|
“He sido feliz contigo”
Alejandro Sáenz
(Songfinc)
[Aioria x Shaka]
CSA*
3,254 palabras
(Sin contar la canción)
Tus manos toman mi rostro
Déjame besarte
Siento frió
No te vayas
No hay nada que hacer…
El sol se ocultó exactamente a las seis de la tarde. Un hombre de cabellos castaños caminaba rápidamente a paso veloz por un sombrío callejón; sus manos estaban ocultas dentro de su gabardina, sus ojos eran protegidos por unos lentes oscuros mientras que se hurgaba entre sus ropas.
-Maldita sea—Sacó un teléfono móvil y marcó un numero algo agitado. Espero el tono de marcado—Contéstame por favor
-Tal vez sea muy tarde—Una voz dijo detrás suyo, exaltándolo. Ahora estaba desprotegido—Creo que no lo pudiste salvar
-Cállate—Se mantuvo firme, aunque un miedo inminente recorría cada fibra de su cuerpo—El no puede morir
-Su destino jamás debió cruzarse—Sacó de entre sus ropas un arma y sonrió mordazmente—Te daré cinco minutos de ventaja
El castaño ni lo pensó. Empezó a correr lo más que sus piernas le permitían, salio hacia un terreno abandonado, pensaba cuando le vio la primera vez; escuchó disparos detrás suyo, flaqueó al sentir que una bala le rozó el brazo pero siguió corriendo. Debía verle, no podía morir sin siquiera decirle lo que en verdad sentía.
A veces sueña con tu alegría mi melodía,
a veces sueño del aire que nos caemos,
que es lo que iba a decirte yo....
A veces sueña con tu alegría mi melodía,
*~**~**~**~**~**~**~**~**~**~**~**~**~**~**~*
-Vamos debemos descargar el cargamento—Agitó su mano al reconocer aquel hombre que se dirigía a él con una sonrisa burlona—Mira quien esta aquí…Aioria Landeros
-Milo “el escorpión” que milagro—Estrujaron sus manos animosamente, y se dieron un abrazo fraternal—Que bueno que estés vivo
-Si este trabajo es algo arriesgado—Pasó una mano por su nuca, y reía algo forzado, observó las facciones de su compañero, rasgos mas maduros y mas perfeccionados—Veo que te ha ido mejor que a mi, ¿Qué has hecho?
-Estoy trabajando para el señor Hades junto a tu jefe Julián—Empezó a caminar observando como las demás personas desembarcaban en camiones los paquetes de “coca”—Esto es un poco más complicado que “desaparecer” personas indeseables
En un instaste se escuchó una ráfaga de disparos detrás suyo, se agacharon casi todos al escuchar detonarse una serie de armas, Aioria levantó su mirada y observó una serie de hombres matando a quien se les ponían enfrente; sacó de su pierna una pistola de color plateado que en ella se reflejaba el fuego de unos de los camiones de la mercancía, apuntó hacia uno de ellos. Disparó. Un sonido ensordecedor se escuchó para después ser seguido por cientos mas, casquillos caían sobre el suelo, hombres caían de ambos bandos, hasta que por un instante todo quedo mudo.
En esas noches que escribo sólo pretextos
Lo que quiero decirte, amor
es que he sido tan feliz contigo.
Nadie se movía, nadie respiraba hasta que Aioria observó un grupo de personas que llegaba sin titubear al centro de aquellos rivales, sus cabellos eran largos, dorados; su piel blanca y tersa, tenía unos lentes oscuros cubriendo su mirada pero al quitárselos rápidamente dejó ver un par de hermosos zafiros pero tenían odio en ellos, o tal vez dolor.
-Levántense rápido, imbéciles—Tronaba fuertemente sus dedos ante aquella orden y poco a poco todos se levantaron—Son unos reverendos idiotas, nos tendieron una trampa
-Señor Shaka—Uno de ellos se atrevió a hablar, sus pupilas se movían nerviosas al ser observado por ese par de zafiros—No sabíamos lo sentimos
-Díganselo al jefe, perdimos millones en esto—Señalaba todo a su alrededor, fuego por doquier—Tenemos que irnos la policía vendrá en cualquier momento
-Es mas que una emboscada—El castaño se animó a hablar, caminaba hasta quedar muy cerca de Shaka, esté lo miraba de abajo hacia arriba—Esto es para destruir algo que no nos han dicho
El rubio escuchaba diversos murmullos inclusive de sus hombres, como se atrevía a ponerlo en tela de juicio.
Tal vez porque esta noche no vaya a ser lo que se dice
una noche inolvidable... no por ti.
-Cállense—Los observó a todos de un solo movimiento, pero atrapó al ojiverde por el cuello y unió sus miradas—Y tú, ¿Quién te crees que eres?
-Vamos Shaka déjalo—Una tercera voz llamó la atención de los presentes, y sin esperar algún otro comentario el rubio soltó al castaño, quien, cayó de bruces al suelo—No quiero que lo mates
-No señor Hades—Agachó la mirada sin discutir mas, pero de reojo miraba a Aioria; este aún no se levantaba del suelo por que aquel hombre le robaba su atención—Aun que ganas son me faltan
-Bien cada quien váyase por su cuenta, pero tu y Shaka—Señalaba al castaño quien se levantó rápidamente, siendo observado en cada momento por el rubio—Van a venir conmigo
La culpa es mía por fingir que todo me da risa y
Que la culpa es de la prisa o es del frío
pero vamos... que yo sé que es culpa mía.
Ambos caminaron a la par hasta llegar con su jefe, de ahí partieron en una limosina hasta llegar a un mansión a las afueras de aquella ciudad; ambos no se miraban fijamente por que se detestaban mejor dicho, se repudiaban.
-Esta es una de mis casas—Arrojaba a uno de sus sirvientes aquella gabardina mientras se le entregaba una copa de vino— ¿Gustan algo?
-No, gracias—Shaka contestó de una extraña manera, su voz sonaba un poco temblorosa mientras sus pupilas estaban perdidas en algún punto—Señor, ¿Por qué nos trajo aquí?
-Por eso me gustas Shaka—se detuvo para girarse y tomar aquel rostro entre sus manos, el ojiazul se quedó perplejo pero Hades implemente sonrió y se alejó de él—Necesito que ambos me hagan un trabajo
-¿De que se trata?—Habló por primera vez desde que llegaron, cruzó sus brazo mientras veía detenidamente a su jefe—Para que nos mandara llamar
-Necesito que maten a alguien que nos estorba—Tomó de golpe aquella copa mientras llamaba a un sirviente quien el proporcionó un puro—Pero es muy arriesgado esta protegido día y noche, además, necesito que se hagan pasar por turistas en Francia
-¿Francia?—Ambos preguntaron dudosos, pero se animó a continuar el rubio— ¿Cuándo hay que partir?
-Hoy mismo—Sujetó el mentón de Shaka mientras giraba aquel rostro a un lado para dejarle un beso—Espero que vuelvas, necesito hablar contigo después
-Si señor—Cerraba sus ojos al sentir aquel contacto, el era el mejor hombre al -matar pero, como le repudiaba que Hades hiciera eso—Como usted diga
Los dos sin decir más se dirigieron a un auto que los llevaría a un pequeño aeropuerto privado, y partieron esa misma noche hacia Francia. Recorrían las rusticas calles en un automóvil en los asientos traseros, pero de un momento a otro el rubio se concentró en otra cosa.
-Que me ves—Le respondió de muy mala gana Aioria a Shaka, no le gustaba que se le quedase mirando de esa manera— ¿Tengo monos en la cara o que?
-Pensé que eres un mono—Sonrío mordazmente al ver que Aioria crispaba sus puños pero se acercaba mas a su lado y le tomaba su brazo— ¿Qué sucede mí amor?
Que curioso es el silencio...
no sé qué es lo que es,
pero hay algo en nuestras vidas
y en esta noche yo enloquecería
si al amanecer te fueras sin haberte dicho
yo he sido tan feliz contigo.
-¿Que demonios…?—Una dedo selló sus labios mientras una de las manos del rubio acariciaba su rostro— ¿Estas drogado?
-No idiota—Susurraba mientras le pellizcaba su rostro, depositaba un beso sobre aquella mejilla—Nos vigilan, tenemos que parecer una feliz pareja
-¿Eso no me dijeron?—Le pasó uno de sus brazos por su espalda para pegarlo mas a su pecho— ¿Hay mas sorpresas?
-Pues nada mas hay que vernos felizmente unidos—Entrelazó una de sus manos con la del castaño y juró que por un instante sintió un cosquilleo en su vientre—Pero nada más la fachada
Ya lo se—suspiraba algo decepcionado, tener que fingir algo con ese rubio le provocaba…y lo peor es que no sabe qué— ¿Dónde esta al que tenemos que matar?
-De fiesta en un hotel—Se alejó de aquella “cómoda” posición, no le gustaba recorrer aquellas calles por que le recordaban a un peliazul; cerró de golpe sus ojos mientras inconscientemente se abrazaba a si mismo—Un idiota que no sirve para nada
-¿Tienes frió?—Ignoró aquel comentario mientras le abrazaba por detrás, y eso no era parte del plan—Ven te cubriré
El rubio solamente se dejó hacer, sus mejillas se encendieron un poco por que sentía que no estaba fingiendo pero no dijo más hasta llegar aquel lujoso hotel.
-Bienvenue ils sont (2*) —Un joven de cabellos azules los recibía muy animadamente, sus ojos amatistas sonreían con un poco de malicia al ver al rubio—Pasen por favor
-Deben saber que no hay mejor hotel en toda Francia—Señalaba con sus manos a todos los rincones de aquel hermoso lugar, personas caminado de un lugar a otro riéndose y rodeado de hombres o en su defecto, mujeres—El “Améthystes de cristaux” es único en su genero
-Se nota—Murmuró por debajo el castaño pero recuperó la postura ante la mirada de Shaka; llegaron hacia un salón con grandes personas de la alta sociedad pero inmediatamente el ojiazul comenzó a buscarlo entre la multitud. Su corazón no daba crédito a lo que veían sus ojos; acaso era ¿coraje? O tal vez ¿celos? O mejor dicho ¿odio?, no lo sabia al verlo rodeado de hombres dispuestos a complacerlo. Lastima que lo descubrió.
A ver si sueña con tu alegría mi melodía,
a ver si sueño y te agarras que nos caemos
o que ese sueño me apague el sol
si yo no he sido tan feliz contigo.
-Shaka—Susurró para si mismo al observar enfrente de él a un perplejo rubio, se levantó sin importarle las miradas de extrañeza de sus acompañantes; se acercaba tontamente hasta llegar hacia el— ¿Qué haces aquí?
-De vacaciones—Enmarcó una de sus cejas; colocó ambas manos en su cintura y sonrió complacido al ver las reacciones que nunca pensó ver— ¿Y tu que tal…Camus?
-Shaka te estaba buscando—Murió sus palabras al ver la mirada fría de aquel extraño; pero sintió como un brazo del rubio lo atrapaba—Shaka
-Camus, quiero presentarte a mi pareja—Miraba fijamente al peliazul con una ligera mueca de agrado al ver el malestar que le provocaba—Aioria, mi novio
Aioria se quedó mudo al ver la mirada asesina del peliazul le dirigía; a decir verdad se sorprendió a un mas cuando Shaka le tomó su brazo y se abrazo junto a él, que acaso lo veía un objeto para atraer los celos… ¿o es que…?
-Mucho gusto—El peliazul forzaba aquella sonrisa pero sus ojos destellaban, no mejor dicho, radiaban de ira contenida pero extendió su mano para guiarles a unos asientos—Por favor, siéntanse cómodos
Shaka atrapó aquella mano del desconcertado castaño para después como un adolescente, pegarse aquel cuerpo por la cintura del ojiverde; sabia que se pasaba un poco de aquella fachada pero, había algo que Aioria le hacia vibrar en su pecho.
-¿Desde cuando son pareja?—Camus llamó a un mesero quien el trajo una copa de vino tinto; lo tomó de golpe al pensar que Shaka estaba con otro, sabiendo que el mismo lo alejó—Díganme, no sean tímidos
Yo puedo hacer que traiga la noche
media luna fría,
puedo fingir que no te he visto.
-Un año, el me enseñó lo que es el amor, no solo un placer carnal—Esas palabras destilaban coraje, odio, repugnancia, cada una era enterrada en el pecho de Camus, mirando a Aioria quién se mantenía al margen—Pero supongo que tu no sabes eso, ¿o si?
-Bueno, Shaka es hora de irnos—Le guiño un ojo mientras le sonreía; sabia que a este paso lo vendrían matando por celos— ¿Dónde podemos quedarnos?
-Pasen por aquí, yo los guiare—El peliverde de la entrada interrumpió, francamente conocía a su jefe y no quería “disturbios prematuros—Por favor
Shaka se levantó algo sonriente junto con Aioria; aunque el había amado aquel peliazul el lo trato como “uno mas” y eso jamás le perdonaría, ahora tenia la oportunidad de matarlo, en eso estaba pensando por todo el pasillo del hotel.
El castaño solo contemplaba el absorto de su compañero; se veía tan hermoso con sus labios entreabiertos y sus cabellos sobre su rostro, ¡pero que demonios!, en que estaba pensando.
-Aquí es—El muchacho abrió aquella habitación; unas cortinas se movían rebeldes ante el viento, la habitación a media luz por aquel candil en el centro. Salio de aquella habitación y cerraba la puerta tras de sí—Disfruten su estancia
Al dejarlos solo, un silencio incomodo se presentó, no había mucho que platicar asi que Shaka fue a un minibar y cojió un vaso de whisky. Aioria se sentó enfrente de el; sus orbes se posaron fijas en las de rubio, una conexión con tan simple mirada.
Sin darse cuenta comenzaron a beber juntos; platicaron cosas de la misión; de la incógnita de saber por que tenían que matarlo, pasaron las horas y el alcohol comenzó hacer efecto.
Pensar que yo no soy lo que querías
pero con todo te lo digo:
yo he sido tan feliz contigo.... yo sido tan feliz....
|