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Ángel Marino (KanonxSorrento) Merry Xmas Akagi! Ángel Marino (KanonxSorrento) Merry Xmas Akagi! (0.378 s)

Ángel Marino (KanonxSorrento) Merry Xmas Akagi!

FECHA El 27/12/09 a las 02:12:28 IP GUARDADA
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El 01/08/07 a las 08:08:12
Ángel Marino (KanonxSorrento) Merry Xmas Akagi!

Título: Ángel Marino

Autor: Songfic Maniak
Traductor:
Na/
Beta:
Nadie.
Razón: ¡¡INTERCAMBIO NAVIDEÑO DE LA FAMILIA SENSHI-MANIAK!!

Dedicatoria: ¡A Akagi! En realidad como ando ya excesivamente ausente del foro no tuve oportunidad de conocerte de la forma que me hubiera gustado, pero como integrantes de la familia Senshi-Maniak sabes que cuentas conmigo. ¡Sé bien que ando un día atrasada! Ayer se me complicó la conexión porque ando de vacaciones en la playa más hermosa del mundo, Acapulco lindo y querido obviamente. ¡Espero hayas pasado una hermosa Navidad! =)

Personajes.
Principales:
 Kanon & Sorrento Secundarios: Julian, Saga, Saori "la uva" Kiddo, la bola de los dorados.

Pareja principal: Kanon & Sorrento   Parejas secundarias: Kanon & Julian
Tipo: Drama,, Romance
Clasificación: Público en General
Advertencias: Na/

Estado: Finalizado
Última Actualización: Publicado el 26 de diciembre del 2009

Comentarios adicionales: Primer fic de esta pareja. Me encantaron ambos juntitos =)

Resumen:   Los caballeros dorados y la diosa Athena son invitados a celebrar a Noche Buena con el multimillonario Julian Solo. Han pasado 3 años desde la tragedia ocurrido en el Santuario Marino de Poseidón. Kanon, como bien sabemos, ya ha obtenido el perdón de su diosa y sus compañeros pero esa noche asistirá a la fiesta buscando el perdón de alguien más...

 



 

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RESPUESTAS AL MENSAJE - Respuesta/-s
FECHA El 27/12/09 a las 02:12:52 IP GUARDADA Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 01/08/07 a las 08:08:12

Ángel Marino

 

Por Songfic Maniak

 

Una puesta de sol majestuosa, las olas rompiendo serenas a tan solo unos metros, la brisa de mar cálida y llena de brea apaciguando la respiración, la variedad de matices cubriendo todo a su paso. Esa sería la primera Noche Buena que Kanon podía considerar importante en su vida. Después de todo había sido perdonado por su diosa, se había reencontrado con su hermano gemelo y con sus compañeros –hermanos – del Santuario. Le parecía curioso que todo el mundo dijera que esa era la época para perdonar y para las segundas oportunidades. A él ya se le habían concedido año atrás y estaba consciente del verdadero significado de las palabras “perdón” y “oportunidad”. También decían que era  época de esperanza, de fe, de amor. Pues bien, amor era lo que buscaba y esa noche tenía esperanza en encontrarlo, más bien, reencontrarlo. Siempre tuvo fe. En el amor que compartieron y sobre todo en Él.

 

–Buenas noches, Kanon.

 

Julian Solo lo saludó como si se trataran de dos hombres de negocios. Le estrechó la mano, un apretón enérgico. Si se hubiera dejado guiar por la costumbre seguro le hubiera contestado “Buenas noches, Señor”. Aquel hombre millonario había sido por un tiempo el Rey de los Mares, Poseidón. Aquel hombre pudo haber acabado con el mundo hace tiempo y ahora, como una broma del destino, estaba ahí frente a él, recibiéndolo para una fiesta justo a orilla del mar. Con dinero de sobra, el joven Julian había gastado una obscena cantidad de dinero considerando hasta el mínimo detalle para que aquella celebración fuera considerada “La Fiesta del Año”. La orden de caballeros de Athena, Saori Kiddo eran los invitados especiales.

 

Kanon sonrió. Julian no estuvo seguro si fue una sonrisa sincera o cínica, de cualquier forma sintió como correspondió su apretón. La mirada de Kanon no estaba fija en él sino que recorrió el enorme Mirador en donde se encontraban todos los invitados. La música era encantadora  y llena de ritmos latinos; la decoración basta de colores corales, celestes y violáceos; los invitados vistiendo telas vaporosas, sueltas, confortables, de lino, seda y manta fina en su mayoría. El blanco y el beige era lo que la mayoría llevaba. Él mismo había optado por una camisa blanca y unos pantalones beige. Hasta en eso el mar siempre era su aliado. Su desfachatez, su ligereza se apreciaba en su atuendo. ¿Le gustaría a Él su modo de vestir esa noche?

 

Una vez más su vista recorrió el Mirador. La mesa reservada para la orden dorada estaba puesta y la mayoría de sus compañeros ya estaban sentados. Incluso Dohko y Milo lo miraban expectantes, preguntándose por qué se había quedado de pie en medio de la nada en lugar de tomar asiento con los demás.

 

– ¡Hermano!

 

La exclamación de Saga sacó a Kanon de su inmutabilidad. Rodeó sus hombros y le mostró una sonrisa fascinante.

 

– ¿Qué no era yo el loco? Vamos a sentarnos con los demás, Kanon, ¿o esperas a alguien?

 

–Tú bien sabes que sí –susurró Kanon como si fuera el más íntimo secreto.

 

– ¡Ah, claro! –exclamó Saga dándole unas palmaditas en la espalda –. El jovencito de la flauta.

–Sorrento –aclaró Kanon bajando más la voz.

 

–Sorrento –puntualizó Saga agrandando su sonrisa.

 

–Lo he estado esperando durante los  últimos tres  años.

 

–Sí, sé bien que tú lo has estado esperando, ¿pero estás seguro que él a ti también?

 

– ¿Cómo saberlo?

 

Así es, ¿cómo podría saberlo?, ¿cómo podría Kanon saber la primera idea que pasaría por la mente de Sorrento al verlo parado frente a él tres años más tarde? Después de que Kanon huyó tras el derrumbe del mundo perdido, después que de lo abandonó a su suerte. Lo último que había sabido era que Sorrento había decidido emprender un viaje por el mundo junto con Julian. Solo eso sabía y no más. No había querido investigar cada uno de sus pasos. No sería justo, después de todo Kanon lo había abandonado y no viceversa. Sorrento era libre de seguir con su vida. ¡Ah! Pero ¿qué había de los momentos que habían vivido juntos? Siendo Kanon una presa de la ambición, sediento de poder había conocido a aquel jovencito al cual le llevaba poco más de diez años de vida. Sin embargo le había demostrado lo maduro que era a su edad. Recordaba como abandonaba su Pilar para ir cada tarde a su encuentro. Antes de llegar lo espiaba entre los muros y casi siempre llegaba a apreciarlo sentado,  con las piernas cruzadas y su exquisita figura curveada con gracia hacia el instrumento que tocaba durante horas. La flauta. Su flauta. Sus melodías. Él convertido en música.

 

A Kanon le estremecía cada nota. Se dejaba envolver y, sin darse cuenta, caminaba con pasos lentos hacia él. Como hipnotizado –y en este punto quizá era así, quizá Sorrento se daba cuenta de que lo espiaba y con su magia hacía que se aproximara. Siempre tuvo secretos de sobra. –Cuando menos se daba cuenta ya estaba a un pie de él. Era cuando Sorrento abría sus ojos, fijaba sus pupilas que guardaban un color entre celeste y magenta y lo recibía con un beso en los labios. Un beso suave que a veces era más pausado, en otras ocasiones intenso, algunas veces profundo, otras veces  juguetón y en contadas ocasiones pasional. Todo dependía del humor del jovencito. Y Kanon se dejaba hacer. Y Kanon se dejaba guiar. Y Kanon se dejaba amar.

 

 Aún recordaba cómo se adentraban a los recintos de Sorrento, se dejaban caer en el lecho y Kanon era libre de quitarle una a una las partes de su armadura. Un ángel desnudo y a su disposición. Que lo tacharan de hereje, pero para Kanon esa era la descripción más acertada. Lo abrazaba, sentía su calor, olía el aroma varonil que desprendía su piel, curiosamente algo dulce. Lo besaba a placer, lo acariciaba lento luego aceleraba el ritmo, el deseo y el impulso hasta que lo hacía suyo, completamente suyo. Incluso con Sorrento gemía, gritaba o sucumbía a las caricias, mordiscos y penetraciones de Kanon, su voz nunca sonaba burda sino que permanecía dulce, inocente y deliciosa. La habitación se llenaba de un aroma peculiar, mezcla del ardiente encuentro y del amor que compartían.

 

Luego de la entrega ambos dormían abrazados. Horas más tarde Kanon sentía como Sorrento se movía entre las sábanas. Por una extraña razón él nunca podía incorporarse, quizá era otro de los trucos de Sorrento. Solo abría los ojos y se sentía tan exhausto como extasiado. Sorrento besaba sus labios con dulzura antes de levantarse y pasear su figura desnuda por la habitación en busca de su flauta. Tan pronto como la encontraba volvía al lecho, se envolvía en las sábanas presa de la timidez y comenzaba a tocar una melodía plácida y dulce que solo Kanon conocía porque Sorrento la había creado sólo para él; para ambos. Kanon se dejaba envolver al punto de que apenas y podía moverse, a veces conseguía sacar fuerzas suficientes para extender la mano y llegar a rozar la mejilla de su ángel marino. Este sonreía de medio lado, fanfarrón y orgulloso al estar consciente de que él era único que habitaba en el corazón del general más poderoso de toda la Atlántida.

 

El hecho de que Kanon fuera el líder de todos ellos ayudaba a que ninguno de sus compañeros se interpusiera en u relación. Ellos no habían dicho nada púbicamente pero era, obviamente, un secreto a voces. ¿Cuántas horas diarias pasaba Kanon de Dragón Marino en el Pilar de Sorrento de Siren? Más de las requeridas, en realidad. Los demás se limitaban a murmurar entre ellos sobre la amistad tan cercana que ambos mantenían, sin embargo las murmuraciones eran el menor problema. Kanon y Sorrento cayeron en cuenta de esto cuando aquel rumor llegó a oídos de Julian Solo. Hasta ese momento solo sentía un cariño especial por el más joven de sus súbditos pero al saber acerca de la relación que mantenía con Kanon comenzó a encapricharse con el caballero de Sirena. Lo vigilaba, incluso lo espiaba a cada momento hasta que sus pensamientos se llenaron de él y uno de tantos días lo mandó a llamar a su Templo. Desde esa tarde Kanon nunca más pudo volver a acercarse a él. Su Dios Poseidón lo había encerrado en sus aposentos. Kanon no hizo nada, si lo hubiera intentado hubiera sido traicionar su lealtad hacia el Rey de los Mares.

 

Su pérdida le hizo sufrir como jamás creyó sufrir en toda su vida. Cada día iba a su Pilar y al no encontrarlo se asombrar de verse llorando como un niño y solo pensar e imaginar lo que Julian Solo y Sorrento compartían sentía que su interior se hacía pedazos. Le faltaba el aire, su mirada se llenaba de lágrimas. Las derramaba en silencio y miraba hacia el Templo Mayor esperando verlo a él, a su ángel marino.

 

La única ocasión en que volvió a verle fue un día que caminaba por los alrededores, de repente escuchó a lo lejos una melodía familiar. La misma que Sorrento ejecutaba para él cuando yacían juntos en su Templo. Sus facciones se llenaron de asombro y alegría, aceleró sus pasos y se dejó guiar por cada nota, finalmente observó a Sorrento en uno de los torres del Templo de Poseidón, mirándolo fijamente y tocando su dulce flauta. Kanon había llorado de emoción y de amor. Luego los caballeros de Athena habían llegado y deshecho aquel Paraíso de las profundidades. Nunca le había dicho la verdad a Sorrento: que era él un traidor del Santuario de Athena. Sorrento lo supo y Kanon no tuvo el valor para verlo de nuevo. ¡Tantas oportunidades que tuvo para decirle la verdad y no lo había hecho! La última imagen que recordaba de Sorrento fue cuando el joven se acercó a Julian a orillas del mar, lo había puesto de pie y le había prometido viajar por el mundo a su lado. su decisión había herido a Kanon pero una idea llegó a él: ¿y si en ese tiempo que Sorrento había permanecido cautivo Julian Solo había conseguido ganarse su corazón? Si así había sido Kanon estaba dispuesto a aceptarlo. Por supuesto, deseaba que Sorrento fuera feliz, a pesar de que no fuera a su lado.

 

“Pero eso no quiere decir que no pueda verlo” pensó Kanon al recordarlo todo. Había obtenido el perdón de su diosa, de sus amigos, de su propio hermano. Ahora iba a pedirle el perdón a Sorrento de Siren. Se sentó junto con sus compañeros. Las luces se apagaron causando sorpresa entre todos los presentes, solo quedaron encendidas las velas en los centros de mesa y antorchas que habían sido puestas en los muros del mirador. Una sola luz alumbró el espacio destinado a la pista de baile y una figura se movió entre las sombras hasta ocupar el centro. El corazón de Kanon golpeó furioso.

 

“¡Es él!”

 

Tan pronto como su cerebro gritó esta afirmación Kanon comenzó a ponerse de pie pero fue detenido por Saga. Ambos hermanos se miraron y Saga negó con la cabeza ordenándole en silencio que esperara. Kanon volvió a tomar asiento sin y regresó su mirada a Sorrento. Este sonrió a todos los presentes y descubrió sus manos que había mantenido detrás de la espalda. La flauta.

 

Otra vez a maravillarse con su figura idónea, de nuevo a perderse en su mirada violácea, una vez más a disfrutar de la exquisitez de sus ejecuciones y a recordar los momentos vividos, el amor compartido. El amor que jamás volvería a sentir por nadie. A Kanon se le detuvo el tiempo y para cuando cayó en cuenta la ejecución había terminado los presentes le aplaudían a su ángel musical. Julian Solo se acercó por detrás, acarició la mejilla del músico y le dio la bienvenida a todos los presentes. Kanon se quedó mudo al ver el gesto. Entonces era cierto, Sorrento amaba a Julian y él no podía hacer nada para evitarlo, solo resignarse. Y cuando se hacía a la idea de perderlo Sorrento recorrió las mesas y su mirada se detuvo justo en la de Kanon. En ambas miradas había fuego, ¿o acaso era el reflejo de la llamas de las velas? Sorrento mostró un gesto que Kanon no pudo interpretar. ¿Felicidad?, ¿melancolía?, ¿ternura?... ¿Qué era?

 

Las luces se encendieron y fue cuando Julian se dio cuenta del contacto visual que Kanon y Sorrento compartían. De inmediato su sonrisa de desvaneció y pasó su brazo por los hombros del joven. Le susurró algo al oído y ambos volvieron a su mesa. Los músicos llegaron a amenizar la noche y los meseros comenzaron a servir los platillos. En toda la noche Kanon no dejó de observar a Sorrento, se dio cuenta que Julian parecía reprocharle con cada palabra. Sorrento lo miraba nervioso y a momento fijaba su mirada en Kanon. Este no pudo aguantar más y cuando Sorrento bajó las escaleras del mirador para caminar hacia la playa, se puso de pie para ir tras de él.

 



 

FECHA El 27/12/09 a las 02:12:33 IP GUARDADA Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 01/08/07 a las 08:08:12

– ¡Hey, tranquilo! –le detuvo Saga.

 

–Tengo que hablar con él –le dijo Kanon en tono suplicante.

 

–Nuestro anfitrión se enfadará.  

 

Kanon no dijo nada, miró fijamente a Saga esperando que lo entendiera y soltara su brazo por las buenas. Si no era así sería por las malas.

 

–En fin –dijo Saga con resignación deshaciendo el agarre –Siempre la Navidad es época de amor y paz. Un poco de violencia no nos vendría mal.

 

Kanon le sonrió y le agradeció sin palabras. Corrió y bajó los escalones alejándose de la fiesta. Sorrento caminaba rumbo a la orilla del mar con pasos lentos, volátiles. Kanon lo llamó y Sorrento detuvo sus pasos más no se giró hacia él, esta acción animó a Kanon quien se aproximó más pero antes de llegar a tocar su hombro Sorrento encogió.

 

–Quédate ahí y no te acerques más.

 

 –Sorrento, tengo que…

 

–Julian nos observa desde el mirador –le explicó.

 

No fue necesario voltear para comprobarlo, cuando Sorrento lo dijo Kanon sintió la mirada de Julian clavaba en su espalda. Ambos se quedaron un momento en silencio sintiendo la brea cálida.

 

– ¿Por qué hasta ahora? –preguntó Sorrento ladeando un poco el cuerpo hasta alcanzar a mirarlo con el rabillo del ojo.

 

–Yo no…

 

–Y me mentiste.

 

–Sí –respondió Kanon sabiendo que no tenía caso negarlo. –No quise hacerlo pero así fue. Huí del Santuario, engañé a todos para obtener mi venganza.

 

–Liberaste a Poseidón, utilizaste a Julian.

 

–Fue Poseidón quien lo eligió a él, no yo.

 

–Pudo haber muerto. Nuestros compañeros, todos ellos… su sangre. Eo, Bian y los demás ¡todos nosotros confiamos en ti! Tú provocaste esa maldita guerra sin sentido, ¡sus muertes!

 

– ¡Sorrento, escúchame! –pidió Kanon extendiendo su mano hasta rozar su hombro.

 

Sorrento se giró enfurecido y le clavó su mirada humedecida en lágrimas.

 

– ¡Todo fue provocado por ti!

 

– ¡Así fue y lo siento! –exclamó Kanon sujetándolo –. ¡Perdóname Sorrento! Sé que fui un imbécil y una disculpa no va a remediar nada pero debes entender que todos tomamos decisiones en la vida, todos nos hemos equivocado y debemos seguir adelante tomando responsabilidad de nuestra acciones.

 

– ¡¿Y cómo fue que te responsabilizaste en todo esto?, ¿huyendo?, ¿abandonándome?

 

–Perdóname.

 

– ¡Te fuiste sin decirme nada!, ¡te fuiste sin mí!

 

Kanon no tuvo más palabras ni argumentos para aquel reproche, de hecho él sabía que no había excusa alguna. Sabía que había fallado pero se sorprendió de saber que a Sorrento le había afectado de esa forma su partida. Su cuerpo temblaba, su mirada estaba furiosa y el calor apareció en su rostro. Kanon se dio cuenta que no estaba enfadado, estaba herido.

 

–Creí que ya no significaba nada para ti. Entonces  todo este tiempo…

 

Kanon estaba consternado. Se dio cuenta que no había sido el único que había sufrido por su ausencia. También Sorrento lo había echado de menos.

 

–En el balcón, ese día…

 

–Sí, toqué para ti. Cada día lo he hecho, toco para ti la misma melodía pero tú no apareces –contestó Sorrento envuelto en un mar de lágrimas –. Cuando sobreviví y emergí de los mares creí que volvería a verte. Te necesitaba tanto, ¡yo te hubiera perdonado! Pero en cambio, solo estaba él…

 

–Sorrento, perdóname, yo no sabía, ¡no podía volver contigo después de lo que hice! ¿Me crees, no es cierto? –preguntó Kanon secando sus lágrimas pero el otro no dijo nada.

 

Sorrento lo miró diciendo tanto a pesar de que a través de sus labios temblorosos no fue capaz de decir nada. Kanon se acercó más y extendió sus brazos para consolarlo, sintió que el cuerpo del joven se movía aún en contra de su voluntad buscando el reconfortante abrazo…

 

–Aléjate de él.

 

Ambos giraron su rostro en dirección a aquella voz y delante de ellos apareció Julian Solo. Sorrento quiso decir algo, más Kanon se interpuso entre ambos.

 

–No puedo alejarme tan pronto, estamos en medio de una conversación impotante.

 

–Él no quiere hablar contigo –contestó Julian con enojo.

 

– ¿Acaso lees su pensamiento? Ubícate, Julian Solo. Ya no eres su dueño. Él es libre.

 

–Eres tú quien no comprende, Kanon. ¡Él decidió quedarse conmigo!

 

– ¡Por lástima! –refutó Kanon alzando la voz.

 

Sorrento dio un paso hacia atrás. Quería huir de aquella situación. Si bien era cierto que todavía no había olvidado a Kanon también era verdad que Julian esos tres años le había dado su compañía y lo había hecho feliz. Estaba consciente que algún día volvería a ver a Kanon, no estaba seguro de la situación, sin embargo estaba seguro de que así sería pero jamás se preparó para tomar esa decisión. Mientras él seguí pasmado los otros dos se hicieron de palabras, la discusión se tornó en gritos y cuando Julian soltó el primer golpe, los caballeros de Athena no demoraron en llegar al lugar.

 

– ¡Basta, Kanon! –exclamó Saori Kiddo evitando que su caballero contestara la agresión.

 

Kanon se detuvo pero el encuentro de miradas entre él y Julian permaneció. Saori se disculpó con su anfitrión y le pidió a los demás retirarse. Kanon se negó, se giró hacia Sorrento con toda la intención de aferrarse a él pero sus compañeros lo evitaron y lo levaron a rastras.

 

– ¡Sorrento, ven conmigo! –exclamó Kanon alargando su mano, la cual se quedó a unos centímetros de él, pero Sorrento no la tomó. – ¡Te lo suplico, ven conmigo! –le gritó con lágrimas en los ojos.

 

Julian se acercó a Sorrento y rodeó sus hombros, se dio cuenta del acelerado palpitar del joven quien permanecía con la mirada fija en Kanon.

 

– ¡Te amo, te amo, no he dejado de amarte!, ¡perdóname!, ¡vuelve conmigo, no puedo seguir sin ti!, ¡no puedo, no puedo!

 

Ante esa súplica el palpitar de Sorrento se aceleró más. Aún así, no se movió.

 

–Es un traidor, Sorrento. Tú lo sabes bien. Nos engañó a todos… pero sé que no volverás a caer en su juego –le susurró Julian abrazándolo con cariño.

 

Sorrento se giró hacia él y se escondió en sus brazos. No quería seguir escuchando a Kanon. Quería olvidarse de él y de todo lo que representaba. Mientras tanto fue necesaria la fuerza de casi 5 compañeros para sacar a Kanon de la fiesta. Saga lo enfrentó a golpes cuando su agresión aumentó, hasta que finalmente fue desprovisto de su fuerza por si misma diosa quedando inconsciente el resto de la noche.

 

 

====================

 

 

Se acordaba de aquel evento como si hubiera sido un mal sueño. Un año había pasado desde entonces. Kanon había vuelto al Santuario en Grecia. Todos habían partido a diferentes destinos para la celebración de la Noche Buena, él había sido el único que se había quedado a custodiar el Santuario de su diosa. Esa noche, como ninguna otra, el recuerdo de Sorrento de Siren volvió a él y lo hizo llorar. Salió del Templo de Géminis y bajó hacia el puerto. Se sentó en el muelle y se quedó observando el atardecer hasta que se asomaron las primeras estrellas en el cielo.

 

En su soledad volvió a recordar los días junto a Sorrento, su amor inagotable y por ende, el dolor que lo acompañaría cada día de su vida. ¿Dónde estaría en este momento? Eso no podía saberlo. Y, como cosa del destino, recordó de un segundo a otro la melodía que Sorrento siempre tocaba par él, lo misma que había tocado desde el balcón. Cerró sus ojos y, siendo acariciado por el viento salado, comenzó a murmurar aquella música. Era un consuelo único que no había experimentado sino hasta ahora. Se apoyó en una de las maderas del muelle y siguió tarareando la música. Comenzó a perderse en esa sensación hasta que, a lo lejos, escuchó…

 

Abrió sus ojos y se puso de pie enseguida. ¿Era su imaginación? Caminó hacia la playa y, como en aquella ocasión en el Santuario Marino, aceleró sus pasos. No podía ser el eco de la melodía que había entonado, mucho menos una fantasía, pero ¿quién más podía conocer esa música? Nadie más que Kanon y…

 

–Sorrento.

 

Lo nombró para asegurarse que su mente no le estuviera jugando una broma. Kanon se detuvo cuando a lo lejos observó la figura de un joven esbelto, de cabellos largos que cobraban vida con la caricia del viento. De ojos celestes y sonrisa humilde. Le daba vida a su flauta con sus exhalaciones y jugaba con ella con la delicadeza de sus dedos para dar las últimas notas de aquella melodía. Aún después de terminar Kanon se sentía tan extasiado que podía escuchar el eco de aquellas notas resonar en su pecho. Cuando bajó su flauta le sonrió y comenzó a caminar hacia él con pasos tan elegantes y ligeros que parecía que sus pies no tocaban la arena. Aquel ser no podía ser un hombre, parecía un ángel. Siempre había sido su ángel marino.

 

Kanon sonrió y Sorrento le sonrió también. Kanon extendió los brazos y Sorrento hizo lo mismo. Sin detenerse llegó hasta sus brazos y ambos compartieron un abrazo que había esperado más de tres años. Lloraron y rieron y se acariciaron los cabellos y el rostro antes de mirarse con ese amor que siempre había existido entre ellos. Y cuando Kanon quiso decir algo, Sorrento interpuso su dedo índice en sus labios.

 

–Todo queda perdonado… y lo demás ya lo sabes.

 

Kanon asintió, por supuesto que lo sabía. Sorrento tampoco podía seguir sin él. Había abandonado a Julian porque nunca lo había dejado de amar y había vuelto para compartir sus vidas. De nuevo Kanon saboreaba el perdón y la fe y la esperanza. Y ya estando todo aclarado se acercó, tomó sus labios y ambos se perdieron en uno de tantos besos que, al mismo tiempo, les supo único.

 

 

 

 

Fin

 



 

FECHA El 30/01/11 a las 07:01:58 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 08/08/07 a las 07:08:09

Mami!!!!! El fic fue hermoso!!!! Pobre Kanon como sufrio por el amor de Sorrento, hasta senti que se me partia el corazon, pero el perdonar... es complicado, dificil pero no imposible.... Y ese Julián Solo que sólo emperó la relación, sabia que él estaba mal... que Julián era el culpable de todo...

Caprichoso u.u Bueno... Bueno... al final triunfó el amor, y lo recuperó!!! Dios!!! Hasta brincaba en el colchón xD de la felicidad!

Me alegro que sea algo tan hermoso el amor... Uff sobre todo de ellos... Y pensar que... Todos se dieron cuenta... Uff...

Me encantó... Mami, lindo fic!!!

Te quiero!



FECHA El 16/07/11 a las 12:07:03 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 22/04/10 a las 03:04:46

Que lindo fic! y que linda pareja!, la verdad nunca me habia dado el tiempo de visitar estos lugares y ahora estoy feliz por hacerlo la pareja me parece perfecta! nyaaa!, y el fic tan lindo! y tan adecuado el titulo, pude visualizar a Sorrento tan perfectamente como aun Angel, y el amor de Kanon, acompañado de su desesperacion era muy bueno!

En fin, felicidades por tan lindo fic!

Con cariño Saku...



>^.^<

 

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