|
“¿Para qué?”
Lidia Ávila
(One song)
[Dm x Afrodita]
1,233 palabras *
*VMC*
-¿No puedes venir?—Con su mano aflojaba aquel molesto nudo en su garganta; se sentaba lentamente mientras inconscientemente apretaba el auricular— ¿Vas a llegar temprano?
-No lo creo—Al otro lado d el alinea el pelinegro trataba de alejar a su acompañante, depositando un beso suave—No me esperes si, adiós
Escuchó aquel sonido que le indicaba que, de nuevo, le dejaría esa noche solo. Se dejó caer en aquel sillón cerca de la ventana; su corazón le indicaba que Shura estaba con otro, pero, ¿por que no averiguarlo?, seria muy doloroso saberlo.
El amor perdona
El amor no miente
El amor bonito
nunca es suficiente
+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+
Caminaba a paso veloz por todo el pasillo; muchos le sonreían y lo saludaban como era costumbre, un gran maestro querido por todos pero no por el que deseaba.
-Hola—Una voz le llamó por detrás; sus ojos se encontraron con unos grisáceos, observó una mano extendida—Me llamo Julio Montero, soy el nuevo maestro de historia
-Ah, eres tu—Estrechó aquella mano con suma curiosidad; algo saltó en su mente, tan solo la idea de que era muy atractivo—Me llamo Afrodita Gumersindes
-¿Por qué estas sonrojado?—Sin siquiera dudarlo acarició aquellas mejillas níveas; el peliceleste abrió sus orbes hechizado por aquél contacto que hace mucho no sentía—Te ves muy hermoso asi…
-¡Afrodita!—Un grito les sobresaltó a ambos; sin previo aviso tomó del brazo fuertemente de Afrodita y lo atrajó a su pecho—Vámonos, tenemos junta
-Me lastimas—Como una suplica trataba de zafarse, pero sintió un fuerte tirón, Julio había golpeado a Shura—Por favor, aquí no es correcto
-¡¿Qué demonios te pasa?!—Con su muñeca se limpiaba aquel hilillo de sangre de la comisura de sus labios— ¡Estas demente!
-Simplemente no me gusta que lastimes a alguien—Se acomodó sus ropas; para hacer enojar mas aquel pelinegro deposito un beso sobre aquella mejilla—Nos vemos
Al alejarse; sintió como una necesidad de volver a repetir aquel acto; se giro lentamente y era un espectáculo de celos y gritos como una pareja, si una triste realidad para él.
El amor se entrega
sin decir palabras
El amor te duele
cuando no lo sientes
-¿Dime, acaso estas coqueteando como una ramera?—Su voz casi escupían desprecio y resentimiento; tomó aquella muñeca atrayéndola a su cuerpo--¡Te estoy preguntando!
-Suéltame—Una fuerza nació de su pecho; lo aventó lejos de él mientras comenzaba a caminar—Cuando te tranquilices hablamos, mientras tanto…aléjate de mi
-Afrodita, yo lo siento—Corrió detrás de el; sus manos atraparon aquella cintura y sus labios depositaban muchos besos sobre aquel cuello—Es que me vuelvo loco si alguien te toca
-Shura—Sabia que era una excusa más, pero muy dentro de él, todavía esperaba que cambiara, aun lo amaba demasiado, o al menos eso pensaba—Trata de no ser tan impulsivo
-Lo que tú quieras—Lo abrazó fuertemente; debía de cuidarlo, ya no lo amaba pero no podía permitir que fuese de alguien más. Levantó su mirada y se encontró con la de un ojiverde que miraba celoso la escena—Bueno regresemos a trabajar, ¿quieres?
-¿Nos veremos en la noche?—Le miro de manera suplicante; le sonrió de una manera angelical pero en el, ya no tenia efecto alguno—Mira, te espero en el restaurante de la esquina del centro comercial, ¿Si?
Por quererte tanto
siempre perdonaba
esperando un beso
los días pasaban
-Bueno—Observaba la impaciencia de aquel hombre detrás de un pasillo; besó fugazmente aquellos labios y se fue corriendo—Adiós
Se quedó observando como se perdía en aquel pasillo; pero una sonrisa volvió su rostro, cenaría con el, por lo que todo el día estaba suspirando como un adolescente enamorado.
Condujo rápidamente para reservar una mesa; cojió una servilleta de la mesa y comenzó a moverla nerviosamente, su corazon latía pero el miedo le traicionaba, sentía algo o mejor dicho, presentía.
Cuando le conoció entró aquella universidad; mas de uno le invitó a salir pero fue con él que quedó prendado, una sensación de pasión y amor que no era fácil de dejar pasar, pero desde hace algunos meses
todo cambio.
-Hola de nuevo—Se sentó enfrente el, sonriéndole ampliamente, mientras levantaba aquella carta del menú— ¿Estas solo?
Todo soportaba
por que te creía
nada me importaba
y te entregue mi vida
-Espero a mi novio, Shura—Bajo su cabeza algo avergonzado, con solo recordar lo de la tarde, le revolvía el estomago—Lo siento
-No debes ser tú el que se disculpe—Aun estaba escogiendo algún platillo, llamó al mesero y le guiño el ojo al peliceleste—Creo que ordenare…spaghetti a la boloñesa, vino tinto y ¿tú Afrodita?
-Yo, no se—Escondió su rostro en aquella carta; pero una mano la bajo lentamente descubriendo sus ojos celestes—Una crepa Pyrámide
Julio sin más pidió todo; si tan solo supiera que vio esa tarde a Shura con otro, pero el no seria el que lo lastimaría si no el mismo Shura. Trascurrió la cena entre pláticas, risas hasta que salieron de
aquel local algo tarde. Julio pasó por un restaurante italiano donde, irónicamente estaba Shura, con el otro.
-Mira aquí sirven deliciosos pasteles—Afrodita le sacó de sus pensamientos; si entraba estallaría todo—Anda vamos
Le jalo fuertemente y al entrar Afrodita presencio, cuando Shura besaba pasionalmente aquel, al que había ayudado, al que era su compañero, Aioros…
-¿Cómo pudiste?—Su voz llego hasta los oídos del pelinegro; el castaño no pudo mas que reír cínicamente—Julio sácame de aquí
-No, Afrodita—De nuevo, le sostuvo de un brazo pero el peliceleste parecía rígido y decidido— Dita…
-No quiero que vuelvas a mi casa—Se quitó aquel brazo como si una infección carcomiera su pecho, le propinó una bofetada enfrente de todos e inevitablemente unas lagrimas se echaron a correr—No te quiero volver a ver,
terminamos para siempre
-Déjame explicarte—Intentó acercarse pero, se detuvo al ver a aquel sujeto de hoy en la mañana, su sangre hervía de coraje—Es por él verdad…por ese…
-Vamos Shura, ya estas grandecito—Con rudeza limpio sus lagrimas de su rostro mientras, observaba a Aioros que no se había levantado—No todos somos como tu, un vil infiel
Antes de cualquier cosa, Afrodita dio media vuelta y se alejó corriendo de aquel lugar, Julio intentando seguirlo pero, Shura le detuvo.
-Sabes como me llaman mis enemigos—Cerró sus puños con fiereza y le golpeo en su rostro; la cabeza de Shura chocó con una de las mesas, dejándolo inconsciente—Death mask…
Para que pedías amor
para que fingías querer
sino te importaba
por que me buscabas
y me ilusionabas
Pasaron las horas; y Afrodita se sorprendía más por que a pesar de que lloró mucho, no sentía su corazon roto o dolido. Las semanas pasaron, los días volaron, y Afrodita se veía radiante como siempre,
el rompimiento con Shura se hizo publico y mas de uno aprovechó para invitarlo a salir, pero el ya tenia a alguien con quien compartir su vida, sus triunfos, sus sentimientos.
-Afrodita—Shura le llamó desde una considerable distancia; sus manos metidas en sus bolsillos, como un niño arrepentido— ¿Podrás perdonarme?
-Yo ya te perdone—Observó como Shura iba a sonreír, pero con un dedo le indicó que no era lo que pensaba—Pero yo ya tengo a alguien en mi vida
-Dita—Julio le llamó por detrás; sus manos se colaron por su cintura y deposito un beso sobre su cabeza—Hola Shura
Al no poder soportar el rechazo; el pelinegro corrió lejos de aquella pareja, Julio se sentía dichoso de que el peliceleste volviese a ser como el conoció, alegre, lindo y amigable.
Iniciarían una buena relación, lejos de intrigas y de mentiras, ahora para ser felices el uno con el otro, por que ambos se sentían vivos para dar una oportunidad para amarse.
Para que me pides perdón
para que pretendes volver
tu amor esta muerto
pero yo estoy viva
y he vuelto a querer
|