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-Saga… no estarás hablando enserio, ¿o si?- Dijo el guardián de virgo, con una visible sorpresa y algo mas reflejado en su tono de voz.
-Estoy hablando muy enserio Shaka- Fue la respuesta del gemelo, quien se dio la vuelta para ver como estaba el Juez- Amor, ¿te encuentres bien?- Pregunto con ternura palpando el lugar donde había golpeado el de cáncer.
-Estoy bien Saga, no te preocupes, pero… ¿Por qué dijiste eso?, ahora todos…-
-De todos modos se tenían que enterar-expreso sonriendo
-Saga es que eso no puede ser verdad- Exclamo el rubio acercándose para tomar al mayor del hombro y volteándolo hacia si.- ¿estas diciendo que tu amante es un sirviente de Hades?, mas a un que un sirviente, uno de los tres jueces del infierno y asesino de tus amigos.-
-No te esfuerces en entenderlo se que no lo harás-
Shaka era el único que hablaba con Saga, ya que los otros estaban demasiado sorprendidos por la noticia para siquiera pronunciar palabra.
-Vete de aquí- Exigió el sexto guardián, hablándole al Ingles- Márchate, puedes ser lo que quieras de Saga, pero un espectro no puede estar aquí-
-Yo no me iré, hasta que este seguro que Saga estará bien aquí- Respondió el otro con fiereza, dándose cuenta de algo en la reencarnación de buda que quizá Saga no alcanzaba a percibir.
-Mejor que contigo, eso tenlo por seguro, ahora márchate si no quieres perder cada uno de tus sentidos aquí mismo – amenazo el hindú.
-Ya dije que yo no…-
-Radamanthys, por favor- pronuncio Saga volteando a ver a su novio- estaré bien, no quiero que haya más batallas-
-Pero…-
-Por favor- suplico el gemelo mirándolo con ojos insistentes.
-Este bien me marcho- Acepto el juez, para después acercarse al peli azul, y tomarlo con gesto posesivo de la cintura y la nuca, besándolo apasionadamente, demostrándole así a cierta persona, quien era el dueño del guardián de géminis.- Cuídate, mi niño bipolar- pronuncio con cariño para darse la media vuelta y perderse entre las rocas.
-Saga, ¿estas seguro de lo que estas haciendo?- Pregunto el guardián de cabellos esmeraldas acercándose hasta el peli azul.
-Lo estoy Camus, y agradecería que no me cuestionaran al respecto.-
-Eso será difícil de hacer- le respondió el caballero de los hielos.
-Esto realmente es extraño – Comento Afrodita haciendo una mueca algo extraña en su hermoso rostro.
-Perdón, por las molestias de esta noche, y perdón si se siente traicionados, pero le amo, le amo más que a mi vida, más que a nada, y no puedo hacer nada al respecto.- explico el tercer guardián mirándolos a todos.
-Eres un insensato- Grito el santo de Virgo, dándole un fuerte golpe en la mejilla a Saga que lo hizo caer a el suelo. –Un verdadero insensato- Saga estaba realmente sorprendido los ojos del hombre mas cercano adiós se encontraba humedecidos por las lágrimas y las mejillas rojas por la furia. Tenía apretados los puños y lo miraba con algo que no era desprecio ni rechazo… lo miraba con dolor… Después de eso el santo de virgo se dio la vuelta y se marcho dejando a todos, especialmente a Saga, anonadados por la reacción tan impulsiva poco propia de el.
-Si que se enojo el mini buda ¿no?- dijo burlonamente DM, para después dar unos pasos hacia Saga-¿Estas bien bipolar?- pregunto extendiéndole una mano para ayudarlo a pararse.
-Saga, esta relación no solo los implica a ustedes dos, deberías saberlo- hablo Mu por fin desde la punta de una roca- hay muchas cosas que explicar- dijo para después darse la vuelta y marcharse.
-Tiene razón Mu, hay demasiadas cosas que explicar, pero esta ya no es la hora, descansa Saga- Se despidió el onceavo guardián, para después alejarse de ahí.
-Sigo pensando que esto es muy extraño, que pareja tan rara- dijo Afrodita para después seguir a sus demás compañeros.
-Esta vez si te metiste en problemas, señor doble personalidad- Dijo DM- vamos te acompaño a tu templo.-
-Death… ¿tú no estás enojado?-
-Sorprendido, confundido… algo divertido… pero enojado no.- Sonrió el santo de Cáncer.-Vamos a tu templo-
-Está bien- asintió el gemelo, sobándose aun la mejilla por el golpe. Ambos caballeros comenzaron a caminar hacia las doce casas en silencio.
-Y dime… ¿Cómo te liaste con ese murciélago?- Pregunto curioso el cangrejo.
-Pues… durante el tiempo que estuvimos en el inframundo nos vimos varias veces, no sabíamos qué, pero algo nos jalaba uno al otro, un poco de tiempo después, quizás una o dos semanas después de revivir, fui a la universidad de medicina a terminar con mi inscripción, y lo vi, su bufete de abogados maneja el sistema de leyes de la universidad y estaba ahí para resolver un caso, cada día que asistía lo veía, hasta que un día el se decidió a hablarme y me
Invito un café, yo lo rechace- relataba sonriendo- pero él siguió insistiéndome de una manera tan tierna…-
-¿Tierna?- Cuestiono el albino que no perdía detalle de una sola palabra del relato mientras subían ya las escaleras del segundo templo- ¿un espectro?-
-Si- afirmo Saga- Muy tierno, hasta que accedí, de ahí una salida siguió a otra, pequeñas miradas, caricias, besos…-
-Sexo…- completo DM
-Sí, hicimos el amor- sonrió Saga.- cuando nos dimos cuenta de todo lo que implicaba la relación, ya era demasiado tarde, ya estábamos demasiado enamorados uno del otro-
-Ya veo, la historia de romeo y Julieta- comento el santo de cáncer acariciando su barbilla mientras se recargaba en uno de los pilares de la tercera casa- y dime, ¿Tu eres Julieta?- Pregunto mirando insinuantemente a Saga.
-Vas a empezar como Milo- comento el peli azul sin pensar.
-¿Milo lo sabe?-
Saga dio un suspiro- hoy, o más bien ayer, en fin hace algunas horas, Aioros, Shura, Aioria, Kanon y Milo, se enteraron.-
-¿y cómo lo tomaron?, apuesto que el escorpión te quiso enterrar todas sus agujas escarlata de una vez-
-Todo lo contrario, Milo y Shura, me apoyaron de una manera increíble, sin embargo, Aioros, Aioria y… mi hermano, me odian, Aioros ni siquiera me ha querido ver al igual que su hermano.-
-Bueno Aioria y Kanon, se cargan un carácter que ni su madre los aguanta pero veras que al rato se les pasa, y a Aioros, dale tiempo al arquerito para que lo asimile, desde siempre ha sido muy nena…- Afirmo el italiano, intentando quitarle importancia a todo.
-Eso espero, pero Death, ¿tu enserió no te sientes mal?, ¿enojado?, ¿traicionado?-
-Saga, por favor, no es que hayas matado a nadie, o entregado la llave del santuario al mismísimo rey del inframundo, Simplemente te enrollaste con un espectro… de quien se enamoren o con quien follen mis amigos, es su problema, si no me afecta para que quejarme.- Expreso en su tono directo y sincero el cuarto guardián.-Bueno me marcho, si recibiste la visita de tu semental debes estar agotado, así que me voy para que descanses- se despidió el cáncer, caminando hacia su templo.
-Gracias cangrejo- Grito Saga y por respuesta recibió un saludo de mano sin voltear del albino tan propio de él.
Camino a su recamara a dormir, iba a necesitar todas sus fuerzas para enfrentar el nuevo día.
Se recostó en la cama, con una mano en la nuca y otra acariciándose los labios recordando el último beso del juez, tan apasionado… se preguntaba a que se debía, normalmente él Ingles no era muy expresivo en público. Después llevo su mano a la mejilla, sintiéndola palpitar por el golpe del caballero rubio, sentía la sangre palpitar en el lugar, de seguro tendría un moretón mañana, recordó la expresión de el santo de virgo era realmente extraño… estaba llorando… tanto así le detestaba… ya lo había perdonado varias veces, quizás pensaba que ya era suficiente que ya no le perdonaría una vez más… se volteo quedando de lado en la cama y de frente al cuadro que Radamanthys le había regalado, una sonrisa se dibujo en su rostro… se sentía tan tranquilo.
En el inframundo, Radamanthys bajaba con cuidado unas escaleras que llegaban hasta la enorme casa que compartía con sus dos hermanos, por ordenes suyas los espectros que custodiaban se habían marchado, aun así no quería hacer ruido para no levantar demasiadas sospechas.
Entro a la casa, cerrando la enorme puerta de caoba, intentando no despertar a sus hermanos, camino hacia las escaleras…
-¿Se puede saber de dónde vienes?- La voz del mayor de sus hermanos lo sorprendió. Desvió la mirada hacia la puerta de la biblioteca y ahí se encontraba Minos, aun con pijama y sentado en el escritorio.
-Yo… pues… no te importa, podrás ser mi hermano mayor, pero yo entro y salgo cuando quiero de esta casa.- Respondió restándole importancia, recargándose en el arco de la entrada y cruzando los brazos.
-Vamos Radamanthys, si enserió pensaras así, no entrarías a hurtadillas y no abrías mandado a descansar a los guardianes de la entrada- Exclamo parándose del escritorio- Así que repito ¿dónde demonios estabas?-
-Y yo repito, que te importa-
-Radamanthys no juegues conmigo- advirtió el mayor de los jueces caminando hacia el Ingles- hermano, Estabas en el santuario de Atena, ¿o me equivoco?-
-Minos, por hades, ¿Qué haría yo en…?- Se paro al ver la mirada acusadora de su hermano- Minos, ¿Tú lo sabes?- Pregunto cauteloso.
-¿Entonces es verdad?- Pregunto el de cabellos plata mas para sí mismo- Maldita sea Radamanthys es verdad- Exclamo-¿Por qué?- Pregunto tomándolo de el cuello de la camisa, ¡Demonios!, ¿Por qué?- Volvió a preguntar contra la cara de rubio.
-Lo amo- Fue la simple respuesta de menor, quien lo enfrento con una mirada feroz- Lo amo, más que a mi vida-
-Radamanthys ¿te das cuenta de lo que estás diciendo?-
-Perfectamente, estoy enamorado de Saga y perdón si te molesta, pero así son las cosas-
A Minos le hizo hervir la sangre las palabras de su hermano, creo una bola de energía contra el pecho de este que lo hizo volar contra la pared que estaba a un lado de las escaleras. Observo su torso.
-Esas heridas no son de mi golpe, ¿a caso uno de los amiguitos de tu novio te lo hizo?-
-No es nada- Respondió el Ingles con orgullo desviando la mirada.
-Tienes razón eso no es nada, pero ten por seguro que conmigo no será así, salir con uno de esos insectos que nos humillo- Minos estaba a punto de lanzar, otro ataque, cuando Aiacos, que había acaba de salir de su habitación por el estruendo, detuvo la mano del mayor de sus hermanos.
-¿Qué te pasa Minos?, ¿Por qué le haces esto a nuestro hermano?-
-Aiacos quítate, el se lo merece.-
-Minos, desde siempre hemos sido hermanos, nos hemos cuidado mutuamente, ¿Por qué haces esto?-
Minos se deshizo del agarre del pelinegro, y comenzó a subir las escaleras
-Esas preguntas díselas a el traidor que se acuesta con el enemigo.- dijo con desdén el juez subiendo las escaleras.
Aiacos miro con extrañeza a él peli largo, para después enfocarse en el rubio, se acerco y lo ayudo a llegar a su cuarto, para que se sentara en la cama.
-Sin la armadura, sin tiempo que no entrenas, debes estar muy adolorido- comento el menor ayudando al ingles a quitarle la gabardina y la camisa, para examinar los golpes.
-Estoy bien hermano, gracias-
-No parece, mira esos golpes- señalo el pelinegro.
-Tú y yo sabemos que eso desaparecerá en un par de horas-
-Tienes razón – cedió el más chico- pero eres mi hermano me tengo que preocupar por ti, a todo esto… ¿me puedes explicar de que hablaba Minos?- Cuestiono sentándose a un lado del rubio y mirándolo con curiosidad.
-No sé si deba- Dijo Radamanthys, rascándose la nuca- Me gusta tener tu cariño-
-Hermano, siempre lo tendrás- afirmo Garuda, ahora más preocupado que curioso.-
-Sabes hermano… no culpo a Minos, lo entiendo… no es que crea que lo que hago este mal, sin embargo se que no es algo que vayan a recibir precisamente con gusto- sonrió pesadamente.
-¿Radamanthys que…?-
-Estoy enamorado Aiacos, demasiado enamorado-
-Bueno, eso me hace sentirme algo celoso, supongo que ya no somos los número uno en tu corazón, pero, ¿eso que tiene que ver con que Minos te golpeara así?-
-Tiene que ver con quien es la persona de quien estoy enamorado-
-Pues a menos que sea la novia o novio de Minos, lo cual estoy seguro que no es así, no tiene por que reclamarte nada, ni que tu novia fuera Atena, para que se pusiera así-
-No, no es Atena… es uno de sus caballeros… para ser más exactos Saga-
Los ojos del pelinegro se abrieron por la increíble sorpresa, no daba crédito a lo que escuchaba, su hermano… con un guerrero de Atena… mas a un con tal guerrero, era… ahora entendía perfectamente la reacción de Minos.
-¿No vas a decir nada?- Preguntó el Ingles- ¿O tu también me vas a golpear?
Aiacos estaba algo ido, reflexiono un poco y después suavizo su gesto, en una mueca sonriente y comprensiva.
-Yo siempre fui el mas impulsivo, hice muchas cosas que estaban fuera de las reglas y leyes, pero tú me ayudaste a escapar siempre de los castigos, yo te quiero hermano, si amas a Saga, no quedara otro remedio, tendré que aprender a querer a mi nuevo cuñadito- dijo el pelinegro encogiéndose de hombros.
-Quien iba a decir que mi pequeño hermano idiota, podía ser tan maduro – se burlo Radamanthys revolviéndole los cabellos negros.- Sabes lo que aun me pregunto es como Minos se entero-
-¿será por tu actitud sospechosa?-
-Eso explicaría que tuviera dudas… pero el sabia todo perfectamente, hasta que era Saga-
-¿Crees que alguien se lo dijo?-
-Eso es lo que sospecho-
-Pues bueno- suspiro el menor poniéndose de pie- Sera un misterio que será mejor resolver en la mañana, que ahora ya es tarde- Se despedía caminando hacia la puerta.
-Espera…- Lo detuvo el rubio- Aiacos, ¿recuerdas la primera vez que conociste la prisión más sangrienta del hades?, dormiste conmigo por que tuviste pesadillas-
-No te vayas a burlar, solo fue una noche-
-No, no me voy a burlar, pero… ¿me devolverías el favor?- Pregunto el mayor, mientras su cara reflejaba genuina vergüenza.
-Enserio Saga merece un premio, te ha convertido en un perfecto hombre lindo y sensible- critico Garuda- Pero será un placer hermanito.-
Ambos se metieron bajo las sabanas negras de la cama del juez, el menor se recargo en el pecho de su hermano.
-Solo mantente así Aiacos, que si no mal recuerdo duermes horrible-
-Pues he mejorado mucho en la cama-
-No quiero saber en qué sentido- se rio el Juez.
-Entonces dejémoslo así, buenas noches hermano-
-Buenas noches- Se quedaron dormidos tranquilamente, Radamanthys se quedo relajado quizás no era Saga a quien abrazaba, pero el amor que le brindaba su hermano era casi equiparable.
Un rato después Minos camino hacia el cuarto del mediano de los jueces, quizás se había acelerado al atacarlo, pero tenía que hacer entrar en razón a su hermano. Abrió la puerta lentamente y observo la escena de cama.
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