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El gato no fue considerado en Europa como animal doméstico hasta bien entrada la Edad Media, cuando unos mercaderes orientales introdujeron este animal en Venecia como remedio contra una plaga de ratas que infestaba aquella república adriática. Hasta entonces, el gato era considerado como animal salvaje y un apetitoso manjar, y como tal era cazado y degustado. Se cree que el gato doméstico proviene del cruce de dos especies salvajes: el gato europeo y el gato de los matorrales de África; este último es el que convivía en los hogares del antiguo Egipto hace más de tres mil años.
Besotes.
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