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¡¡Baby la regué!! << IMAGEN >> Registrese en el foro o acceda para poder ver la imagen Perdóname, trate de colocar bien el formato de tu fan fic, pero no sé que le piqué que borré tu mensaje .w. mira, ya lo puse correctamente, si quieres ponlo tú de nuevo ToT ¡Lo siento! No sé que paso >< aquí te lo dejo para que tú lo pongas después, si quieres abre nuevo tema .w. o no sé ups!! en serio lo lamento muchísimo ^^U Por fin descubrí porque salían tan corridos tus fic: hay una opción cuando vas a postear que se llama "Formato" ahí asegúrate siempre que salga la opción "Normal" porque si sale otra opción ocurre que el texto se desacomoda .w. bueno me marcho, ya la cajetee u.ù lo siento.
“Maldito Cupido”
(Martín Rica-Cupido)
(Afrodita x Death Mask)
[Rosa Salvaje*>
¡Es casi inaceptable!, es algo que no podía creer, el capaz de tener a todos en sus pies, al que nadie había rechazado, ¡alguien osaba hacerlo!
Se dejó caer de bruces al sillón; sus cabellos grisáceos eran victimas de los tirones que el mismo se provocaba por su frustración, ¡por que le afectaba tanto!
Sacó su celular buscando en aquel objeto el número de su mejor amigo; el que le acompañaba en sus juergas por la noche…
-¡¿Milo!?—Se levantó de golpe pero, su rostro cambio uno de repugnancia--¡¿Qué jodidos haces!? ¡Deja de coger!
-Me…habl...hablaste para…reg…regañarme—Sus jadeos eran mas fuertes que su enojo al ser interrumpido en mitad de una sesión— ¡Que quieres!
-Necesito que me consigas una cita con, bueno ya sabes—Se servia un poco de vino tinto en una exquisita copa; sonrió al imaginar como estaría Milo—Solo dime que lo harás, y dejare que tu orgasmo sea mas placentero
-Te…la conseguiré—Escuchaba como estaba a punto de acabar asi que se apresuro a despedirse-Ahora cumple tu parte…
Solo escuchó como la línea marcaba; suspiraba algo preocupado, ¿por que tanta importancia hacia aquel sujeto?, es mas, ¿por que tiene que dolerle el echo que no le haga caso?
Cuando le vio en aquel salón, en aquella fiesta, sus ojos le hechizaron, sus labios entreabiertos y humedecidos…
¡QUE JODIDOS ME PASA!, arrojó aquella copa, azotándola ferozmente en la pared…
Hace ya meses que me tienes impactado
Como un idiota voy comiendo de tu mano
Esto es vudu o algo asi
Soy un adicto a ti
+.+.+.+.+.+.+.+.+.+
-No te miento—Cruzaba su pierna para apoyarse mejor; aquella conversación con su viejo amigo le estresaba demasiado—Te juro por lo mas sagrado que no tengo novio
-¿Seguro?, sabes que soy tu mejor amigo—Su voz casi chillaba al creerse desplazado en la vida de aquel peliceleste—Afrodita, ¿no me quieres?
-¡No seas payaso!, te hablo para que me ayudes—Su mano izquierda masajeaba su sien; pero aquella imagen dueño de sus pesares le abordó en su mente—No se que hacer, ese tipo es muy presumido, egocéntrico, maldito
-De odio al amor—Casi escapó como un suspiro pero, notó como Afrodita comenzaba a enojarse--¡Oye!, no me lo niegues, ¿acaso no te gusta?
-Antes de conocerlo, tal vez—Recordó de que al verlo de lejos, la primera vez su corazón sintió unas pulsadas de agrado pero, toda esperanza se esfumó cuando le escuchó hablar—Créeme Shura, definitivamente ese sentimiento desapareció
-Ya lo investigué, el es un famoso soltero, están dentro de los treinta mas codiciados—Se escuchaba como hojeaba alguna revista en busca de algo y un ¡Aja!, lo delató—“Julio Calypro; famoso hombre, dueño de una cadena de joyerías, cuenta con veintisiete años y aun soltero”
-Con razón—El era un famoso diseñador de joyas de oro y le conoció en una fiesta ofrecida para todos aquellos que trabajaban en esa área—No se me hace extraño que nadie lo quiera
-Hasta ahora—Cruzó ambas piernas para acomodarse para tomar mejor al revista— “No se ha sabido ningún romance ha este atractivo empresario pero, dicen los rumores que parece, anda detrás de un diseñador de joyas…” Sospecho de ti Dita
-¡Hey, que te pasa!—Bufaba molestó por aquel comentario, quería ignorar como le miraba, ignorar el echo de sentirse atraído—Bueno Shura, gracias por escucharme
-Cuentas conmigo siempre—Arrojó la revista lejos de sí; si tan solo Dita se diera la oportunidad de sentir—Nos vemos
Es absoluto que te llevo en mi cabeza
Con otra voz que pertenece a mi conciencia
Y danzo como un balín
Yo no se donde caí
No es normal
+.+.+.+.+.+.+.+.+.+
Dejó su maletín en la recepción; inconscientemente le buscaba con la mirada, de echo sonrió discretamente al verle entrar por aquella puerta. Con unos pantalones negros de mezclilla; una camisa azul que remarcaban su bien formado pecho, unos zapatos negros, su cabello recogido con una coleta.
-Buenos días señor—Con mucho esfuerzo le saludo; inclinó levemente su cabeza, mientras le dirigía una fugaz mirada—Iré a mi oficina para revisar unos bocetos
-Cuando los termines—Antes de que se marchara le tomó del brazo; esta acción les sorprendió a ambos por lo que, el peligris, le soltó—Vas a mi oficina
-Si señor—Caminó un poco hacia atrás, recuperando su postura se dirigió hacia el elevador y antes de cerrar las puertas metálicas—Con permiso
Alejados estaba los dos; ambos de regañaban al sentir algo extraño en su pecho, no podían estar, ¿enamorados?, ¿amándose?, ¡Mera estupidez!
Afrodita se concentró en un fino dije; un corazón alargado, en la orilla pequeñas incrustaciones de zafiros y al centro, un hermoso amatista adornándolo.
Su dedos corregían algunos trazos que eran incorrectos; pero debajo de aquel boceto sacó un retrato que había echo de su jefe, y una sonrisa apareció en aquellos labios, ya le enseñaría quien mandaba realmente.
Amarrado de tus besos
Me columpio de ti
Mucho más te echo de menos
Me tienes dando vueltas a mi mismo en mi cabeza
Me tienes dando vueltas por ahí
Tocó suavemente aquella puerta de caoba; dirigió su mirada hacia aquella secretaria que le miraba con, cierto deje de celos. En verdad su belleza era demasiada para ser de un hombre; pero que culpa tenia, nació como el más hermoso.
“Adelante” se escuchó como de ultratumba; un escalofrió recorrió su espina dorsal, y empujó.
-Vaya que eficiencia—El sarcasmo no podía escapar de su vida rutinaria; observó una mueca de disgusto por parte de su empleado—Acércate, ¿qué?, quieres que también vaya por ellos
-No señor—Se acercó veloz hacia el escritorio y le extendió aquel legajo con su trabajo—Tome señor
-Hermoso—Casi como un susurro escapo realmente lo que podía apreciar; tan fina joya, solo para alguien como él—Perfecto
La culpa la tiene cupido
Por cruzar tus ojos y los míos
-Que bueno que le gusto—Pero se sorprendió por una risa que taladraba sus oídos, mientras su jefe sacaba aquél boceto de el mismo— ¿Qué?, no se como…
-Asi que te enamoraste de mí—Jugueteaba con aquella hoja; se maravillaba por cada trazo bien definido que admiraba—Ahora entiendo
-No debe entender nada—Su voz estalló en contra de aquel sujeto, su rostro se acercó hacia aquel peligris, sus respiraciones se mezclaban—No se crea tan importante
-Pues tus ojos me dicen lo contrario—Ambas pupilas se dilataban al ver tan bello ser; sus manos trataron de tomar aquella cintura pero aquel cuerpo se esfumó—Vaya, algo terco
-Cállese jefe—Rodeo aquel escritorio; tomó aquel cuello y lo arrojó violentamente sobre el escritorio—Solo déjeme besarle
Hundió su boca sobre la del peligris; sus manos se filtraban debajo de aquella camisa, con su rodilla separaba las piernas de Julio.
La culpa la tiene cupido
Que nos disparo y nos dejo heridos
Unas manos trataban de quitarlo para cambiar de posiciones pero; con un movimiento de sus manos atrapando las intrusas, dejo por visto quien tiene el control…
-Jefe—Una secretaria pegaba con celos aquella puerta, juro escuchar una especie de ¿gemidos?—Recuerde que tiene un a junta, ¡En cinco minutos!
-Vaya si que es molesta—Se separó abruptamente de aquel cuerpo, a verlo así, con la respiración agitada, le excitaba mas—Esto aun no termina jefe.
-Eso espero—Se levantó al no sentir mas aquella opresión; se acomodaba sus ropas observando aun al artista— ¿Cuándo te veré de nuevo?
-Por que no, esta noche—Le extendió una tarjeta de bello color gris con pequeños detalles dorados, con tan bella caligrafía—Hoy no tengo trabajo en la noche, no me dejes esperando
No se donde escapar
Contagiado de tus besos, me enamoro de ti
Ambos de miraron cómplices, ¿Cuándo sucedió?, no lo sabían, aunque tenían una leve sospecha que cierto querubín los había flechado…
La culpa la tiene cupido...
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