|
“Sin pecado concebido”
Drabble
(500 palabras)
[Afrodita x Death Mask>
[Rosa Salvaje*>
-Bendita entre todas las mujeres—Sus manos entrelazadas; hincado sobre una banca de piel con sus orbes cerradas, esperando que su plegaria fuese escuchada—Bendito es tu fruto en tu vientre
-¿Crees que te ayudara?—Con una hermosa túnica que cubría su cuerpo se dirigía a él; sus cabellos celestes descendían sensualmente sobre su rostro, una bella imagen—Por favor, no lo hagas
-Vete Afrodita, por favor—El peligris que se encontraba rezando no pudo mas que levantarse frenéticamente y comenzar su andar; pero al sentir que lo seguía se detuvo para enfrentarlo— ¡Que no entiendes, VETE!
-Se que me amas—Su enojo se hizo presente al ver como su acompañante comenzaba a rezar alguna estupida plegaria; se acercó a este y le arrebato un suave beso—Se que no puedes contener tu deseo, tu amor
-¡Calla! Es un pecado—Pero sus manos comenzaron a sostener el rosario temblorosamente; las imágenes de ser poseído por aquel cuerpo aquellas noches, le remordían la conciencia—Yo soy un padre
-Puedes dejar de serlo—Le abrazó impidiendo su escapatoria; sus labios poseyeron aquella cavidad tan caliente, su lengua recorría cada rincón de la boca del sacerdote—No puedes evitar sentir lo mismo que yo
-Aléjate, puedes enmendar tu camino, nuestro camino—Retrocedió unos cuantos pasos para después encaminarse hacia el estrado donde el cristo parecía mirarlo fijamente—Para no condenarnos al…
-¡¿Infierno?!—La ironía no se dejo esperar; señalaba a su alrededor a todos los santos y al mismísimo dios enfrente suyo— ¡No podemos evitar cometer pecados, pero si es por amor…!
-¡CALLATE!—Ese hombre le enloquecía; tapó sus oídos con ambas manos hincándose para tratar de razonar—Déjame ir
-Jamás por que eres mio, ¡Solo mio!—Rompió aquella sotana que cubría el cuello bronceado del padre mordiéndole para marcarlo, la sangre comenzaba a derramarse—Ni tu Dios podrá arrebatarme este sentimiento
Sus respiraciones se entremezclaban; la iglesia esta desierta a las doce de la noche, labios que se atraían enigmáticamente en el espacio del amor, si tan solo las cosas se hubiesen dado de otra manera, no asi.
El peliceleste lo arrastro hacia debajo de aquella mesa de mármol; sus ojos brillaban de una lujuria que no podía contener, necesitaba sentirse dentro de aquel hombre que conoció, para su fortuna o desgracia, en aquella misa hace seis meses.
El un forastero sueco que llego a tierras italianas; un hermoso violinista que era el mas famoso en toda Europa, hasta el mas codiciado por jovencitas o mujeres sin escrúpulos que le deseaban.
Pero cuando el conoció por primera vez lo deseo; al saber que era padre no le dio impedimento alguno, el otro religioso, el libre pensador.
Causa y efecto; provocación y consecuencia, todo tenia un lugar en este mundo que no tenia nada que ver con Dios, asi pensaba él…
-Te amo—Sintió los últimos espasmos de ambos cuerpo sudorosos, cubiertos solo por la destrozada sotana del padre, sentir como su semen recorría aquella cavidad me excitaba aun mas—Te amare siempre…
|