|
El calcio es esencial para el crecimiento y la reparación de los huesos a lo largo de la vida, y se ha recomendado para la prevención de otras enfermedades. Debido a que la leche y otros productos lácteos son las fuentes principales de calcio, los niños y los adultos que tienen intolerancia a la lactosa deberán asegurarse de obtener suficiente calcio con dietas que no incluyan nada o incluyan muy pocas cantidades de leche.
La cantidad recomendada de ingestión diaria de calcio (su sigla en inglés es RDA), que reveló en 2004 el Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences), varía según el grupo de edad:
De 0 a 6 meses, 210 mg
De 6 meses a 1 año, 270 mg.
De 1 a 3 años, 500 mg.
De 4 a 8 años, 800 mg.
De 9 a 18 años, 1.300 mg.
De 19 a 50 años, 1.000 mg.
De 4 a 70 años, 1.200 mg.
Las mujeres embarazadas o que están amamantando y son menores de 19 años, 1.300 mg.
Las mujeres embarazadas o que están amamantando y son mayores de 19 años, 1.000 mg.
Muchos alimentos no lácteos con alto contenido de calcio incluyen los siguientes:
Vegetales verdes, como el brócoli y la col (las acelgas, las espinacas y el ruibarbo no se incluyen debido a que el cuerpo no puede utilizar su contenido de calcio porque contienen sustancias llamadas oxalatos, los cuales bloquean la absorción del calcio).
Pescados con espinas suaves y comestibles, como el salmón y las sardinas.
El yogurt con cultivos activos (puede ser una buena fuente de calcio para muchas personas que tienen intolerancia a la lactosa, ya que la evidencia demuestra que los cultivos bacterianos usados para hacer el yogurt producen algunas de las enzimas de lactasa requeridas para la digestión adecuada).
La vitamina D es necesaria para que el cuerpo absorba el calcio; por lo tanto, la dieta debe proporcionar cantidades adecuadas de vitamina D. Las fuentes de vitamina D incluyen los huevos y el hígado, así como la luz solar.
Terra/Dr.Tango
*Fuente: http://www.terra.com/salud/articulo/html/sal6168.htm
|