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LA FIESTA
By AthenaExclamation67
Me habían invitado a una gran fiesta de disfraces… ¿Cómo lo sé?, muy fácil, cierto rubio me invitó a ir bajo petición de mi amiga Lucy que no podía asistir.
Solo había una condición para poder ir a la fiesta:
· Ayudarle a convencer a su novio (¡shit! Esta ocupado, como no lo averigüe antes con Lucy) para lograr que este fuera a la fiesta.
La idea me entusiasmó y enloqueció, conocería a ese rubio explosivo en persona (que pena que este ocupado) y de paso me invitaban a conocer el “Lejano Oriente” ¡¡GRATIS!!
Pero no saben lo mejor… Si, si, el exquisito rubio de ojos azules y cuerpecito perfectamente delineado, no me había comentado un pequeño detalle. Cuando lo vi a él, su novio, casi tiene que congelarme con su polvo de diamante por que pensé que me derretía allí mismo. ¡¡ Menudo Bombón!! (Véase a mi humilde persona tratando de contener las babas). Esta para comérselo, con el envoltorio y todo lo que traiga.
De pies a cabeza, un cuerpo excelente por no hablar de su trasero y llegando a su rostro de piel morena con ojos que encandilan a cualquiera. (Hyoga me sacó una foto, por lo visto quería inmortalizar el momento, se la muestro al rato, me la hizo para demostrarme que babeaba). Que cosota más bella, en realidad no tienen desperdicio ninguno de los dos.
(Daziiii, se que el pollito de fuego es tuyo, peroooo uno es bien libre de soñar ¿no?) ^.^
*******************
Cierto día estaba yo tranquilamente navegando por la red, más concretamente en cierto foro cuando entró un mail…
From: Hyoga To: Cygnus Lucy
Re: ¡HELP!
NECESITO TU AYUDA, SI ACEPTAS, TE PAGO EL PASAJE Y PUEDES VENIR CON NOSOTROS A LA FIESTA.
Llámame al: 689.354.672.224.568
Este era el mail que mi amiguita Cygnus_Lucy me envió, rogándome que fuera a ayudar al bello Hyoga en su lugar ya que ella por motivos ajenos a su voluntad, no podía ir.
RINGGGG… RINGGGG… Sonaba el teléfono en la mansión Kiddo.
- Moshi, moshi – se oyó al otro lado del teléfono.
- ¡¿E…?! – Pensé tratando de recordar algo de japonés.
- - ¿Konnichi Wa? – pregunté, mas no quería decir nada inoportuno – I’m Mariona – me conteste a mi misma y rogué para que el ser que estaba al otro lado comprendiera mi olvidado ingles.
- ¡MARIONA! – exclamaron al otro lado del aparato – que bueno que me llames, Lucy me habló de ti y me dijo que me llamarías. Necesito que me ayudes urgentemente, la fiesta es el sábado y no consigo convencerle.
- ¿El sábado? ¡Pero si estamos a miércoles!, Hyoga que el vuelo desde España lleva como 20 horas entre enlaces y todo… (Lo comprobé)
- No, pero debes ayudarme, yo te mando la reserva del pasaje y sales esta noche mismo… ¿Shiiiii?
A ver quién le dice que no, con esos ojitos, esa voz y ese ¡NOVIO!
- Ya Hyoga, ¡cálmate!, esta bien, no tendré problema espero, y voy en tu ayuda. (Ah… el lindo patito desesperado…)
Imprimí el check in con mi comp. Y salí pitando para el aeropuerto de Barcelona y llegué justo a tiempo para tomar el avión en el que tenia reservado mi pasaje.
Primero hasta Madrid, de ahí a Alemania y después el bello “Lejano Oriente”.
El viaje, resultó ser muy agradable, sobre todo por que toda la tripulación eran chicos, muy atentos y para que negarlo, muy guapos.
Al rato de estar volando, me venció el sueño y caí rendida sobre ese incomodo asiento, justo cuando ya llevaba un rato escuchando los lloriqueos de un niño que su madre no conseguía acallar.
Cuando volví a la vida, ya que cuando me duermo parezco un cadáver, estábamos por aterrizar. (¡Damm!), me había perdido de hacer muchas fotos tal y como me gusta, aunque lamentablemente, las hechas en el avión se pueden aprovechar la mitad.
Se oyó al azafato anunciar el aterrizaje cuando estaba desesperándome, soy un culo de mal asiento (así me dicen en casa) y ya estaba harta, solo llevaba media hora despierta y para colmo no podía hablar con nadie ya que por raro que parezca no tenia nadie a mi lado. Con lo que a mi me gusta hablar, no me callo ni debajo del agua… ¡Imagínense!
El avión aterrizo suavemente, justo lo contrario de lo que yo esperaba, la verdad que me asustan tanto el despegue como el aterrizaje y a eso hay que añadirle los oídos tapados por los cambios de presión.
Permanecí sentada (raro en mí) hasta que se detuvo el avión y rápidamente después que dieron la señal, me deshice del cinturón de seguridad y salí de allí tan rápido como pude. Estaba deseando ver al lindo Hyoga y me preguntaba si vendría su novio con él aunque luego muy a mi pesar, deduje que no vendría ya que debíamos organizar el plan para convencer a Ikki.
Salí nerviosa del avión, con mi maletita y la foto de Ikki & Hyoga que me envió Lucy para poder reconocerlos, la verdad que no me hacía mucha falta, la primera vez que la vi esos dos hermosos rostros se quedaron grabados en mi memoria.
Un paseito por el aeropuerto antes de llegar a la salida y sin entender media palabra de lo que decían los carteles, seguí a la gente, total no creo que se fueran a tirar por un puente, así que… Un último giro a la izquierda y tomé la salida.
Ohhh… Allí estaba él, impecable, con una sonrisa resplandeciente esperándome. La verdad que agradecí al cielo que esos muchachos hablaran mi idioma, si no, no se que hubiera hecho.
- Hola… - le dije tímidamente (puede que parezca muy atrevida, pero se me va todo a la hora de conocer gente) -¿Qué tal todo?
- Hola – me saludó efusivamente al tiempo que me obsequiaba un abrazo y un tierno beso en la mejilla – no sabes lo contento que estoy por que hayas podido venir.
- Y yo, te lo aseguro – le contesté (babas, babas)
Salimos del aeropuerto en un coche bastante moderno que él mismo conducía y empezamos a organizar el plan. Hyoga parecía muy angustiado y sin más dijo…
- No vendrá, es muy tozudo, no vendrá.
Daba tanta penita, incluso parecía que se le iban a saltar las lágrimas.
- No te angusties Hyoga, verás como irá, si no es por las buenas, será por las malas.
Si Ikki era tozudo a mi no me ganaba, con lo cabezota que soy yo - ¡A eso no me gana nadie! – pensé.
- Hyoga… ¿De que se van a disfrazar? – le pregunté.
- La verdad ni lo había pensado, pero es que si él no va, yo tampoco iré.
- ¡WTF, como que no! – espeté - ¡JA! Ya se como vamos a convencerle.
Mi mente ya había maquinado un plan, deberían de ver la cara de Hyoga ante mi sonrisa malvada.
- Dime… ¿sabe que has venido a buscarme?
- Pues no, no estaba en casa y tampoco le dije que venías, no sabría como explicarme.
- ¡Perfecto! Ya lo tengo todo ideado en mi cabecita. Esto es lo que haremos – le expliqué – Vamos para tu casa y bla… bla… bla…
Durante el recorrido en el coche hasta La Mansión todo quedó acordado y organizado, esperaba que mi plan no fallara y mucho menos que Ikki me asara como a un capón de Navidad. Y francamente, la cara de susto de Hyoga, no me animaba, el plan era perfecto, un poco descabellado, pero perfecto. ¡Se iba a enterar!
Llegamos al lugarcito, tremenda casota, entrada ya la tarde del viernes y nos dispusimos a salir del coche cuando se abrió la gran puerta de la entrada y salió por ella en bombón moreno de ojos azules que quitan el sentido (de nuevo Dazi perdón, pero es que lo amo ¿te parece si lo compartimos?), primero salió Hyoga y la cara del chico era calida y dulce que torno seria cuando yo descendí del coche.
- ¿Quién es esa? – oí que preguntaba.
- ¡¿Esa?! – pensé – será borde, pero tan guapo… (Ahí fue cuando no se de donde sacó Hyoga una cámara y dis que babeaba).
Enseguida nos presentó.
- Ella es una amiga (amiga… Patito lindo y acabábamos de conocernos ^^) se llama Mariona y me acompañará a la fiesta de disfraces ya que tu no quieres ir. La llamé para que me acompañara y enseguida aceptó.
Exacto, eso era lo que tenía que hacer, a ver si Ikki reaccionaba como yo esperaba…
La respuesta no demoró. El gesto serio de Ikki se convirtió en uno que daba realmente miedo, frunció el ceño y sin más…
- Si eso es lo que quieres – renegó.
Hyoga aguanta, pensaba yo, era la prueba de fuego (nunca mejor dicho) si conseguía aguanta y plantarle cara quizás conseguiríamos la reacción que esperábamos.
- ¡Pues sí! – dijo dejándome con la boca abierta – como tu eres un soso y un aburrido, ella me acompañará encantada en tu lugar.
En ese preciso instante sentí como Ikki me quemaba con su mirada. Hyoga no solo estaba siguiendo el plan a la perfección, si no que se estaba pasando tres pueblos, se le olvidaba un pequeñísimo detalle. ¡La chamuscada seria yo!
Me tomó del brazo y noté que el suyo le temblaba, no se apreciaba a la vista pero a mí que casi me corta la circulación de lo fuerte que lo estrujó…
Entramos a la mansión dejando a Ikki en la entrada de la casa con cara de mala leche y quieto como un árbol. Una vez dentro, Hyoga me acompañó a la que sería mi habitación durante la estancia en ese bello país y el pobrecito se vino abajo.
- Es un… un… un… - sollozó.
- Tranquilo, verás como todo saldrá bien.
- Pero es que tú no lo entiendes, es un anti-social, nunca me acompaña a ningún lado, parece que se avergonzara de mí, no lo entiendo.
El muy… Como podía tratarle así, estaba desconsolado, pobrecito, cuando conseguí que se calmara un poco salimos al jardín y me enseñó los alrededores de la mansión antes de la cena.
En el jardín, nos encontramos con sus amigos, Seiya, un muchacho alocado y jovial, Shiryu, un poquito más serio pero muy atento y Shun, un chico dulce y encantador.
- ¿Que tal cuñado? – dijo este último.
- ¡¿Cuñado?! – pensé - ¿el bruto ese es tú hermano? – dije casi sin pensar – Oopps, disculpa por lo de bruto, pero antes pensé que me chamuscaba con su mirada.
No cabía en mí del asombro, como podían ser tan diferentes, aunque yo no podía hablar muy alto, con mi hermano nos suelen llamar “El Huevo y La Castaña” y eso que somos mellizos.
Estuvimos charlando un rato y lo pasamos realmente bien, parece que Hyoga se relajó un poco durante el rato que estuvimos allí con los chicos mientras Seiya explicaba toda clase de chistes ante la atenta mirada de Shun y nosotros nos reíamos mientras explicaban sus travesuras.
- ¡¡ LA CENA ESTÁ LISTA!! – gritó alguien desde la entrada trasera de la mansión.
Todos, nos apresuramos en llegar a la mesa para no hacer esperar a la anfitriona a la cual me presentaron inmediatamente.
- Hola un gusto – le dije extendiendo mi mano para saludarla.
- ¡Hola! – exclamó y me jaló la mano para estrecharme en un abrazo - ¿Pero que cosa se ha fumado? – pensé mientras veía como Seiya y Shun se reían a causa de la cara que había puesto.
Que efusividad había en esa casa, aunque se nos quitó la tontería a todos al entrar en el comedor y ver a Ikki ya sentado en la mesa con cara de haber chupado un limón.
- No te preocupes – dijo Hyoga – siempre tiene esa cara, es incapaz de cambiarla.
Una gota de sudor frío recorrió mi nuca ante tal comentario.
- Hyoga… ¿No se te esta pasando la mano? – le susurré provocándole una gran carcajada.
- Se lo tiene merecido – me susurró al mío.
Hyoga estaba definitivamente ejecutando muy bien el plan, pero yo empezaba a temer lo peor para mí. Ikki nos miraba, más bien, a mi me acribillaba con sus miradas, mientras nos hacíamos todo tipo de confidencias.
Terminamos la cena que fue realmente exquisita y cada uno se fue para su habitación. Hyoga y yo nos quedamos unos minutos más hablando.
- ¡Hyoga te pasaste! No me dejes sola o me va a calcinar. (Me mata, me mataaaa).
- Neee. No te preocupes, es inofensivo, ve tranquila a dormir que estarás cansada del viaje y mañana debemos hacer muchas cosas antes de la fiesta.
Me despedí de Hyoga, el cual me regalo un beso en la mejilla y subí las escaleras hasta la que era mi habitación. Aquella mansión tan grande y mi poco, mejor dicho, nulo sentido de la orientación, me hicieron equivocarme y giré a la izquierda en lugar de ir a la derecha.
Cuando me di cuenta, retrocedí sobre mis pasos mientras trataba de olvidar la mirada iracunda y penetrante de Ikki cuando me vi sorprendida.
- ¡Que pretendes con Hyoga! – espetó mientras me agarraba de un brazo y me arrinconaba contra la pared.
- Si tuviera la más mínima oportunidad, créeme que no la desaprovecharía – le contesté – pero te quiere a ti, aunque seas un cavernícola. De lo contrario, ¡te ibas a enterar!
Esa frase pareció hacerle reaccionar y me soltó.
- Espero que a él no lo trates como acabas de hacer conmigo – añadí, más me arrepentí al momento de decirlo. Era más que obvio que lo amaba más que a su propia vida, de lo contrario, nunca se hubiera puesto así.
Trataba de mantener la compostura, ese enfrentamiento sumado al cansancio que tenía me hacían temblar las piernas (bueno, ¡vale!, Ikki me dio coraje ¡¿Contentos?! cuando me da la ira me tiembla todo ^_^)
Ikki me miró y retrocedió dejando que recuperara mi espacio. La mirada de fuego que tenía se apagó por completo al oír mis palabras, parecía que por fin entro en razón cuando Hyoga apareció en escena.
- ¿Todo bien por aquí? – preguntó.
- Sí – le contesté – Ikki me estaba preguntando si sabía donde te encontrabas y justo cuando llegaste estaba por contestarle – dije más relajada.
Ikki volvió a fulminarme con su mirada.
- ¡Metiche! – exclamó.
- Ya me darás las gracias…
Después de eso, me fui de allí dejándolos solos, estaba más que claro que sobraba, pero me dio tiempo a ver como ambos entraban al cuarto de Ikki y me acerqué hasta la puerta para escuchar lo que pasaba. (Que chusmeta. ¡Lo peor, lo peorrrrr!)
- Discúlpame Hyoga, me comporte como un necio, iré contigo a la fiesta.
- Ikki, lo haces por que estás celoso, si no, ni loco vendrías, si no fuera por el plan de Mariona…
- ¿Qué plan?
Pero Ikki no obtuvo respuesta, Hyoga lo besó y así lo mantuvo entretenido y calladito. (Este patito, si que sabía cual es el punto débil de Ikki ^^).
En ese mismo instante salí más deprisa que un rayo del lado de esa puerta y me encerré en mi cuarto con la firme convicción que cuando despertáramos Ikki me asaría como a un pavo.
Me puse mi pijama y me metí en esa enorme cama, después me tapé hasta las orejas y me dormí rápidamente por lo cansada que estaba.
- ¡VAMOS DORMILONA! – me despertaron aporreando la puerta.
- ¡¡Ohayoo!! – saludo Hyoga asomando su cabeza desde la puerta – discúlpale es un bruto.
- ¡¿Ohayoo?! – pensé – pero que forma es esa de despertar a la gente.
No pude terminar, cuando Ikki y Hyoga entraron por completo en la habitación me quedé callada como una piedra y roja como un tomate por la situación. Ellos dos perfectamente arreglados y yo en pijama, con los pelos revueltos y cara de recién despierta. (¡Imagínense!)
- Vamos arréglate que vamos a salir.
- Salir… ¿A dónde? – les pregunté.
- Vamos a por los disfraces, apúrate – dijo Hyoga.
- ¡¿Eh?! Esto… Si vosotros vais juntos, yo no tengo nada más que hacer, mi misión ya se cumplió.
- ¡No, no! – exclamó Hyoga – ¿no recuerdas el mail de Lucyta?
“Irás al Japón a ayudar a Hyoga a convencer a Ikki de ir, también irás a elegir el disfraz, y como mis contactos aún me quieren, te he conseguido un boleto para ir a la fiesta”.
¡Ahhh, Dios! Yo que pensé que me iba a librar.
- ¡Vamos! – exclamó Ikki haciéndome dar un salto en la cama.
En cuanto salieron del cuarto para que pudiera vestirme, me bañé y me puse mis jeans, un jersey y salí pitando ya que Ikki seguía berreando (si, si berreando) mi nombre por toda la casa hasta que consiguió que bajara.
Nos subimos al auto, nuevamente conducido por Hyoga e Ikki se sentó atrás conmigo y pusimos dirección a quien sabe dónde.
- Tenías razón – me dijo en un despiste de Hyoga – Gracias. Hyoga me contó anoche. (¡Shit! Me descubrió)
Ya estaba pensando cualquier cosa, más ahora que tenía la certeza de que conocía el “secretito” que ambos teníamos. Estaba segura de que nada bueno podía pasar.
Llegamos a una enorme tienda de disfraces y el rostro de Hyoga se iluminó al tiempo que el de Ikki y mío se retorcían en una mueca de desagrado.
- ¿De que van a disfrazarse chicos?
Una sonora y maléfica carcajada salió de los bellos y apetecibles labios de Ikki.
- El tuyo, a modo de venganza, lo elegiré yo – me susurró.
En ese momento desee morirme, seguro que me hacia pagar lo del día anterior por triplicado.
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