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La Apuesta [TERMINADO] La Apuesta [TERMINADO] (0.377 s)

La Apuesta [TERMINADO]

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El 21/11/07 a las 06:11:01
La Apuesta [TERMINADO]

 

Titulo:  La Apuesta Autor: AthenaExclamation67 Razón: Todas y ninguna… En realidad, me encanta esta pareja, este, es el primer fic que escribo de ellos a pesar de que es una de mis parejas favoritas. Dedicatoria: Para todo el que le guste.   Personajes: Principales: Ikki, Seiya, Shun. Secundarios:  Shiryu, Hyoga, Los Caballeros Negros. Incidentales:  Saori, Tatsumi. Originales: Nope… Pareja Principal: Ikki & Seiya Parejas Secundarias: Nope…   Tipo: Songfic, Multichapter, romántico – dramático. Clasificación: PG-13 Advertencias:  Lemon, angst.   Estado: Cap. IV (Terminado) Última Actualización: Hoy, 8 de agosto de 2010.   Comentarios Adicionales: Lleva mucho tiempo escrito, pero hasta ahora no tuve tiempo de pasarlo de mi libreta a mi PC para publicarlo bien revisado. Decidi subirlo por capítulos a pesar de que está completamente escrito para poder corregir errores y añadir cosas si hacen falta. Espero que les guste.   La canción que utilicé, se llama “La Apuesta” y la cantan Manu Tenorio y Rosa.         Resumen:   Tú fuiste la muñeca que yo compré aquel día, Tú fuiste mi mentira pero aún no lo sabías, La apuesta que mantuve con tres o cuatro amigos, A que por esa puerta ya saldrías conmigo. De la mano…    

 



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.::La Apuesta::. By AthenaExclamation67     Cap. I   La casualidad hizo que todo se descubriera, si ese día no hubiese pasado por el pasillo principal de la mansión…   - Ikki. Está saliendo todo redondo, nunca pensé que fueras capaz de hacerlo, el premio ya es casi tuyo, solo te falta el día de hoy para conseguirlo – escuchó tras la gran puerta del salón. - Bueno. Les había dicho que lo conseguiría – habló Ikki – la verdad que jamás pensé lograrlo – añadió con algo de tristeza en sus ojos. - ¡JA! – Se burló el Caballero negro de Andrómeda – le has puesto mucho empeño en lograrlo, te hemos ido viendo estos días, y en la vida imaginé que vería al Caballero del Fénix en ese tipo de actitud.   Seiya, seguía escuchando tras la puerta, quizás espiarles así no fuera buena idea, pero la curiosidad le podía, la tentación era demasiado fuerte y no pudo evitar seguir escuchando lo que estaban hablando, incluso se agachó para poder escuchar mejor sin ser descubierto.   - Si, si. Es verdad – añadió el Caballero negro de Pegaso – una actitud bien extraña para el temible y poderoso Fénix, hasta se podría decir que lo estás disfrutando, al final no te llevarás solo un premio, serán dos – terminó de decir riendo a carcajadas.   Le pareció ver desde su oculta posición que Ikki se sonrojaba, que estaba inquieto y que empezaba a incomodarle la charla que mantenía con ambos Caballeros Negros. - ¡Bueno, ya basta! – Espetó – no se burlen de mí o saldrán escaldados.   La curiosidad le estaba matando, no quería esperar para poder preguntarle de lo que hablaban cuando estuvieran a solas. Inspiró fuerte y entró metiéndose de lleno en la conversación. Abrió la puerta con un golpe seco, sorprendiéndoles a todos, dejándolos completamente asombrados e intranquilos por que no sabían hasta que punto podía haberlos escuchado. Sobre todo, Ikki, que se puso en pie muy rápido.   - ¿De qué habláis? – Preguntó – estaba escuchando tras la puerta, pero no conseguí adivinarlo. - ¡Seiya! – Dijo Ikki enfadado – cuantas veces deberé decirte que no se hacen este tipo de cosas – le regañó – vete que yo te lo explico después – añadió tomándolo de un brazo y queriéndolo sacar del salón.   Los dos amigos de Ikki, se sonrieron mutuamente, una sonrisa diabólica que Ikki vio y no le agradó para nada.   - Ikki… Ikki… ¿A qué viene tanta prisa? – Dijo el Caballero negro de Pegaso – si el muchacho quiere saberlo, habrá que explicárselo. Verás Seiya, la apuesta… - ¡CHICOS! – Le interrumpió amenazándolo con la mirada - ¡he dicho que yo se lo explico después!   Los Caballeros negros se miraron y tras susurrarse alguna atrocidad al oído, el Caballero negro de Pegaso continuó hablando.   -Ikki, te vamos a dar la apuesta por realizada. Acabamos de decidirlo – dijo mientras Seiya los miraba ansioso de saber más - Seiya, ya que tienes tantas ganas de saberlo, te lo diré. La apuesta eras tú – habló y se giró a ver la cara del Fénix.   Tú fuiste la muñeca que yo compré aquel día, Tú fuiste mi mentira pero aún no lo sabías, La apuesta que mantuve con tres o cuatro amigos, A que por esa puerta ya saldrías conmigo. De la mano…   Seiya giró su cuerpo también, con los ojos dilatados, sin poder creer lo que estaba escuchando.   - Ikki… ¿De qué están hablando? – pregunto con voz temblorosa. - Vamos Ikki, díselo – dijo el Caballero negro de Andrómeda – el premio ya es tuyo, podrás dejar de fingir, desde ahora ya no será necesario – añadió rodeando sus hombros con un brazo.   Seiya, seguía mirándole fijamente a los ojos, sin entender nada de lo que estaba pasando.   - Ikki… ¿Es qué no me vas a decir lo que sucede? – volvió a insistir. - Bueno, bueno… Ya que no se decide a explicártelo, seré yo el que lo haga – habló el Pegaso negro mientras le hacía una señal al caballero negro de Andrómeda para que sujetara a Ikki mientras le contaba la historia a Seiya. - ¡SEIYA! – Gritó Ikki tratando de soltarse – no les hagas caso, están bromeando. - Vaya que si ha cambiado el Fénix – se burló el Pegaso negro - ¿dónde está ese tipo al que todo le daba igual, al que no le importaba dañar a nadie para conseguir lo que quería?   Seiya veía atónito la escena, no creía, más bien no quería creer lo que oía. Bien sabía del carácter del Fénix, lo había experimentado en sus propias carnes, había aprendido a esquivar al Fénix en sus días más negros y a divertirse y disfrutar de su compañía, sobre todo desde hacía unos días en los que la actitud del Fénix había cambiado completamente. Por más que le doliera, por más que intuyera que lo que iba a oír le iba a doler, necesitaba saberlo, necesitaba una explicación, lo quería saber.   - La apuesta eras tú – dijo el Pegaso negro haciendo que dejara de mirar a Ikki y solo lo viera a él – Ikki, el poderoso Fénix. Debía enamorarte. Y por lo que hemos visto en el transcurso de los días, lo ha conseguido y con creces – añadió empezando a reír descaradamente.   Seiya empalideció, quedó estupefacto ante la historia que estaba escuchando, horrorizado al sentirse utilizado, humillado y engañado, todo por una apuesta para conseguir un premio. Ikki consiguió zafarse entonces aprovechando una distracción del que le retenía para ir hasta Seiya, pero este al ver que se le acercaba se dio la vuelta y salió corriendo, primero del salón y después de la mansión para internarse en el bosque. Shun lo vio salir desde lo alto de la escalera que conduce a las habitaciones y trató de alcanzarle al igual que su hermano con el que chocó.   - Ikki… ¿Qué ha pasado, a dónde iba Seiya tan rápido?   Ikki quedó callado, no era capaz de explicarle tal apuesta a su hermano y mucho menos mentirle, con él, le era imposible.   - Jajajajaja… - reían ambos caballeros negros cuando llegaron a donde estaban Shun e Ikki – que cara a puesto – continuaron burlándose.   Shun los miro con ira, no le gustaban demasiado esos amigos de su hermano, y después lo miró a él, temiendo que algo hubieran hecho a su mejor amigo, ya que de no ser así, el también se habría reído.   - ¿Qué han hecho Ikki? – preguntó retóricamente y luego salió de la mansión detrás de Seiya. - ¡Seiya, espera! – gritaba tratando de alcanzarle.   Seiya no se detuvo, a pesar de ser la voz de su mejor amigo el que le llamaba, siguió corriendo escuchando los ruegos de Shun a sus espaldas. Tan solo desviando su mirada ligeramente hacía atrás para verlo, y en ese segundo en el que se volteó para mirar a Shun,  tropezó y cayó de rodillas sobre el pasto, ensuciando sus jeans y lamentándose por el golpe. - Seiya… ¿Estás bien? – preguntó Shun arrodillándose a su lado.   Seiya no pudo contestarle, era su mejor amigo, su compañero de juegos, su mayor confidente al que contaba todos sus sueños y secretos.   - Que hizo… ¿Qué hizo el estúpido de mi hermano Seiya? – preguntó sin obtener respuesta.   Seiya se abrazó a Shun y lloró desconsolado, se sentía muy mal, humillado y avergonzado, incrédulo de lo bien que había fingido Ikki ya que no se había percatado del juego.   Su pecho se encogía por el dolor que sentía y la ansiedad empezaba a desbordarlo, dándole a Shun motivos suficientes para querer sacarlo de ese lugar.   - Seiya, está oscureciendo. Vayámonos a casa – pidió Shun. - Shun… - contestó aún sollozando – no puedo verlo. - No te preocupes, yo me encargaré de eso – dijo tranquilizándolo.   Shun ayudó a Seiya a levantarse y caminaron lento y pesado hasta la mansión. Cuando llegaron a la puerta, Shun se aseguró de que nadie los viera y lo llevó hasta su habitación para que pudieran hablar tranquilamente.   - Seiya, venga, no hay nadie, vamos hasta mi cuarto, no voy a dejarte solo hasta que estés mejor – le dijo a Seiya notando que empezaba a temblar.   Entraron en la habitación de Shun y este lo sentó en la cama para después abrazarlo.   - Seiya, estás helado – dijo levantándose a tomar una manta del ropero para pasarla por la espalda y los brazos de Seiya.   Trató de consolar a su amigo y consiguió que le explicara todo lo sucedido, haciendo que Seiya se desahogara mientras que él se iba enfadando más y más al oír el relato que su mejor amigo le estaba explicando.   - Lo siento mucho Seiya – dijo abrazándolo al terminar de oír sus palabras. A pesar de que había parado de llorar, seguía llevándose las manos a la cara para taparla por lo avergonzado que se sentía.   Shun sintió como poco a poco, los brazos de Seiya dejaron de abrazarse a su cuerpo y se dio cuenta que se había dormido presa del agotamiento y lo estiró tapando todo su cuerpo con las ropas de su cama. Salió de su cuarto y buscó a la única persona a la que tenía ganas de pegar. Su hermano.   Continuará…

FECHA El 07/08/10 a las 02:08:28 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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Cap. II   - ¡¡IKKI!! – Gritó al encontrarlo - ¿cómo has podido? – Preguntó sin dejar responder a su hermano – Eres un ser despreciable, me avergüenzo de ser tu hermano – espetó lleno de ira.   Shiryu y Hyoga, se levantaron del sofá asustados y asombrados al ver el comportamiento de Shun.   - Shun… ¿Qué ocurre? – preguntaron al unisonó. - Deja que te explique Shun… – pidió Ikki. - ¡¿Crees que quiero oír tus palabras?! – Renegó - ¡NO! – Tomó aliento – no después de haber escuchado las de Seiya. - Shun… espera, déjame explicarte… - trató inútilmente de seguir pero Shun le interrumpió. - Tu Ikki, eras todo para Seiya… ¿Cómo pudiste comportarte así? – gritaba sin darse cuenta que las voces que estaba dando, se escuchaban por toda la mansión.   Tú fuiste para mí el sueño que escondía, Desde que era una niña, hasta que te conocía. Abriste tú mi lista de amores, el primero. Apúntate dos tantos por robarme mis besos. Sin saberlo…   Los gritos de Shun retumbaban contra las paredes demasiado fuertes, más de lo que nunca, ninguno de los habitantes de la mansión, había escuchado. Y esos mismos gritos, fueron los que despertaron a Seiya que se levantó y tras inspirar con fuerza, salió del cuarto de Shun, marchándose hasta el salón donde se encontraban todos.   - ¡¡Seiya!! – exclamaron los cuatro a la vez cuando le vieron aparecer con el rostro pálido, como el de un fantasma.   Seiya estaba completamente aturdido, abrumado por los sucesos ocurridos. Solo alcanzaba a negar con la cabeza, creyendo que todo lo sucedido era un sueño, hasta que miró fijamente a Ikki y regresó el recuerdo de la tarde, de las palabras, del dolor que su corazón soportaba.   Lloró irremediablemente, incontrolable. Dejando que sus lagrimas furiosas se liberaran y rodaran desde sus ojos castaños hasta su mentón de piel bronceada.   - No vuelvas a acercarte a mi – empezó a caminar hacia atrás - ¡¡NUNCA!! – gritó y salió corriendo después de girarse. - ¡¡NO!! – Exclamó Ikki, alcanzándole rápidamente, reteniéndole por una de sus muñecas - ¡¡Espera!! – Rogó – no es lo que tú crees Seiya. Te quiero, me he ido enamorando de ti sin darme cuenta. Tu forma de ser, de comportarte conmigo me ha hecho cambiar. Hiciste que quisiera ser mejor persona. Y lo hice. Cambié, todos habéis podido comprobarlo – le dijo mirándole fijamente a los ojos, sin darse cuenta de lo que sucedía a su alrededor.   Shiryu y Hyoga se miraron y asintieron al mismo tiempo. Decidiendo marcharse del lugar para que estuvieran a solas. El ambiente se había caldeado demasiado, y ellos no podían ni querían interferir en la discusión.   - Te sigues burlando de mi – contestó Seiya – ¿Ahora es cuando regresan tus amigos y volveréis a reíros de mí? – trató de soltarse.   Forcejeó con las pocas fuerzas que le quedaban, tratando de soltarse del amarre de Ikki pero no lo lograba, su cuerpo perdía fuerzas y necesitaba descansar. Estaba agotado y empezó a tirar, caminando en dirección a las escaleras para subir a su habitación pero no lograba soltarse.   - ¡¡ESPERA!! – Volvió a gritar Ikki, reteniéndole con más fuerza – No te vayas, deja que te explique. Esos dos se fueron antes. Me encargué de echarlos a patadas – continuaba mientras deseaba con todas sus fuerzas acercarse a él.   Estaba completamente arrepentido. Lo que había comenzado como un juego, atrapó a Ikki por completo.   Sujetaba a Seiya, tratando de retenerle, de evitar que se marchase de su lado y perderle para siempre. Sentía su desprecio. Podía verlo reflejado en los ojos pardos de Seiya y ante tanta desesperación le abrazó, posando sus labios sobre los de Seiya.   - ¡¡QUÉ HACES!! – gritó empujándole, apartándole lo más lejos que pudo – no creo ni una sola de tus palabras, no puedo. No quiero verte ni escuchar más mentiras – añadió dolido, con las lagrimas cegándole.   Seiya se giró sobre sus talones y ascendió la escalera rápidamente. Shun no tardó en seguirle. Sólo se detuvo a observar a su hermano por última vez, viendo que se llevaba las manos a la cabeza y negaba constantemente.   Y yo me fui enamorando sin darme apenas cuenta, Y yo ya me enteré de que tan solo fui tu apuesta, Y como demostrar que ahora es verdad mi sentimiento, Y cómo vuelvo a confiar en ti si yo ya no te creo… ¿Qué haremos?   - Seiya… Duerme conmigo esta noche. No quiero que estés solo… ¿sí? – pidió Shun cuando le alcanzó casi entrando en su cuarto.   Asintió exhausto. Balanceando su cabeza lentamente y siguió a su mejor amigo hasta su habitación. Habitación de la que hacía escasos minutos había salido al oír los gritos que Shun le lanzaba a su hermano.   Entró en el cuarto de Shun y se fue directamente al baño, necesitando refrescarse la cara después del enfrentamiento con Ikki, recordando cada una de las palabras mencionadas.   Cuando regreso a la habitación, Seiya encontró a Shun muy callado, sentado a los pies de la cama con sus codos apoyados sobre las rodillas y la cabeza escondida entre sus brazos.   Lo miró extrañado. Shun parecía triste, apesumbrado y se fue hasta donde se encontraba para tratar de averiguar lo que le sucedía.   - Shun… ¿Qué te ocurre? – preguntó mientras se sentaba en la cama y pasaba suavemente un brazo por encima de los hombros de Shun.   Shun lo miró con tristeza y habló.   - Lamento mucho lo sucedido – dijo – no sé qué demonio ocurre con mi hermano – siguió - lo que ha hecho es horrible. Me duele mucho. Me avergüenzo de él. Entendería perfectamente que no quisieras volver a hablarme – acabó. - No digas tonterías Shun – contestó – tú no eres el responsable de los actos que comete Ikki – suspiró – lo que si lamento es que hayas tenido que aguantarme y escucharme con mis tontas emociones a flor de piel, para que después haya sido todo una mentira – se lamentó – pero lo que jamás haría es culparte, o dejar de ser tu amigo Shun. Creo que ahora, más que nunca necesitaré tu apoyo. Eres el único que realmente sabe como es Ikki de importante para mí – calló.   Los pequeños se abrazaron y miraron. Shun no pudo evitar derramar algunas lágrimas que el mismo Seiya secó con sus manos.   - Vamos a tratar de dormir Shun – habló Seiya.   Cansados, se desvistieron y se acostaron en la cama mirándose. Hablaron nerviosos. Sobre todo Seiya, dejaba que la tristeza se notara en sus palabras. Por sentirse utilizado, por tratar de contener la rabia que lo invadía por qué no se había dado cuenta a tiempo de lo que estaba pasando. Por haberse enamorado como un tonto. Pero ahora, ya era demasiado tarde, y sin duda alguna le costaría superarlo.   Lentamente, mientras charlaban. Quedaron dormidos, vencidos por el agotamiento y las emociones que habían vivido durante todo ese día.   - Seiya… Seiya… Vamos, ven conmigo… - decía Ikki.   El pequeño despertó lentamente y salió al pasillo para ver al que le llamaba insistentemente.   - Hola burrito – sonrió – no pude venir antes para darte las buenas noches – continuaba diciéndole mientras le abrazaba despacio y le besaba. Sintiendo como Seiya se aferraba a su cuerpo con ansiedad para sentir como latía el corazón de Ikki. - Ahhh… Ikki. Te amo… - susurró entre gemidos mientras Ikki le besaba lentamente el cuello. - Sí, lo sé. Vamos, repítelo una y otra vez… - pidió. - Ikki… Ikki… - jadeaba Seiya al sentir las manos del Fénix que se deslizaban hábilmente bajo su camiseta para poder acariciar su piel. - ¡Bravo! – se oyó y también unas risas y unos aplausos. - Ikki… ¿Qué está pasando? – preguntó confundido, asustado al ver la sonrisa que regía la cara de Ikki. - Toma Ikki – volaron unas llaves que fueron directas a la mano derecha de Ikki – ahí está tu premio – añadió apareciendo el Caballero negro de Pegaso – conseguiste que te amara – se jactó rodeando los hombros de su amigo, el Caballero negro de Andrómeda – ya puedes dejar de fingir – acabó este ultimo echándose a reír con su amigo inseparable y también junto con Ikki. - Menos mal… - espetó en un suspiro Ikki – al fin, no sabía cuánto más iba a poder seguir con esta farsa – añadió riéndose más fuerte, sintiéndose satisfecho de haber conseguido su premio. - No… No puede ser… - negaba Seiya - ¡¡Ikki, NO!! – gritó.   Shun se sobresaltó por los gritos de su amigo, y cuando sus ojos, recién despiertos se adaptaron a la luz, pudo ver a Seiya llorando, abrazándose a sus propias piernas sobre la cama.   - ¿Qué ha sucedido? – preguntó asustado al ver a Seiya tan agitado y desconsolado. - Un sueño – contestó – más bien una pesadilla – corrigió entre sollozos – sus palabras eran tan reales, cuando me decía todas aquellas cosas bonitas… - se calló un segundo – que tonto fui por creer todas sus mentiras – siguió – Que necio que fui… ¿porqué me entregaría completamente a él? – se lamentó. - Seiya… No te atormentes más por favor – dijo Shun mientras le abrazaba – yo te cuidaré – añadió mientras le estiraba en la cama.   Seiya continuó llorando un rato abrazado al cuerpo de Shun, repitiendo la misma pregunta una y otra vez hasta que se durmió.   - ¿Por qué Ikki? ¿Por qué?   Continuará...

FECHA El 07/08/10 a las 07:08:42 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 11/04/10 a las 06:04:20

 OMG!!! mari!!! te puedo llamar asi xD es quesoy una chica demaciado confiansuda xD 

bueno pues de que casi lloro casi ha yo que me crei lo del sueño y todo D= 

haaaa ikki!!! polllo estupido! waa como arreglara el corazoncito de seiya ahs y seiya que lo ama con cada uno de los pedacitos haaaaaa quiero la conti!!! u.u *se arrodilla* ha paresco seiya xD en fin waaa me ha facinado el fic casi nunca me huviera imaginado a un ikki asi como tan "sentimentas" ¿? xD waaa quiero saber que pasa 

p.d: que shun le de una palisa a ikki o por lo menos una bofetada o un puñito ¿a quien le aria daño? xD 

.*.*.*besos*.*.*.



a tod@s los que les guste la pareja de shaka x aioria y que tengan un facebook=

http://www.facebook.com/profile.php?id=1643556294&v=wall&story_fbid=143955978951447#!/group.php?gid=134370616597132&ref=mf 

FECHA El 07/08/10 a las 09:08:57 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 21/11/07 a las 06:11:01

Hola Criss

Puedes llamarme como quieras, jejeje, normalmente me van poniendo apodos, así que no me importa.

Verás, Ikki tiene tambien ese lado.Oculto mucho en su caso, pero igual que el resto, cuando nos enamoramos a veces hacemos cosas que nunca creeriamos si nos las contaran. Yo soy del parecer que a pesar de ese muro que Ikki pone frente a todo, dentro de él hay todo un romanticote (ella empieza a soñar XD). A mi me encantaría verle así más amenudo, pero sin ser empalagoso XD!

La conti te la traigo aqui. Como dije, es un fic que ya tenia escrito desde hace tiempo (sin exagerar año y medio) y ahora me estoy tomando el tiempo de subirlo. Me hice el proposito de subir todo lo que tengo en papel, que son aprox 7 fics y luego terminar los que ya tengo ideados o empezados. En total unos 30.

Me alegro que te esté gustando. Yo también odié a Ikki en este fic. Pero si te consuela, hay una secuela que pronto subiré tambien.

Besotes...

P.D. Te sugeriria que te quites la firma, o al menos que le bajes el tamaño de la letra. Las firmas no están permitidas en el foro. Solamente se permite tener el emblema de la cabaña, y también el del buzón del rpg's. Más que nada porque podrían reportarte. Espero no molestarte al decirte eso.

Besotes.

 



FECHA El 07/08/10 a las 09:08:26 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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Cap. III   Los días que precedieron a ese. Seiya evitaba por todos los medios encontrarse con Ikki. Solo se veía obligado a verlo en las horas de la comida. Pero no le dirigía ni una sola de sus miradas. Sentía un gran desprecio por él. Le había herido el corazón y no quería ni podía verlo. Deseaba tenerlo lo más lejos posible, justo lo contrario de los días anteriores.   Todos sus amigos, se pusieron de su lado. Trataban de animarlo, hacer que se sintiera mejor ante esa situación. Pero no era fácil para ninguno de ellos.   Ikki se sentía muy solo, pero ese era el castigo merecido por su terrible acción. La indiferencia de sus compañeros, de su propio hermano, y por supuesto Seiya al que no era capaz de acceder por la barrera que él había creado entre ambos.   Dejemos que el aire corra entre los dos, A ver que nos cuenta el viento, Dejemos que el mundo gire, y gire… Hasta que nos encontremos de nuevo, Dejemos que el aire corra entre los dos…   - No me extraña que siempre acabes solo Ikki – se atrevió a decirle un día Shiryu, viendo la cara de pocos amigos de su medio hermano, pero también la tristeza de sus ojos – si sigues haciendo ese tipo de cosas imperdonables, conseguirás que todos un día nos alejemos de ti – continuó – un día, nos cansaremos de esa actitud, y cuando quieras darte cuenta de lo solo que estás. Será demasiado tarde porque no podrás volvernos a recuperar – inspiró profundamente – Seiya está destrozado, a nosotros nos has decepcionado como hermano mayor, como el ejemplo a seguir. Shun… - volvió a tomar aire – Shun no siempre va a estar ahí. Algún día se cansará también y se marchará de tu lado. Realmente… ¿Es eso lo que deseas?   Ikki le miró fijamente, con los ojos muy abiertos, sabiendo lo ciertas que eran las palabras de su medio hermano, conociendo la sabiduría que siempre había en ellas, pero ni él mismo, hasta ese preciso instante. Supo como era de importante para él Pegaso.   - Se que no tengo perdón – admitió – pero en verdad le amo – confesó – le necesito a mi lado. Ni yo mismo puedo creer que me dejara convencer para cometer semejante estupidez.

 

  Cierto día. El Pegaso negro y el Andrómeda Negro. Fueron a visitar a Ikki a la mansión. Querían verlo, charlar con uno de los que era su mejor amigo en esos tiempos de paz, saber lo que hacía, y como se divertía desde la última vez que lo pudieron visitar.   - Y… ¿Cómo has estado? – Preguntó uno de ellos. - Bien, no me quejo – contestó Ikki. - ¡¡IKKI!! – Entró Seiya gritando al salón, interrumpiéndoles – vamos – sonrió – tenemos que irnos a entrenar. - Seiya… - bufó aunque con una pequeña sonrisa en sus labios – ¿Cuántas veces hay que decirte que toques a la puerta antes de entrar? – acabó y le miró serio. - Sí – se sonrojó sin remedio al ver los preciosos ojos azules de Ikki – no demores – se rascó la cabeza – te esperaré – añadió y se marchó corriendo al gimnasio donde estaba el resto de sus compañeros.   El Pegaso y Andrómeda negro se miraron y sonrieron.   - Vaya. Cuanto interés en que te reúnas con él – dijo el Pegaso Negro. - Tonterías – espetó – soy su hermano mayor. - Bueno, técnicamente y sobre el papel lo son desde que el viejo Kiddo os adoptó a todos. Pero en realidad, no hay ningún lazo de sangre. Seiya, bien podría haberse enamorado de ti – alegó el Andrómeda Negro. - ¡¡Bah!! – qué tontería – en cualquier caso, debería seducirle yo. Ese muchacho anda siempre en las nubes, no piensa en esas cosas. - Ya sé – espetó el Andrómeda Negro – ¡¡hagamos una apuesta!! – Exclamó – si enamoras a Seiya y estás con él dos meses, te daremos lo que quieras… - acabó. - Por favor… no digáis tonterías – contestó. - ¿No te ves capaz? – provocó el Andrómeda Negro una vez más. - ¡¡Está hecho!! – Fanfarroneo orgulloso – pero yo elijo el premio – añadió tendiéndole el brazo a ambos para cerrar el trato.   Mientras se daban el formal apretón de manos, Ikki sintió que le recorría un calor extraño, pero su orgullo, y las provocaciones que siguieron mientras acordaban los detalles. Le hicieron olvidar cualquier cosa. Quedó cegado por su orgullo y por la sed de victoria.   Acompaño a sus amigos hasta la salida del jardín. Más concretamente hasta la verja exterior que era donde habían dejado el coche aparcado.   Se despidieron con risas y palabras provocadoras. Unos picando más el orgullo a Ikki, y el otro, jactándose de que el premio, un coche completamente nuevo, ya deberían comprarlo y matricularlo.   Mientras regresaba a la mansión, pensaba en cómo hacer para abordar a Seiya, en como conquistarlo, hasta que de pronto, recordó que todos sus amigos, le estarían esperando en el gimnasio, y hacía allí se dirigió, pero solo encontró a Pegaso.   - ¡¡Vaya!! – replicó el pequeño, mostrando algo de enojo – hasta que llegas – frunció el ceño y se cruzó de brazos – ya todos se han marchado. Se cansaron de esperar y se fueron a otro lado – añadió. - Seiya… - sonrió de un modo encantador  - ¿Por qué tanto enojo? – añadió acercándose a él un poco – si mal no recuerdo, no te gustaban para nada mis entrenamientos – tomó aire viendo a Seiya ponerse cada vez más nervioso – ahora, me persigues para que no falte a ellos… ¿Acaso te gustó? – le preguntó sin rodeos.   Seiya abrió completamente sus ojos, quedando completamente sonrojado. Sonrojo que fue aumentando cuando se percató de la forma en que Ikki lo estaba mirando.   - No digas tonterías – dijo con voz temblorosa, apartando su mirada de la de Ikki.   Ikki se sintió victorioso. La oportunidad que estaba buscando, se presentaba frente a sus narices y sin dudarlo ni un instante, sin pensar en las consecuencias de la apuesta, prosiguió con el plan que acababa de formarse en su cabeza.   Se acercó a Seiya, que trató de marcharse, pero una pared se lo impidió y quedó apoyado contra ella, para ver como Ikki, lo acorralaba poniendo sus manos a ambos lados de su cabeza. Quedando a una distancia prácticamente nula.   - No seas burrito – se inclinó quedando sus labios a escasos centímetros de los de Seiya – a mí también me gusta estar contigo – susurró.   Seiya alucinaba por momentos. Su cuerpo, de no haber sido que estaba contra la pared, se habría caído y tembló emocionado, sintiéndose incapaz de contenerse, y se impulsó, posando sus labios sobre los de Ikki, que tras sorprenderse, le correspondió.   Tomó la cintura de Seiya entre sus manos para obligarle a abrazarse a su cuerpo y profundizó el beso. Metiéndole la lengua en la boca, disfrutando intensamente de ese beso que sabía que estaba robando y se separó cuando ambos quedaron sin aliento.   Después de ese fugaz encuentro, el juego para Ikki comenzó. Lo que no esperaba, era que en cuanto Seiya saliera del gimnasio, saliera corriendo a explicárselo a su hermano.   - Vaya, que bien… - sonrió Shun – mi querido hermano y mi mejor amigo juntos – añadió sorprendiendo al resto de habitantes de la casa que también se encontraba en el salón.   Seiya corrió hasta Ikki, y se le colgó del cuello, sintiendo la felicidad en cada poro de su cuerpo.   Todos se asombraron. Jamás hubieran imaginado que Ikki, por su arisco modo de ser, llegara a tener una relación con alguien. Y mucho menos con Seiya, ya que era completamente opuesto a él.   Pero los días fueron pasando, y la relación entre ellos se fue afianzando, haciéndose más fuerte. Se había creado una unión entre ellos que Ikki disfrutaba de buen grado, provocando que se olvidara de la estúpida apuesta, y cayendo rendido a los encantos de Seiya que no tenía ningún reparo en demostrarle su amor.   Le asaltaba cuando menos lo esperaba. Le daba besos tímidos que Ikki disfrutaba. Se regalaban caricias en las que Seiya se derretía y en las que Ikki, sin darse apenas cuenta, se desvivía para que Seiya las disfrutara.   - Ikki… Parece que estás disfrutando mucho de la apuesta – dijo el Andrómeda Negro un día que fue a visitarle – cuidado – sonrió burlón – no vayas a terminar enamorado – alegó cuando estaban solos, habiendo visto las caricias y arrumacos. - Estupideces… - renegó – solo estoy fingiendo – contestó severo. - Pues vaya que finges bien – se burló – deberías ser actor – añadió sintiendo los empujones que le daba Ikki para sacarle a patadas de la mansión.   Tú fuiste la cajita que antes no me sorprendía, Tú fuiste el universo en el que yo me perdía, La apuesta que mantuve equivocadamente, Mientras te hacías un hueco despacito en mi mente, Y en mi corazón…   Ikki logró echarle. Justo ha tiempo antes de que Seiya diera con ellos ya que habían quedado de encontrarse para salir a celebrar un acontecimiento emocionante.   Continuará...

FECHA El 09/08/10 a las 03:08:19 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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Caballero de Oro



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El 21/11/07 a las 06:11:01

 

Cap. IV   -¡¡Ikki!! – Exclamó Seiya entusiasmado – estás aquí – añadió tomándole del brazo, tirando de él – vamos, o llegaremos tarde – insistió.   Ikki sonrió sin darse cuenta al ver a Seiya tirando de él. Desde que había empezado aquel juego, se sentía bien. Más que eso, pero la reciente visita de su amigo, le había dejado inquieto y pensativo.   - ¡¡Ikki, vamos!! – le zarandeó más nervioso, sacándolo de sus pensamientos. - Sí, sí… ¿Ya estás listo? – sonrió. -¡SI! – respondió efusivo. - Bien, entonces vamos… - le tomo de la mano como si no le importara que el resto, vieran ese gesto por parte de él extraño.   Despacio, se marcharon. Subieron al coche de Ikki y tomaron el camino hacia el estadio deportivo donde asistirían a un concierto. El del grupo favorito de Seiya. Para celebrar simbólicamente su primer mes juntos.   Mientras conducía. Ikki, se sorprendía de lo mucho que Seiya le había cambiado. Ya no era tan arisco, y se mostraba algo más extrovertido. Despreocupado por mostrarle a Seiya lo que sentía por él, aunque realmente no se daba cuenta. Solamente Shun, tenía el placer de conocer al verdadero Ikki. Su carácter tranquilo y sensible, pero ese lujo, hasta que Seiya entro en el juego, solo Shun pudo disfrutarlo.   Lo miraba de reojo, viendo la emoción emerger por cada uno de sus poros, por sus ojos que brillaban de emoción y se sonreía complacido por poder disfrutar, compartir ese momento Seiya, ese joven alocado que poco a poco, le estaba robando el corazón.   - Mira Ikki… ¡¡Llegamos!! – Dijo emocionado - ¡¡NIGHTSTARS!! – Gritó – mira esa pancarta… ¡Es espectacular! – Seguía exaltado – ya quisiera yo, tener una igual. - Bueno… bueno… - sonrió – ya sabes que no se puede conseguir todo en esta vida – explicó. - Si tuviera que morir en este momento, sería el muchacho más feliz de la tierra Ikki – contestó muy serio – te tengo a ti, a mi lado. Eso es mejor que cualquier otra cosa – finalizó sonrojándose.   Ikki se sintió extraño. Esas palabras, lo llenaron de felicidad, y sintió como si su estomago se cerrara. Sabía que se estaba enamorando, y no podía, ni quería hacer nada por evitarlo.   Llegaron al recinto y tras aparcar, entraron casi corriendo, porque Seiya estaba ansioso, y deseaba conseguir los mejores asientos para poder ver el espectáculo.   Disfrutaron de cada una de las canciones que tocaron. Saltaron e incluso Seiya, se animo a hacer bailar a Ikki, cosa que no se le dio mal y se divirtieron compartiendo caricias y algún que otro beso que Ikki, no pudo contener al contagiarse de la misma felicidad que Seiya sentía.   El recital finalizó entre vítores y aplausos, después de los correspondientes “bises” que los cantantes les obsequiaron a los espectadores, así que no les quedó más remedio que marcharse y regresar a la mansión, pero no sin antes de hacerle una corta visita al baño.   - Yo te espero en el coche – sonrió Ikki - ¿Ok? – le guiño el ojo.   Seiya asintió, y tras dedicarle una gran y deslumbrante sonrisa, salió corriendo al baño.   Ikki por su lado, caminó lentamente hacia su coche, pero se detuvo cuando encontró algo. Estuvo entretenido con lo que había visto unos minutos, y cuando logró lo que deseaba. Regresó a su coche lo más rápido que pudo, comprobando que Seiya ya había regresado del baño y permanecía en el coche, algo inquieto esperando.   - Vaya… - susurró mirando al suelo – ya empezaba a asustarme – dijo preocupado – no sabía dónde estabas – jugó nervioso con sus dedos – por un momento, creí que te habrías marchado, dejándome aquí solo – confesó nervioso. - ¡Como crees! – Contestó acercándose a él – nunca haría algo así Seiya – sonrió queriendo tranquilizarle – pero hubo algo que me entretuvo cuando iba de camino. Es una sorpresa, y quería dártelo cuando llegáramos a casa, pero te adelantaste… - ¡Oh! Y… ¿Qué es? – preguntó ansioso, excitado. - Mnnn… Es una sorpresa – dijo Ikki esbozando una gran sonrisa – y si deseas verla, tendrás que cerrar los ojos – pidió.   Seiya no podía creerlo. Una sorpresa, y para él. Era más de lo que jamás hubiera esperado.   Obedeció. Cerrando sus ojos muy rápido y esperó, sintiendo que su cuerpo daba saltitos involuntarios provocados por la emoción.   - ¡¡TARAAAAAAAAAAN!! – exclamó Ikki sacando una enorme pancarta del grupo, igual a la que habían visto, y por la que Seiya había demostrado deseos de tenerla. La desenroscó y la sujetó para que Seiya, pudiera verla perfectamente – vamos, ya puedes mirar – sonrió expectante.   Seiya los abrió y descubrió sorprendido lo que Ikki sujetaba en sus manos.   - ¡¡Ikki!! – gritó saltándole a los brazos, viendo como Ikki soltaba la pancarta por unos segundos, solamente para poder tomarle entre sus brazos. - Que bueno que te gustó… - le abrazó con fuerza, feliz por ver los ojos radiantes de Seiya. Llenos de emoción. No pudo contenerse, y mientras le sujetaba suavemente, aunque fuerte entre sus brazos, le besó despacio, recreándose en aquel beso, deleitándose cuando Seiya le correspondió provocando que ardiera de deseo, haciéndole sentir que no podía haber un momento mejor que ese y le abrazó más fuerte. Temiendo que en cualquier momento, el cuerpo de Seiya se desvaneciera.   - Vayamos a casa – susurró al separarse, volviendo a besarle, acariciando los labios de Seiya furtivamente – es bastante tarde – añadió acompañándole hasta la puerta, abriéndola para que pudiera entrar sin estropear la pancarta, que rápidamente quedó tendida sobre el asiento trasero.   Ikki arrancó, y puso rumbo a la mansión, fijándose en la carretera, sin darse cuenta de que Seiya, no dejaba de mirarle mientras conducía puesto que estaba concentrado, y con la mirada fija en el asfalto.   - ¿Lo has pasado bien? – preguntó cuando el silencio empezó a inquietarlo.   Silencio que perduró, y quedó extrañado. Comprobó, separando unos segundos sus ojos del asfalto el motivo del silencio que se había hecho entre ellos, y cuando lo descubrió, sonrió y continuo conduciendo en silencio hasta la mansión, tratando de no despertar a Seiya que había caído dormido, vencido por el agotamiento y la emoción.   - Seiya… - susurró flojito para no sobresaltarlo – hemos llegado – continuó sin conseguir despertarle.   Le tomo con cuidado en sus brazos y lo llevó sigilosamente hasta su cuarto. Lo dejó tendido sobre las sabanas y se sentó a los pies de la cama para poder quitarle los zapatos. Después, se levantó y tomo una manta del armario para taparlo y lentamente se inclinó para besar su mejilla y posteriormente arroparlo.   Sonrió y se giró, para volverse a su habitación. Sintiendo su cuerpo demasiado extraño por todas las sensaciones que estaba descubriendo, por todos los deseos que tenia y sentía por Seiya, y avanzó, sintiendo que algo le retenía. Más concretamente la mano cálida de Seiya que no le permitía alejarse de su cama. Y se giró para poder ver lo que sucedía.   - Te amo Ikki – susurró completamente sonrojado, mirándole fijamente a los ojos, reteniéndole con las pocas fuerzas que le quedaban esa noche. - Y yo a ti… - contestó sin dudarlo, sentándose sobre la cama, viendo como Seiya se emocionaba y luchaba por contener las lagrimas – no llores burrito – le susurró a los labios, llevando sus fuertes manos a las mejillas de Pegaso para poder limpiar las lagrimas que no pudo contener.   Le besó con pasión, dejándose en ello la piel, sin contención, demostrándole todo lo que sentía, admitiendo, reconociendo incluso para él mismo, que le amaba con todas sus fuerzas.   Seiya se derritió en sus brazos. Deseaba que ese instante no se acabase nunca, anhelaba con todo su ser, tener a Ikki por siempre a su lado.   - Ikki… - jadeó separándose por un segundo de esos deliciosos labios – quédate conmigo – le besó suavemente, mordiendo el labio inferior de Ikki al separarse – quiero ser tuyo esta noche… - gimió flojito, muerto de vergüenza, pero deseando pertenecerle más que otra cosa que pudiera haber sobre la faz de la tierra.   Ikki vibró, se erizó con la petición de Seiya, pero la poca cordura que le quedaba en el cerebro en ese momento, y que no había sido vencida por el deseo de poseer completamente ese cuerpo le hizo asegurarse de lo que sus oídos acababan de escuchar.   - Seiya… - le besó lentamente el cuello, llegando al oído de Pegaso - ¿Estás seguro? – preguntó al tiempo que sus labios volvían a acariciar la suave piel del cuello de Seiya. - Solo deseo estar contigo, ser tuyo esta noche, y todas las que me queden de vida – ladeó la cabeza, dándole más espacio, dejando que la boca de Ikki descendiera hasta sus clavículas – deseo sentir como tomas mi cuerpo, sentirme tuyo y poder dormirme escuchando los latidos de tu corazón, dormido sobre tu pecho – rogó llevando sus manos temblorosas al pecho de Ikki que se movía agitado.   Ikki no pudo contenerse más. Se levantó y se sacó los zapatos, poco a poco se desnudo. Primero la camisa negra, después su precioso pantalón, y finalmente la ropa interior. Quedando completamente desnudo para Seiya, mostrándole su grado de excitación.   Desnudó después a Seiya, acariciando cada poro de la piel que iba desnudando, tranquilizándole cuando sentía el temblor nervioso de su cuerpo hasta que lo hubo desnudado por completo y volvió a sentarse a su lado, mirando fijamente a los ojos brillantes de Pegaso.   - No tengas miedo – le acarició la mejilla suavemente – jamás haría algo que te lastimase – añadió olvidándose de la maldita apuesta – te amo Seiya… - confesó antes de volver a besarle.   Beso que fue correspondido ansiosamente por Seiya, mientras sentía las suaves y cálidas yemas de los dedos de Ikki repasando su piel, mientras se erizaba irremediablemente por el deseo.   Los dedos de Ikki se movieron despacio. Recorrieron la espalda, el pecho y el abdomen de Seiya mientras que sus labios, se recreaban en besar y morder el cuello de Seiya al tiempo que su diestra, tomaba la intimidad de Seiya con delicada firmeza.   No pudo evitar gemir cuando noto la mano de Ikki masturbándole, haciéndole sentir un placer antes inimaginable.   - Ahhh… Ikki… - buscó la boca del Fénix para poder besarle y la encontró sin problemas porque el deseo de fundirse en un nuevo beso, también estaba dominándole.   Se acomodó despacio, aprovechando ese delicioso y efusivo beso para recostarlo, para poder ponerse encima de Seiya, no sin antes separar con cuidado sus piernas para poder ubicarse entre ellas.   Acarició por última vez el sexo endurecido de Seiya, y dejó que sus yemas se mojaran con el liquido que salía de este, humedeciéndolas y dirigiéndolas hasta el anillo de Seiya que se contrajo al sentir como los dedos de Ikki ejercían una ligera presión para poder introducirse en su interior.   Ikki se detuvo y acaricio con su mano izquierda lentamente la mejilla de Seiya, deseando tranquilizarle, sabiendo perfectamente que era la primera vez de Seiya, y no deseaba que la recordase como un momento desagradable.   - Tranquilo – susurró antes de volver a besarle – será cómo y cuando tú quieras – añadió al deshacer el beso. - Ikki… - contestó rodeándole el cuello con sus brazos – no quiero que te detengas – añadió – solo… ve despacio – pidió ruborizándose.   Ikki se tomo todo el tiempo necesario para relajarle. Volvió a llevar sus dedos a la entrada de Seiya y la acarició, presionando hasta que logró introducir su dedo en ella, logrando dilatarla lentamente mientras sus besos seguían repartiéndose por el pecho y el cuello de Seiya que se contraía y gemía de placer.   Cuando los jadeos fueron algo más que una señal de excitación, tomo su excitado miembro y lo guió hasta el virgen anillo de Seiya. Se aferró a su delgada cadera y con suma suavidad, le penetró.   Seiya apretó sus labios por el dolor, se aferraba al cuello de Ikki con fuerza muestra del inevitable dolor de la penetración, suspiraba lleno de placer, y jadeaba excitado mientras que sentía como Ikki, lentamente y con un delicioso cuidado, se apoderaba de sus entrañas.   Ikki no cesó sus caricias, ni tampoco sus besos, los cuales hicieron que el dolor sentido en el primer momento, desapareciera por completo, sintiendo así solo placer mientras Ikki aumentaba el vaivén.   - Ahhh… Seiya… - jadeaba Ikki descontrolado, incrementando sus embestidas mientras que Seiya se arqueaba y retorcía del placer, notando como su sexo, se rozaba con la fuerte cadera de Ikki, dejándole casi a punto de estallar. - Ikki… Ikki… - gemía dándole a conocer su estado de excitación – yo… Ahhh… yo creo que… - sintió los labios de Ikki posarse sobre los de él y embistió fuerte, por última vez, provocando que Seiya estallase sobre sus cuerpos mientras que Ikki lo hacía dentro de él.   Seiya sintió la espesa semilla inundarle, provocarle una sensación incomparable mientras la sentía golpear furiosa contra las paredes de sus entrañas, hasta que sintió como Ikki se vaciaba completamente y salía de él lentamente, alargando el placer que acababa de experimentar por primera vez.   Ikki liberó a Seiya de su peso y se recostó a su lado, mirándole embobado, sintiendo las emociones llegar hasta su cerebro, provocándole que no pudiera contener las palabras.   - Te amo Seiya… - le acaricio lentamente, viendo como este le miraba completamente enamorado y sintiendo como se abrazaba a él. - Yo también te amo – contestó quedando completamente agotado entre sus brazos, escuchando como tanto deseaba, los latidos del corazón de Ikki latiendo desbocado.   Ikki acarició lentamente los cabellos de Seiya y se durmió junto a él. Sin dejar de abrazarlo durante lo que les quedaba de noche, y hasta que el sol les despertó.   Desde entonces, se volvieron más inseparables, más cómplices que nunca, demostrándose sin reparos lo que sentían frente a la mirada de sus amigos.     - Ikki… - suspiró Shiryu – yo no te digo que no le ames – siguió después de escuchar el relato de Ikki, después de tener que sacarle de sus pensamientos cuando quedó por largo rato en silencio – Seiya se debe sentir muy mal, se entregó a ti por completo y luego se entera de que todo es una apuesta. Por más que te ame, esas palabras, esa mentira le perseguirá durante noches y días – acabó. - Lo sé Shiryu… ¿Te crees que no me doy cuenta? – Negó con la cabeza – debí parar esto en el momento que el juego se convirtió en un sentimiento verdadero. No sé por qué demonios no lo hice – suspiró lamentándose. - Ahora ya es tarde Ikki. Deberá pasar mucho tiempo antes de que te perdone – inspiró – y eso si es que lo hace – añadió y se marchó lentamente del salón, dejándole solo y lamentándose de todos los errores que había cometido.   Tú fuiste mi curiosidad y un nudo en el alma, Por ti me decidí a desatar dos palabras. Demasiado perfecto era el guion de lo nuestro, Apúntate dos tantos por robarme mis besos… Mis primeros…   Los días siguieron pasando. Largos para Seiya porque no podía evitar completamente a Ikki. Y dolorosos para Ikki, porque no podía acercarse a Seiya y explicarse para lograr que lo perdonase.   La situación era cada vez más tensa. Insostenible. Tanto, que Seiya tomo una decisión. Se reunió con Saori, para poder pedirle que le ayudara y en cuanto ella lo tuvo todo organizado, se lo hizo saber a todos sus amigos para informarlos. Pidiéndoles como un gran favor, el ocultarle a Ikki su decisión.   Había decidido marcharse un tiempo de la mansión, no podía seguir en ella. Sentía que le faltaba el aire. Se ahogaba y el dolor era tan intenso, que si no salía de allí, acabaría enfermo o enloqueciendo.   - Mañana es el gran día – susurró Shun con gran pesar. - Sí – asintió tímido – Shun… ¿Podría dormir esta noche contigo? – pidió. - Claro – sonrió triste – faltaría más – contestó mientras bajaron al comedor para cenar.   Todos, disfrutaron de la cena. Todos excepto Ikki que prefirió no cenar y quedarse solo en su cuarto, maldiciéndose a sí mismo por sus terribles actos.   Terminaron cada uno sus platos. Una suculenta cena de despedida que habían preparado, y cansados, se fueron a dormir, sabiendo que al día siguiente, tendrían que separarse de uno de sus hermanos.   - Shun… Ya verás – trataba Seiya de tranquilizar a su amigo – solo serán unos meses. Cuando te des cuenta, estaré de regreso – añadió tumbándose en la cama sobre su costado derecho. - Lo sé Seiya – contestó triste – esto es por tu bien, pero te extrañaré muchísimo. - Perdona que me vaya así. Sé que lo entiendes – susurró sintiendo tristeza por tenerse que separar de su amigo. - No tienes que disculparte – le acarició una mejilla suavemente – eres mi mejor amigo, y a pesar de que me duele muchísimo que te vayas, deseo siempre lo mejor para ti – explicó queriendo tranquilizar a su querido medio hermano – yo seguiré aquí cuando regreses. Te quiero mucho Seiya – inspiró fuerte. - Yo también te quiero mucho Shun – le besó suavemente la frente – voy a extrañarte muchísimo – dijo cerrando sus ojos, quedándose completamente dormido.   Por la mañana, los despertó Tatsumi para que Seiya no perdiera el vuelo, y apresurados, alistaron las últimas cosas de la maleta de Seiya y bajaron a desayunar.   Estaban todos muy tristes. Se iba de la casa el más dicharachero de todos, aunque en esos últimos días, no pudo serlo.   Tras terminar el desayuno, se despidió de todos ellos, escuchando sus palabras y consejos hasta que finalmente, cuando vieron a Tatsumi estacionar delante de la puerta principal, supieron que era el momento de partir.   Tatsumi subió al cuarto de Shun, y también a avisarle de que su mejor amigo ya se iba, porque a Shun no le agradaban las despedidas. Descendieron juntos, llevando Tatsumi la maleta y empezaron a descender la escalera cuando Ikki los vio.   - ¿Qué sucede? – Preguntó confundido - ¿Dónde te vas? – añadió. - No me voy yo… - respondió frio, deteniéndose para explicarle a su hermano lo que sucedía mientras Tatsumi llevaba el equipaje hasta el coche – Ikki… - suspiró rompiendo el deseo de Seiya – es él el que se marcha – desvió su mirada hacía la entrada. - ¡¡QUE!! – Exclamó – no puede ser. Ayúdame a detenerle – le tomó de una de sus finas muñecas y la zarandeó – Shun, le quiero, le amo… No puedo perderle – rogaba desesperado.   Shun observaba a su hermano rogándole, pidiéndole ayuda, y sintió que no le estaba mintiendo. Noto en lo más profundo de su corazón, el dolor de su hermano mayor.   - Ikki, ya es tarde. Lo has perdido – acabó de decirle y salió a despedirse de de Seiya perseguido por Ikki. Se abrazó a su mejor amigo, y antes de separarse, le pidió un favor – Seiya… no te pido que le perdones, solo escucha lo que tenga que decir, y luego márchate – rogó – tómalo como un favor personal. Seiya no entendía muy bien lo que Shun le decía hasta que vio aparecer a Ikki. Entonces asintió y dejó que Ikki llegara hasta él mientras veía como todos los demás, excepto Tatsumi que entró en el coche,  los dejaban solos al entrar en la mansión.   - No te vayas… - se acercó a él – por favor – no te marches – rogó. - ¿Por qué debería quedarme? – refutó indiferente. - Por ellos, porque no deseas irte, porque te amo, y tú me amas – alegó. - Es cierto, te amo – respondió empezando a llorar – pero me hiciste demasiado daño. No puedo… No quiero verte. No deseo escuchar más mentiras, necesito espacio… aquí me estoy quedando sin aire – acabó.   Ikki se negaba a creerle, necesitaba demostrarle de cualquier forma posible lo mucho que lo amaba, que lo necesitaba, y desesperado, se abalanzó sobre Seiya y le besó mientras le rodeaba con fuerza con sus brazos.   - Suéltame… - pidió llorando, poniendo las manos sobre el pecho de Ikki, sintiendo como estaba su corazón de agitado – por favor… - sus lagrimas brotaban furiosas y rodaban por sus mejillas – no me hagas más daño – apretó sus dedos, enredándolos en la camiseta ajustada de Ikki. - Te amo Seiya… - susurró soltando el abrazo – por favor, no me dejes… - pidió sintiéndose incapaz de retenerle. - Eso ya no importa ahora, quizás sea en este momento cuando descubras lo importante que yo era para ti, y el alcance de lo que hiciste – balbuceó con el valor que logró reunir para no rendirse a las suplicas de Ikki – tu mismo me alejaste de ti, puede que ganaras la apuesta, pero me perdiste a mi… - calló soltándose de la camiseta de Ikki, alejándose de él con un gran dolor en el pecho hasta que entró en el coche y se giró para poder verle desde la luna trasera del coche caer de rodillas sobre el suelo lamentándose, y aporreando el suelo con furia por lo que sus acciones le habían llevado a perder.   Y no quería hacerte daño pero eran mis amigos, Y yo les vi riendo darte el premio merecido, Y como puedo convencerte que ahora sí te soy sincero Dame tiempo porque aun te miro y solo veo un juego… ¿Qué haremos?   Dejemos que el aire corra entre los dos, A ver que nos cuenta el viento. Dejemos que el mundo gire y gire, Hasta que nos encontremos de nuevo, Dejemos que el aire corra entre los dos, Entre los dos…     Fin

FECHA El 16/08/10 a las 09:08:53 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online sakkura princess yaoi
Obsesionado Yaoi



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El 22/04/10 a las 03:04:46

No, perdonalo seiya!!

yo le perdonaria a Ikki lo que fuera, pero bueno, hermoso fic, te felicito!!

me gustaria una continuacion debo admitirlo pero aun asi muy linnndo!!!! n_n

CON CARIÑO SAKU



>^.^<

 

FECHA El 23/11/10 a las 12:11:49 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Alexandra_de_Aries
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El 08/08/07 a las 09:08:06

Vaya por no saber hacer bien la cosa Ikki perdió lo más hermoso que había en su Vida SEIYA, pero así son las cosas hay veces que uno tiene que pagar por lo que hace, MUY BUENA HISTORIA FELICIDADES


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