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Esta es la historia de Saga y Kanon, quienes descubrirán gracias a un accidente que Saga ocacionó con el vehículo de su hermano Kanon.
Esta historia empieza cuando Saga y Kanon estaban apunto de graduarse de la preparatoria. Fue Kanon quien recibió el vehículo como premio a sus esfuerzos y las buenas calificaciones que había obtenido durante sus años de estudio.
Saga, a diferencia de Kanon, no era un estudiante muy aplicado que digamos, pero ello no significaba que fuere una persona inteligente y sobresaliente en algunos aspectos de su vida cotidiana. Claro, como es de suponer, no fue suficiente solo ser inteligente para obtener la excelencia en la preparatoria.
Bueno en fin, el punto es que Kanon recibió como premio a sus esfuerzos un hermoso vehículo, hecho, como es de suponer, tenía más que complacido a Kanon.
Un tiempo después de la graduación, una noche tormentosa, Saga tomó el vehiculo de su hermano sin pedírselo, y se fue de parranda con Camus, su novio.
Como era de suponer, Saga había bebido más de la cuenta y apenas si podía mantenerse de pie. Camus, quien estaba más conciente y lúcido que su novio, le condujo hasta su casa. Pero, antes de llegar a la casa de Saga, este decidió llevar el vehículo por su cuenta.
Camus, sabía que lo que Saga pedía era una locura, intentó disuadirlo de su idea, pero este no cedió un milímetro de su posición. Camus meditó en la situación, y se relajó un poco, puesto que se encontraban a pocas cuadras de la casa de Saga y supuso que el solo podría llegar hasta ella, por lo que calmadamente tomó su caso, y se despidió de Saga.
Saga, tambaleante se acomodó en el asiento del piloto y puso en marcha el vehículo. Casi al llegar a su casa, por breves segundos, Saga pestañó un par de veces, suficientes segundos para ir de pleno contra un poste de alumbrado público.
Por fortuna, Saga salió ileso de aquel accidente, pero no así el flamante vehículo de su hermano, sea dicho de paso, muy apreciado por él, por lo que representaba. El seguro cubrió los gastos del accidente y la antención médica de Saga.
Como es de suponer, los padres de Saga estaba muy enfadados con él por su imprudente conducta. Ni hablar de Kanon, este no le dirigía la palabra desde aquel terrible incidente. Hecho que hería profundamente a Saga, y lo que era peor, o sabía que hacer para revertir aquella situación. Y el cargo de conciencia por aquella imprudencia, no ayudaba a que se sintiera mejor.
En una ocasión, cuando los padres de Saga y Kanon se fueron de viaje, ambos hermanos se quedaron solos al cuidado de su casa.
Era una tarde bastante calurosa que lo único que se deseaba era tomar un baño refrescante durante horas. Es lo que hizo Saga. Cuando se aburrió del baño, salió de este envuelto en una mini toalla que apenas cubría su perfecta anatomía.
Al llegar a su recámara, con fastido comprendió que no tenía ropa limpia para vestirse. Como siempre lo hacía cuando se quedaba sin ropa limpia, iba a la recámara de su hermano y toma lo que necesita. Por lo que en esta ocasión hizo lo mismo.
Cuando ingresó a la recámara de su hermano y vio tendido sobre su cama a este, a Saga le pareció algo irresistible verlo vestido con la camiseta ajusta y esos pantalones cortos, y sintió un terrible deseo carnal por su hermano.
Con paso lento, se aproximó hacia su hermano y dejó caer la toalla que cubría su perfecta anatomía, y dijo: -Quiero pagarte por el daño que te he causado. Tómame y haz conmigo lo que quiero… Pero ten en cuenta, que esta será la única vez que te ofrezco algo así…-
Saga, en ese instante se sentía dividido; por un lado desea que su hermano le tomara, por el otro no, simplemente le dijera que todo estaba olvidado y las cosas volverían a ser como ante y ya.
Pero, en lugar de ello, Kanon se incorporó del lecho y se acercó a su hermano y comenzó a acariciar el cuerpo de su hermano hecho que deleitaba de sobremanera a Saga.
Saga permitió que su hermano le hiciera el sexo oral y al cabo de unos minutos, se vino en la boca de este. Para Saga fue una sensación nunca antes experimente y está demás decir que le gustó muchísimo. Luego, Kanon recostó a su hermano sobre su cama, se acomodó sobre él e hicieron el amor. Kanon se vino en el interior de su hermano y este entre sus abdómenes.
Unas vez que recobraran el aliento y la lucidez volviera a sus mentes, ambos se abrazaron y lloran juntos por lo que acababan de hacer. Entre llanto y llanto se prometieron nunca más volver a hacerlo y que irían con especialista para que les orientara al respecto.
Luego de ese incidente, ambos hicieron como si nunca hubiese pasado algo entre ellos, aparentemente. Pero la realidad era otra. No podían estar juntos ni cerca el uno del otro, sin sentir atracción y deseo carnal por el otro, por lo que ambos decidieron marcharse de aquel hogar, y recomenzar de cero su relación amorosa con otras personas.
Así lo hicieron, pero, en lugar de olvidar al hermano, cuando estaban en intimidad con sus respectivas parejas, se les venía a la mente el recuerdo de aquella tarde calurosa cuando se amaron y decidieron nunca más hacerlo. Pero aquel recuerdo era tan vívido que no podían ignorar pequeños detalles que no encontraban en otras personas.
Así pasaron los años, hasta que en una ocasión, en un evento familiar, nuevamente se reunieron. Como ocurriera la primera vez, Saga y Kanon se quedaron solos en casa. Como era de suponer, al saberse solos, la tensión y la angustia se hicieron presentes.
Para romper la tensión que se había hecho presente, Kanon ofreció a su hermano la bebida que más le gustaba. Y entre copas y copas, recobraron la confianza y algo más que desde mucho añoraban sentir, tener a su alcance.
De súbito, Kanon se plantó delante su hermano e hizo lo que siempre añoró desde que se separaron. Y Saga dejó que sus instintos y deseo actuaran por él. Luego de muchos años retomaron aquello que habían dejado pendiente entre ellos. Esa noche, se amaron una y otra vez, hasta que les alcanzó la luz del alba. Desde entonces, decidieron no ir en contra de lo que realmente deseaban querían.
Y colorin, colorado, esta historia ha terminado.
Fin.
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