|
Pintando Sueños
Painter Song Norah Jones
Centenares de personas, seres humanos, almas errantes pululan por las calles blanquecinas cubiertas de alabastro espumoso, despreocupadas, cargadas de bolsas multicolores llenas de obsequios… llenas de esperanza y amor.
Las farolas se vestidas de escarcha allá hacia donde la vista se dirija. Al tiempo que en los escaparates se arremolinan las decoraciones, que buscan despertar el espíritu de las fiestas, al tiempo que surgen pequeñas estatuillas de un niño recién nacido, sonrosada su piel, manos en alto y candida mirada. Mientras que lentamente la nieve se acumula en las aceras, balcones, ventanales decorados todos de verde y rojo, de sueños, anhelos… y la nieve corona todo con su níveo resplandor; impregnándolo todo con su frío respirar.
Ocasionalmente se ve un hombre, allí en una esquina distante, a las puertas de una tienda, que con su traje rojo y blanco agita una campanilla, tratando llamar la atención de los transeúntes, pero lo único que capta son cristalinas orbes de niño, que con el corazón en la boca jalan las prendas de sus padres y señalan anonadados a aquel dulce anciano, dueño de sus deseos más profundos, de aquel que impregna de felicidad sus semblantes sonrosados por el frío. Y solo esperan que sus padres lancen una fugaz mirada al hombre de varaba y lentes rectangulares, para partir corriendo y abrazarse de su barriga y mirarlo radiantes de felicidad, al tiempo que él los toma en sus brazos y ríe quedamente, acrecentando la alegría del infante, que prontamente es arrebatado de los desconocidos brazos por su padre o su madre, para después partir y zambullirse en el silencio del auto que les espera.
Y eso ocurre cada vez, todos los años, cada día… mientras un hombre de níveos rasgos lo ve, lo observa y recuerda, al tiempo que se impregna de la alegría de aquellas gemas que por ojos poseen los niños, e intenta adueñarse de sus radiantes sonrisas para después plasmarlas en lienzos. Para trazar lentamente rasgo tras rasgo, con un pequeño trozo de carbón, y luego con lustrosa precisión darle vida a cada línea con los colores del arco iris, volviendo a llenar de vitalidad aquellos ojos de niño risueño.
If I were a painter / Si fuera pintor
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
La luna se imponía radiante en lo alto de la bóveda celeste, siendo la silenciosa testigo de todo cuanto bajo sus albinos ojos acaece, transformándose en la celosa guardiana de los sueños y desvelos de los mortales que, solos o en compañía se entregan a las bondades ofrecidas por el receloso dios del descanso nocturno, de aquel que con hilos de plata y escarcha, tejió la manta que cada noche arroja sobre los cansados cuerpos durmientes.
Y envuelto en el desvelo, el joven pintor de rubias hebras de sol, plasma sus sueños y más recónditos anhelos, aquellos que ni él mismo conoce.
I would paint my reverie / Pintaría mi ensueño
Sus manos se movían por si solas, provistas de vida propia, de mente, sueños, esencia, al tiempo que apresurados trazos aparecían ante sus ojos. Líneas, curvas sombreadas, difuminadas… un ojo de brillo inmaculado, una sonrisa de niño… rasgos de hombre con actitud de infante; sus manos trabajaban presurosas, impacientes, deseosas de terminar su obra. Y luego el color: bosque en sus orbes, nuez es su piel, tierra a sus cabellos, carmín a sus labios y perlas a su sonrisa… sombra en las mejillas, rubor a sus pómulos, prendas a su cuerpo hasta el momento aparentemente desnudo, luz a los ojos y… silencio, descanso, paz… su adonis había nacido.
Tan desconocido como cualquier otro, tan anónimo como el arte que corría por sus venas y tan perfecto como jamás había imaginado.
Su respiración se tornaba agitada y entrecortada, al tiempo que sus yemas sobrevolaban el lienzo que daba vida a su arte; sus manos pasaban a prudente distancia de cada rasgo dibujado, temerosas de arruinar la pintura de que desde ahora robaría sus sueños… y despertaría las ansias de amar ocultas de su pecho.
If that's the only way for you to be with me / Si esa es la única manera para que estés conmigo
Se preparó una taza de vaporoso chocolate, y caminó lentamente a trabes de la sala, se paseó en torno a la mesa de centro y, ocasionalmente desviaba su mirada a la pintura, que silenciosa y excelsa le observaba con el profundo verdor de su mirada, que le penetraban cual si fueran orbes verdaderas, capaces de atravesar su cuerpo y desvelar cada veta de verdad que su corazón guardaba…
Se enamoraba, a cada segundo se enamoraba más y más del hombre de felinos rasgos, hijo de su inspiración, heredero de su musa, que despreocupada, le había entregado el más preciado de sus frutos: el adonis que el de celeste mirada ahora admiraba, como si de un hombre verdadero se tratara y soñaba, imaginaba que esas manos se alzaban lentamente de la tela y venían a él, le tomaban por la cintura y le proporcionaba un beso, ese que sus labios esperan desde siempre, ese que dejaría un marca indeleble en su faz.
Atizó el fuego con la barra metaliza que descansaba junto a la chimenea y se dirigió lentamente a la ventana. Perdió su mirada en el firmamento, viendo revolotear los copos de nieve que danzantes se dejaban vencer por las leyes naturales, encaminándose despreocupados al suelo, para reunirse con sus pares y formar juntos un colchón de espumosa nieve.
Vio unos pocos vehículos circular por las calles blanquecinas, iluminadas tenuemente por las farolas, que brindaban una idílica luz dorada, otorgando un misterioso velo de oro, allá donde se viera.
Su vista se fijó en la tenue silueta que se dibujaba a lo lejos, recargada su espalda en el farol, dejándose bañar por la luz del sol artificial; su cabeza estaba enfundada en un llamativo gorro de duende, y su cuerpo cubierto por un largo abrigo.
Lentamente se fue deslizando hasta quedar postrado ante el farol, perdiendo la conciencia y derramando su cuerpo por el frío suelo nocturno.
El estado de aquel desconocido le preocupó, y sin meditar las posibilidades, se calzo los zapatos y enfundo su cuerpo en el abrigo que descansaba en la percha, para después resguardar sus níveas manos del frío en los guantes que guardaban los bolsillos de la prenda que ahora le cubría.
Avanzó a paso firme y seguro por las calles almidonadas de blancura, teniendo cuidado de no resbalar a causa del deshielo de la nieve, ni de tropezar con algún obstáculo oculto entre los copos del gélido elemento.
Veía a su sombra moverse rauda a trabes de los muros de los edificios aledaños, haciéndose enorme y luego pequeña conforme se alejaba o acercaba de un farol.
Estuvo a punto de ser atropellado por un vehículo, cuando abstraído por la extraña situación de aquel hombre, intentó cruzar la calle.
Sobrecogido por el susto, cubrió su pecho con su diestra, al tiempo que atravesaba la calle y llegaba al lugar en que se encontraba el objeto de su preocupación.
Se arrodillo junto a él, y tras desenfundar una de sus manos, palpó las mejillas y la frente del hombre; estaba inconciente y frío, su cuerpo laxo y la humedad atravesaba las prendas que le cubrían.
We'd be there together / Estaríamos ahí juntos
Algo en las facciones del joven de verde gorro de punta le enterneció y cautivó, sensaciones que le hicieron decidirse a llevarlo a su casa, a pesar de los peligros que pudiera esto significar.
Hizo acopio de todas sus fuerzas, para tomar a aquel hombre entre sus brazos, que decididamente se veía mucho más corpulento que él.
Caminó lento, sin premura, y sin dejar de observar el rostro que se dejaba caer laxo desde los hombros del inconciente ser que cargaba. Era definitivo, algo en esos rasgos le habían robado más que solo el calor que compartían en ese momento… y ese algo guardaba una silenciosa pero fuerte relación con los sueños y retratos del pintor, sensaciones que él se negaba a aceptar.
Al llegar a la puerta de su casa, cogió al inconciente solo por la cintura, dejando sus pies reposar en el suelo, mientras su mano libre hurgaba entre sus prendas en busca de la llave.
Le volvió a tomar entre sus brazos y cerró la puerta con un suave meneo de su pie izquierdo.
Se encaminó hacia la luz de la sala, que había dejado encendida antes de salir en busca del moreno que en sus brazos descansaba.
Le deposito tiernamente, en un sofá junto al hogar, para luego perderse entre los pasillos de la casa en busca de mantas y ropa seca.
Esparció toda la ropa de su armario, buscando las prendas más grandes que pudiera encontrar, pues estaba seguro que la ropa que usualmente usaba, no le sería muy útil, y al cruzar esa idea por su mente, no pudo contener una suave risilla al imaginar a aquel hombre con sus prendas, pues era clara la diferencia de tallas y se vería muy simpático con ropas que apenas y le dejarían respirar.
En su mente no dejaban de dar vueltas preguntas alusivas al por que se habría desmallado, y justo ahí en medio de la calle y cuando arreciaba la nevada. Pero decidió esperar a que él despertara para aliviar su curiosidad, mientras solo trataría de hacerlo sentir cómodo en medio de su inconciencia.
Una vez de vuelta junto al piel morena, deposito las mantas, el pijama y la ropa junto al sillón. Para luego comenzar a quitarle las prendas humedecidas por la nieve.
Le quitó el gorro, desperdigando por los cojines los cabellos castaños del durmiente, luego, un tanto apenado le despojó del abrigo. Y comprobó aún más apenado que antes que la demás prendas estaban igual de húmedas y empapadas que el abrigo que las cubrían.
No estaba seguro de que hacer, al principio todo parecía una buena idea, ahora, su mente esta dividida entre el dejarlo con la ropa cosa que de seguro conseguiría que se enfermara o… quitársela él. Fuera cual fuera la elección, ninguna de las opciones le parecía apropiada. Pero al final se decidió por la segunda.
Lentamente bajó el cierre del chaleco que traía puesto el moreno, para luego seguir desabotonando la camisa, sin quitar la vista del rostro que permanecía echado hacia atrás, sin dejar de respirar aceleradamente y sin poder evitar que su propio rostro se tiñera de carmín.
Le tomó entre sus brazos alzando su cuerpo para poder quitarle las prendas húmedas y ponerle la parte superior del pijama y luego volver a recostarlo en el sofá.
Sus manos se posaron temblorosas sobre los botones del pantalón, que para su mala suerte estaban dispuestos verticalmente en una hilera.
Los desabotonó.
Le quito los zapatos y, tomando el pantalón desde los muslos del soñante, los arrastro lentamente dejándolo solo cubierto por su ropa interior. Y mientras hacia esto, su mente rogaba a todos los dioses de las diversas mitologías, que el moreno desconocido no despertara mientras estaba desempeñando tan embarazosa tarea.
Finalmente le puso el pantalón del pijama y le cubrió con las mantas. Y fue entonces que se percató de un detalle que hasta el momento había pasado desapercibido… el joven inconciente… era exactamente igual al de su pintura.
Sus ojos viajaban a velocidad vertiginosa del retrato al durmiente y devuelta al retrato. Su pulso se altero, y su reparación se hizo agitada. No entendía nada, y el no entender siempre fue algo que le aterraba.
Cogió la pintura, junto con todos los pinceles, pinturas y demás, para llevarlos a su estudio; no estaba dispuesto a que el hombre al que había ayudado, pensara que además de haberlo visto desnudo, también haya tenido la osadía y desfachatez de hacer un retrato suyo mientras se encontraba inconciente.
Volvió a la sala y cogió la taza de chocolate, que había dejado en la mesa de centro; la acerco a sus labios y le dio un trago, haciendo una mueca de desagrado al sentir el frío néctar recorrer su boca.
Dejó la taza en de regreso en la mesa, para después apoyar su cuerpo contra la ventana desde la cual vio por primera vez a su protegido. Sus lapislázulis le penetraban, fijos en cada apacible movimiento que producía el otro al respirar. Resbalo su cuerpo por sobre el cristal, dejándose caer lentamente al piso.
Estamos aquí, juntos, uno inconciente, él otro soñando sin dormir, no comprendo, y me gustaría que me explicaras… por qué estabas allí –sus labios se mecieron serenos, pero sin dejar de sentir la incertidumbre que rondaba su ser, esa profunda duda, que hablaba de misterios, casualidades, posibilidades… encuentros.
Just like we used to be / Como solíamos hacerlo
Y se durmió, lentamente se entregó a las bendiciones de Morfeo, dejándose llevar a aquel misterioso lugar entre el cielo y al tierra, aquel en su subconsciente es amo y señor, el sitio donde sus anhelos se vuelven realidad. Allí, justo donde los vientos se juntan, donde convergen para lanzarse nuevamente a recorrer el mundo, con su estrepitoso andar.
Underneath the swirling skies for all to see / Debajo de los remolinantes cielos para que todos vieran
Estaba de pie, con los ojos cerrados, dejándose bañar por los sonidos, el aire, la suave lluvia que disminuía su fuerza, y los tibios rayos del sol que se escondía de su vista.
Gatitas de lluvia caían dulces en sus pómulos, dibujando líneas conforme recorrían el resto de su rostro en su carrera hacia el suelo. Dando delicadas caricias que le hacían esbozar sonrisas de felicidad.
El sol se perdía entre las nubes de blanco lechoso, pero sin dejar de irradiar el calor que le envolvía y le exaltaba, le embelezaba y daba paz. Todo en su conjunto era perfecto, ante sus ojos se esparcían sin número de flores de múltiples colores y formas, vetustos árboles que proporcionaban reconfortantes sombras extendiéndose en un armonioso e inexorable bosque milenario, de aspecto imponente, mecidas sus ramas delicadamente por el suave viento.
And I'm dreaming of a place / Y estoy soñando con un lugar
Junto al más frondoso y próximo de los árboles: un lienzo, pinturas, pinceles… todo dispuesta, esperándolo, aguardando para que sus manos dieran vida a su arte.
Caminó lento, dejándose acariciar por las flores, al tiempo que estas dejaban sus semillas enredadas en sus prendas, y al mezclarse estas con las de otras flores, daban vida a nuevos botones, radiantes de juventud y belleza.
El ambiente se baño de música, serena melodía del amanecer, misterioso canto de hadas, que lentamente le iban exaltando, instándolo a cantar y bailar… o simplemente escuchar.
El lienzo estaba expectante, impaciente por ser parte del arte del rubio pintor, y este lo sabía, cada parte de su cuerpo sentía como era atraída por el místico agarre de aquel trozo de género dispuesto para ser decorado con trazos multicolor. Y también sentía como en su propio cuerpo pugnaba la necesidad de trazar línea a línea todo lo que las musas le susurraban al oído.
Cogió el pincel con la diestra y la tableta de colores con la mano que le quedaba libre, y sin hacer el previo boceto que sus manos acostumbraban, unto levemente el pincel con negro, para luego llevarlo al lienzo y dibujar en el una línea tan fina como la sonrisa que en sus labios aparecía. Nuevamente unto el negro y continúo trazado rasgo tras rasgo la silueta de aquel que en sueños lucidos había vislumbrado, y a su alrededor, detallaba centenares de virtuosas flores y árboles, aves y animales, en el firmamento estrellas, y todo coronado con el níveo resplandor lunar.
Envuelto en su abstracción, no se percato que cuanto trazo en la pintura hacia, se materializaba en el otrora diurno paisaje que le había visto abrir los ojos, pues ahora, tal cual como dibujo en lienzo, la luna coronaba el cielo, y las estrellas se transforman en sus damas, su corte estelar, y en la tierra, a pesar de que los calidos rayos del sol, ya se habían marchado, los animales revoloteaban y las aves cantaban, al tiempo que las flores exudaban su enigmático aroma.
Mientras por detrás de él se acercaba el misterioso hombre de hermosos rasgos, y al estar ya junto a él, le susurraba tiernamente al oído: “creo que ya es hora que dejes de pintar el ensueño que nos rodea y comiences a disfrutar”.
Se volteo con la respiración agitada y el corazón saltándole de emoción y espanto.
Where I could see your face / Donde podría ver tu cara
Sus ojos se posaron en el rostro anteriormente dibujado, sin poder creer lo que veían… sin dar crédito de sus sentidos.
Y aprovechándose del desconcierto del rubio, la morena creación, acarició suave y delicadamente el cabello de su pintor, de aquel que con hábiles movimientos la vida le había otorgado.
And I think my brush would take me there / Y pienso que mi cepillo podría llevarme allí
P…pero como es posible –dijo más para si mismo que para el que en sus brazos le cargaba.
But only... / Pero solo...
Shh… no pidas una explicación, a lo que ya sabes como sucedió –y sin esperar otra reacción, el hombre de pintura hecho, le besó tiernamente en los labios.
Se quedó prendado de los ojos de bosque que ante el se abrían y cerraban tan lentamente que creía que solo era una alucinación.
Los sueños –le dijo él moreno, pasando su índice por la nariz blanquecían- se vuelven realidad, cuando menos lo esperas y es entonces cuando te das cuenta que realmente te gusta estar despierto y quieres aprovechar al máximo cada efímero segundo del día que esta presto a desaparecer.
Se volvió a perder en el profundo y desconocido brillo del misterioso follaje que daban tinte a aquellos ojos que creyó pinta, y esta vez fue él, el atónito pintor de verdades quien le robo un beso a su obra… la más perfecta y viva de todas.
Se aparto lentamente, deshaciendo el agarre de sus brazos, que cada uno había hecho en el cuerpo del otro. Y tomó delicadamente el pincel entre sus dedos y le unto de colores vivos.
Si los sueños se hacen realidad –dijo, al tiempo que en su rostro aparecía una expresión traviesa- ¿Cómo es que un hombre como tú, lleva una flor en el pómulo por tatuaje?
Yo no ten… -se detuvo al ver como con rápidos y certeros movimientos de la nívea diestra, dibujaba en el rostro del retrato una flor de un intenso color rosa, flor que presurosa, apareció en su faz- ¡Ah! Shaka, me las vas a pagar –dijo con falso enfado, al tiempo que el rubio se carcajeaba y él se abalanzaba sobre su creador para quitarle el pincel y darle algo de vida al albino rostro.
If I were a painter / Si fuera un pintor
Rieron por horas, o al menos eso les pareció, ambos allí, juntos en el más inexorable de los sueños, embargado de los deseos del rubio. Cada pequeño momento se impregnó del más profundo anhelo de recordar y en su memoria grabar cada segundo vivido en su ensueño, cada trazo de pintura que las expertas manos del tiempo trazan en su vida, aunque solo sea en el mundo onírico.
And could paint a memory / Y pudiera pintar un recuerdo
Es raro, pero no quiero que esto acabe, por primera vez en mucho tiempo me siento feliz… pleno –los níveos labios de su boca se mecieron lentamente mientras de los infinitos pozos de cristalina agua de sus orbes, manaba un tímida lágrima, cargada de desenfrenado amor, negándose a volver al conciente mundo que fuera del universo de sus sueños le cobija- dime que me puedo quedar, por favor, solo pídemelo y gustoso lo haré, gustoso me dejare adormecer eternamente en tus brazos –su llanto se hacia a cada segundo más intenso, pero sus ojos no cesaban de sostener la boscosa mirada de su idílica creación.
Sabes que no puedo pedirte eso –y con un sube beso, recogió los líquidos cristales del de celeste mirada- no sería justo para ti, que yo te pidiera quedarte, tienes una vida que seguir, allá, fuera de este lugar, más lejos de lo que mis palabras pueden llegar, más distante de lo que mis brazos pueden alcanzar; pero a pesar de ello, no te puedo decir “quédate” por que la creación, jamás debe reinar por sobre la vida de su progenitor, no, no puedo hacerlo, tú debes salir, y vivir.
Por favor no me hagas esto, no me pidas que me vaya y te deje aquí, no me hagas irme a un mundo del que nada puedo esperar, un mundo donde estoy solo… solo –se aferró a él, se ató a si mismo a ese cuerpo de pinturas y tela creado, no lo quería dejar y estaba demasiado desconcertado para actuar como él mismo: el duro Shaka que todo lo puede, todo lo sabe y que a nadie necesita; no, ya no podía ser ese, por que la principal fuerza que le impulsaba a actuar así ya se había extinto con ese sueño… ya no estaba solo, o al menos su corazón ya no se sentía así, a pesar de que aquel por el cual latía no existía realmente.
Debes volver Shaka –y lentamente le aparto de su cuerpo, que a cada segundo se hacía menos concreto, que a cada momento se hacia mas traslucido- debes regresar, pero recuerda, allá en el cielo, bajo los vientos de la tierra, estaré, siempre viéndote y cuidando de ti.
I'd climb inside the swirling skies to be with you / Escalaría los cielos remolinantes para estar contigo
El sueño, ya no se pudo sostener más y, a pesar de que su mente se empeño en mantener el estado de sopor, la lucidez le arrebató por completo del ensueño que le embargaba.
Ambos cuerpos, uno soñante y el otro inconciente, se incorporaron al unísono, dejando sus orbes unidas, sosteniéndose las unas a las otras: unas recordando lo que en sueños le había sido otorgado y más tarde arrebatado; el otro, prendándose de la candida mirada en la que se veía reflejado… ambos en silencio amando.
Juntos en el celeste firmamento –dijeron ambos, rompiendo el silencio que les ataba estáticos a los lugares en que sus cuerpos descansaban, para más tarde arrancarse mutuamente una sonrisa.
I'd climb inside the skies to be with you / Escalaría dentro de los cielos para estar contigo
FIN
A consideración de ANTRO.
|