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Capitulo II
“Sin rumbo fijo”
Siento mucho frió.
Es la primera vez que siento frío que hasta cala mis huesos…
Abro los ojos pesadamente; no se donde me encuentro esta oscuro, completamente desolado, solamente llevo una túnica negra.
Me levanto con dificultad además que no puedo moverme muy bien hace mucho frió pero algo me reconforta, su recuerdo, el aliento con sus besos.
Milo, susurro como si fuera vital, camino, no se a donde voy, que buscar, sin rumbo fijo, solamente veo soledad, no ese sentimiento nunca lo conocí, no iba a empezar a sentirlo gracias a Milo, el mi vida, calor y luz.
Pero miro hacia enfrente, hay alguien un hombre alto, fuerte, rubio, con ojos dorados. Siento escalofríos pero esta caminando hacia mi y yo retrocedo pero no puedo moverme el se acerca y me toma de la mano.
-Que hermoso eres—me dijo con una voz sensual—No sabia que los caballeros de Athena fueran así de hermosos
Entonces iba a decir algo, solo sentí como el cuerpo me pesaba y todo fue oscuridad.
Desperté en un cuarto enorme, era muy sencillo pero algo no cuadraba, no estaba solo estaba enfrente de ese sujeto
-¿Quien eres?-
-Tranquilo acuario—Me dijo con voz indiferente—No te voy hacer daño, aunque ganas no me faltan
-¿Que quieres?—Una sensación se apoderó de mi cuerpo al ver su mirada sobre mi—Yo debería estar muerto
-Si estabas pero ya no. Vea a la Gran Sala donde lo llamamos así te llevaras una grata sorpresa -
Caminamos mucho estaba cansado pero no lo di a notar, estaba tan concentrado en todo a mi alrededor que no me di cuanta que habíamos llegado.
Era una puerta enorme además que un gran picaporte entonces la empuja, los vi si eran ellos todos mis compañeros que habían muerto también pero ellos se veían serenos así que yo también permanecí así, además ese hombre que me acompañaba hace unos momentos estaba a punto de decir algo vital para mi.
-Les tenemos una oferta muy convincente que espero no la rechacen—Dijo un hombre cubierto por una capa negra, su voz produjo un eco en aquel salón—
-Les devolveremos la vida a cambio de algo—Dijo ese hombre que me acompañaba—
¿Y que es?—Pregunto el caballero de géminis—Suena muy llamativo
-Será que nos ayuden a derrocar al Santuario a Athena…A los caballeros…A la Tierra-
¿Y quien desea derrocar ahora al Santuario?—Pregunto el antiguo caballero de Capricornio—
Si Poseidón no pudo con ellos nosotros si—Dijo muy confiado, una sonrisa arrogante apareció en su rostro, mientras un látigo descendió de su mano—Somos mas fuertes
-Oh, pero que modales los míos no nos hemos presentado—Dijo en sarcasmo, mientras daba una ligera reverencia—Soy uno de los tres Kyoto del infierno, Radamantys de Wivern, el es Lune de Berlog
-Ahora nuestro Señor Hades esta planeando acabar con la Tierra quien ha desafiado a las órdenes de los Dioses y que Athena no supo proteger-
-Y a ustedes se les dará la vida eterna si en menos de doce horas traen consigo la cabeza de Athena que les parece es una oferta muy convincente, ¿no es así?—Dijo aquel espectro-
Todos nos miramos un momento como si supiéramos que nuestro destino estuviera en contra nuestra, no sabíamos que hacer, hasta que nuestras miradas se posaron en el patriarca.
-Por supuesto—Con una señal con su cabeza, imitamos su acción, nos hincamos en señal de acuerdo—Juramos lealtad al Reino del dios Hades
-Muy bien en un momento despertaran en la tierra les damos un día para que se acostumbren, además, en sus tumbas les daremos sus armaduras, mejor dicho, sus sapuris.
Y sin más todo se volvió oscuro, yo desperté arrojado en el césped no sabia donde estaba hasta que vi la gran estatua de Athena, ¡podría verle de nuevo!
Entonces escondiendo mi cosmos me dirigí a los doce templos esperando ver a mi amado y aunque sea en susurro decirle que aun lo amaba.
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