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TUS BESOS
AthenaExclamation67
Recuerdo cada uno de ellos, desde el último al primero en el que me sorprendiste por completo cuando ya amándote locamente en secreto me esperaste en la puerta de la casa una noche que salí a dar una vuelta con Seiya y me preguntaste, más bien me interrogaste para saber donde y con quién estaba.
- Hyoga, ¿Qué te pasa? – te pregunté al notar tu tono de voz más agrio que el habitual con el que me tratabas cuando me saludaste.
- Nada ¿y tú, se puede saber en donde demonios estabas?
- ¡¿Hyoga?! – espeté - ¿por qué me hablas así, tan feo? – te pregunté – Salí con Seiya, nada más ¡no me trates así!
Esas fueron mis últimas palabras antes de salir corriendo. Sin poder evitarlo cuando llegué a mi cuarto me apoyé en la puerta y me deslicé hasta quedar sentado en el suelo.
- Ni-isan ¿Dónde estás? Necesito tú consuelo…
Supongo que debiste sentirte mal cuando salí de allí corriendo.
TOC, TOC…
- Shun, abre, por favor, perdóname – me rogabas.
Decidí darle la oportunidad de explicarte y luego de ponerme en pie abrí la puerta pero me aleje de ella para no tener que ver tú cara. Me fui hasta mi ropero para dejar mi chaqueta que llevaba y que aún no había podido sacarme.
- Discúlpame Shun, soy un bruto, en lugar de…
De pronto te callaste.
- Dichosa cremallera – renegaba – justo ahora tenia que atorarse…
No cesaba en mi intento de bajar el cierre de mi chaqueta cuando te me acercaste.
- Shun, con cuidado, que la vas a romper.
- ¡Y a ti que más te da! – te contesté al tiempo que me daba la vuelta y te encontré casi pegado a mi.
Sin poder evitarlo, me sonrojé y trate de huir de allí pero la puerta del ropero me lo impidió y quedé recostado sobre ella.
- A ver, déjame probar…
Tomaste mis manos y noté las tuyas, tan suaves cuando me tocaron, no podía evitar sonrojarme aún más, las apartaste del cierre y pusiste las tuyas en su lugar.
En un hábil gesto la abriste, pero yo solo trataba de no pensar, estabas tan cerca me excitaba, sentía el perfume de tu cuello legar a mi nariz como aire fresco de la mañana, tus calidas manos tan cerca de mi intimidad, y tú aliento casi pegando en mi boca mientras me decías - ¡mira, ya esta! – al levantar tus ojos, sonreíste, que linda sonrisa, nunca se me va a olvidar.
Después, cambiaste tú semblante y me besaste haciéndome alucinar. Tus manos rodeaban mis mejillas y tú lengua recorría mi boca como si de un explorador se tratara. Te separaste un instante para recuperar el aliento que nos faltaba y viste mis ojos asombrados que sin remedio lloraban.
- Shun, te amo, quiero que seas mió, que estés a mi lado, y no te vayas nunca más – dijiste.
Me abracé fuerte a tu cuello y lloraba emocionado, el mayor de mis deseos, se había realizado.
Tímidamente me acerqué a tus labios y los roce sin saber muy bien lo que hacía, era el primer beso que daba y también el tuyo, fue el primero que recibía.
Rodeaste mi cintura con tus fuertes brazos y profundizaste el beso, mi piel se erizó, no cesaban las constantes sensaciones que abrumaban a mi cuerpo, ruborizándome por completo.
Casi en un acuerdo silencioso, nos fuimos hasta la cama donde empezaste a desnudarme. Yo no te lo impedí, estaba tremendamente excitado y mi entrepierna así lo mostraba.
Te despojaste de tus ropas para después recorrer todo mi cuerpo con tus besos, experimentando caricias que jamás pude imaginar. Excitaste mi sexo introduciéndolo en tu boca mientras me aferraba a tus cabellos mientras tu lo degustabas, lamías y mordías.
Mi respiración agitada y entrecortada te dieron el aviso que casi terminaba, pero me privaste de ese instante al cesar tus caricias y ponerte sobre mi cuerpo.
Después de prepararme con tus intensas caricias, entraste en mí provocándome un gran placer pero también dolor que gracias a ti y tú amor conseguí superar y gozar plenamente de ese instante.
Terminamos a la vez y quedamos abrazados, juntos dormimos esa noche… y todas las demás.
- Fin -
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