasiones, me he sentido
un fantoche como tú, un eco que no es eco,
una realidad decadente que deletrea estiércoles
que son comidos por la inmensa minoría.
De todos los fantoches nombrados por Joseph P.
acepto ser como ése que devoró su boca
para devorar las demás bocas sanguinolentas.
Acepto reírme de mi cerebro dormido;
del tuyo igualmente me río sin remedio,
aunque, ¿cómo logro reírme de algo
que fue dócilmente pisoteado
por los mugrientos espectros?
Consiento fragmentar un cuento infantil,
una narración de niños y luego,
convertirla en hombre/chiquero,
en un fantoche que sonríe sin descanso
gracias a su pestilente ignorancia.
NOTA: "Los espíritus vulgares no poseen destino". Platón
No sabría decir cuánto cuesta llevar a cabo un acto equitativo. Ahora que se van acercando inevitablemente las Elecciones Autonómicas, sí he de decir que, para que salgamos beneficiados todos los ciudadanos de los resultados de dichas elecciones, tendríamos que reflexionar muy bien sobre la situación que estamos viviendo, para que luego, podamos votar con ecuanimidad. Sucede que en democracia los errores se pagan mediante las urnas, por tanto, vayamos a votar. Las mentiras y las promesas incumplidas les debe pasar factura a los partidos políticos mediante esa papeleta que metemos, muchas veces a desgana, un domingo cualquiera a una hora conveniente. Y es que últimamente me encuentro con mucha gente que me asegura que en las próximas elecciones del 1 de marzo votará en blanco o no votará, ya que, según ellos, todos los partidos son el mismo lobo con diferente piel de cordero. No seré yo el que les diga a estas personas que les falta razón. Ciertamente yo opino cosas peores sobre muchos políticos, esos políticos que nos toman el pelo de manera desvergonzada, mientras el país va yendo inevitablemente hacia un corralito tipo Argentina. El problema sigue siendo el de siempre: La vanidad, el egocentrismo y el poder que corrompe sin duda alguna; más, yo sí iré a votar. Estaré allí para sancionar como ciudadano representativo a aquellos que prometieron y no cumplieron, para dejar muestra de mi malestar por la situación desastrosamente precaria que estamos padeciendo. Yo, al igual que muchos, no quiero ni debo ser cómplice del sufrimiento de las más de 900.000 familias españolas que no tienen ni un céntimo para afrontar los gastos del día a día. No quiero estar implicado en la suma constante de parados que, según el propio Gobierno Central, en verano llegará a la cifra de 4 millones. Yo no deseo pertenecer al gremio del sindicalismo basado en el malsonante y desastroso “diálogo social”. Yo deseo con todas mis fuerzas un acto social y ferozmente democrático. En su momento, y por mucho menos de lo que está sucediendo, en España ya se habrían echado a las calles los sindicalistas, sino, rememoremos los casos en los que lo hicieron, tanto con el Gobierno del Sr. Felipe González o el Gobierno del Sr. Aznar. Necesitamos un coherente giro de urna para decirles a los que tanto prometieron que no han cumplido, y si no se cumple, sea cual sea el color del partido, debemos otorgarles el manotazo social, la mano dura y firme de la democracia. No podemos ni debemos dejar pasar el tiempo en la situación en la que estamos. El 1 de marzo sería un buen día para demostrarles a los políticos qué significa la palabra política. Sólo debemos analizar quién o quienes han sido espurios con la ciudadanía para que nuestro voto sea, al menos, un toque de atención, de advertencia a patrañeros. Porque como dijo Yves Montand: “Aunque no te ocupes de la política, ella sí se ocupará de ti”.
Tengo varios amigos que lo están pasando mal, y es bueno estar a su lado (los amigos no los lleva el viento ni las recesiones). También tengo un padecimiento insondable que se nutre en ocasiones de dolores ajenos. Tengo ganas de embromar y gruñir verdades al tiempo que el G-20 llega a la conclusión de que estamos en una recesión mundial que hay que solucionar (grandes mentes se han paseado entre risas por Londres). Observo los pasos de la injusticia por esta ciudad, por este país de vino vetusto y pandereta cansada, por el planeta Tierra..., y duele saber que los ricos lo son más y que el hambre aprieta, y que la integridad exclusivamente es una utopía, ya que el 16% de parados ha llegado a España, y suma y sigue. Me duelen –me avergüenzan- los sindicatos que se cruzan de brazos, los partidos políticos que nos dicen: “Esperanza, saldremos de esta situación enseguida”; mientras tanto, miles y miles de familias no pueden llegar a mediados de mes, y Cáritas se colma de gente desesperada por tener entre sus manos un plato de comida, caliente, a poder ser. Dos extremos: el blanco y el negro. Unos andan a lo suyo –amplia mayoría-, y los otros intentan que este desgaste de humanidad no vaya a más. Y paseando con el clavo correspondiente en mi corazón por esta ciudad de diablos, ángeles, momias y pasotismo, veo gratamente los carteles rojos y negros de la C.N.T: Bonito amago de intentar que abramos los ojos, y que la crisis la pague “el capital”, no los pobres trabajadores que, si nadie lo remedia, pronto estarán en la calle junto con los otros 3,6 millones de parados. También me consta que en esta ciudad con olor a rancio, a orines de gato impertinente y lampiño, ha habido desde hace meses varias manifestaciones del sindicato C.N.T. No importa ser afín a tal grupo, lo importante es que hay un colectivo que ha salido ha la calle de manera simbólica para manifestar que los de arriba, siempre los de arriba, nos están tomando el pelo a los de abajo: gente corriente, muchos de ellos apolíticos, que únicamente desean un mínimo bienestar social, un trabajo digno y no tantas mentiras ni tanta esperanza de todo a 1 euro o 50 céntimos. Desde aquí mi apoyo más sincero con esas personas o esos colectivos que de una u otra forma están luchando por y para las personas: Desde Cáritas hasta la C.N.T, sabiendo que nada tienen que ver, que existe una gran frontera entre ellos. Pero es que en época de recesión cada gesto de benevolencia es necesario por pequeño que sea; cada acto en pos de la verdad y de la decencia es sumamente fundamental. En días de oscuridad es cuando las palabras sí se las lleva el viento; son los actos los que cuentan, los que nos hacen ser personas. Deberían tomar nota otros sindicatos, partidos políticos y demás organizaciones con lo que anteriormente he expuesto. Porque, sin duda, el que se queda de brazos cruzados pudiendo ayudar y no lo hace, es un ser nauseabundo, una gota en el océano de la humanidad, un mediocre, un ego centrista que, sin saberlo, acabará pagando su desidia, sino al tiempo.