|
The Shadow
By AthenaExclamation67
“Pov Siegfried”
Cansancio, delirios, sudor frío…
Estaba sumido en algún tipo de enfermedad. Enfermedad o paranoia que no sabía explicar. Un estado febril que no me dejaba mover ni un solo músculo de mi cuerpo, todo él me pesaba y ardía a causa del intenso calor que sentía.
En esos largos días que no podía hacer otra cosa que dormir, no estaba solo, había siempre alguien, una presencia o un espectro que parecía que velaba por mi existencia. Una figura imponente que acudía a mí a través de mis sueños y quedaba en una esquina, sin moverse, sin hacer nada más que mirarme.
Sentía como sus ojos me desnudaban, recorrían cada poro de mi piel, surcando cada músculo, cada gota de sudor que la fiebre me hacía tener. Siguiendo cada movimiento, cada respiración agitada, cada suspiro que daba mi nariz.
La sombra errante, el espectro, se fue acercando a mi cama a medida que avanzaba mi enfermedad, revelando toda su hermosura, su magnifica piel blanca, sus dorados cabellos, su porte caballeresco e implacable.
Lentamente, ganó confianza. Quedaba sentada a los pies de mi cama, aguardando por que mi enfermedad mejorara o definitivamente, acabara con mi vida. No hablaba, se limitaba a observarme con sus ojos bañados de tristeza, cada vez más cerca de mi cuerpo, rozando con sus frías manos, acariciando las mías, provocándome una sensación extraña.
- Te mueres – se atrevió a decirme un día.
- La vida es solo una de las etapas de la existencia – le contesté.
Ante esa respuesta inesperada, su mirada brillo, lucia esplendida, como con un atisbo de esperanza. Dejó que sus manos se fundieran con las mías, entrelazándolas, enredando sus dedos con los míos. Sentí como toda mi piel se erizaba.
Inclinó lentamente su cuerpo, quedando frente a frente con mi cara y posó sus labios sobre los míos, devorando el último aliento que me quedaba, mordiendo mi cuello después, haciendo que un hilillo de sangre se derramara.
Entonces me sentí morir y desperté sobresaltado, sintiendo que nunca estuve enfermo, solo una cosa me preocupaba. Mis extraños sueños, esa presencia que creía solo ver en mis alucinaciones, se encontraba cerca, podía sentirla al igual que hacia unos instantes cuando mordió mi cuello, el cual por inercia acaricié al sentir que algo caliente resbalaba por él.
Entonces hizo acto de presencia, con una gran sonrisa y con su boca manchada con la sangre que brotaba de mi cuello.
- ¿Me has quitado la vida?
- No… Una nueva te ha sido otorgada.
-Fin-
|