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“Mar en Calma”
Drabble*
(600 Palabras)
Milo x Camus
Delineaba calidamente aquel violín desde la base hasta pasar por las cuerdas que estaban tensas, tomo una con sus dedos dejándole caer de nuevo, escuchando un sonido que tintineo por lo mismo.
Sonrió débilmente, los recuerdos vagaban como las mismas notas que había ejecutado una noche atrás, en la soledad de la habitación, perdiéndose en cada rincón, intentando salir pero, no hallando una salida, disipándose en el aire como un eco más.
Subió por su cama para ver a lo lejos el mar que, chocaba algo furioso sobre las arenas que desaparecían o regresaban, dependiendo del ligero equilibrio del movimiento que el agua hacia.
-El viento esta enojado—Mencionó casi como un susurro para si mismo; se sostuvo de unos barrotes, dejando aun mas en su rostro sus cabellos rubios—El vendrá a calmarlo
Sus ojos azules se posaron en una figura que llego a orillas del mar, algunos cabellos rojizos se movían al compás del furioso mar, que, parecía retarlo a algo, el muchacho solo se sentó en la arena, mirando fijamente el horizonte, escribiendo cosas en la arena, para el ojiazul que miraba como espectador a lo lejos, era un conjuro que hacia que el mar se quedara apacible y…lo logro de nuevo.
El agua se mostraba apacible, sin ninguna furia, asi que el pelirrojo de nuevo se levanto, para comenzar a caminar.
Contemplo sonriente hasta que prefirió sentarse de nuevo, esperando impaciente la hora.
-Milo—Llamaron detrás de él aunque le hablaban por la rendija de la puerta—Ya debes entregar el violín
-Claro—Tomo el instrumento, colocándolo en el estuche, entregándoselo al hombre de blanco— ¿Ya llego?
El hombre solo movió su cabeza, casi como darlo por loco, aunque sin que el se percatara, para Milo, un joven, dueño de un par de caobas que se arrojo a aquellos brazos, quien le acaricio lentamente.
Al verse solos ambos, se sentaron en el suelo.
-Hoy calme el mar para ti Milo—Dijo tiernamente al pasar su mano por aquel rostro, quien beso aquella palma lentamente—Ya no te asustaras más
-Camus, quiero salir de aquí—Le dijo la verdad, no deseaba permanecer encerrado, por lo cual, atrajo aquel cuerpo al suyo—Diles que estoy bien, para ambos, calmar el mar
Afuera de la habitación un doctor anotaba en un registro, mientras otro colega se le acercaba.
-¿De nuevo las alucinaciones?—Un peliverde asintió tristemente dejando en su bata su bolígrafo— ¿A quien imagina?
-No sabes que lo trajo, ¿verdad?—Al ver la respuesta negativa, suspiro un poco—El una noche mato a su pareja, por celos, asi que en ese momento arrojo el cuerpo al mar que, estaba agitado
-Es por eso, que le asusta el mar en furia—Vieron como le hablaba al aire mismo, como si acariciara a alguien—Nunca saldrá, no deja de imaginar al muchacho, ¿no es asi?
-Nunca lo dejara de hacer—Comenzó a caminar, mientras tomaba el instrumento que antes había tenido—Milo, jamás saldrá del psiquiátrico
Dentro de la habitación, solo se escuchaba la voz de un joven que, hablaba al aire, pero para el, su único amor estaba ahí.
-Tu estas bien amor—El pelirrojo acariciaba aquel pecho, suspirando su aroma—Milo, pronto estaremos juntos
-¿Cómo Camus?—Le miro fijamente, aunque su mirada ya no era hermosa, si no, perturbada por el mar que comenzó a agitarse—Dímelo
El pelirrojo sonrió, mientras tomaba la cuerda de aquel violín que Milo quito, haciendo que este la pasara por su muñeca, ambos estaban dispuestos a hacerlo, antes del anochecer, una nueva vida cobro el mar, ahora, el mar estaba en calma.
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