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Las Aventuras de Camyseme y Miliuke (03/03/2010) Las Aventuras de Camyseme y Miliuke (03/03/2010) (0.376 s)

Las Aventuras de Camyseme y Miliuke (03/03/2010)

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Las Aventuras de Camyseme y Miliuke (03/03/2010) Las Aventuras de Camyseme y Miliuke (03/03/2010)

Titulo: Las Aventuras de Camyseme y Miliuke
Autor: Lyn_Shaka
Traductor: No
Beta: No


Razón: Celebrar el cumple de mi amado acuariano, sí, sé que pasó hace muchísimo pero hasta ahora me digno a subirlo aquí
Dedicatoria: A todas aquellas personas que muy amablemente siguen mi trabajo
  Personajes.
Principales: Camus y Milo  Secundarios: El Resto de los Personajes de Saint Seiya    Incidentales: No      Originales: Los que aparezcan
Pareja principal: CamusxMilo
Parejas secundarias: KanonxSaga - DMxAfrodita - OrfeoxEurídice - AldexCasi todas las mujeres de Saint Seiya
  Tipo: Parodia - Romántico
Clasificación: NC-17
Advertencias: AU - OOC - Lemon - Mpreg - Incesto
 

Estado: Serie de Fanfics - En Proceso

*Listado de Fics:

1°- "El Bosque Aterrador" (3 de marzo del 2010)


Última Actualización: 3 de marzo del 2010

 

Comentarios adicionales: Es una Parodia tipo Shrek, sólo que Yaoi...Cuando digo tipo Shrek me refiero a que es un Cuento de Hadas pero tipo Parodia...Enrredado, lo sé, mi mente es un enigma, XDDDDDD.....Este fic es una contribución a la campaña silenciosa: "POR UN CAMUS MÁS SEME" que inicié hace unas semanas...XDD...Ahora todos mis nuevos trabajos tienen como seme a Camus....¡¡Sí!!.....¡¡¡Vamos!!!....¡¡¡Promovamos la hombría de Camus!!! ¡¡¡Camus también tiene el derecho de ser el "hombre" de la relación!!!

Resumen: Esta serie de fic nos cuenta la historia del Príncipe Milo y su valiente Caballero, el granjero, Camus...Las vicisitudes que pasaron para casarse....La vida en el matrimonio....La vida en el plano familiar y...Quien sabe...Quizá una última aventurilla al final...XDD

 



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Ficha del Fanfic #1

Titulo: Las Aventuras de Camyseme y Miliuke - "El Bosque Aterrador"
Autor: Lyn_Shaka
Traductor: No
Beta: No


Razón: Vacilarme un mundo con estas locuras, XDD
Dedicatoria: A todas aquellas personas que muy amablemente siguen mi trabajo
  Personajes.
Principales: Camus - Milo  Secundarios: Saga - Kanon - Aldebaran - Saori - Pandora - Hilda - Fler - Marin - Shaina - June - Orfeo - Eurídice  Incidentales: Shaka - Shion - Kiki - Mu - Dohko - Shiryu - Seiya      Originales: Ballo - La Familia de Camus - El Ministro - El pueblo - Invitados
Pareja principal: CamusxMilo
Parejas secundarias: KanonxSaga - DMxAfrodita - OrfeoxEurídice - AldexCasi todas las mujeres de Saint Seiya
  Tipo: Parodia - Romántico
Clasificación: PG-13
Advertencias: AU - OOC - Incesto
 

Estado: Finalizado - 15 Capítulos

Última Actualización: 3 de marzo del 2010

 

Comentarios adicionales: No sé qué rayos fue lo que me fumé que me dio la idea de escribir este fic....Está alocado y algunas cosas no tienen sentido, pero bueno, si lo tuviera entonces no sería una Parodia, XDD

Resumen: En este primer fic conoceremos la historia de como el Príncipe Milo encuentra a su Amor Verdadero, Camus, un granjero que le huye al matrimonio...Tendrán que pasar algunos obstáculos para que Camus por fin se decida a contraer matrimonio con Milo.



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“Libro 1: El Bosque Aterrador”   Nota: Los pensamientos de los personajes van encerrados entre «Estos signos»    

I

  El aroma a campo se filtraba entre sus fosas nasales, ese delicioso aroma a hierba fresca era el primer perfume que adoraba percibir por la mañana. Se había despertado hace rato con el hermoso cantar de su gallo “Allo”, después de todo, todo granjero que se respete se despierta al amanecer con el cantar de su gallo.   Camus salió tempranito, rayando el alba, para trabajar en su “Pedacito de Tierra” como él le llamaba. Vestía un overol azul índigo con remiendos de diferentes colores, una camisa manga larga de color crema, unas viejas y sucias botas de color negro, un enorme sombrero de paja tejida y su inseparable escopeta calibre 12, su hermosa cabellera aguamarina estaba atada en una coleta.   -¡¡¡Que buen día para trabajar mi tierra!!!- Dijo con aquel inconfundible acento campestre. Inhaló profundo para fusionarse con el aroma a campo y caminó hasta el lugar donde tenía a sus animales -¡¡¡Hora de comer, pequeños!!!- Gritó mientras echaba comida a los cerdos.   Luego alimentó a sus demás animales entre los que se contaban: Ovejas, cabras, vacas, toros, caballos, gallinas, gallos, y perros.   -¡¡Eso pequeños, coman!! Ya después vendré por uno de ustedes para almorzar- Dijo con una sonrisa. Los animales se miraron entre sí asustados –Como que se me antoja comer gallina- Dijo mientras repasaba a cada una de sus gallinas, entonces fijó su vista en una de ellas –Bueno, Matilde, ¡¡¡Te llegó la hora!!!- Le dijo a esta mientras le daba palmaditas en la cabeza –Orita vendré por ti- Fue lo último que dijo antes de partir hacia sus cultivos. Los demás animales palmearon la espalda de Matilde, la iban a extrañar.   Camus partió diligente hacia sus cultivos, el sexy granjero cultivaba de todo, hasta el momento tenía: Café, Cacao, Trigo, Plátanos, Bananas, Yuca, Batata, Arroz, Maíz, Ñame, Yautía, Habichuelas, Guandules, Habas, Tomates, Auyamas, Verduras, Berenjenas, Manzanas, Mangos, Aguacates, Tamarindos…Bueno, era más fácil decir qué no tenía.   Y así empezó a trabajar su tierra. Al pasar las horas se detuvo un rato para comer algo y después prosiguió hasta la hora del almuerzo en la que Matilde encontró su destino final. Camus volvió a sus cultivos y siguió trabajándolos hasta que dieron las 4 de la tarde.   -Voy a revisar los tomates antes de regar los cultivos- Dijo con suavidad pero sin abandonar ese hermoso acento campestre.   Camus y su inseparable escopeta fueron brincado alegres hasta el lugar de toda la granja en el que estaban sus tomates, sin embargo el agudo oído del granjero escuchó extraños ruidos provenientes de ese sitio, era como si alguien estuviera removiendo sus hermosos tomates. Cauteloso se acercó a ese lugar hasta que vio una rubia cabellera removerse de un lado a otro demasiado cerca de una de sus plantas de tomate. No lo dudo ni por un segundo, colocó el cañón de su escopeta en la cabeza del intruso.   -¡¡¡¡Quieto ahí pequeño ladrón!!!!- Le gritó muy enojado.   El chico soltó el tomate que había agarrado y se levanto despacio con las manos arriba, volteó igual de lento hacia el dueño de la granja y empezó a hablar con lágrimas en los ojos…   -¡¡Por favor, señor!! ¡¡No me mate!! ¡¡¡Le juro que no quería robarle sus tomates!!! Sólo quería uno, es que llevo 4 días perdido y hambriento y…Y….Y…¡¡¡Y no sé cómo regresar a casa!!!- Dijo con la voz quebrada, lo último lo dijo en un grito antes de echarse a llorar.   -Le voy a creer- Dijo Camus mientras bajaba su escopeta y le ponía el seguro –Pero sólo porque viste esa ropa elegante, porque si no- Volvió a apuntarle con su arma –Tendría muchos problemas conmigo- Agregó para después bajar su arma y relajar su expresión.   -¡¡¡Gracias!!!- Dijo el chico con una hermosa sonrisa.   Este chico vestía ropa de príncipe, incluso tenía la vistosa capa de color negro y la hermosa corona. Sus hermosos rizos dorados caían por su espalda los cuales, aunados a sus bellos ojos azules, lo hacían verse como lo que era: Un joven e indefenso príncipe.   -¿¿Y cuál es su nombre, joven extraño??- Preguntó Camus.   -Soy el Príncipe Miliuke Samael Albert Manuel Joseph Isaac Del Pilar Santísimo y Tomás de la Concha Pérez y Pérez de Santa María Pujols Rojas y Báez Medina Kennedy del Francisco Vassileiadis Dalaras Andreatos Mavrokefalidis- Respondió con una radiante sonrisa –Pero puede llamarme Príncipe Milo- Agregó con un bello parpadeo.   -¡¡Un placer conocerlo Príncipe Miliuke Samael Albert Manuel Joseph Isaac Del Pilar Santísimo y Tomás de la Concha Pérez y Pérez de Santa María Pujols Rojas y Báez Medina Kennedy del Francisco Vassileiadis Dalaras Andreatos Mavrokefalidis!!- Dijo Camus con una sonrisa hermosa mientras estrechaba la delicada mano del Príncipe –Mi nombre es Camyseme Eme Daleme Valeme Eme Daleme Valeme Seme Eme Valeme Daleme Eme Daleme Valeme Neme Eme Valeme Neme Daleme Eme Seme…¡¡Pero mis amigos me dicen Camus!!- Agregó con su bello acento campestre.   -¡¡Mucho gusto Camyseme Eme Daleme Valeme Eme Daleme Valeme Seme Eme Valeme Daleme Eme Daleme Valeme Neme Eme Valeme Neme Daleme Eme Seme!!- Milo sonreía gustoso mientras admiraba el gallardo porte del granjero, la verdad es que estaba bien bueno el tipo.   «-Con que “Seme”, eh-» Pensó Milo con una sonrisa perversa.   «-Sí, señorito, Seme-» Respondió Camus con una sonrisa inocente.   Milo carraspeó, justo en ese mismo instante su estomago hizo un feo ruido indicador de que tenía hambre.   -¡¡¡Eso sonó bien feo!!!- Dijo Camus con las cejas cruzadas -¡¡Venga conmigo que le voy a dar comida!!- Camus le extendió una mano y sin dudarlo Milo la tomó, ambos se fueron brincando alegres y jugando con las mariposas hasta la humilde casita del granjero.   Milo se sentó en el comedor y Camus le sirvió un considerable plato de comida.    

II

  -¡¡Estuvo deliciosa!! ¡¡Muchísimas gracias, señor Camus!!- Exclamó Milo mientras se daba unas palmaditas en su satisfecho estómago.   -¡¡Que bueno que le gustó!!- Dijo Camus alegre mientras recogía la mesa.   Entonces ambos salieron para caminar de regreso hacia el sembradío. De camino entablaron una conversación:   -¿¿Y por qué se perdió??- Preguntó un interesado Camus.   -Porque no me sabía el camino de regreso a mi castillo- Respondió un Milo entristecido.   -¡¡Ah!! ¡¡Que mal!!- Dijo un apenado Camus.   -Es que desde donde estaba no conocía el camino de regreso- Agregó.   -¿¿Y dónde estaba??- Preguntó Camus.   -Encerrado en la torre más alta del castillo más lejano, custodiado por un malvado y feroz dragón- Respondió Milo.   -¡¡Oh!! ¿¿Y ese castillo dónde queda??- Volvió a preguntar Camus.   -Queda en una isla que está en un lago que está en una montaña que está en un bosque que está en una ciudad que está en este reino- Respondió Milo.   -¡¡¡Creo saber dónde es!!!- Dijo Camus mientras se sobaba la barbilla.   -¿¿Enserio??- Preguntó un emocionado Milo.   -¡¡¡Sí, mi prima La Greñuda estaba en la torre de al lado!!!- Respondió Camus recordando ese castillo.   -¡¡Ahh!! ¡¡Usted es primo de la greñuda de Rapunzel!!- Exclamó Milo algo molesto, en verdad odiaba a esa zorra que siempre se llevaba toda la atención, por eso entabló amistad con Fiona hasta que esta fue rescatada por Shrek, entonces se quedó solito.   -¡¡¿¿Quién??!! La está confundiendo, mi prima La Greñuda no tiene otro nombre- Respondió Camus -¡¡A menos que la ingrata se haya cambiado el nombre mientras estaba en el extranjero!! ¡¡Ya le digo yo que la gente cuando se va cambia y se vuelve más hipócrita!! Por eso yo no salgo de mi “Pedacito de Tierra”- Dijo muy enojado con su prima La Greñuda, alias Rapunzel –Por cierto, ¿¿Usted qué hacía encerrado en esa torre??- Preguntó intrigado.   -Mi padre me encerró en ella- Respondió muy triste.   -¡¡¡Ah, caray!!! ¿¿¿Y eso por qué???- Preguntó Camus conmovido.   -Porque sobre mí pesa una horrible maldición- Milo se detuvo y elevó su mirada al cielo, todo se oscureció, entonces una luz lo apuntaba sólo a él- “En cada ciclo de Luna Llena te convertirás en una horrenda criatura hasta que recibas el beso de tu verdadero amor quien te rescatará de la torre más alta del castillo más alto situado en una isla que está en un lago que está en una montaña que está en un bosque que está en una ciudad que está en este reino”- Terminó de recitar el rubio. Entonces todo regresó a la normalidad.   -¡¡¡Ah, caray!!! ¡¡Que complicado el asunto!! ¿¿Y qué?? ¿¿¿Lo rescató su verdadero amor???- Preguntó Camus mientras se arreglaba el sombrero.   -No- Respondió Milo mientras alzaba los hombros –Me escapé de la torre hace 4 días, eso de esperar como una bestia hasta que me rescate cualquier idiota no va conmigo- Dijo sin importarle mucho el asunto de ser rescatado por su verdadero amor.   -¡¡Ohh!! ¿¿Y cómo se escapó??- Preguntó Camus interesado en todo el asunto.   -Dejaron la puerta abierta y me salí- Respondió Milo con una hermosa sonrisa.   -Ya veo- Murmuró Camus mientras afirmaba con la cabeza.   Milo se colocó frente a Camus impidiéndole avanzar, se acercó muy meloso a él y se abrazó a su pecho, entonces empezó a acariciarse con este.   -Sabe, si me lleva de regreso a mi castillo mi padre, el Rey, se pondrá muy feliz y lo recompensará a cambio- Milo sujetó la mano izquierda de Camus y la puso sobre su pecho, en el mismo lugar donde se encuentra su corazón –Mi padre le dará lo que sea- Susurró con sensualidad mientras hacía que la mano de Camus recorriera su cuerpo.   -¿¿Lo que sea??- Preguntó Camus algo inseguro.   -Lo que sea- Aseguró Milo mientras posaba la mano de Camus en su firme trasero y la apretaba.   -¿¿Lo que sea que yo quiera sin importar nada??- Volvió a preguntar, esta vez con una sonrisa maliciosa y mirando al Príncipe con los ojos entrecerrados.   -Lo que sea que usted quiera sin importar nada- Reafirmó Milo mientras paseaba su rostro por el cuello del granjero.   -En ese caso…¡¡Lo llevaré de regreso!!- Exclamó Camus con una sonrisa. Milo sonrió y fue acercando sus labios hasta los de Camus pero este empezó a hablar -¡¡¡Pero quiero 3 cosas!!!- Agregó.   -¿¿Qué??- Preguntó Milo mientras se echaba un espray especial en la boca para el mal aliento.   -¡¡¡Quiero el título de propiedad de mi “Pedacito de Tierra” firmado y sellado por TOOOODA la Familia Real!!!- Respondió Camus con los ojitos brillosos.   -Bien, ¿¿Y qué más??- Volvió a preguntar el Príncipe mientras se desabrochaba algunos de los botones de su camisa para mostrar carne.   -¡¡¡Quiero que todas mis deudas desaparezcan!!!- Respondió Camus con una sonrisa.   -¿¿Y lo último??- Preguntó el rubio mientras empezaba a desabrochar el overol de Camus.   -¡¡¡Lo más importante de todo!!!-  Dijo Camus. Milo fijó su mirada en el granjero -¡¡¡Quiero 3 pares de zapatos nuevos!!!- Dijo con los ojitos vueltos corazones.   -¿¿¿QUE???- Dijo Milo como si el mundo se fuera a acabar.   -Sí…Quiero un par de botas nuevas para trabajar, un par de zapatos elegantes para salir y un par de pantuflas para descansar- Explicó Camus con una sonrisa. Después ambos siguieron caminando hasta los cultivos.   -De acuerdo- Dijo Milo muy triste, hacía rato que se había abrochado la camisa.   -¡¡Descuide!! Muy pronto estará en su hogar, lo ayudaré a regresar a él, pero será dentro de una hora- Dijo Camus.   -¿¿Y por qué una hora??- Preguntó un extrañado Milo.   Camus se detuvo frente a lo que parecía ser una regadera gigante de color verde, y cuando digo gigante es porque la regadera era como 20 veces más grande que Camus. (N/A: La regadera es ese envase con forma de tetera que usamos para regar las plantas)   -¡¡¡Porque tengo que regar mis cultivos!!!- Respondió mientras colocaba una mano en la regadera gigante. Milo asintió.    

III

  Una hora después…   -¡¡¡Ahora sí podemos empezar con nuestro asunto!!!- Exclamó el granjero mientras colocaba la regadera en su lugar: Al lado del granero.   -¡¡¡Perfecto!!!- Milo aplaudió con emoción.   Ambos caminaron de regreso hacia la casita del granjero. Cuando llegaron Camus rebuscó dentro de un cofre hasta que encontró un par de hermosas botas rojas, muy brillantes. Las extendió a Milo y le dijo que se las pusiera.   -¿¿Y estas botas??- Preguntó un muy confundido Milo.   -¡¡Me las dio una señora muy rara!! Me dijo que tenía que dar 3 toques entre mis talones con ellas puestas- Respondió Camus mientras jugaba con una ramita de trigo que tenía en la boca.   -¿¿Y eso para qué??- Ahora sí que Milo estaba confundido.   -Dizque para que se me cumpla un deseo, cualquiera, el que yo quisiera, entonces pensé que usted puede usarlas para pedir regresar a su hogar- Respondió Camus alzando los hombros –A ver, inténtelo- Instó al rubio.   -¡¡Bien!!- Milo dio 3 toques con los talones y cerró los ojos muy fuerte.   «-Deseo regresar a…¡¡¡Que Camus y yo estemos desnudos en su cama!!!-» Pensó con una sonrisa.   ¡¡¡¡PUFF!!!!   Humo cubrió el ambiente…   Cuando el humo se despejó…   Camus y Milo estaban desnudos, acostados en la cama del primero, el Príncipe estaba sobre el granjero, cuando Milo vio su deseo cumplido se abrazó al cuerpo de Camus y empezó a mordisquearlo de manera suave por todas partes, sin embargo, Camus arrugó el entrecejo muy molesto.   -¡¡¡¡Bendita vieja estafadora!!!! ¡¡¡No puedo creer que haya cambiado mis habichuelas mágicas por esas botas inservibles!!!- Gritó muy molesto. Milo abrió los ojos con sorpresa. Camus lo miró con compasión –Perdone, usted pidió regresar a su hogar y esas benditas botas lo pusieron en esta situación tan bochornosa- Camus envolvió a Milo entre las sábanas para tapar su desnudez, después empezó a vestirse -¡¡Pero no se preocupe, lo llevaré yo mismo a su hogar!!- Exclamó con una sonrisa –Saldré para que se vista- Camus salió.   Milo empezó a jalarse el pelo con frustración, eso no era lo que quería que pasara…¡¡¡Maldita sea con ese granjero!!!...¡¡Pero iban a terminar en la cama aunque fuera lo último que hiciera en la vida!!...Se vistió y salió de la casita del granjero.   -¡¡Mi caballo Ballo nos llevará!!- Avisó Camus mientras daba unas palmaditas a su hermoso corcel blanco.   -¿¿El caballo se llama Ballo??- Preguntó Milo arqueando una ceja.   -¡¡¡Así es!!!- Respondió Camus.   -Ballo el caballo- Dijo Milo con una ceja arqueada.   -El caballo Ballo- Corrigió Camus –No le gusta que le digan Ballo el caballo- Advirtió. Ballo miró al Príncipe con ojos diabólicos.   -¡¡Ese caballo está endiablado!!- Gritó un aterrado Milo.   -¡¡Que va!! Ballo es un hermoso caballo- Camus observaba la angelical mirada del equino.   Ballo se acercó a Milo y empezó a corretearlo por todas partes…   -¡¡¡¡AYUDAAAAAAAAAAAA!!!!- Gritaba Milo, aterrado, mientras corría por su vida.   -¡¡¡Le cae muy bien a Ballo!!!- Exclamó Camus con una sonrisa. Entonces chifló para llamar al corcel.   -¡¡Maldito caballo endiablado!!- Dijo Milo con furia.   Camus empacó todo lo necesario para el viaje y lo puso sobre el lomo de Ballo.   -¿¿Hacia dónde queda su castillo??- Preguntó Camus.   -Hay que cruzar el Bosque Aterrador-  Respondió el rubio mientras señalaba un sendero que atravesaba el bosque que curiosamente hacía frontera con la granja de Camus.   -¡¡¡Entonces vámonos si queremos llegar al amanecer!!!- Avisó Camus.   Ayudó a Milo a subirse en el lomo de Ballo, después se montó detrás de Milo y Ballo empezó a caminar por el sendero del Bosque Aterrador.    

IV

  Cabalgaron un buen rato, tanto que ya no había vuelta atrás, mientras Ballo caminaba con esos 2 a cuestas Camus tocaba su violín para amenizar el camino.   -Esta pieza se llama: “Se me fue María”- Dijo con una sonrisa, entonces empezó a tocar la sonata “Claro de Luna” de Beethoven.   Las tristes notas de la melodía hacían del ambiente algo mágico para Milo, recargó su cabeza contra el pecho de Camus y cerró los ojos completamente envuelto en su mundo de fantasía. Así se quedó durante algunos minutos hasta que escuchó la voz del granjero.   -Es hora de un descanso, Ballo necesita comer y beber agua- Dijo, entonces guió al caballo hasta un pequeño riachuelo que había por ahí cerca.   -¿¿Aquí vamos a descansar??- Preguntó Milo al ver que el caballo se detuvo por completo.   -Así es- Respondió Camus. Se desmontó del lomo de Ballo y luego sujetó a Milo por la cintura para ayudarlo a bajar.   Camus le dio comida a Ballo mientras el Príncipe bebía agua del riachuelo. Cuando terminó elevó su vista al cielo, ya casi iba a caer la noche, lo peor del caso es que esa era la primera noche de luna llena. Milo desvió la mirada a un lado para calmar su preocupación.   «-Esta noche me convertiré en esa horrenda criatura…Otra vez-» Pensó con tristeza.   Cuando levantó su vista de nueva cuenta se topó con algo que nunca creyó que vería en toda su vida…Era algo aterrador, horrorosamente blanco semi-transparente, una figura humana espectral cuyos ojos rojos estaban posados sobre Milo, sus dientes filosos brillaban al compás del acelerado latido del corazón del Príncipe.   -C…C…C….C….C…Caaaaaaaaahhhhhh- Milo pegó un grito espantoso que llamó la atención de Camus quien corrió hasta él.   -¿¿Qué le pasa Príncipe??- Preguntó alarmado mientras se arrodillaba frente a Milo. No había notado el fantasma detrás de él.   -F…F….F….F….F…F…F….F…- Milo intentaba hablar pero no podía, el miedo se lo impedía.   -Está pálido- Dijo Camus al verlo a la cara –Y está temblando- Agregó al verlo temblar de manera violenta -¡¡Eso debe ser el frío!! ¡¡¡Déjeme ver si encuentro una sábana para arroparlo!!!- Le dijo mientras observaba a todas partes, cuando vio detrás suyo notó que había una sábana flotando -¡¡¡Mire que suerte!!!- Camus agarró la sábana, que no era más que el fantasma, y cubrió a Milo con ella dejando su rostro al descubierto -¿¿Mejor, verdad??- Preguntó con una sonrisa, después lo abrazó contra su pecho.   Camus abrazó a Milo hasta que este dejó de temblar.   -Gracias- Susurró Milo con una pequeña sonrisa, entonces vio con horror que el cielo oscurecía de manera rápida. Se levantó aprisa y corrió hasta esconderse entre la maleza.   -¡¡¡Príncipe!!!- Gritó Camus al verlo correr -¡¡Ballo!!- Llamó al equino, lo montó y fue en busca de Milo.    

V

  -¡¡¡Príncipe Milo!!!- Llamaba Camus de manera insistente -¡¡No se esconda que tarde o temprano lo voy a encontrar!!- Advertía mientras bajaba del caballo.   Ya era de noche, la luna llena brillaba en el firmamento junto a las estrellas.   Milo estaba muy cerca de Camus, de hecho, desde su escondite podía verlo con claridad. Camus seguía buscando al joven hasta que escuchó el estornudo de este.   «-¡¡¡¡Demonios!!!!-» Pensó Milo al ver a Camus ir en su dirección.   Era inevitable, cuando Camus corrió la maleza vio a Milo ocultándose bajo la sábana.   -No se preocupe, Príncipe, no importa cuan horroroso sea no voy a salir corriendo, ahora levántese que tenemos que continuar- Dijo el granjero con suavidad mientras acariciaba la espalda del joven.   -Está bien- Dijo Milo, todavía estaba algo asustado.   Se puso de pie y colocó sus manos sobre la sábana, después tiró de ella para quitársela de encima…   Y mostró la horrenda criatura en la que se había convertido…   -¡¡¡¡SOY HORRIBLE!!!!- Dijo en un sollozo.   -¡¡Yo lo veo muy bien!! ¡¡Si hasta se ve mejor que antes!!- Exclamó el granjero con una enorme y radiante sonrisa.   -¿¿Enserio??- Preguntó Milo con lágrimas en los ojos.   -¡¡¡Se lo juro!!!- Reafirmó Camus mientras limpiaba las lágrimas del rostro de Milo -¡¡Ahora quiero que sonría!!- Le pidió. Milo sonrió, Camus correspondió esa sonrisa. Milo estaba muy emocionado, tanto que estiró los labios para besarlo, pero -¡¡¡Ahora nos vamos!!!- Exclamó el granjero mientras agarraba las riendas de Ballo.   Ambos montaron el corcel y siguieron su recorrido.   Si se preguntan por la horrenda criatura en la que se convirtió Milo…Pues ni tanto…Es que es un exagerado…Lo único que tenía de diferente era el color del pelo que le cambió a azul-violáceo.   Sí…Todo un drama por eso.


 



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VI

  Horas más tarde el hambre empezó a picotear las entrañas de Camus y Milo, no tuvieron más remedio que detenerse a cenar. Por casualidad se detuvieron justo delante del lago en el que desembocaba el riachuelo de hace rato.   -¿¿Qué vamos a cenar??- Preguntó Milo mientras sentía sus entrañas retorciéndose del hambre.   Camus sacó su pequeño cuchillo: Una daga tipo serrucho con forma de media luna capaz de cortar un hueso como si fuera mantequilla suave.   -¡¡Eso depende de lo que pase primero!!- Respondió mientras esperaba que algún animal pasara frente a ellos.   Camus empezó a caminar por las cercanías del lago observando a diestra y siniestra a ver si aparecía algún animal, pero nada, así estuvo durante largos minutos hasta que se hartó y se detuvo un rato, dando la espalda al lago.   Mientras Camus descansaba Milo lo veía embobado, dejó escapar un suspiro para luego volver a hundirse en su mundo de fantasía…   ¡¡¡Entonces se percató de que un cocodrilo gigante iba directo hacia Camus!!!   -¡¡¡Cuidado!!!- Le gritó horrorizado, pero fue muy tarde, el animal agarró a Camus por una pierna y se lo llevó a las profundidades del lago -¡¡¡¡CAMUS!!!!- Gritó Milo con lágrimas en los ojos.   Caminó despacio hasta la orilla y allí se arrodilló para llorar la pérdida de su granjero…Porque era suyo, aunque este no lo sabía, ni estaba enterado, y por lo visto jamás lo iba a saber.   Mientras sollozaba sin consuelo la muerte de su granjero escuchó un extraño sonido, era el agua removiéndose, levantó la mirada empapada de cristalinas gotas y vio a Camus agarrado al cuello del cocodrilo. Lentamente el granjero salía del lago hasta posarse justo detrás de Milo, tenía al enorme cocodrilo boca arriba en el piso.   -¿¿Qué prefiere: Cabeza, cuerpo, o cola??- Preguntó mientras alzaba el cuchillo y se saboreaba la futura comida.   -¡¡Caa…- Iba a llamarlo por su nombre, pero recordó que sería una falta de respeto, así que rectificó -¡¡Que bueno que regresó!!- Dijo alegre, entonces se abrazó al cuello del granjero.   -¿¿Creyó que había muerto??- Preguntó Camus algo confundido.   -Sí- Respondió Milo en un susurro.   -¡¡¡Se necesita mucho más que una lagartija gigante para matarme!!!- Dijo Camus con orgullo –Ahora dígame: ¿¿Cabeza, cuerpo, o cola??- Volvió a preguntar.   -¡¡¡Que horror!!! ¿¿Va a matar a ese pobre animalito para comérselo??- Dijo Milo sintiendo pena por el cocodrilo.   Camus observó los ojitos de cordero degollado del cocodrilo y también sintió pena.   -¡¡Bueno, bueno!! ¡¡Está bien!! ¡¡Lo devolveré al lago!!- Dijo Camus mientras guardaba su pequeño cuchillo.   Camus cargó al cocodrilo y se metió con él al lago, después lo soltó y el animal se alejó con rapidez.   -¡¡Ya está!!- Gritó Camus desde el medio de lago.   Milo sonrió, pero la sonrisa se le borró al ver una enorme aleta ir en dirección a Camus.   -¡¡¡Tiburón!!!- Le gritó mientras señalaba la aleta.   -¡¡¡Cena!!!- Gritó Camus mientras se agarraba de la aleta del tiburón. Forcejearon hasta que Camus logró sacarlo arrastrando del lago. Volvió a sacar su cuchillo -¿¿Cabeza, filete, aleta, o cola??- Preguntó mientras medía el lugar por el que iba a matar al tiburón.   -¿¿Cuál es su problema con los pobres animales??- Preguntó Milo mientras acariciaba la cabeza del animal.   -¿¿Otra vez quiere que lo suelte??- Preguntó Camus con las cejas cruzadas. Milo asintió -¡¡De acuerdo!!- Dijo algo molesto.   Agarró al animal y lo devolvió al lago.   -¡¡¡Espero que esté contento!!! ¡¡Nos ha dejado sin cena 2 veces!!- Gritó Camus desde el lago.   Milo no tuvo tiempo de hablar ya que Camus fue jalado a las profundidades, el Príncipe se quedó sin aliento, reaccionó cuando vio a Camus emerger desde las profundidades agarrado al cuello del temible Monstruo del Lago Ness.   -¿¿Este sí, verdad?? ¿¿Este sí?? ¡¡Está enorme!!- Gritaba Camus muy emocionado mientras alzaba su cuchillo.   -¡¡¡Ya deje ese pobre animalito y salga de ahí!!!- Gritó Milo mientras se cruzaba de brazos.   Camus resopló y soltó al animal, pero antes de bajarse de él le dio una buena mordida.   -¡¡Estás bien bueno!!- Le dijo mientras se saboreaba los labios. El monstruo lo miró con odio y luego lo arrojó a tierra firme, después desapareció.   Camus cayó de lleno en el piso, cuando se levantó notó que había caído sobre 3 conejos los cuales, lamentablemente, no pudieron sobrevivir. Milo los miró con la boca abierta mientras que Camus arqueó una de sus cejas…   -¡¡Que conste que fue un accidente!!- Se defendió el granjero, entonces recogió los animales -¿¿Y qué?? ¿¿Cenamos?? ¿¿O prefiere darles santa sepultura??- Preguntó con sarcasmo. Milo se echó a reír.   -Cenemos- Respondió Milo.   Y así, Camus, Milo, y Ballo, después de tanto problema pudieron cenar con tranquilidad.    

VII

  Caminaron los 3 por el sendero del bosque hasta que llegaron a un claro, el cielo se veía hermoso desde ese sitio, las hojas de los árboles tenían un brillo que iluminaba todo el lugar, incluso en lugares estratégicos habían pequeñas luciérnagas brillando en todo su esplendor.   -¡¡Es hermoso!!- Dijo Milo con los ojos brillosos.   -Sí…Demasiado romántico- Dijo Camus con las cejas cruzadas, pero no de molestia si no todo lo contrario, quería admirar con más claridad el paisaje.   Milo empezó a sentir un fuego crecer en su interior, fuego que se concentraba en su garganta. Por fin comprendía a lo que se refería su profesora con eso de “Sentir el sentimiento”…   -¡¡Tengo ganas de…De…De…- La excitación hacía estragos en el habla de Milo. Camus se dio cuenta de esto y abrió los ojos.   -¡¡Advierto desde ahora que a mí no me va a usar para sus cochinadas!!- Dijo el granjero mientras se cruzaba de brazos.   -¡¡¡Pero tengo que…Tengo que…Que…- Milo no podía aguantar más.   -Si quiere le consigo un marido pero a mí no me va a deshonrar- Advirtió el granjero.   -¡¡¡Tengo que cantar!!!- Milo finalmente explotó. Camus carraspeó al ver que mal entendió todo el asunto.   Y así, como toda Princesa y todo Príncipe que se respete, Milo empezó con su musical romántico a media travesía:   Siempre esperé encontrar Quien me guíe por la vida, Quien me haga suspirar, Aquel que sin dudarlo me amará.   -¡¡¡Eso es música!!!- Exclamó Camus, entonces sacó su violín y tocó la melodía perfecta para acompañar la canción de Milo: Una suave y romántica.   ¿Pero quién… Quién se atreve a entregar…me La vida y mucho más?    

Milo empezó a bailar una perfecta y sincronizada coreografía improvisada que, casualmente, todos los allí presentes, entiéndanse Camus, él mismo, Ballo y los demás animales, se sabían de memoria.

  ¿Quién…Quién con su luz Desea iluminar…me El destino que quiero forjar?   Milo empezó a dar vueltas y saltos junto a Camus y Ballo mientras los animales los rodeaban y aplaudían al ritmo de la melodía.   Quien sabe si lo voy a encontrar...   Entonces Milo y Camus se agarraron de las manos y empezaron a dar vueltas mientras Ballo tocaba el violín.   Aventura de amor es placer especial… Vivo la vida de aquí para allá… Aventura de amor es vivir sin final… Buscando el amor…El amor de verdad…   Milo y Camus bailaban un vals con movimientos combinados de este baile y del ballet, todo mientras los animales giraban alegres alrededor de ellos.   Aventura de amor, de placer y de honor… Busco por aire, por tierra y por mar… Aventura de amor es vivir sin temor… Yo busco el amor…El amor de verdad…   Camus levantó a Milo por el abdomen con una sola mano, la derecha, y dio un par de pasos de ballet mientras el Príncipe mantenía sus extremidades alzadas un poco más arriba de su cuerpo. Ballo tocaba un ejemplar solo de violín, lo animales le aplaudían. Camus bajó a Milo y dio un par de vueltas antes de relevar a Ballo con el violín, cuando lo tuvo en sus manos tocó la misma melodía pero un poco más lento. Milo se detuvo y juntó sus manos en su pecho para cantar el verso final…Cerró los ojos…   Yo sé que algún día lo voy a encontrar.    Milo sostuvo esa última nota musical por asombrosos 35 segundos, cuando Milo terminó de cantar, Camus tocó la nota final en su violín y se detuvo.   -¡¡¡Eso fue asombroso!!!- Exclamó Camus con una sonrisa. El violín desapareció.   -Gracias- Dijo Milo con una sonrisa.   -No sabía que cantaba tan bien- Comentó el granjero.   -No sería un Príncipe de un Cuento de Hadas si no cantara como un ángel- Respondió Milo -¿No ha notado como todos los personajes de los Cuentos de Hadas cantan como ángeles?- Preguntó con una sonrisa.   Camus se quedó pensativo…   -¿Entonces yo también puedo cantar?- Preguntó algo confundido.   -Es lo más probable- Respondió el Príncipe.   -No lo había pensado antes- Susurró el granjero mientras se sobaba la barbilla.   Milo sonrió y abrió los ojos, fue cuando se percató de la enorme cantidad de animales que tenía a su alrededor.   -C…C….C…¡¡Camus sáqueme de aquiiiiiiiiiiiii!!- Pidió completamente horrorizado.   Los animales empezaron a mirarlos con ojos diabólicos.   -¡¡Ballo!!- Camus llamó a su corcel.   Tomó a Milo por la cintura y lo subió sobre Ballo después se montó él y salieron del lugar a todo galope.    

VIII

  Estaban cabalgando por un lugar oscuro en el que las ramas parecían tener extrañas formas terroríficas, muy pocos árboles tenían hojas, y las pocas que pendían de algunos de ellos estaban secas.   -Este lugar me da miedo- Dijo Milo “algo asustado”.   -No se preocupe, es que estamos entrando en el otoño- Dijo Camus para consolarlo.   -¿¿Otoño??...Pero su granja está en primavera- Dijo Milo muy confundido.   -Mi granja siempre está en primavera- Dijo Camus con una sonrisa. Milo también sonrió.   Ballo caminaba despacio por el empedrado camino del bosque, sus ojos estaban atentos a todo movimiento, entonces percibió algo extraño en el ambiente, algo que nunca antes había sentido, y fue algo tan horroroso que se descontroló por completo. Relinchó como fiera salvaje asustada, removió su cuerpo de manera violenta e intentó tumbar a los 2 hombres de su lomo.   -¡¡¡¡Camus!!!!- Gritaba Milo, ahora sí estaba aterrado.   -¡¡¡¡¡Ballo, tranquilízate!!!!!- Gritó Camus mientras jalaba las riendas.   El corcel no hizo caso, con un último movimiento logró tumbar de su lomo a Camus, después se echó a correr con Milo aún sentado sobre él.   -¡¡¡¡¡AYUDAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!- Gritaba Milo con lágrimas en los ojos.   Metros más adelante había un enorme tronco bloqueando el paso, Milo se iba a estrellar precipitosamente contra ese tronco si alguien no detenía al enloquecido caballo.   -¡¡¡¡POR FAVOR SALVENME QUE NO TENGO ALAS!!!!- Gritó Milo en el colmo de la histeria.   ¡¡Entonces sucedió!!   -¡¡¡¡Hya!!!!- Un galante caballero montado sobre un corcel negro vio al joven doncel en apuros y decidió ayudarle.   Se colocó a toda prisa junto al enloquecido Ballo, agarró a Milo por la cintura y lo colocó sobre el lomo de su propio corcel.   -¡¡¡Jo!!!- El negro corcel se detuvo justo delante del tronco que por poco truncha la vida del joven Príncipe -¿¿Se encuentra bien??- Preguntó el desconocido héroe.   -Sí- Milo levantó la cabeza para ver a su salvador y lo primero que vio fueron esos hermosos ojos verdes como esmeraldas –Estoy bien- Dijo en un susurro, completamente sumergido en aquellos hermosos ojos.   -¡¡Vaya!! Antes creía que los ángeles caían del cielo, pero me equivoqué, andan a galope en caballos- Dijo el misterioso hombre mientras agarraba suavemente el mentón del Príncipe para verlo a los ojos.   -¿Disculpe?- Preguntó Milo algo confundido y sonrojado por el halago.   -Escuché de un joven y hermoso Príncipe que estaba atrapado en una torre custodiada por un dragón, decidí ir a rescatarlo pero encontré la torre vacía y una curiosa notita que decía: “Piérdete Idiota”…Supongo que después de todo era mi destino tenerlo entre mis brazos- Dijo el joven caballero con una sonrisa.   -¿Cómo está tan seguro de que era yo?- Preguntó un suspicaz Milo.   -Todavía trae el letrero de “NO TOCAR…PROPIEDAD RESTRINGIDA” en la espalda- Dijo el caballero mientras le enseñaba el letrero –Además, tiene la etiqueta pegada en el….Emmm…Bueno, las posaderas- Agregó.   Milo observó la etiqueta que decía:   “HECHO EN UNA CAMA…Mejor úsese después del matrimonio…Si se pierde favor retornarlo a la torre más alta del castillo más alto…Si lo rescató, comuníquese con el Rey Suke para obtener su recompensa”   -¡Oh! Ya veo- Dijo Milo algo apenado.   -Bueno, no lo rescaté de la torre pero lo rescate de una muerte segura…Creo que merezco una recompensa, lo llevaré de regreso a su castillo- Dijo el caballero mientras acariciaba las mejillas sonrojadas de Milo.   -¿¿Quién es usted??- Preguntó Milo, embobado.   -Soy el Barón de los Ojos Verdes, conocido en la alta sociedad como el Duque Kanon de Barilorgya- Se presentó por fin el desconocido caballero.   -Gracias por salvarme, Duque Kanon- Dijo Milo verdaderamente agradecido –Pero yo ya tengo quien me lleve a mi castillo- Aclaró el Príncipe saliendo de sus ensoñaciones.   -Alguien que permite que su corcel se descontrole no merece llevar a su castillo a un Príncipe- Dijo Kanon algo molesto, no le gusta la competencia.   -Los accidentes pasan- Milo justificó el descontrol de Ballo con aquella frase.   -No, los accidentes no existen, los descuidos y la incompetencia sí- Kanon atacaba de manera directa a su competencia.   Por un costado del camino aparece Camus, ambos se quedan mirándolo, el pobre viene cojeando y con cara de dolor.   -¡¡Esa caída me dolió!!- Se quejó con su bello acento campestre.   -¿¿Y este plebeyo??- Preguntó Kanon con una cara de fastidio nada disimulada.   -¡¡Mucho gusto!! Mi nombre es…- Camus se iba a presentar de manera alegre y cortés pero fue interrumpido por el Duque.   -¿¿A quién le importa el nombre de un vulgar campesino de quinta??- Preguntó Kanon con desdén.   Milo clavó su mirada enojada sobre él…   -¡¡Él me trajo hasta aquí!!- Dijo el Príncipe muy enojado, ese insulto no le agradó en lo más mínimo.   Kanon observó a Camus de arriba abajo encontrado su apariencia completamente vulgar e insulsa, algo común en la plebe de ese reino desde su punto de vista.   -¿¿Este simplón lo trajo hasta aquí??- Preguntó Kanon casi al borde de la risa -¡¡Con razón casi se mata!!- Entonces rebuscó algo entre sus bolsillos y sacó una moneda de oro puro –Pero tenga- Le lanzó la moneda, Camus la atrapó y después la miró con una de sus cejas arqueadas y la cara completamente seria –Como recompensa por traerlo hasta aquí- Dijo con una sonrisa autosuficiente.   Camus observó la brillante pieza de oro, era de alta denominación, algo típico entre los ricos del reino.   -¿Cree que puede comprarme con una moneda de oro?- Le preguntó con seriedad, no había rastro de su hermoso acento campestre.   -¿Qué?- Kanon no le había prestado atención.   Entonces el granjero, enrabiado como estaba, lo agarró por la camisa y lo estrelló con cuidado contra el piso, después colocó la moneda de oro dentro de su boca y se la tapó con una de sus manos en un fuerte agarre.   -Me da asco recibir regalos de personas tan inicuas como usted, personas tan banales y crueles como usted, personas por cuyas venas recorre el más puro de los venenos; su cara de niño bonito tan sólo alimenta el ego de la sociedad de hipócritas con la que suele juntarse…¿Vulgar?...¿¿Me llama vulgar??...Usted es mil veces más vulgar que yo…Usted sabrá leer y escribir, pero no tiene educación; podrá levantar el meñique al beber té, pero no tiene clase; podrá vestir las ropas más caras de todo el reino, pero no tiene elegancia; podrá comer con 50 cubiertos distintos, pero no tiene encanto; y podrá andar floreteándose por ahí como un caballero, pero no tiene gallardía…¿¿Vulgar??...Vulgar es usted…¡¡Prosaico!!- Camus en verdad estaba enrabiado con el Barón de los Ojos Verdes.   Kanon lo miraba atónito, sus ojos titilantes deseaban desaparecerlo del mapa en un sólo parpadeo, intentaba zafarse del agarre pero el granjero era más fuerte que él, además, la posición en la que estaban le daba toda la ventaja a su oponente.   -¡¡Ande!!...¡¡¡Ande!!!....¡¡Cómase la moneda de oro que tiene en la boca!!...¡¡¡Tráguesela!!!...¿¿No puede verdad??...Esa es la gran diferencia entre usted y yo…Si se me da la gana, si en algún momento tengo hambre simplemente voy a mis campos y recojo algo de mi cosecha; en cambio usted, cuando siente hambre no puede ir a su bóveda y comerse un puñado de monedas de oro, porque no puede…Entonces esa moneda no es tan valiosa como usted pensaba…Sabe…Mi familia surte el mercado de este reino, ese al que van sus sirvientes a comprar la comida, si a mi se me diera la gana de dejar de trabajar usted no tendría en su mesa el banquete al que está acostumbrado…¡¡USTED DEPENDE DE MÍ PARA SOBREVIVIR!!...Así que no se las de en importante cuando yo estoy presente, usted me vale menos que una mierda- Ese fue el enunciado final de Camus.   Liberó su boca del agarre, de inmediato el Duque escupió la moneda para toser con libertad, tenía un desagradable sabor metálico en la boca, su mirada asesina se posó sobre el granjero que lo miraba con indiferencia, como si él fuera nada. Kanon se puso de pie.   -No pienso discutir con usted, no voy a rebajarme a su nivel- Kanon le miraba con el mentón bien en alto, si bien su ego sufrió serios daños no pensaba demostrarlo.   Kanon caminó hacia el Príncipe, que estaba boquiabierto, y lo agarró por el brazo izquierdo.   -Vámonos, tenemos un largo camino que recorrer- Dijo mientras caminaba y de paso arrastraba al joven consigo.   -Pero...- Milo no quería ir con él.   Entonces Camus agarró el brazo derecho de Milo e impidió su avance.   -¡Auch!- Ese jalón le dolió.   -¡¡Yo lo llevaré a su Castillo!!- Dijo un enojado granjero.   -¡¡¡Eso ni lo sueñe!!!- Refutó Kanon jalando a Milo del brazo izquierdo.   -¡¡¡Dejen de tirar de mis brazos!!!- Se quejaba el Príncipe, pero no le hacían caso.   -¡¡¡Suéltelo que yo lo encontré primero!!!- Exigió Camus jalando a Milo del brazo derecho.   -¡¡¡Váyase al diablo, este Príncipe es mío!!!- Dijo Kanon muy molesto.   -¿¿Desde cuándo??- Le preguntó el objeto de discusión. Pero volvieron a ignorarlo.   -¡¡¡Yo lo encontré primero, es mío!!!- Para sorpresa de todos Camus se atribuía el titulo de propiedad del Príncipe.   -¿¿C…Camus??- Milo estaba sorprendido…Y emocionado.   -¡¡Mío!!- Dijo Kanon jalando al Príncipe.   -¡¡Mío!!- Dijo Camus jalando al Príncipe.   Y así lo jalaban de un lado a otro.   -¡¡¡Sí, bien, jalen de mis brazos, no me importa!!!- Decía Milo de manera sarcástica mientras sentía como se movía de un lado a otro.   -¿¿Quieres pelear campesino de mierda??- Le preguntó el Duque mientras soltaba a Milo y se quitaba la capa y el saco.   -¿¿Cree que puede vencerme, ignorante de la vida??- Preguntó Camus mientras empujaba a Milo, sin darse cuenta, hacia un lado, después se quitó el sombrero.   -¡¡¡Voy a pisotearlo como la cucaracha rastrera que es!!!- Amenazó Kanon.   -¡¡Eso lo veremos!!- Dijo Camus.   -¡¡¡No se peleen!!!- Gritó Milo, muy preocupado.   Kanon le pegó un puñetazo en la cara a Camus, este escupió un poco de sangre a un lado y luego le devolvió el golpe, pero con más fuerza, Kanon también escupió algo de sangre; después Camus se abalanzo contra su oponente, ambos cayeron al piso.   -¡¡¡Ya basta!!!...¡¡No soy un trofeo que pueden pelearse!!- Gritaba un enojado Príncipe.   -¡¡Idiota!!- Insultó Kanon, después le dio un puñetazo a Camus en la cara.   -¡¡¡Cretino!!!- Devolvió Camus, luego empezó a aplastarle la cara con la rodilla.   Camus y Kanon seguían matándose mientras Milo les miraba muy enojados, los veía golpearse con ganas, con odio, así, tan dispuestos a matarse con tal de quedarse con él, y….Y….Entonces…   Milo sonrió…   -¡¡Dos hombres guapísimos se están peleando por mí!!- Dijo con emoción -¡¡¡¡¡No puedo creerlo!!!!!...¿¿Qué he hecho para merecer esto??- Se preguntaba muy emocionado, con lágrimas en los ojos -¡¡¡Vamos!!! ¡¡¡Dense en la madre!!!- Ahora los instaba a pelearse. No se puede negar que algo como eso alimenta el ego.   Kanon golpeó a Camus en la mejilla derecha, este golpe hizo que cayera al piso, desde ahí enredó sus piernas con las de su oponente y lo hizo caer al piso, después siguieron matándose. Milo aplaudía mientras mostraba una sonrisa algo malvada.   Camus se colocó encima de Kanon, agarró el cuello de su camisa y justo cuando iba a partirle hasta el alma, el otro habló.   -¡¡De acuerdo!!...¡¡De acuerdo!!...¡¡Tú ganas!!- Dijo Kanon mientras respiraba de manera agitada. Camus sonrió de manera victoriosa –Si tanto quieres casarte dejaré que lleves al Príncipe a su castillo- Kanon se quitó al granjero de encima y se puso de pie, sacudió sus ropas.   -¿¿Qué yo quiero qué??- Camus se puso ceñudo al escuchar la palabrita clave que indica matrimonio.   Kanon sonrió de manera casi diabólica, incluso sus ojos se ocultaron detrás del flequillo, por fin encontró por donde entrarle al granjero para lograr su objetivo.   -¿¿No lo sabías?? Si rescatas a un Príncipe, por ley, tienes que casarte con él- Decía Kanon fingiendo sorpresa.   -¿¿¿Qué???- Camus estaba atónito.   -¿¿No te lo dijo el Príncipe??...¡¡Eso lo sabe todo el mundo!!...Está en la “Constitución de los 100 años”- Kanon seguía persuadiendo al granjero –Ley 72-48, Artículo 35, Párrafo 3: Toda persona que logre rescatar un Príncipe de cualquier mal al que esté expuesto y logre retornarlo con bien al Castillo Paterno deberá contraer matrimonio con el mismo sin posibilidad de negarse a la unión. Se tomará como héroe a la persona que traiga al Castillo Paterno al Príncipe- Kanon recitó el Párrafo que se sabía de memoria.   Desconfiando plenamente del Duque, Camus rebuscó en sus bolsillos hasta dar con un librito considerablemente gordo, de color negro con letras doradas en la portada que decían: “Constitución de los 100 años”, entonces rebuscó dicha ley.   -Nnnnnnnn…Ajá…Sí…Bla bla bla…Rescatar…¡¡Aquí está!!- Exclamó cuando por fin encontró dicho párrafo.   Cuando lo leyó se quedó estupefacto, no encontraba que decir, lo único que se le ocurrió fue colocar su mirada molesta sobre el Príncipe.   -¿Usted sabía eso, verdad?- Le preguntó con suavidad, el enojo era perceptible en su voz.   Milo tragó hondo, después empezó a jugar con sus dedos y a mover sus pies uno junto a otro, luego bajó la mirada.   -Sí- Respondió bastante nervioso.   Camus asintió mientras hacía un mohín de disgusto con sus labios. En eso aparece Ballo y se coloca junto a su dueño; Camus lo sujeta por el hocico para acariciarlo con suavidad. Por su lado Kanon evita hacer movimiento alguno excepto el de cruzar los dedos para que todo salga como lo espera.   -Sabe…Mi ‘amá dice que de todos sus hijos soy el más tonto, pero no tonto de ignorante sino tonto de ingenuo porque soy fácil de engañar…- Camus hablaba con la tranquilidad adornando su acento campestre, evitaba mirar al Príncipe, en cambio este no le quitaba la mirada de encima -…Y sabe…A mí no me gusta que me engañen- Ahora sí lo enfrentó con la mirada, Milo se sintió desvanecer –Sepa usted que yo no me quiero casar…Ni con usted ni con nadie…Es que yo no me pienso casar, no fui hecho para esa clase de cosas, así que lo mejor es que yo regrese por donde vine- Le dijo, puede que hablara en un tono moderado pero sus ojos decían cuan traicionado se sentía.   -Pero es que yo creía que usted lo sabía- Dijo Milo con los ojos aguados.   -Sí…Puede ser…- Dijo Camus sin importarle mucho lo que dijera Milo.   Recogió su sombrero del suelo, sacudió el polvo que tenía y después se lo puso, lo siguiente que hizo fue montarse sobre el lomo de Ballo para regresar a su hogar.   Milo iba a detenerlo pero Kanon lo sujetó por el brazo izquierdo para impedírselo, lo agarró por la cintura y lo pegó contra su cuerpo; Milo cerró los ojos con miedo, entonces Kanon pegó sus labios contra los de él para darle “El Beso de Amor Verdadero”. Camus tan sólo los miraba. Milo se vio envuelto por una luz blanca y muchas chispas brillantes del mismo color, semejantes al polvo de hadas. Kanon estaba emocionado, por fin iba a reclamarlo como suyo. La luz que envolvía al Príncipe de manera repentina empezó a parpadear como si se tratase de un bombillo dañado, parpadeó hasta que desapareció por completo.   Definitivamente ese beso no funcionó. Esos no eran los labios destinados a romper la maldición que cargaba el Príncipe.   -Hasta la flor más hermosa algún día tiene que marchitarse…Es el significado del otoño…Que sean felices- Fue todo lo que dijo Camus antes de tomar el camino de regreso.   Milo logró soltarse de Kanon pero sólo logró avanzar unos pasos antes de que este lo retuviera de nuevo, unas cuantas lágrimas bajaron por sus mejillas las cuales cayeron sobre el antebrazo derecho de Kanon.   El Barón de los Ojos Verdes sintió su piel escocer en el lugar donde cayeron esas lágrimas, se sentía como si le hubieran echado un potente ácido, evitó hacer ruido a pesar del horrible dolor, cuando se vio las heridas se quedó con la boca abierta.   ¡¡Tenían forma de corazón!!   Kanon, bastante ceñudo, vio el lugar por el que Camus había partido. Entonces decidió ocultar esas heridas para que Milo no se percatara de la situación.


 



FECHA El 04/03/10 a las 02:03:59 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 23/06/09 a las 01:06:39

¡lyn presiosa!

¿como has estado?

aqui  se ve un Camus mas macho

me gusto la pelea que tenian el y Kanon por Milo

asi que como esto es tuyo

estare al pendiente de cuando lo actualizas

¡espero que sea pronto porque quiero ver el embarazo de Milo aunque

primero debo acostumbrarme a destos estereotipos xD

¡besos amiga!

p.d: espero la actualizacion de Juegos Del Destino

¡Sayo!

 



miloxcamus 4ever!!! >.<

Este corazón que dice que te necesita no tener tus besos se me debilita, no tiene razón no hay explicación
a la esperanza del corazón.


 

FECHA El 04/03/10 a las 03:03:41 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Lyn_Shaka
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El 29/02/08 a las 04:02:38

Gracias Juna Gracias Juna

¡¡Hola Juna!! n_______n

Muchas gracias por tu coment....

Verás, el embarazo de Milo no viene por ahora, así que te recomiendo que esperes, XDD...Pero será muy cómico, XDD

Este fic está terminado, lo que pasó fue que mi hermano no me dejó terminar de subirlo ayer, ¬¬****

Ahorita mismo subo la otra parte que él no me dejó....

Besos.

PD. Estoy trabajando en Juegos del Destino, XDD



FECHA El 04/03/10 a las 03:03:55 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online Lyn_Shaka
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  IX   Camus cabalgaba por el camino del bosque, estaba muy distraído pensando en lo que le habían hecho, tanto así era que no se dio cuenta de que iba por el camino errado.   -¡¡Mi ‘amá tenía razón!!...Soy un idiota- Se decía con la mirada perdida entre sus emociones.   Ballo también estaba distraído, desgraciadamente esto le salió muy caro, no vio un obstáculo que había en el camino, esto lo hizo falsear al punto de que todo el peso recayó sobre una de sus patas delanteras, esta no resistió y se quebró.   -¡¡Ballo!!- Camus estaba muy preocupado. Ballo se veía muy mal. Camus revisó su pata y vio que estaba rota –Está rota- Dijo con tristeza. Sabía lo que pasaba con los caballos que se quebraban una pata.   Había que ponerlos a dormir…Para siempre.   Por primera vez una lágrima surcó por su mejilla derecha.   Unas extrañas mujeres encapuchadas vieron todo el espectáculo y decidieron aparecer ante el granjero.   -Buenas noches, extraño- Dijo una de ellas.   Camus se quedó viendo a las mujeres, todas estaban ataviadas con tenebrosos y ajustados vestidos de color negro, sombreros de punta y llevaban escobas en sus manos.   -Si vienes con nosotras ayudaremos a tu corcel- Aseguró otra.   -Pero tienes que obedecernos sin chistar- Advirtió otra.   -De lo contrario tu caballo morirá- Dijo otra.   Camus observó los ojos de dolor que mostraba Ballo.   -De acuerdo- Aceptó sin chistar.   Las mujeres rieron de manera macabra, una nube de humo los cubrió a todos y aparecieron en una confortable casita de madera.   -¡¡¡Bienvenido a nuestro hogar, extraño!!!- Todas hablaron a coro.   -¿¿Cuál es tu nombre corto??- Preguntó una de ellas.   -Camus- Respondió el granjero.   -¡¡Camus!!- Repitieron todas.   Entonces la mayor habló.   -Mi nombre es Saori- Se presentó la mujer –Ellas son mis hermanas: Marin, Shaina, June, Hilda, Pandora, Artemisa, Fler, y Aldebarán- Dijo mientras señalaba a cada una de ellas.   -Mucho gusto- Dijo Camus con una sonrisa.   -Ayudaré a tu corcel- Dijo Hilda, entonces sacó un polvito gris y lo echó sobre la pata herida de Ballo, esta sanó de inmediato -¡¡Listo!!- Exclamó con una sonrisa.   -Ahora tienes que sacar a tu caballo de esta casa- Dijo Shaina.   -Afuera hay un palo, átalo a este- Ordenó Artemisa.   Camus tomó las riendas de Ballo, salió fuera de la casa, ató a Ballo al palo y luego de decirle unas cuantas palabras consoladoras regresó adentro. Se sorprendió muchísimo cuando vio una enorme olla humeante en medio de la casa.   -Entra en esta tina, Camus- Ordenó Saori.   En eso Aldebarán, Fler, Hilda y June echan algunas especias y algunos víveres en la olla.   -¿¿Para qué??- Preguntó un dudoso Camus.   Todas se miraron muy nerviosas.   -Es…¡¡Es para darte un baño medicinal!!- Respondió Shaina con una sonrisa nerviosa.   Por algunos segundos tan sólo se escucharon los sonidos de los grillos en el monte.   -¿¿Y ese baño me va a curar el Pie de Granjero??- Preguntó suspicaz mientras mostraba la planta de su pie izquierdo. En esta se podía ver un monte con varios árboles y un granjero gordo, bajito y con bigote cantando al más puro estilo mariachi, algunos hongos con forma de sombrero se levantaban alrededor como si se tratasen de montañas.   -¡¡Uy!!- Exclamó Hilda.   -¡¡Agh!!- Exclamó Aldebarán.   -¡¡¡Que asco!!!- Dijeron Marin y Shaina al mismo tiempo.   -¿¿Qué no te lavas los pies??- Preguntó Pandora, asqueada.   -Es que duro mucho tiempo con botas puestas- Se justificó Camus.   -¡¡Que horror!!- Artemisa no podía salir del shock.   -¡¡Hombres!! ¡¡Hombres!!- Exclamaba una disgustada June.   -Sí, sí, el baño te curará eso- Dijo Saori con un mohín de disgusto en los labios.   -¡¡¡De acuerdo!!!- Camus se veía muy animado.   -Ven, Camus, te ayudaré con la ropa- Se ofreció Fler con una sonrisa misteriosa.   Le quitó el sombrero y luego se lo pasó a Saori, las demás se colocaron detrás de esta con diversas expresiones de placer, esperaban ansiosas ver a aquel hombre tan guapo como Dios lo mandó al mundo. Cuando Fler se disponía a desabrocharle el overol sintió un increíble escozor en sus manos, como si la tela estuviera hecha de ácido puro.   -¡¡Ahhhhhhh!!- Gritó con todo el dolor que sentía en ese momento. Las demás la rodearon para ver lo que tenía.   -¿¿Qué pasa hermana??- Preguntó Hilda.   -¡¡Fler!!- Exclamó June.   -¡¡Mis manos!!- Dijo la víctima en un susurro.   -Déjame ver tus manos, hermana- Pidió Saori.   Cuando Fler les enseñó sus manos todas se quedaron boquiabiertas.   ¡¡¡Las heridas tenían forma de corazón!!!   -¡¡¡No puede ser!!!- Exclamó Artemisa.   Todas se quedaron mirando a Camus bastante intrigadas.   -Lo siento, lo que sea que haya pasado no fue mi intención…Lo juro- Camus estaba apenado.   -¡¡¡Quítate la ropa, Camus!!!- Ordenó Aldebarán.   -¿¿Eh??- Ahora sí que el granjero no entendía nada.   -¡¡¡Tu baño se enfría!!!- Justificó Shaina.   Camus vio la olla gigante con víveres sobre un fogón prendido en candela pura, humeante a causa de la evaporación del caldo.   -¡¡Cierto!! ¡¡¡Se está enfriando!!!- Camus asentía mientras veía la olla arder.   Entonces empezó a desnudarse, los ojitos de las mujeres se volvieron corazones. Primero se descalzó, después desabrochó su overol para poder quitarse la camisa blanca que vestía; a cada botón que se quitaba las mujeres pegaban un grito de emoción, cuando terminó de quitarse la camisa pasó con su overol, lo deslizó hasta que sólo quedó en unos pantalones blancos que le daban hasta las rodillas, esta era su ropa interior. Agarró esta prenda tan delicada por los bordes, las mujeres enloquecieron, algunas de ellas incluso sacaron unas cámaras digitales último modelo…   -¡¡¡Éstas van para el Facebook!!!- Exclamó una emocionada Pandora.   -¡¡Yo las pondré en Hi5!!- Dijo Artemisa.   -¡¡¡¡Déjenme el MySpace!!!!- Pidió June.   -¡¡¡Yo las subo al Metroflog!!!- Dijo Alde.   -¡¡¡Sónico, Sónico!!!- Decía Shaina.   -¡¡¡O el Tagged!!!- Dijo Marin.   -¡¡¡¡Yo las subo al Twitter!!!!- Dijo Saori.   -¡¡¡Yo las subo a nuestro website!!!- Dijo Fler.   -¡¡Entonces yo les hago un diseño bien fashion en Photoshop!!- Dijo Hilda.   Las mujeres siguieron gritando mientras Camus deslizaba lentamente la prenda, ya se comenzaba a ver la blanquecina pelvis del granjero. El corazón de las mujeres latían a mil, viendo todo en cámara lenta. Y justo cuando todas pensaban que iban a ver la parte más emocionante del cuerpo espectacular de Camus, se toparon con la desagradable sorpresa de que este vestía un cinturón de castidad. Todas se desencantaron al instante. Camus terminó de desvestirse.   -¡¡Ya!!- Dijo el granjero mientras sonreía.   -Sí, sí, entra a la tina- Dijo Saori, aburrida.   Camus obedeció, entró en la olla gigante.   -Me siento como si estuviera en una sopa- Dijo el granjero mientras se acomodaba contra un pedazo de plátano gigante.   -Hermanas, aún podemos disfrutarlo un poco- Susurró Pandora con una sonrisa.   -¡¡Cierto!!...No todos los días tenemos hombres tan apuestos dentro de la olla- Secundó Alde.   Entonces las mujeres se colocaron frente a Camus de manera sensual, una a una se quitaron los sombreros de punta, después desabrocharon sus ajustados vestidos para dejar salir sus enormes pechonalidades al mundo exterior.   -¡¡¡Madre que estás en el cielo!!! ¡¡¡Pero que buenos pares de…(CENSURADO)!!!- Exclamó Camus con los ojos como platos.   Cuando las mujeres se vieron desnudas se metieron en la olla junto a Camus, cada una quería un pedazo de él.     X   En un lugar muy distante a la casita de las brujas, Kanon y Milo iban en el corcel del primero rumbo al Castillo del Rey Suke, Kanon iba cantando una canción un tanto…Desagradable.   A ella le gusta que le den… Bien duro…   A él le gusta que le den… Bien duro…   A mí me gusta darles… Por el cu…o…   -¡¡Vamos, amor, canta!!- Instaba el ojiverde. Milo iba todo el camino en silencio, con la mirada oculta detrás de su flequillo, se sentía muerto, como si lo hubieran condenado a una vida de completa desesperanza e infelicidad. Kanon iba detrás de él, conduciendo el caballo, aprovechó su lugar para acariciarle el mentón al Príncipe y darle un beso en la nuca.   -Mmmm…Casi no puedo esperar a la noche de bodas- Le susurró al oído. El corazón de Milo dio un vuelco doloroso.   Los ojos azules del Príncipe se vieron nublados de lágrimas que nuevamente cayeron sobre la piel de Kanon, provocándole ampollas con forma de corazón.   -Ya no llo…-   Todo se detuvo…   El aire, los árboles, los animales, el caballo, incluso el mismísimo Kanon, todo alrededor de Milo se detuvo, como si se tratasen de estatuas.   -¿¿Qué pasa aquí??- Se preguntaba un confundido Milo.   Una luz brillante lo cegó durante unos minutos, cuando esta desapareció se pudo ver la figura de un hombre vestido con una túnica blanca muy sexy, una corona que flotaba sobre su cabeza, un par de hermosas alas y brillo de estrellas flotando a su alrededor, portaba en una de sus manos una varita con una estrella dorada en la punta.   -¿¿Qué te pasa, hijo??- Preguntó el hombre.   -¿¿Quién eres??- Preguntó Milo, algo asustado.   -Mi nombre es Saga…Soy tu Hada Padrino- Respondió mientras movía su pelo de manera sensual –Estoy aquí para ayudarte a ser feliz- Agregó con una sonrisa.   -¿¿Feliz?? ¿¿¿Cómo dejaste que mi situación llegara a este extremo??? ¡¡¡¡Ahora tengo que casarme con este idiota!!!!- Reclamaba un furioso Príncipe.   -¿¿Idiota??- Saga observó con detenimiento a Kanon –Mmmmm…Pues está bien bueno el idiota, si tú no lo quieres yo me lo quedo- Dijo el Hada después emitió una risilla coqueta.   -¿¿Hola??...¿¿¿Qué no me oyes???...¿¿Qué clase de idiota eres??- Preguntaba Milo, ahora sí que estaba furioso.   -Uno que está falta de marido desde hace siglos, literalmente- Respondió Saga mientras se echaba fresco con la mano que tenía libre –Tengo un calentón que ni te imaginas- Agregó.   -¿¿Por qué dejaste que las cosas llegaran a este extremo??...¡¡Me enamoré y me dejaron, ahora tengo que casarme con este idiota grosero y pervertido!!- Decía Milo con lágrimas en los ojos.   Saga frunció el ceño, estaba confundido, a su entender Kanon fue el que lo rescató de la torre…El plan de encerrarlo allí era que su amor verdadero lo rescatara. Entonces, en su mente, trazó el mapa que daba desde esa torre hasta el castillo de Milo, vio todos y cada uno de los terrenos hasta que vio con espanto que AQUELLA granja estaba en medio del camino.   -¡¡Ay, no!!- Fue el profundo lamento que emitió el Hada Padrino –Veo que te topaste con Camus- Agregó en el mismo tono miserable.   -¿¿Cómo lo sabes??- Preguntó Milo, sorprendido.   -No eres el primero que se enamora de él…Verás, cuando cumplió los 16 decidí que ya era hora de casarlo, así que envié a su granja a un hermoso doncel de nombre Kikirusito Rojo…¿¿Y qué pasó??...¡¡Puff!! Camus lo rechazó…Cuando cumplió los 17 le puse en su camino a mi querido Shakynieves, pero Camus lo mandó directito con los 7 Broncenanitos…A los 18 le mandé a Shioniciento, pero nada…El año pasado le envié a Afrodita “El Bello” y…¡¡¡Adivina!!!...Le habló sobre Death Mask “La Bestia” y este se fue corriendo a buscarlo…Entonces marqué su granja como “Zona Restringida para Príncipes y Donceles”, en verdad no me explico cómo rayos pudiste entrar en ella, mi niño- Explicó un perturbado Saga.   -Pues yo me salí de mi torre para regresar al castillo, en el camino me topé con unas rarísimas flechas que me guiaron hasta la granja…De ahí no me explico más nada- Comentó Milo con la mirada baja.   -Algo está fallando…¡¡Definitivamente algo está fallando!!...¡¡Algo raro hay en todo esto y lo voy a averiguar como que me llamo Saga!!- Exclamó un decidido Hada Padrino –Mientras, cuídame al idiota- Pidió con una sonrisa pícara.   Milo rodó los ojos…   Saga se acercó a Kanon para admirarlo más de cerca, no estaba nada mal el idiota, agarró una de sus manos con firmeza para sentir su textura; la manga que cubría su antebrazo se deslizó hacia abajo permitiendo que Saga viera, de manera accidental, las heridas en forma de corazón….Abrió los ojos como platos.   -¿¿Has estado llorando mucho, mi niño??- Le preguntó a Milo, de manera “casual”.   -Sí- Respondió este en un tono triste.   Saga tan sólo asintió…Después se vio envuelto por una nube de polvo de hadas y desapareció. Todo volvió a la normalidad.      -…res, te juro que seré un buen esposo- Fue el complemento de la oración de Kanon que se había quedado en el aire.   Milo desvió la mirada…     XI   Mientras tanto, en la olla gigante, todas las mujeres estaban llorando, pero de emoción por la conversación tan gratificante que han tenido con el granjero.   -Saori, no es una bruja, Shioniciento algún día va a entender que todo lo que hacía era por su bien, que usted lo amaba a pesar de que era su hijastro y que lo único que no quería era que él terminara como sus hermanastros- Decía Camus mientras palmeaba la espalda desnuda de la pelirrosada.   -Gracias Camus- Dijo la mujer, agradecida.   -Pandora, no tiene que preguntarle a un espejo si usted es la más bella del reino…¿¿¿Qué importa si lo es o no??? Lo importante es que usted se quiera a sí misma…Además, mírese…Usted es una mujer hermosa, algún día encontrará un hombre que la quiera, no se desespere- Le dijo a la pelinegra.   -Gracias- Dijo Pandora con lágrimas en los ojos.   Más o menos Camus les daba el mismo mensaje de aliento a todas las mujeres que estaban en la olla, por eso estaban llorando de emoción.   -Y Alde…Usted no se ve nada mal…Nada mal…Y no parece un hombre- Le dijo a esta, ella lo miró con una sonrisa agradecida –No parece un hombre porque usted es un hombre- Agregó mientras asentía con la cabeza de manera vehemente.   Todas se quedaron mirando a Alde.   -¿¿Qué?? ¿¿Cómo que soy un hombre??- Preguntó un muy confundido Alde.   -Bueno, usted tiene un “miembro” que entra de visita a los “clubes”, indiscutiblemente eso lo hace un hombre- Explicó el granjero.   -¿¿Qué “eso” no es una hernia inguinal??- Preguntó Fler, muy intrigada.   -¿¿Una qué??- Preguntó Camus sin entender el término que la rubia acababa de usar.   -Olvídelo- Dijo Fler, rodando los ojos.   -Entonces Alde es hombre- Dijo una sonriente Shaina.   -¡¡No puedo creerlo!!- Expresó un conmocionado “ex-mujer”.   En ese momento la casita se llena de polvo de hadas y una luz cegadora de color blanco casi dorado, cuando este se dispersa hace acto de aparición el despampanante Saga.   -¿¿Por qué las hadas tienen que hacer una entrada tan estrafalaria??- Preguntó June, de mala gana.   -Si lo que vengo a tratar no fuera urgente te aseguro que te respondería, bruja sin escoba- Insultó Saga, la mujer abrió la boca pero se abstuvo de hacer comentario alguno -¡¡¡¡¡Camyseme Eme Daleme Valeme Eme Daleme Valeme Seme Eme Valeme Daleme Eme Daleme Valeme Neme Eme Valeme Neme Daleme Eme Seme!!!!!- Gritó un enojado Hada Padrino.   -¿¿Y usted quién rayos es??- Preguntó un molesto Camus, sólo su madre le hablaba así, y obviamente él no era su madre.   -¡¡¡¡Soy tu Hada Padrino y estoy muy enojado contigo!!!!- Respondió Saga botando vapor por las orejas.   -¿¿Tengo uno??- Preguntó Camus, sorprendido.   -¡¡Sí!! ¡¡¡¡Y ya me tienes hasta la coronilla, jovencito!!!!- Volvió a gritar el Hada.   -Pero tengo 20 años- Se quejó el granjero al escuchar que lo llamaron “jovencito”.   -¡¡¡¡Eres terco!!!! ¡¡¡¡Terco como una mula!!!! ¿¿¿Qué no entiendes que ya tienes que casarte??? ¡¡¡Estás quedado!!!- Exclamaba un histérico Saga.   -Pero si sólo tengo 20 años- Volvió a quejarse Camus –Además, no quiero casarme, no estoy preparado para eso…¿¿Y si me caso con la persona equivocada??- Preguntó con el ceño fruncido.   -Para eso existe el divorcio- Responde Hilda.   -¡¡Nada de eso!!...¡¡En mi familia nos casamos una vez y para siempre!!- Exclamó Camus, indignado.   Saga contó hasta 3 y luego suspiró…   -¿¿A casarte con la persona equivocada es que le tienes miedo, Camus??- Preguntó Saga, muy serio. El conjunto de brujas le miró de igual manera.   -Eh…Pues…Es que…Ah…- Camus se puso nervioso al ver todas esas miradas sobre él -¡¡Dejen de mirarme así!!- Gritó mientras cerraba los ojos con mucha fuerza y negaba con la cabeza.   Saga volvió a suspirar…   -De acuerdo, sólo responde la pregunta…¿Tienes miedo de atarte a una persona que no sea tu Verdadero Amor?- Volvió a preguntar el Hada.   Camus se puso rojo, pero si por algo se destacaba era por ser sincero…Algo tonto pero sincero…   -Pues sí- Respondió por lo bajito.   -¡¡¡¡BINGO!!!!- Exclamó un alegre Saga mientras daba vueltas y vueltas por toda la casita de las brujas, regaba su polvito por todas partes.   -¡¡Oye!! ¿¿Vas a limpiar eso, verdad??- Preguntó una enojada Saori al ver el basurero que Saga hacía por toda la casa con su polvito de Hadas.   -¡¡¡Ya descifré el enigmático problema de Camus!!!- Gritó Saga sin prestar asunto a Saori.   -Descuida hermana, lo obligaremos a limpiar, de lo contrario lo convertiremos en un sapo, y no precisamente un príncipe-sapo- Dijo Pandora, después empezaron a reír como un par de brujas malvadas.   -Camus, tu temor es perfectamente comprensible pero si le cierras las puertas a toda persona que intente algo contigo jamás vas a encontrar el Amor Verdadero- Le dijo Alde mientras palmeaba su espalda.   -Quien sabe si por tu terquedad lo encontraste y lo dejaste ir- Le dijo Marin de manera seria.   Todos hicieron silencio…   Camus observaba los ojos penetrantes de todos los allí presentes, es como si cada uno de ellos le dijera algo en específico, se sintió pequeño ante aquellas personas. Nadie había intentado hacer que Camus entrara en razón, sus constantes rechazos hacia sus partidos eran motivos de leyendas, algunos le cogieron un miedo indescriptible, otros se acercaban a ver si podían dominar a la fiera, pero nada, ninguno pudo atraer la atención de Camus.   El ambiente se tensaba, llegó a un punto tan insoportable que una de las brujas no soportó más y explotó:   -¡¡¡Tanta intriga me tiene histérica!!!- Gritó una nerviosa Fler.   -¡¡Fler, no!!- Le dijo una preocupada Saori.   -¡¡¡Ya basta!!! ¡¡¡Él tiene que saberlo!!! ¡¡¡Es un idiota, jamás se dará cuenta por sí solo!!!- Gritó Fler mientras tiraba de algunos mechones de su cabellera.   -Pero…- Hilda iba a decir algo pero Fler no pudo contenerse más y soltó la lengua.   -¡¡¡Tú ya encontraste el Verdadero Amor pero lo dejaste ir!!!...¡¡¡¡Te separaste de él y ahora tu corazón está llorando lágrimas de ácido!!!!...¡¡¡Por eso me provocaste estas heridas con forma de corazón!!!...Cuando una persona encuentra a su Verdadero Amor no pueden separarse, si por cosas de la vida estos se separan entonces sus corazones llorarían mares de ácido, causando heridas en los demás que toman la peculiar forma de un corazón. Tú ya fuiste tocado por tu Amor Verdadero, ahora le perteneces a él y solamente a él, ya nadie más podrá tocarte nunca más- Confesó Fler antes de empezar a sollozar. Hilda la abrazó para consolarla.   -¿¿¿Qué qué???- Fue el grito estupefacto que emitió el granjero al escuchar semejante confesión.   -Ni yo pude haberlo dicho mejor- Admitió Saga.   -¡¡Pero si lo único que has hecho aquí es ensuciar!! ¡¡¡Debería darte vergüenza!!! ¡¡No has hecho nada útil desde que llegaste!!- Le reprochó Saori.   -Se supone que no deba intervenir en el cause natural de las cosas- Se defendió un indignado Saga.   -¿¿Y entonces para qué fuiste creado?? ¿¿Cuál es tu propósito en este cuento??- Preguntó June con el ceño arrugado.   -Soy el hermoso Hada Padrino que siempre deben tener los cuentos, yo con existir hago suficiente trabajo- Respondió Saga mientras sonreía de manera burlona.   Entonces Saori y Saga empezaron a jalarse las greñas y a insultarse…   -Pero…¿¿Cómo saber cuál de todos los que rechacé es mi Verdadero Amor??- Preguntó Camus, muy confundido.   Saga, que estaba siendo sometido a una llave de lucha libre por parte de Saori, le habló:   -Es muy sencillo saberlo…Tan sólo tienes que estudiar tus patrones normales de conducta- No pudo continuar porque se dio la vuelta para agarrar las manos de Saori tras su espalda y encerrarlas en una especie de llave de lucha libre.   -¿¿Estudiar mis patrones normales de conducta??- Preguntó Camus mientras se ponía pensativo.   -Sí…- Saga no pudo hablar porque Saori le metió una papa en la boca.   -¡¡Oigan!! ¡¡Dejen de pelear!! ¡¡¡Se ve feo que un hombre discuta con una mujer!!! ¡¡¡Además, es malo que un hombre le pegue a una mujer!!!- Dijo una molesta Shaina.   Entonces Saori soltó el agarre que mantenía sobre Saga y este a su vez soltó su cabellera rosada…   -Tienes razón- Dijo Saori, apenada.   -Lo siento, bruja, lamento haberte pegado, no lo volveré a hacer, lo juro- Se disculpó Saga.   -Y yo lamento haberte provocado, sé que a veces suelo ser muy cascarrabias, lo admito- Se disculpó Saori.   -¿¿Amigos??- Preguntó el Hada.   -¡¡¡Amigos!!!- Respondió Saori.   Y se abrazaron de manera efusiva.   -Mis patrones normales de conducta- Repetía un pensativo Camus.   Entonces Saga y Saori se miraron, después asintieron, fue un acuerdo silencioso y de mutua cooperación para ayudar a Camus. La bruja descubrió un espejo gigante y lo colocó frente a Camus, por su parte, Saga le echó polvillo de Hadas para que presentara algo en específico, algunas partes importante de la vida de Camus.   -Verás, cuando una persona adulta va de visita a tu granja esta es tu actitud normal- Dijo Saga.   // Espejo //   Vemos a un Camus sonriente parado en la entrada de su granja…   -¡¡¡Bienvenidos a mi granja, espero serles de utilidad!!!- Dijo con su hermoso acento campestre.   // Fin Espejo //   -Le tratas con amabilidad reservada, con mucho respeto, tal y como tratarías a tus tíos- Le explicó Saga.   -No le veo el sentido a todo a eso- Confesó Camus.   Saga sonrió.    –Ahora, cuando un doncel se cruza en tu camino, esta es tu actitud normal- Dijo.   // Espejo //   Vemos a Camus montado en una carreta, transitando por uno de los caminos que llevan a la ciudad, atrás llevaba la mercancía con la que surtiría los mercados. El Camino era solitario. De repente, un joven doncel de hermosa cabellera rubia salió de entre los árboles, se le veía cansado, hambriento y triste.   -Disculpe, joven extraño- Le habló a Camus. Este se detuvo.   -¿¿Le puedo ayudar??- Le preguntó de manera seria.   -Perdone, es que me perdí, estoy hambriento, he pasado muchas calamidades, me preguntaba si me podría ayudar…Por favor- Le preguntó con los ojos vidriosos.   Camus torció la boca y se quedó pensativo.   -¿Cuál es su nombre, joven?- Le preguntó el granjero.   -Shakynieves- Respondió el joven de tristes ojos.   -Mi nombre es Camus- Se presentó el granjero con una sonrisa que duró pocos segundos –Verá, yo no puedo ayudarle, pero si sigue ese sendero de ahí llegará a una mina en la que trabajan los Broncenanitos, ellos le ayudarán en todo lo que quiera- Le dijo con seriedad.   -Pero…- Shaka iba a protestar mas Camus no le dio tiempo.   -¡¡Que le vaya bien!!- Fue todo lo que dijo Camus antes de continuar con su recorrido.   // Fin Espejo //   -Les tratas con amabilidad pero les alejas de ti de manera cortante y definitiva, incluso a veces llegas a ser grosero, eso es lo normal en ti- Le explicó Saga.   -Aún sigo sin ver el sentido de todo esto- Confesó Camus, negando con la cabeza.   Saga rió de manera breve.   -Espera, ahora lo vas a entender- Le dijo con una sonrisa –Así es como tratas a todos los donceles que se te cruzan en el camino, no importaba su estado físico, emocional o mental, tú siempre los alejabas de ti…A todos…Excepto a uno…Él fue el único que logró hacer que rompieras tu rutina para centrarte por completo en él…Él fue el único que logró que demostraras cariño por alguien ajeno a tu familia- Saga mostraba una mirada radiante y comprensiva.   -Eso no es cierto- Protestó un ceñudo Camus.   -Mira- Le instó Saga.   // Espejo //   -C…C…C….C….C…Caaaaaaaaahhhhhh- Milo pegó un grito espantoso que llamó la atención de Camus quien corrió hasta él.   -¿¿Qué le pasa Príncipe??- Preguntó alarmado mientras se arrodillaba frente a Milo. No había notado el fantasma detrás de él.   -F…F….F….F….F…F…F….F…- Milo intentaba hablar pero no podía, el miedo se lo impedía.   -Está pálido- Dijo Camus al verlo a la cara –Y está temblando- Agregó al verlo temblar de manera violenta -¡¡Eso debe ser el frío!! ¡¡¡Déjeme ver si encuentro una sábana para arroparlo!!!- Le dijo mientras observaba a todas partes, cuando vio detrás suyo notó que había una sábana flotando -¡¡¡Mire que suerte!!!- Camus agarró la sábana, que no era más que el fantasma, y cubrió a Milo con ella dejando su rostro al descubierto -¿¿Mejor, verdad??- Preguntó con una sonrisa, después lo abrazó contra su pecho.   Camus abrazó a Milo hasta que este dejó de temblar.   // Fin Espejo //   -Eso es una prueba irrefutable- Comentó Saori con los ojos como platos.   -Está más claro que el agua- Dijo Alde, asintiendo con la cabeza.   -Pero…¡¡No puede ser!!- Exclamó un sorprendido Camus.   -¡¡¡Sólo cállate y ve por él!!!...¡¡¡Tienes hasta el amanecer para llevarlo a su Castillo!!!...¡¡¡Y date prisa porque mi idiota se está llevando a tu Príncipe!!!- Ordenó un molesto Saga, encontró que había hablado demasiado esa noche.   Camus salió de la olla a toda prisa, cabe destacar que se le curó el Pie de Granjero, tomó su ropa y se vistió con rapidez increíble. Iba a salir corriendo por la puerta pero se detuvo.   -Casi amanece y estoy muy lejos del Castillo…Jamás llegaré- Dijo con algo de tristeza.   -¡¡¡Te ayudaremos!!!- Dijeron los demás a coro.



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El 29/02/08 a las 04:02:38

  XII   El cielo estaba empezando a aclararse, aquello era una señal de que el amanecer estaba, máximo, a 45 minutos de ocurrir. El corcel de Kanon daba los últimos pasos en lo que fuera el Bosque Aterrador, ya frente a sus ojos se divisaban hermosos prados que se extendían hasta donde alcanzara la vista, y allá, a lo lejos, en miniatura, se veía un fastuoso castillo de indescifrable color.   Los ojitos de Milo brillaron durante los pocos segundos en los que se permitió ser dichoso, por fin, después de años de encierro podía ver su Castillo de nuevo…Hogar, dulce hogar…No hay nada como regresar a él.   -Allá está tu Castillo, mi Príncipe, estamos a tan poquito de casarnos…¡¡¡Estoy emocionado!!!- Decía el Barón de los Ojos Verdes con los ojos vueltos estrellas.   Milo desvió la mirada hacia el pasto…¡¡¡Aquel maldito hecho era el que lograba amargar la miel de su vida!!!...   ¿¿Por qué??...¿¿Por qué no le ocurría un milagro??...   De pronto sintió unas náuseas terribles…   -¿¿Podría detenerse??...No me siento bien- Su voz sonaba como si estuviera ebrio.   Kanon detuvo el andar del caballo y Milo, presuroso, se desmontó; corrió hasta unas rocas que habían cerca y cuando estuvo detrás de ellas descargó la urgencia en un viscoso líquido transparente.   Cuando terminó se limpió la boca con un pañuelo de color blanco, hizo unas cuantas gárgaras con enjuague bucal y después se echó del espray para el mal aliento…¡¡¡Un Príncipe siempre debe tener buen aliento pues nunca se sabe cuando será besado!!!...   Salió de ese lugar con cuidado, estaba un poco mareado…Kanon de inmediato lo agarró por la cintura…   -Tanto viajar a caballo te ha enfermado…Pero descuida, mi amor, cuando lleguemos a casa voy a cuidar de ti y voy a atenderte hasta que te sanes…Esta misma tarde es nuestra boda y no puedes faltar- Le dijo mientras le acariciaba una de sus mejillas.   Milo entró en pánico al escuchar aquella información…¿¿Cuándo se fijó la fecha para su ejecución??...   No pudo contenerse más, se zafó del agarre del ojiverde y salió corriendo hacia su Castillo con los ojos vidriosos, Kanon fue tras él rápidamente, no pensaba dejarlo ir ahora que lo había encontrado.   Corrían como almas que lleva el diablo, uno huyendo, el otro, persiguiendo; no había manera de que alguien tan delicado como el Príncipe pudiera superar a un Caballero, pero aún así lo intentaba, lo intentaba con todas sus fuerzas, en verdad no quería casarse con ese hombre y estaba dando todo de sí para huir.   Kanon estaba a pocos metros, ya casi lo alcanzaba, tan sólo un poco de esfuerzo…Con un último esfuerzo lo iba a lograr…   Sentía su calor en la espalda, incluso sus sombras se confundían en el piso…   Su cuerpo, ya casi lo sentía en la punta de los dedos…Ya casi…   Milagro…Milagro…   ¿¿¿POR QUÉ NO OCURRÍA UN MILAGRO???   -¡¡¡Ayúdenme!!!- Gritó Milo con todas sus fuerzas.   Y justo cuando creyó que Kanon lo iba a agarrar…Una mano se aferró a él con fuerza, y se sintió volar.   Sus pies se alejaban cada vez más del piso, vio hacia abajo y pudo observar como Kanon elevaba sus manos al cielo, como intentando alcanzarlo, mas no podía, ya estaba muy lejos de su alcance; sintió que colgaba de uno de sus brazos así que elevó su vista al cielo.   Sus ojos brillaron al descubrir que quien lo sujetaba con tanta fuerza y lo elevaba al cielo era Camus…El hombre del que se había enamorado a primera vista. Camus mantenía la vista al frente y su radiante sonrisa reflejaba la satisfacción que sentía. Iban volando en una escoba, Camus llevaba puesto el sombrero de bruja de Pandora, la escoba también era de su pertenencia.   Camus posó su mirada sobre la de Milo, fue una mirada tierna…Tan llena de cariño que logró ruborizar al Príncipe. El granjero sujetó a Milo con ambas manos y lo subió en la escoba.   -¡¡Agárrese!!- Le advirtió.   Milo no entendió, pero obedeció, se aferró al cuerpo del granjero; entonces Camus aumentó la velocidad y subió tan alto que sus pies acariciaban las nubes, todavía las estrellas eran visibles, no con tanta nitidez como en la negra noche, mas aún conservaban la belleza y el romanticismo.   Más adelante, surcando las nubes como si fuera un firme pastizal, Ballo avanzaba hacia el Castillo, sus pies estaban envueltos en Polvo de Hadas y las estrellas luminosas de este arropaban sus extremidades inferiores dándole un aire mágico-salvaje; cuando este fiel corcel escuchó el llamado de su amo se detuvo. Camus se puso a la par de Ballo y con mucho cuidado ayudó a Milo a subirse en el lomo de este, luego se montó sobre el equino, detrás de Milo, como en un principio.   -¡¡¡¡Gracias escoba!!!!- Exclamó el granjero mientras se quitaba el sombrero y lo colocaba sobre la escoba, esta hizo una reverencia -¡¡¡Dale las gracias, de nuestra parte, a tu dueña!!!- Le pidió, la escoba asintió y luego tomó el camino de regreso a su hogar.   -¿¿Viniste…Por mí??- Le preguntó con timidez.   -Verá…Es un asunto bastante complicado- Empezó a decir Camus, Milo puso cara de confusión –Todo comenzó cuando me metí a aquella tina con esas mujeres desnudas…- Dijo con una sonrisa llena de ironía, muy al contrario de Milo que entrecerró los ojos con furia –Bu…Bueno…No es que estuvieran desnudas…Digo, no tenían calzones siquiera pero…- Ahora Camus estaba nervioso, Milo mostraba una mirada asesina -¡¡¡Y una de ellas era un hombre!!!- Exclamó para suavizar la situación sin imaginar siquiera que aquello sólo empeoraría las cosas.   -¡¡¡Me quiero bajar!!!- Exigió un furioso Príncipe mientras se cruzaba de brazos.   -Pero…¡¡No hicimos nada!!...¡¡¡Yo tengo un cinturón de castidad, no puedo hacerlo ni conmigo mismo!!!- Se defendió el granjero mientras sudaba frío.   -¿¿Entonces lo intentaste??- Preguntó un indignado Príncipe -¡¡Ahora sí que me quiero bajar!!- Exclamó con furia.   -¿Enserio no quiere estar conmigo?- Le preguntó con tristeza –Supongo que me lo merezco, ¿No?...Después de todo fui yo quien lo alejó de mi lado, yo mismo espanté a mi Amor Verdadero- Expresó con mucho pesar.   Cuando Milo escuchó esas palabras no pudo evitar sonreír de oreja a oreja, sus ojos azules titilaban al compás de su corazón, estaba muy emocionado, sin esperar más se abrazó de manera efusiva a su cuerpo.   -¡¡¡Claro que sí quiero!!! ¡¡Claro que sí quiero!!- Gritaba con emoción.   Entonces Camus agitó las riendas de Ballo y este empezó a trotar hacia el Castillo. Todo el ambiente era romántico, la luna llena, las estrellas, ellos surcando el cielo, el Polvo de Hadas acariciando sus pieles, no pudieron evitarlo…   Camus acercó sus labios a los de Milo con lentitud, cerraron sus ojos dejándose embriagar por el momento, ya podían sentir sus alientos chocando tan cerca de sus labios…Sí…Era maravilloso…Y justo cuando iban a juntar sus bocas…   ¡¡¡PUFF!!!   ¡¡Una pequeña pared de ladrillos que se levantaba entre sus labios se lo impidió!!   Ambos abrieron los ojos muy sorprendidos…   -¿¿Eh??- Fue el breve sonido que escapó de Milo.   -¿¿Y esto??- Preguntó Camus visiblemente molesto.   -¿¿Por qué??- Preguntó Milo, sintiendo otra vez esa bendita frustración de antes.   -¡Oh!....Hay una notita- Exclamó Camus, algo sorprendido.   Camus cogió la notita que decía:   “PROHIBIDO hasta DESPUÉS del matrimonio”   -¡¡No es justo!! ¡¡¡Ese tipo lo besó y no estaban ni siquiera comprometidos!!! ¿¿Por qué yo no puedo hacer lo mismo??- Se quejaba Camus -¡Oh!...Otra notita- Exclamó al ver una nueva hojita en la pared de ladrillos.   La notita decía:   “Ehhh…Bueno…Lo que pasa es que…Ehhh…Este…¡¡¡¡Sólo tráelo hasta el maldito Castillo!!!!”   -¡Sí, Señor!- Exclamó Camus al más puro estilo militar.   Sin perder el tiempo Camus instó a Ballo a correr hasta el Castillo…     XIII   El Castillo se alzaba imponente ante ellos, era una magnífica edificación de color marfil con acabados en dorado y azul cielo, en la puerta se divisaban un par de siluetas ataviadas en finos ropajes de seda, una poseía una radiante cabellera de color dorado tan hermosa como el sol que se alzaba imponente por el este, la otra era de color azul, un azul tan claro como el cielo diurno.   Milo se vio envuelto en un campo de luz cegadora, cuando esta desapareció su cabellera volvió a ser de un intenso rubio.   -¡¡¡Papá, mamá!!!- Exclamó Milo mientras corría a los brazos de sus padres.   -¡¡¡Hijo!!!- Exclamó la Reina con lágrimas en los ojos.   Sin perder tiempo se abrazaron…Camus sonrió, la escena le trajo recuerdos de sus padres…Desde que se fueron al cielo, años atrás, no los ha vuelto a ver…Sólo los Dioses saben cuanto los ha extrañado…   La familia se separó luego del emotivo abrazo.   -¡¡¡Mira cuanto ha crecido nuestro bebé, Orfeo!!!- Exclamó una emocionada Reina.   -Sí, Eurídice…Ha crecido mucho…Ya es todo un joven- Expresó el Rey con algunas lagrimillas en los ojos, entonces carraspeó -¡¡¡¡¿¿Y dónde está mi yerno??!!!!- Preguntó mirando a todas partes, su vista reparaba en Camus pero no le hacía caso.   -¡¡Ahí está!!- Respondió Milo, muy emocionado mientras señalaba a un sonriente Camus.   Orfeo puso su vista en Camus, sin duda alguna era muy guapo pero…Esas fachas que tenía…   -¿¿Quién?? ¿¿Ese de ahí??- Preguntó incrédulo.   -Sí- Respondió Milo.   -¿¿Ese que está parado ahí??- Volvió a preguntar sin poder creerlo todavía.   -¡¡Sí, ese mismo!!- Volvió a responder Milo.   -¿¿Ese??- Preguntó Orfeo mientras señalaba a Camus.   -Sí, papá, ese- Respondió Milo.   -¿El granjero con sombrero de paja que está parado justo frente a nosotros con una sonrisa?- Preguntó Orfeo sin creerlo del todo.   -¡¡Sí, papá, es el granjero con sombrero de paja que está parado justo frente a nosotros con una sonrisa!!- Volvió a responder Milo.   Camus miró detrás de él para confirmar si había alguien más allí aparte de ellos 4, y no, no había nadie más.   Orfeo miró a Eurídice diciéndole con la mirada “¿¿Y cómo rayos pasó esto??”, ella alzó los hombros sin respuesta a esa cuestionante.   -¿¿A qué horas pasó esto??- Preguntó un horrorizado Orfeo.   -¿¿El qué??- Preguntó Milo sin entender.   -¿¿Seguro que este es tu Caballero??- Preguntó Orfeo escandalizado.   -¡¡Claro que sí!!- Respondió un sonriente Milo.   -Orfeo, no podemos oponernos a los designios del Destino- Comentó Eurídice mientras abrazaba a su hijo.   Orfeo suspiró.   -Tienes razón…¡¡Pero antes de aceptar este compromiso tiene que ganarse mi aprobación!!- Advirtió el Rey –Veamos- Caminó hacia Camus, el cual abrió los ojos con algo de sorpresa.   Orfeo lo miró por todas partes; agarró un mechón de su cabellera y lo analizó con la mirada, también palpo su textura y disfrutó su olor a campo; agarró una de sus manos para verla, la encontró bastante masculina, el trabajo estaba marcado en ellas, eso le gustó; luego palpó sus músculos, nada mal, nada mal.   -Hasta ahora va bien- Dijo Orfeo mientras asentía –Pero revisemos lo más importante- Se paró frente a Camus y le agarró el miembro, que en realidad era el cinturón de castidad que el granjero portaba, pero el Rey no lo sabía, así que lo analizó con el tacto -¡¡¡Excelente!!! ¡¡Duro como un fierro!! ¡¡¡Muy bien porque quiero muchos nietos!!!- Expresó un emocionado Orfeo, después lo soltó.   -Gracias- Dijo Camus con una sonrisa.   -¡¡Papá!!- Se quejó un avergonzado Milo mientras escondía su rostro en el pecho de su madre.   -Pero hijo, tan sólo estoy haciéndole un examen normal, como cualquier padre preocupado lo haría- Se justificó Orfeo -¡¡Bien!! ¡¡Hora del anuncio oficial!! ¡¡¡JAIME!!!...Ehhh…Digo…¡¡¡SEIYA!!!- Gritó el Rey.   Enseguida apareció el Escriba-Vocero-Nuncio-Criado Real.   -¿Sí, Señor?- Preguntó el castaño.   -¡¡¡Mande a llamar al pueblo!!!- Ordenó el Rey.   -¡¡¡Enseguida Señor!!!- Respondió el joven -¡¡¡¡PUEEEEEEEEEBLO!!!!- Gritó el chico, de inmediato una turba de personas aparecieron enfrente de la Familia Real.   -Mi Pódium, Seiya- Pidió el Rey.   -¡¡Sí, Señor!!- De inmediato, Seiya se colocó en cuatro y Orfeo se subió sobre él como si fuera un banquito.   -¡¡¡¡Habitantes del Reino Suke!!!!!...¡¡¡Semes, Ukes, Sukes e Indefinidos!!!...¡¡¡Hoy tengo una maravillosa noticia que darles!!!- El pueblo empezó a cuchichear -¡¡¡Mi hijo ha vuelto y ha traído consigo a su Caballero, por lo tanto…!!!- Orfeo hizo una pausa, los murmullos aumentaron de volumen -¡¡¡¡LES INFORMO QUE ESTA TARDE HAY BODA!!!!- Concluyó resuelto el Rey. Todos empezaron a gritar con fervor.   -¡¡¡QUE!!!- Exclamaron los novios muy sorprendidos.   -¡¡Pero, padre!! ¿¿Cómo organizaremos una boda en menos de 12 horas??- Preguntó Milo, casi histérico.   -¡¡¡Eso déjenmelo a mí!!!- Respondió el Rey –Ahora…¡¡¡Váyanse, es una boda privada!!!- Ordenó al pueblo.   Estos se fueron refunfuñando, esperaban estar en la boda…   -Negrero-   -Dictador-   -¡¡Sucio!!-   -¡¡Escuché eso!!- Exclamó un enojado Orfeo. La turba huyó del lugar con rapidez.   -¡¡Señor, aquí hay papel, tinta y sobres para las invitaciones!!- Avisó Seiya.   -¡¡Bien!!- Orfeo escribió las invitaciones y de inmediato mandó a cientos de carteros a enviarlas -¡¡Llévenlas a la Élite del Reino y que lleguen a la familia del novio!!- Ordenó el Rey.   -¡¡Sí, Señor!!- Respondieron los carteros, de inmediato salieron a trote en sus caballos.   -¡Eso fue rápido!- Expresó Camus con las cejas arqueadas.   -¡¡Eurídice!!- Le llamó.   -¿¿Sí, amor??- Preguntó la Reina con una sonrisa.   -¡¡¡Encárgate de los sirvientes y de los invitados, la boda empieza a las 2 de la tarde!!!- Le pide casi a manera de orden.   -Por supuesto- Dijo la Reina, después desapareció, literalmente.   En eso aparece una notita frente a los ojos de Orfeo…Este la lee, escribe una cosa, la convierte en un avioncito de papel y después la envía de regreso a quien se la envió…   -¿¿Y mi familia??- Pregunta Camus un tanto preocupado.   -¡¡Me acaban de notitear!! Dicen que tomaron el primer aerocarruaje del día…Deben estar llegando justo…¡¡Ahora!!- Respondió Orfeo.   En el cielo se puede ver un enorme carruaje que desciende cerca del Castillo, en uno de sus lados se puede ver el nombre de “AEROCARRUAJES INTERREINALES” grabado en letras azules, cabe destacar que el aerocarruaje es de color blanco.   Las puertas se abren de par en par y del interior del transporte empiezan a descender un sin fin de familiares de Camus.   -¡¡¡¡CAMUS!!!!- Gritan todos a coro. Camus sonríe con todos los dientes.   La turba de personas la encabezan los padres de Camus. Al llegar cerca de su familiar todos se ponen alrededor de él, este sonríe y todos empiezan a cuchichear, incluido el novio.   A Milo le da un tic en el ojo al ver a la familia de Camus…   -Uno…Tres…Diez…Veinticinco…Sesenta…Ciento Treinta y Ocho…Kkkkk…- Empieza a contar el Príncipe todos los rostros que está viendo –Me siento mareado…- Dice mientras su cabeza se mueve de un lado para otro.   Y no es para menos…Cualquiera sentiría mareos si viera que en aquella familia…¡¡¡¡Todos tienen el mismo rostro!!!!....   Así es, todos los familiares de Camus, incluyéndolo a él, tienen el mismo rostro, idénticos, parecen gemelos y gemelas.   La madre de Camus era una mujer muy elegante, vestía ropa de fina seda en colores oscuros, traía recogida en un moño muy delicado su hermosa cabellera aguamarina, su maquillaje era recatado excepto en los labios que siempre los pintaba de color rojo brillante, y tenía unos pechos enormes. Se acercó a Milo con lagrimillas en los ojos.   -¿¿Eres tú quien se va a casar con mi bebé??- Le preguntó. Milo no salía de su asombro, pero pudo asentir ante la pregunta -¡¡¡Eres una dulzura!!!- Exclamó mientras lo abrazaba contra su enorme frente. Lo separó de su cuerpo y lo miró a los ojos con ternura. Por el idéntico rostro que esta poseía por un momento creyó estar viendo a Camus, por lo que se ruborizó -¡¡¡¡Ay, que lindo!!!!- Gritó emocionada la mujer.   El padre de Camus no se quedaba atrás en elegancia, vestía un traje de la época en color negro, su cabellera tenía un radiante color blanco proporcionado por los años que tenía de vida, un bigote se mostraba sobre su labio superior, estaba muy bien estilizado; traía de adorno una pipa de oro…Y claro, tenía el mismo rostro de Camus.   -Clarice, deja de apachurrar a nuestro yerno- Le pidió a su esposa. Esta soltó a Milo y se abrazó a su esposo. Milo aún no superaba el asombro -¡¡Me alegra que hayas puesto tus garras sobre mi hijo!! ¡¡¡Por fin podremos verlo caminar hacia el altar!!! Cuando termine la ceremonia te voy a entregar la llave del cinturón de castidad con el que nació…Ten cuidado, son 20 años sin ver la gloria seguro estará ansioso- Esto último lo dijo en un susurro y a modo de advertencia. Milo no sabía si darle las gracias o que ante tan extraño comentario.   En eso Camus se acerca a su prometido…   -¡¡Venga que le voy a presentar a mis hermanos!!....¡¡¡Somos 20 en total!!!- Dijo Camus, después agarró una de las manos de Milo para llevarlo con sus hermanos.   -¿¿Qué no veían la tele??- Preguntó Milo con los ojos como platos.   -¡¡No!!- Respondieron los padres de Camus mientras reían de manera pícara en complicidad.   Camus llegó ante sus hermanos, estos, cuando lo vieron dijeron a coro:   -¡¡Uhhhhhhh!!- Con los ojos bien abiertos -¡¡Tiene mi aprobación!!- Dijeron mientras le guiñaban un ojo a su hermano. Milo se ruborizó.   -Ellos son mis hermanos, comenzando de izquierda a derecha, y de mayor a menor, son: Camus, Camus, Camus, Camus, él es Camus, ese de allá es Camus, aquel es Camus, ese se llama Camus, esos 2 son gemelos y se llaman Camus y Camus, él es Camus, ese que está ahí se llama…Eh….Este…Hermano…¡¡¡Se me olvidó tu nombre!!!...- Le dijo con una expresión confundida.   -¡¡¡Me llamo Camus, tonto!!!- Respondió el hombre.   -¡¡¡Ah, sí!!!...¡¡¡Ese es Camus!!!...Y esos que están allá también se llaman Camus- Concluyó el granjero con una sonrisa.   -¡¡¡Pero si se llaman igual!!!- Exclamó el Príncipe haciendo un puchero.   -Tenemos el mismo nombre corto, pero si quiere empiezo a decirle sus nombres largos…Eso si dispone de una hora, por lo menos- Le dijo Camus al tiempo que se rascaba la cabeza.   -¡¡¡Mucho gusto, Camuses!!!-Se apresuró a decir Milo.   -¡¡¡Que lindo!!!- Exclamaron todos los hermanos al mismo tiempo.   Entonces el mayor se acercó a Milo y rodeó sus hombros con el brazo derecho…   -Te encargamos a nuestro hermanito…Es terco pero es buena gente- Le dijo a confianza. Los demás asintieron.   ¿¿Olvidé mencionar que todos visten la misma ropa??...Un traje de la época, en color negro con una camisa de color rojo vino. Llevan el pelo en diferentes estilos pero recogidos en una coleta.   -Te recomiendo que tengas cuidado, de los 20 el único que nació con un cinturón de castidad fue él…¡¡Y por algo fue!!- Advirtió otro de los Camuses.   -¡¡Sabrá Dios el peligro que esconde bajo esa cosa!!- Exclamó otro.   Milo no hacía más que sonreír emocionado…¡¡¡No cabía duda de que era su alma gemela!!!...Para información de todos, Milo también nació con un cinturón de castidad.   -¡¡¡Hora de organizar la boda!!!- Anunció Orfeo.   De inmediato todos se pusieron a trabajar…



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Online Lyn_Shaka
Caballero de Oro



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El 29/02/08 a las 04:02:38

  XIV   El salón estaba de ensueños; rosas blancas, lirios y begonias eran las principales atracciones de los arreglos florales; las cortinas eran de tela fina con encajes hechos a mano por cientos de costureras; la cristalería era de alta terminación, la vajilla era de oro blanco con diseños alusivos a la naturaleza; el pastel era una obra de arte, de 15 pisos, una fuente descansaba en medio, y en la cima estaban los novios.   Los invitados estaban sentados a la espera de que comience la ceremonia.   Entonces una música especial empezó a sonar en el ambiente…   Dos pares de niñas entraron regando pétalos por la alfombra roja, detrás de ellas venía una parejita compuesta por una niña vestida de novia y un niño también vestido de novio, en sus manos llevaban el cojín con los aros matrimoniales.   La música cambió por otra un poco más solemne…   Por la puerta hizo su entrada el novio, ataviado en un fastuoso y elegante vestuario de la época, era de color negro, excepto la camisa bajo el saco que era de color aguamarina, igual que su cabellera, llevaba puesta una capa de terciopelo en color negro cuyo fondo también era aguamarina; llevaba el pelo suelto pero completamente lacio y peinado para atrás.   -¡¡¡Que pecado!!! ¡¡Que hombre tan guapo!!- Susurró Shaka mientras se echaba aire con su abanico de mano.   -¿¿Por qué no fui yo??- Preguntó Kiki con cara de tristeza.   -Ahí se nos va otro- Dijo un apenado Shion.   -Yo no me quejo, por suerte no me quedé solterón como ustedes- Dijo un orgulloso Afrodita mientras se abrazaba a su esposo.   -Grrrrrrr- Dijo Death Mask.   -¡¡Te dije que te comportes, amor!!...Habrás cambiado en apariencia pero todavía sigues siendo una bestia- Le reprochó un enojado peliceleste.   Los otros se enojaron con el comentario del “Bello”, mas lo olvidaron al ver a 3 prospectos sentarse justo delante de ellos, uno era pelilila, el otro era pelirrojo y el otro era moreno.   -¿Seguro que son buenos asientos, Dohko?- Preguntó un inseguro Mu.   -¡¡Claro, amigo!!...Si se arma la grande estamos cerca de la puerta- Respondió Dohko con una sonrisa maliciosa.   -¡¡Cállense que ahí va el novio!!...Es…Camus…-Avisó Shiryu con una expresión terrorífica.   Los otros dos abrieron la boca muy sorprendidos…   Camus avanzaba altivo hacia el altar, detrás de él venían sus hermanos como escoltas, padrinos, acompañantes, chambelanes, etc. Vestían igual que Camus con la única diferencia de que sus camisas y fondos de capa eran de color burdeos.   -¿¿De dónde salió semejante recua de divinidades??- Preguntó una de las invitadas mientras dejaba caer la baba, las demás estaban igual.   -¡¡¡¡Dejen de babear a nuestros maridos!!!!- Ordenó un grupo de 19 jóvenes, muy molestos.   -La Constitución no prohíbe babear maridos ajenos- Se defendieron las invitadas antes de seguir babeando.   Finalmente el novio y sus escoltas se colocaron en el altar, la música de fondo cambió por la tan esperada marcha nupcial…   -¡¡¡Ahí viene mi bebé!!!- Exclamó una emocionada Eurídice desde su asiento VIP.   Por la puerta entraban primas y primos de Milo haciendo las veces de sus escoltas, madrinas, damas, acompañantes, etc. Vestían ropas muy elegantes de la época en colores pasteles.   -Hermoso, todo está hermoso- Susurró la madre de Camus mientras se secaba las lágrimas con un pañuelo blanco.   Entonces Milo se paró en la puerta, todos se pusieron de pie…   Estaba radiante como un sol, envuelto en telas suaves y sedosas de color blanco, llevaba una corona de oro blanco forrada de diamantes en todos los tamaños, tallados diferentes el uno del otro, esta corona agarraba el velo que cubría su rostro y su hermosa cabellera rubia, el velo poseía una cola de 3 metros de largo que era sujetada por 2 niñas y un niño, los 3 familiares del Príncipe por lo que también tenían la cabellera rubia; en sus manos portaba un soberbio arreglo floral. Junto a él Orfeo, su padre, lo agarraba de un brazo con suavidad.   -¿¿Por qué tengo que llevar un ramo??...¡¡¡Eso es para maricas!!!- Se quejaba Milo en voz baja.   -Eso pregúntaselo a tu madre- Respondió Orfeo entre dientes.   Milo inició su marcha por el corredor en compañía de su padre, todos allí murmuraban, algunas lloraban por lo hermoso del momento, pero todo esto le resbalaba al Príncipe, lo único que le importaba era aquella mirada y aquella sonrisa que mostraba el hombre que lo esperaba en el altar.   -¿Crees que Camus de verdad se vaya a casar?- Preguntó el hermano que va antes de Camus.   -Eso no importa, de todos modos tendrá que hacerlo, hay francotiradores en el techo por si intenta escapar…Está preso- Respondió el que estaba delante de él con una sonrisa maliciosa. Ambos rieron por lo bajito.   Finalmente Milo llegó al altar, Orfeo se detuvo frente a él, levantó el velo para descubrir su rostro, les dijo algunas palabras a los novios, besó la frente de su hijo con ternura y después se lo entregó a Camus.   -¡¡¡Mi bebé!!!- Gritaba Orfeo mientras lloraba a mares. La Reina lo consolaba igual de emocionada. Orfeo secó sus lágrimas, exprimió el pañuelo y después siguió secándose.   Camus y Milo ahora se encontraban frente al ministro que presidia la boda.   -Amados chismosos, estamos aquí reunidos para celebrar la ejecución de nuestros hermanos, el Príncipe Milo y….Camus…Como todos sabemos, el matrimonio es el infierno creado para alejarnos de la vida de libertinaje y diversión que podríamos tener para ser felices, un acto desgraciado e inmisericorde que nos mantiene atados incluso después de la muerte a una misma persona…¿¿Acaso existe peor infierno que ese??- Rezaba el ministro con solemnidad.   -Justo como en nuestra boda- Susurró el padre de Camus con una sonrisa nostálgica.   -…Pero bueno, si ellos han decidido tirarse por el barranco ya no hay nada que hacer…¿¿Desean alguna inscripción especial en sus lápidas para cuando mueran??- Preguntó el ministro.   -Sí…Que la mía diga: “Me tiré…¡¡Y me gustó!!”- Respondió Camus con una sonrisa.   -Entonces yo quiero que la mía diga: “Me lo tiré…¡¡Y me gustó!!”- Expresó el Príncipe con una sonrisa pícara.   -Bien…Bien…- Decía el ministro mientras lo anotaba en el registro –Como bien saben, los anillos son los grilletes que nos mantienen encerrados en el infierno del matrimonio, tienen forma de aro para indicarnos que la tortura no tendrá fin, no se sorprendan si un día el dedo se les queda flaco, si el anillo llega a perderse no duden en agarrar sus féferes y salir corriendo como almas que lleva el diablo, bien lejos el uno del otro, eso es una señal- Decía el ministro mientras levantaba la almohada con los anillos –Milo, toma un anillo y repite la sentencia que te embotellaste hace 10 minutos- Pedía el hombre.   Milo tomó uno de los anillos con su mano izquierda mientras que con la derecha sostenía la mano de Camus para ponerle el anillo…   -Con este anillo, Camyseme Eme Daleme Valeme Eme Daleme Valeme Seme Eme Valeme Daleme Eme Daleme Valeme Neme Eme Valeme Neme Daleme Eme Seme, yo te desposo, prometo intentar que nuestro matrimonio no sea un infierno, prometo hacer ejercicios para no ponerme gordo y feo con los años, juro cuidar de nuestros hijos y no encerrarlos en torres a menos que estén malditos, prometo estar contigo en las buenas y en las malas, en la escasez y en la abundancia, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza porque no creas que si me dejas de resolver voy a quedarme contigo, en la guerra y en la paz, en la lujuria y en la impotencia, en la sobriedad y en la borrachera hasta que la muerte nos separe o hasta que uno de los dos decida ahorcarse en un árbol- Dijo Milo mientras colocaba el anillo en el dedo anular izquierdo de Camus.   -Pobre…- Se lamentó el ministro –Camus, tú haz lo mismo- Le extendió el anillo.   Camus lo tomó y repitió sus votos…   -Con este pequeño pero desgraciado aro de metal, Príncipe Miliuke Samael Albert Manuel Joseph Isaac Del Pilar Santísimo y Tomás de la Concha Pérez y Pérez de Santa María Pujols Rojas y Báez Medina Kennedy del Francisco Vassileiadis Dalaras Andreatos Mavrokefalidis, yo me jodo la vida, prometo no emborracharme a menos que hayamos tenido una pelea, prometo no conseguirme otro a menos que no me des lo que necesito, juro reconocer a los hijos que tengamos durante nuestro infierno de vida, prometo estar contigo, por lo menos, de lunes a viernes de 8 a 5 de la tarde los días de la semana y de 8 PM a 4 de la madrugada los fines de semana, prometo estar contigo en la escasez y en la abundancia, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la guerra y en la paz, en la lujuria y en la impotencia, pero más en la lujuria, en la sobriedad y en la borrachera hasta que la muerte nos separe o hasta que uno de los dos mate al otro- Dijo Camus mientras colocaba el anillo en el dedo anular izquierdo de Milo.   -Bien dicho…- Dijo el ministro mientras asentía –Bien, es hora del cambio de voz del novio…¡¡Traigan las voces!!- Ordenó el ministro. Por una de las puertas apareció un hombre con una enorme cofre, lo colocó sobre la mesa y luego se fue. El ministro abrió el cofre –Bien, Camus, elige tu voz de casado- Pidió el ministro mientras le enseñaba las voces disponibles, las cuales eran una especie de bolas de energía de diversos colores.   -¿¿Puedo escuchar las muestras??- Preguntó con su acento campestre.   -¡¡Claro!!- El ministro presionó un botón y con cada voz se pudo escuchar una frase diferente.   Camus lo pensaba con mucho cuidado…   -La de Caballero inglés está interesante, pero el Barón irlandés es simpático; aunque el Aristócrata español no se queda atrás…¡¡Hay mucho de donde elegir!!- Exclamaba un preocupado Camus.   -Elija con calma- Recomendó el ministro.   Camus lo pensó con más detenimiento hasta que tomó una decisión…   -Me quedo con…¡¡El Conde portugués!!- Respondió Camus.   -¿¿Seguro??- Preguntó el ministro arqueando una ceja.   -¿Puedo escuchar la muestra antes de?- Preguntó un inseguro granjero.   -Por supuesto- Respondió el ministro, entonces dejó escuchar la muestra.   -¡Ay!...¡¡No me gustó!!- Exclamó, vio una por una las voces hasta que reparó en una de hermoso color verde -¿¿Puedo ver esa??- Preguntó.   El ministro presionó el botón y dejó escuchar la muestra…Era una mezcla de atrevimiento con elegancia, y las palabras que decía eran totalmente irresistibles, era una voz suave pero varonil, tenía su toque de frialdad sin embargo poseía una calidez oculta que le pareció perfecta al granjero.   -¡¡¡Esa es!!! ¡¡Esa es la mía!!...¡¡Me quedo con la del Príncipe francés!!- Dijo, finalmente, la audiencia aplaudió.   El ministro le entregó la voz con mucho cuidado, Camus la introdujo en su boca y la tragó; al poco rato empezó a toser, tomó el vaso con agua que se le estaba ofreciendo y después probó su nueva voz.   -¿Cómo suena?...Perfecta, ¿Verdad?...Mmmm…Siento que podría acariciarte con suavidad tan sólo valiéndome de pocas palabras…¿No sería delicioso probar la miel de tu cuerpo?...No sabes lo que sufro al saber que tengo que esperar hasta la noche para hacerte mío por completo- Decía con suavidad, todos los allí presentes estaban maravillados, esa voz le iba como anillo al dedo, por su parte, Milo sentía que se derretía –Cuidado amor, no quiero tener que recogerte con una pajilla, aunque sería interesante paladear cada rincón de ti- La audiencia hizo un “¡Uy!” generalizado –Pero lo que más me gusta de esta voz es que conservo mi repertorio de groserías…¡¡Mierda!!- Concluyó con una sonrisa.   -Prosigamos- Ordenó el ministro –Camus…¿Aceptas a este joven como tu legítimo carcelero para amarlo y respetarlo, para serle fiel y cuidarlo, para estar con él en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la lujuria y en la impotencia, para soportar todos sus berrinches y antojos, para quedarte junto a él aunque en un par de años se ponga gordo, viejo y feo y te de náuseas pensar en hacer el amor con él, hasta que la dulce muerte por fin te libere de ese infierno?- Preguntó el ministro con suavidad.   -Acepto- Respondió Camus al tiempo que le dedicaba una mirada llena de amor al Príncipe.   -¿¿Seguro??- Preguntó el ministro abriendo los ojos como platos –Mire que puedo hacer como que no escuché eso y volverle a preguntar, todavía tiene tiempo de arrepentirse, se subió a un minuto el lapso de tiempo otorgado al novio para salir corriendo antes de que la familia del otro novio salga a lincharlo- Le dijo el ministro con preocupación.   -Yo acepto, yo acepto- Volvió a repetir Camus.   -¡¡Que conste que le advertí!!- Dijo el ministro –Milo…¿Aceptas a este hombre como tu legítimo verdugo para amarlo y respetarlo, para serle fiel y cuidarlo, para estar con él en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la lujuria y en la impotencia, ya se inventó la pastillita azul así que no tendrá que preocuparse de eso último, para soportar todas sus borracheras y discusiones sin sentido, para quedarte junto a él aunque en un par de años se ponga panzón y ya no pueda resolver tus exigencias en la cama, hasta que la dulce muerte por fin se lo lleve de tu lado y te libere de ese infierno al que te condenaste?- Preguntó el ministro con solemnidad.   -Acepto- Respondió Milo mientras apretaba con emoción las manos de Camus.   -¿¿Qué?? ¿¿Usted se ha vuelto loco?? ¿¿Acaso se da cuenta de lo que acaba de hacer??- Le preguntaba el ministro al borde de la histeria –Todavía puede recapacitar, puedo fingir una sordera repentina y volverle a preguntar, piénselo por favor, no hay peor desgracia que casarse con una persona…¡¡Su vida se convertirá en un infierno!!- Advirtió el ministro muy alterado.   -No importa, yo acepto- Volvió a decir Milo con una sonrisa.   -Entonces ya no hay nada que se pueda hacer- Dijo el ministro –Si alguien se opone a esta boda, que hable ahora o calle para siempre- Avisó con lentitud, después empezó a ver a todas partes -¿¿Nadie se opone a esta boda??- Preguntó con los ojos abiertos de par en par -¿¿Nadie?? ¿¿No hay algún argumento contra esta boda?? ¡¡Lo que sea es válido!!- Dijo muy escandalizado -¿¿¿Van a dejar que estos 2 jóvenes arruinen sus vidas???- Preguntó muy preocupado –Bueno, si así lo desean…¡¡¡Por el poder que me confiere la Santa Constitución de los 100 años…Yo los declaro: marido…Y marido!!! ¡¡¡¡Puede besar al marido!!!!- Anunció el ministro mientras elevaba sus manos al cielo.   La audiencia estaba en expectativa, ya era hora del “Beso de Amor Verdadero”, el beso que rompería con la maldición que pesaba sobre el Príncipe. Orfeo mordía el pañuelo a causa de los nervios, Eurídice mordía su labio inferior al tiempo que rezaba, los padres de Camus se agarraban de las manos con fuerza, el resto cruzaba los dedos.   Camus acercó sus labios a los de Milo, este acomodó la cabeza para mayor comodidad, con lentitud iban anulando la distancia entre sus bocas, sus corazones latían a mil…De un segundo a otro sus labios se acariciaban mutuamente, con suavidad y ternura, dándose ese mágico primer beso.   Milo se vio envuelto por una luz cegadora, Camus se separó de él…La luz se hacía cada vez más fuerte, estrellitas luminosas lo envolvían, todos los presentes sonreían maravillados, y justo cuando creyeron que la maldición se iba a romper…La luz cegadora empezó a parpadear como un bombillo dañado y así hizo hasta que se apagó.   Los murmullos no se hicieron esperar, Milo fijó su mirada en los ojos de Camus, la preocupación era notoria en ambos pares de joyas…   ¿¿Qué había pasado??...¿¿Por qué no se rompió la maldición??...   -Jajajajajajajajaja….Jajajajajajajajajaja…..Jajajajajajajajajajaja- Se escuchaba una risa malévola en el fondo.   Todos voltearon a ver…   -¡¡Kanon!!- Exclamaron los novios muy enojados.   Kanon estaba flotando muy cerca del techo, portaba en su mano diestra la varita de Saga…   -¿¿Creyeron que sería tan fácil??...¡¡Pues no!!...¡¡¡Ahora haré que sus vidas sean miserables!!!...Wuajajajajajajajajajajaja wuajajajajajajajajajajaja muajajajajajajajajaajajaj- Advertía el Barón de los Ojos Verdes.   Los novios apretaban los dientes entre enojados e impotentes, la audiencia murmuraba cosas ininteligibles con preocupación…   -¡¡¡Ya cállate, idiota!!!- De repente apareció Saga con rulos en el pelo, una mascarilla y con un pijama puesto -¡¡¡Con que aquí estabas!!!- Dijo muy enojado.   -¡¡¡Amor!!!...Jejejejejeje…¡¡Sólo pasaba a saludar!!- Decía Kanon hecho un manojo de nervios.   -¡¡¡Camina para la casa!!! ¡¡¡Tienes que terminar de mezclar esas pociones y luego debes darme un masaje en los pies, estoy que ni los siento!!!- Le ordenó muy molesto con su desaparición.   -Pero cariñito…Mi dulce de coco…Mi cielo…Mi vida…Mi amor- Kanon intentaba enfriar las cosas con su furibundo esposo. Así como lo oyen, Saga y Kanon se casaron ese mismo día en la mañana.   -Milo…Mi niño- Susurró el Hada padrino con los ojos brillosos. Cogió su varita, se quitó las fachas que tenía y de inmediato se puso frente a los novios -¡¡Disculpen que no haya venido antes!! Es que la vida de casado es un trabajo muy pesado, tengo que controlar a mi esposo- Se justificó el Hada, después carraspeó –Ahora les daré mi bendición: Su vida se convertirá en una eterna luna de miel llena de amor y felicidad, nunca les faltará nada y las bendiciones y favores no dejarán de lloverles- Dijo Saga mientras agitaba su varita -¡¡¡Llámenme cuando tengan hijos!!!- Les pidió muy emocionado mientras volvía junto a su esposo, lo agarró de una oreja y desaparecieron.   -¡¡Ahora sí hermano!!...¡¡¡A romper esa maldición!!!- Le instaba el Camus Mayor mientras masajeaba sus hombros. Camus lanzaba algunos puñetazos al aire como si fuera un boxeador.   -¡¡¡Tú puedes campeón!!!- Le animaba otro de los Camuses.   -¡¡Vamos, rómpela!!- Le dijo otro.   -¡¡Yo puedo hacerlo!!- Gritó Camus, preparado para la pelea.   Se acercó a Milo, lo agarró por la cintura, lo acercó a su cuerpo mientras le daba una vuelta y después le pego tremendo beso con lengua y todo incluido. Para cuando se separaron Milo sonreía entre embobado y feliz.   Una luz cegadora lo envolvió, al igual que muchas estrellitas luminosas, todo iba igual que antes…Sin embargo, esta vez, Milo se elevó al aire…   “Ahora vas a elegir tu nueva apariencia conforme a los deseos de tu Amor Verdadero”…Le decía una notita que apareció frente a él.   Milo cerró los ojos…Era momento de elegir…Le gustaba ser como era, su hermosa y radiante cabellera rubia le parecía única, combinaba a la perfección con sus ojos azules, además parecía un ángel…Pero…Todavía recuerda cuando Camus le vio con el pelo azul violáceo, le dijo que estaba mucho mejor que antes…Lo cual significa que, en el fondo, Camus le prefiere con el pelo oscuro…   Era obvia su elección…   Cuando la luz desapareció todos se sorprendieron al ver a Milo con la cabellera de color azul violáceo, con suavidad regresó al suelo.   El ministro carraspeo, ya era hora de la frase final…   -¡¡¡¡PODEROS IROS A COGERSE EN PAZ!!!!- Anunció el ministro, luego firmó la hoja de matrimonio, cerró el registro y dio por terminada la ceremonia.   Todos allí aplaudieron, los recién casados salían abrazados bajo la lluvia de arroz que les caía encima, no faltaron las bendiciones, las felicitaciones y los buenos deseos para su nueva vida de casados…     XV   La fiesta se daba en grande, todos bailaban como locos aquella música alegre y movida…   -Camus…¿¿Podemos hablar un momento??- Le preguntó Orfeo.   Camus asintió y después salieron del lugar, caminaron por el Castillo hasta llegar a un balcón con vista al Boque Aterrador y a la granja del primero.   -Hijo, no sabes la alegría que siento al ver que entregué mi bebé a un buen hombre…Espero que lo cuides tanto o mejor de lo que nosotros lo hicimos…¡¡Cuida a mi bebé!!...¡¡Lo amo mucho!!- Le pedía el Rey mientras lloraba a mares.   -No se preocupe, lo voy a cuidar muy bien- Dijo Camus mientras palmeaba la espalda del Rey.   Entonces este recuperó la compostura…   -Escucha, yo sé que quieres vivir en tu granja, pero también sé que Milo no desea vivir tan lejos de su Castillo, así que mandé a que se cambiara tu granja de lugar…Estamos moviendo el Bosque Aterrador a donde estaba tu granja y esta la podremos donde estaba el bosque- Avisó Orfeo mientras señalaba a los trabajadores que reubicaban ambos lugares.   -De acuerdo, no hay problema- Dijo Camus con una sonrisa.   -Y hay 2 cosas que quiero regalarte, una de ellas te pertenece y la otra es algo muy especial que te quiero conceder- Le informó con una sonrisa.   -¿Y qué son?- Preguntó el granjero con emoción.   -La primera es esto- Orfeo se quitó una cadena que llevaba siempre en su cuello, esta cadena llevaba como medalla la llave que abría el cinturón de castidad de Milo –Ahora te pertenece- Le dijo mientras se la entregaba, Camus sonrió y la colocó en su cuello –Esto que te quiero conceder no es algo físico, es algo abstracto que te va a ser de utilidad- Orfeo lo miró a los ojos y después dio 2 aplausos –Listo- Le avisó.   -¿Qué me concedió?- Preguntó Camus sin sentir nada nuevo.   -¡¡¡¡Te he concedido una dotación de un millón de pares de aplausos!!!!- Respondió Orfeo con algarabía.   -¿¿¿Un millón de pares de aplausos???- Preguntó un emocionado Camus.   -¡¡Así es!!- Respondió Orfeo en igual actitud.   -¡¡Voy a probarlos!!- Camus dio un par de aplausos y pensó en algo que quería mucho.   De pronto, frente a él aparecieron 3 pares de zapatos nuevos.   -¡¡Funcionó!!- Gritó Camus -¡¡Gracias pa’!!- Le dijo mientras lo abrazaba.   Los aplausos del Rey Orfeo Suke son muy especiales pues estos, al ser dados en pares, son capaces de cumplir cualquier deseo.   -Ahora ve y haz feliz a mi hijo- Ordenó el Rey.   Camus regresó a la fiesta…   Algo similar pasaba en los jardines del palacio, pero esto era entre Milo y el padre de Camus…   -Cuida a mi hijo, es buena gente pero es un tonto, es fácil de engañar, y ten cuidado que no perdona muy fácil, es algo rencoroso- Decía el padre de Camus con una mirada nostálgica.   -No se preocupe, lo haré, puede estar tranquilo- Le aseguró el Príncipe.   -Eres un jovencito muy especial, no por nada lograste llevar a mi hijo al altar y por eso nadie más que tú merece recibir esto- El señor le extendió un pequeño cofre a su yerno.   Milo abrió el cofre y vio una llave, muy hermosa por cierto, tenía una mitad de corazón en la base, y era dorada con algunos diamantes incrustados en ella.   -¿¿Es lo que creo que es??- Preguntó Milo con los ojitos brillosos.   -Es la llave del cinturón de castidad de Camus- Respondió mientras asentía.   -Gracias- Dijo Milo después guardó la llave en uno de sus bolsillos.   -Ahora ve allá y haz muy feliz a mi muchacho- Le pidió con lágrimas en los ojos.   Milo sonrió y regresó a la fiesta…   Los recién casados agotaron una serie de actividades que les fueron programadas para ese día, cuando cayó la tarde ambos fueron a disfrutar del ocaso en un balcón privado.   Milo colocó sus manos en el barandal y fijó su vista en el frente para admirar el paisaje, Camus se colocó tras él para abrazarlo, le dio un beso en la mejilla, este ladeó el rostro para mirarlo, se vieron durante un momento a los ojos, después se fundieron en un apasionado beso.   En otro lugar del reino…   -¿¿Quieres que te talle la espalda, Alde??- Preguntó Saori muy coqueta.   -¡¡No, yo lo haré!!- Dijo Pandora, celosa, mientras le quitaba el enorme pedazo de verdura que hacía las veces de esponja.   -¡¡Olvídenlo, él es mío!!- Dijo una molesta Hilda.   -¡¡No, es mío!!- Discutió Fler.   -¡¡Mío!!- Refutó Marin.   -¡¡Olvídenlo, zorras, es mío!!- Aseguró Shaina.   -¡¡Ni lo sueñes!!- Advirtió June.   Las brujas empezaron a pelearse mientras Alde se acomodaba en un enorme pedazo de plátano…   -Mujeres…Mujeres…Tienen que aprender a compartir…¡¡Hay suficiente Alde para todas!!- Aseguró el moreno.   Las brujas se miraron algo inconformes, pero el moreno tenía razón, así que se abrazaron a él con una sonrisa.   En algún lugar del Reino…   -Amor…Ya terminé de mezclar las pociones…¿¿Puedo dormir un rato??- Preguntó un cansado Kanon.   -Pero amor…Y yo que pensaba…Consentirte un poco- Dijo Saga mientras le guiñaba un ojo y se mordía el labio inferior.   Kanon sonrió…   -Todavía puedes hacerlo- Dijo este mientras se acercaba a su esposo.   Ambos rieron con picardía mientras se acostaban en la cama…   De vuelta en el Castillo…   Eurídice se encontraba bebiendo té en compañía de su consuegra, cuando de repente algo le vino a la mente, por la sorpresa escupió todo el te que tenía en la boca…   -¿¿Qué pasó??- Preguntó una preocupada Clarice.   -Es que…Es que…Acabo de pensar en algo- Respondió una sorprendida Reina.   -¿¿Pero el qué??- Volvió a preguntar la madre de Camus.   -El nombre de casado de mi hijo- Respondió una aterrada Eurídice.   Clarice lo pensó por un momento, después dejó caer la taza al piso…   -¡¡¡Dios!!!- Exclamó con terror.   En los jardines…   -¡¡¡Oh, por Dios!!!- Exclamó Orfeo con los ojos como platos.   -¿¿Qué pasó??- Preguntó el padre de Camus muy sorprendido.   -¡¡¡El nombre de casado de mi hijo!!!- Respondió un escandalizado Orfeo.   -¡¡¡Santa Madre de Dios!!!- Gritó un escandalizado padre de Camus.   En el salón…   -¡¡¡Oh, no!!!...¡¡¡¡Su nombre de casado!!!!- Exclamaron los invitados con horror.   En el balcón…   -Príncipe Miliuke Samael Albert Manuel Joseph Isaac Del Pilar Santísimo y Tomás de la Concha Pérez y Pérez de Santa María Pujols Rojas y Báez Medina Kennedy del Francisco Vassileiadis Dalaras Andreatos Mavrokefalidis de Eme Daleme Valeme Eme Daleme Valeme Seme Eme Valeme Daleme Eme Daleme Valeme Neme Eme Valeme Neme Daleme Eme Seme- Dijo Milo calmado, pero con los ojos abiertos de par en par.   Hubo un silencio entre ellos dos…Camus lo miró a los ojos…   -Ese nombre es largo- Le dijo con una ceja arqueada mientras asentía. Estaba calmado pero no dejaba de sentir sorpresa por la magnitud de aquel nombre -¡¡Creo que acabas de romper el record del nombre más largo del mundo!!- Exclamó, después ambos se echaron a reír.   Sí…Definitivamente este era el comienzo de una maravillosa vida juntos…   Y como todo cuento de hadas que se respete debo terminar con la frase:   “Y vivieron felices…¡¡Hasta el próximo cuento!!”     FIN



FECHA El 05/03/10 a las 03:03:32 IP GUARDADA Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online angel_cdzshun
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El 04/11/07 a las 12:11:22

VOLVI!!! VOLVI!!!

HOLA!!!

shishishishishi.... hasta que me digno a venir no?, jojojojo.... Nena.... TE EXTRAÑABA A TI Y A TUS GENIALES FICS!!!!!!!  COmo has estado???, k has hecho???, prima hermosa espero que no me ayas olvidado!! ñ_ñ

 

Tu fic me encanto..... un camus mas sema ....wow.... eso fue.... muy muy genial.... jujujuju (pervertida yo) shishishi....

Te kiero nena, y voy  a actualizar mis fics, proximamente, espero los leas...

 

TKM

 

Tenshi no yuuki

 

angel_cdzshun


FECHA El 05/03/10 a las 03:03:28 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
Online sahasrara
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El 27/02/10 a las 01:02:29

 arosita el bello jaj a

y death *_* la bestia si es una bestia pero asi me facina 


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