|
ADIÓS
AthenaExclamation67
Las hojas caían lenta y dolorosamente, mi mente y mi cuerpo trataban de acostumbrarse a tú falta.
Todo sucedió muy rápido, primero con tus ausencias, luego, sin tus caricias, sin tus besos, con tus reproches y desprecios.
Cambiaste tu modo de ser conmigo, quizás me lo merecía, pero jamás espere esto. Yo no soy perfecto, todos lo saben bien, pero era feliz contigo y creí que tu también.
Ya no me tomabas de la mano como lo hacías anteriormente, no caminabas a mi lado, siempre guardabas las distancias evitando cualquier roce con mi cuerpo, te ibas tan lejos que ni la fragancia que desprendía tu cuerpo me llegaba.
Añoraba mucho tu compañía, sobre todo cuando te volviste a tu cuarto, privándome así completamente de ti y de todo indicio de que me querías.
Trataba de buscarte y pedirte alguna explicación, pero huías avergonzado. Solo una vez conseguí arrancarte unas pocas palabras que solo me hicieron más daño
- No lo hagas más difícil – eso fue lo único que logré arrancarte de tus labios antes de que te fueras con él.
Que tonto fui, no me di cuenta de lo que estaba pasando realmente, solo fui un necio que no veía y que tampoco quería ver.
Todos estaban realmente asombrados, bueno no todos, solo uno de ellos era tú cómplice, jamás lo hubiese adivinado.
Como es esa frase que dicen… A sí, “No es más tonto el que no sabe…Si no el que no quiere saber…”
Que cierta era y que ciego estaba. Ikki vino a consolarme.
- Habla con él, no podéis seguir así.
- Ikki por favor, dime que pasa no comprendo nada.
- Lo siento, no puedo ayudarte, tampoco se nada, solo lo he visto, a veces muy feliz pero otras muchas lo he encontrado llorando angustiado. Yo tampoco lo entiendo.
A su manera, Ikki trato de tranquilizarme, a pesar de que cuando empezamos a salir juntos tardo un mes en volver a hablarme, pero yo aguanté y ahora él trata de ayudarme.
El principio del final, empezó un sábado por la tarde. Hacia diez días que ya no era lo mismo entre nosotros, pero en realidad como después supe, todo empezó mucho antes.
Te encontré en el salón observando el fuego de la chimenea y pensé que era el mejor momento para que aclaráramos las cosas y pusiéramos las cartas sobre la mesa.
Mi idea inicial, se disipó cuando al acercarme vi como resbalaban las lágrimas por tus mejillas. No pude evitar abrazarte.
- No llores más mi amor – susurré muy bajito.
- Mmmm… Seiya – dijiste dejándome completamente sorprendido.
- ¡Shun! – grité soltando el abrazo, entonces saliste de tu encantamiento y me miraste.
Te diste la vuelta completamente atónito y lo supe, lo vi en tus ojos, solo necesitaba ese prueba me era suficiente para saber que ya no me amabas. Al menos de la misma manera.
- ¡Hyoga, espera, deja que te explique! – dijiste tomando uno de mis brazos para retenerme.
- No hay nada que explicar Shun – te conteste con mi cara bañada por las lágrimas.
- No por favor, necesito que lo entiendas.
- Shun, por que no lo dijiste antes. Cuándo ayer hicimos el amor ¿pensabas en él? ¡Vamos, Dilo!
Esas palabras te hicieron llorar, pero más me dolió a mí decirlas.
- Espero que seas feliz Shun, pero las cosas no se hacen así – te dije para después irme de la habitación completamente humillado y destrozado. Al voltear y verte una vez más lo vi mientras trataba de consolarte, supongo que Seiya llego al oír los gritos.
“Te deseo lo mejor, aunque siempre te voy a amar”
- Fin -
|