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Recien casada en apuros
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2007-12-15 08:57:35

Recien casada en apuros

De los muchos adjetivos que podemos utilizar para definir cómo estaba una novia el día mismo de su casamiento, la mayoría de las personas elige el mismo: "radiante". Y así se la podía describir a Luz el día de su segundo casamiento.

Para quienes quieran conocerla mejor: Luz (38 años), madre de dos chicos, divorciada y a punto de contraer matrimonio nuevamente, es dueña de una personalidad donde sobresale el buen humor, la simpatía y un "estilo" que le permite vestir cualquier atuendo y quedar como una verdadera princesa.

Ese día, ella vestía un pantalón blanco de hilo y una ligera blusa de seda color salmón.

A pocos metros del salón en el cual ella esperaba su turno para casarse, un hombre bien parecido, vestido de traje gris y escondido tras una puerta que comunicaba los salones de espera con las escaleras, le miró por dos o tres minutos detenidamente.

El hombre bajó rápidamente las escaleras, fue hasta el estacionamiento y entró a una van por la puerta lateral trasera. Se sentó, y dirigiéndose a otros 4 que allí esperaban, definió a Luz como "Una mujer insoportablemente hermosa".

Quizás, ese detalle signó la vida de la blonda mujer, que a muy pocos minutos de casarse por segunda vez, fue secuestrada por un grupo de pervertidos cuya especialidad era secuestrar, violar y regresar a las novias (en general: primerizas).

La Banda.

Como banda, tenían en su haber la violación de 5 novias (3 secuestradas por varias horas tras su ceremonia civil, 1 violada en un baño de un Registro Civil poco después de casarse, y otra violada en su propia fiesta de casamiento).

Del resultado de estos ataques, dos de ellas quedaron embarazadas, y solamente una había decidido tener al bebé. Pero en todos los casos, por temor al "qué dirán" o la vergüenza pública, ninguna de ellas había realizado denuncia alguna.

Dado que ninguna de las damnificadas quería que se supiera lo que les había pasado, nunca se pasaba ni siquiera "de boca en boca" la historia real. Eso le permitía a esta banda una impunidad total para seguir cometiendo este tipo de delitos.

Su jefe –"Platero"-, (llamado así por la dimensión de su miembro y en obvia alusión al burro de la novela de Juan Ramón Jiménez) tenía un segundo -el "Púa"-, y tres secuaces más: "Garrafa", "Milonga" y el "Mudo" -que sin ser enfermos sexuales como los otros dos, no perdían la ocasión de meter su pija en cuanto agujero encontraran libre-.

Quizás aburridos por tener que actuar rápidamente para no ser descubiertos, o por no poder echarse más de un polvo con cada una de sus víctimas, decidieron que esta vez el secuestro iba a ser algo especial.

El plan era secuestrar a una novia y disfrutar de ella y en especial de todos sus agujeros sin importar el tiempo que transcurriera. Para ello contaban con la colaboración de un amigo del Púa, que les facilitaba un puesto de estancia en un campo cuyo dueño había fallecido hacía poco y cuya sucesión iba a llevar al menos 1 año, dado que los hijos del finado vivían en el exterior.

Platero era el jefe de la banda porque controlaba a los demás y porque era capaz de matar a los otros 4 por ser el primero en coger a una víctima. Era el más atractivo de los 5, y el único capaz de entremezclarse con cualquier tipo de gente. Era también quien generalmente definía a quién iban a violar.

El Púa era el más sanguinario de todos a la hora de coger, pero no se batiría a duelo con ninguno de los otros por ganar lugar en el turno.

El Mudo, era el más inteligente y preparado de todos; había conocido a Platero en la cárcel, cuando purgó una condena de 7 años por falsificación de recetas y mala praxis médica. El Colegio Médico le retiró su licencia y a partir de allí vivió como los demás al margen de la ley.

 

Tanto Milonga como Garrafa, eran los que menos la ponían. El primero de ellos porque era capaz de hacerse una paja mientras otro se cogía una mina, y Garrafa porque era un gordo pelotudo que se la pasaba más borracho que sobrio.

Los cinco, conformaban una banda particular, donde cada uno recibía lo que quería: reconocimiento, sadismo, venganza o pertenencia. Aún a pesar de ser tan dispares en algunas cosas, este tipo de objetivos era lo que les permitía seguir juntos.

Comienza la función…

-"y los declaro marido y mujer", sentenció la jueza que casó a Luz y a Alberto.

Los flamantes esposos se abrazaron, se dieron un beso y comenzaron a ser saludados por familiares y amigos que estaban allí presenciando la ceremonia.

Pasaron los minutos y fueron los últimos en retirarse del salón que ahora estaba lleno de gente dispuesta a presenciar la próxima ceremonia. A la salida, ambos se topan con un enorme gentío en las escaleras. Garrafa y Milonga se colaron entre la gente para intentar "separar" físicamente a Alberto y Luz. Ésta sin querer se adelantó más de lo necesario y allí intervino Platero.

Justo en una vuelta de la escalera y mientras Garrafa se para para atarse un cordón del zapato y Milonga intentaba ahora subir por la escalera, Platero se le acerca a Luz por detrás y le dice al oído -"si no te quedás tranquila, sonreís, y me seguís sin chistar, dos personas matan ya mismo a tus hijos".

Luz, primero se sorprendió, y comenzó a buscar a sus hijos con su mirada. Platero, tomándola de un brazo, le repitió "sonreí pelotuda, porque no están acá y si no venís conmigo ya, los matan… los querés ver vivos o muertos?".

Luz, en su desesperación no dudó en hacerle caso y se desviaron en la primera puerta, saliendo solos hacia el estacionamiento en el cual esperaban Púa y El Mudo en la camioneta.

La subieron rápidamente atrás, sentada entre Platero y El Mudo. La hicieron agachar y la camioneta arrancó rápidamente perdiéndose entre el tránsito.

Apenas tomaron una calle menos poblada, el mudo le puso a Luz un pañuelo con cloroformo en la nariz, que la dejó inconciente por un rato.

Apenas tomaron la autopista, el Mudo le bajó un poco los pantalones y su bombacha; sólo lo suficiente para meterle por el culo un supositorio (especialmente hecho con calmantes) procesado y mezclado con vaselina sólida y refrigerada a muy baja temperatura, para que apenas se derritiera en el recto de ella, la droga actuara inmediatamente.

La introducción del supositorio (el dedo anular del Mudo hasta el fondo del ano de Luz) lo había calentado tanto a Platero que aprovechando el polarizado casi total de la van, la colocó con su culo apuntándole a él y bajándole los pantalones y la bombacha (ahora casi hasta sus rodillas) se la cogió por el culo, dándose el gusto de agrandarle el ojete y de terminar de derretir con tanto fregoteo el supositorio.

Luz se despertó casi de golpe al sentir un fuerte dolor en el ano debido a los últimos empellones con los que Platero no sólo le introducía hasta los últimos milímetros de pija adentro, sino además le descargaba un fuerte chorro de leche, seguido por otras dos pequeñas entregas de líquido seminal.

Intentó gritar, pero un sopapo del Mudo a tiempo le hizo pasar a llorar directamente. Luz se quedó quieta y esperó a que Platero le retirara la vara de carne que rellenaba su recto.

Ella se subió rápidamente la bombacha y el pantalón, y llorando y en voz baja preguntó por sus hijos. Le dijeron que si se portaba bien los volvería a ver, que debería entregarse un rato más para volver luego a su casa.

El mudo la volvió a dormir con cloroformo y esta vez a diferencia de la anterior, cada media hora le reforzaba la dosis para que no despertara hasta llegar a destino.

La Pasadita.

Tardaron tres horas en llegar al campo y otra media hora en transitar desde la ruta principal a un puesto perdido en medio de las 1600 hectáreas de finado dueño.

Allí los esperaba "Mocho", un amigo al que el Púa una vez le salvó la vida en la cárcel.

A las dos horas posteriores, llegaron Milonga y Garrafa, extenuados por el viaje en colectivo y un tanto calientes porque intuían que alguno ya se la habría cogido en el viaje a la rubiecita.

Cuando ésta se despertó, se encontró atada a un catre de pies y manos. No obstante, la droga del supositorio ya había hecho efecto y Luz se encontraba como borracha, sin saber donde estaba y dándose poca cuenta de lo que estaba pasando.

Como atención al esmerado recibimiento del Mocho, Platero dejó que éste se la cogiera por el culo en ese momento. Pero como estaba atada boca arriba, el miembro del Mocho pudo entrar solo unos centímetros, lo que sumado a la calentura de ver a tan linda hembrita desnuda, le hizo acabar rápidamente.

A pesar de haber tenido hijos hace 13 años atrás, la vagina de Luz no había recibido una dilatación tan grosera como cuando Platero "le re-estrenó" la concha de nuevo.

No fueron los 18 cm de largo, sino los 5 cm de grosor de la pija de Platero, lo que le hicieron a Luz pegar un apagado grito de dolor. Unos diez minutos de mete y saca y Platero la bañó con un poco de esperma y mucho líquido seminal. Sin limpiarla, para aprovechar la lubricación que le daba la leche metida en la concha, siguieron Garrafa y Milonga, cada uno, tardando entre 10 y 20 minutos para llenarla nuevamente.

Para variar, Púa no quería solo acabarle, sino verla sufrir. Por ello le introdujo un palo de 5 cm de diámentro por el culo y luego su pija por delante.

 

Fin de la primera jornada.

Llegada la noche, Luz había sido violada por sus dos agujeros genitales, sentía que podían haberle desgarrado el ano y tenía miedo de que le infectaran la concha con el poco cuidado que tenían entre ponerla en uno u otro agujero.

Antes de dormir (había seis catres en el mismo cuarto), Luz se debió acostar con cada uno de ellos para chuparle la pija hasta hacerlos acabar. Con algunos, la cosa fue fácil, puesto que la mamada no le llevaba mas de 3 minutos, pero con Platero (que ya le había hechado dos polvos), y con el Pua (que como no podía establecer nada sádico para hacerle), tardó mas de 20 minutos entre que comenzó a chuparlos y que le llenaron el estómago de leche.

Por suerte para ella, Mocho ya se había ido, con lo cual en este caso fue una pija menos para atender.

La sesión de fotos.

A la mañana siguiente, la vistieron y llevaron para la casa del casco de la estancia. Mocho les había acondicionado la habitación principal. Allí le hicieron tomar una ducha, y posteriormente le pidieron que se afeitara la concha.

Apenas salió del baño, y a pesar de haber pasado por tanto sufrimiento el día anterior, así depilada, se la notaba casi con 10 años menos.

La hicieron poner desnuda en diferentes posiciones en la cama mientras el Mudo le sacaba fotos con una cámara digital.

Luego, todos se pusieron pasamontañas y comenzaron a cogerla de a tres: uno por el culo, otro por la argolla y otro por la boca. Cada tanto la cambiaban de posición o se intercambiaban ellos entre los agujeros a repartir. Siempre había alguno para tomar espléndidas fotos de la orgía que estaban haciendo.

La sesión duró toda la tarde, y cada uno de ellos había dejado no menos de dos gruesos chorros de semen en 2 de sus 3 agujeros, salvedad hecha por el Mocho que solamente se hizo chupar la pija.

Pero cuando ella creyó que todo habría acabado con esa sesión de fotos, el Mocho se apareció con dos perros, un ovejero alemán, y un perro típicamente campestre (esos de raza "campo"), pero dotado de un pedazo que era la envidia de todos –incluído Platero-.

Al principio, Luz se rehusó a tener contacto con los perros, pero la incertidumbre sobre la salud de sus hijos le hacía temer que cualquier acto de ella repercutiera en ellos.

Eso la llevó primero a chupar suave y delicadamente pero con un asco terrible la pija del campestre, mientras el ovejero, después de chuparle la concha y limpiarle la leche que ya le habían depositado adentro, se le trepó y con la ayuda de Milonga, le clavó la pija en la argolla de la muchacha.

La verga del ovejero entró de un saque hasta el fondo, lo que hizo que Luz dejara de chuparle la pija al otro perro para retorcerse del dolor en un principio y gritar de dolor después, por el ensanchamiento de la vagina -cuando el ovejero le metió su bola hasta el fondo-.

A partir de allí, le deben haber sacado mas de 20 fotos casi de un nivel profesional donde en algunas se podían ver solamente los huevos del perro colgando y el bajo vientre de ella hinchado por el efecto del nudo dentro de su vagina.

El perro descargó bastante leche dentro de ella, pero lo más jodido fue que levantó una pata y de un par de tirones y a pesar de los gritos de dolor de Luz, le sacó la bola y la pija de una sola vez. Luz cayó de lado casi desmayada de dolor y un torrente de leche mezclada con sangre mancharon la manta que habían puesto, previendo que esto podría pasar.

Luego de 5 minutos de llorar desconsoladamente, Luz se había incorporado por temor a que el otro perro le arremetiera y también la cogiera.

Pasados cinco minutos, de su concha no salía más leche, pero sí sangre. Eso preocupó principalmente a Platero (que le había empezado a tomar cariño). Luego de una charla con ella, Luz le aclaró que le estaba por venir la menstruación y que probablemente parte de la sangre era del desgarro que le había hecho el perro, pero que la mayoría de sangre que estaba perdiendo era del período.

Otra noche de "ordeñe".

Vueltos al puesto de estancia a la noche, Luz retomó su labor de "limpiarles la cañería" como ellos le llamaban a la acción de chuparles la pija y tragarse todo el semen resultante sin dejar una sola gota.

Antes de dormir, y como la noche anterior, Luz fue atada a la cama y durmió profundamente luego de tanto llanto y dolor corporal. Ya no sentía tanto asco al tragar el esperma de cada uno de ellos, pero al dolor menstrual, se sumaba el degarro producido por el perro y la dilatación del ano producto de la orgía.

 

Las Novedades.

A la mañana, salieron todos a comprar diversas provisiones; menos Mocho, que se quedó a cuidarla. Éste no le tocó siquiera un pelo hasta que retornaron todos (menos Milonga).

El propio Milonga, había sido el encargado de viajar en ómnibus mas de 270 kilómetros para remitir por Internet a un sitio porno, las fotos de Luz desnuda, y siendo cogida por la banda y por el perro. Y al mismo tiempo, le envió un email al flamante marido de la rubia… diciendo…"te mantendremos informado a través de este sitio en Internet de las fotos de tu esposa".

Los siguientes cuatro días de Luz fueron relativamente tranquilos. Debido a su período y al desgarro, cogía solamente con uno o dos de ellos por el culo, pero -eso sí- debía hacer la infaltable mamada de leche nocturna.

Apenas se le retiró el período, Platero le reveló a Luz el verdadero plan que tendrían para con ella:

"En un par de días vas a estar fértil y te vamos a coger tanto hasta hacerte un hijo. Una vez que estés embarazada, te vamos a cuidar cogiéndote lo necesario pero por el culo y de vez en cuando por la concha para no dañar al bebé. Entendés?"

"Pero cuánto tiempo voy a estar acá?" preguntó Luz.

El Púa con su voz ronca, se le acercó y acariciándole el pelo le dijo sádicamente:

" No sé si lo entendiste".

Y hablando más despacio que de costumbre le dijo: "Te vamos a hacer un hijo, y vas a estar los nueve meses acá, siendo cogida todos los días por el orto, y a veces por la concha; pero invariablemente, todas las noches, nos vas a "ordeñar" la pija tragándote todo lo que te larguemos". "Tu familia va a seguir tu embarazo porque le mandaremos fotos de los progresos de tu pancita, y seguramente del diámetro de culo, ja ja ja".

Luz lloró casi toda una tarde sin parar, porque sabía que una vez embarazada y pasado el segundo mes no sería capaz de abortar.

Por el momento, un tiempo de 7 a 10 días (hasta la ovulación) la protegerían de quedar preñada, y ése era el tiempo que también podría tener para escapar de ese infierno.

Cada noche que pasaba, Luz se iba a dormir con su estómago lleno de leche, y pensando en sus hijos y en la forma de escapar.




Un beso para todos...


Catlover

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Pasaron 7 días desde que a Luz se le fue la menstruación, y pasaron muchas cosas en esa semana. Pongámonos en tema:

Escape Fallido.

Durante los primeros 4 días, Luz se comportó perfectamente, tratando de ganarse la confianza de alguno de ellos para escapar. Cogió las veces que fueron necesarias y todas las noches les mamaba la verga a cada uno sin desaprovechar ni una gota.

Platero ya le había tomado cariño como para no hacerle daño, y le costaba mancarse las cogidas de los demás, sobre todos las del Púa, de las cuales Luz terminaba invariablemente llorando y sodomizada.

Ella ya se había dado cuenta de ese "cariño" especial y empezó a dejarlo a Platero para el final de las mamadas, así se podía quedar a dormir con él. Ello le costaba que en la mitad de alguna noche, sintiera que una verga le invadía el culo o la concha y amanecía al día siguiente bañada internamente de leche.

Una de esas noches (casi al sexto día), Platero se olvidó de esposarla a la cama antes de dormirse. Se había despertado cerca de las 4 de la mañana y se la culeó por media hora. Cuando acabó la abrazó y se quedó dormido tan profundamente que Luz pudo "evadir" el brazo de Platero y salió tan pronto pudo de la pieza.

Había luna llena, lo que facilitaría su escape. Por un momento, sintió una sensación de felicidad que había perdido hacía más de una semana. No sabía para donde ir, pero no le importaba porque quería salir de ese infierno.

No le importó estar descalza, ni la dureza de algunas piedras que pisaba o las ortigas que le raspaban los tobillos. Lo único que quería era correr, y así lo hizo.

Pero no contó con los dos perros, que cuando sintieron el movimiento en la maleza comenzaron a ladrar, despertando a los 5 secuestradores que salieron a su caza.

Luz corría sin darle importancia a los tarascones que le tiraba "Chiquito" el perro de campo, el corazón le latía a mil y se sentía un poco débil.

De golpe, sintió chocar con algo que la tiró al piso, cayendo encima de ella. Era es Púa, que le había hecho una mezcla de tackle y de volada de portero de futbol. Ya solamente con el golpe recibido, Luz estaba totalmente fuera de combate, pero el Púa se ensañó y comenzó a pegarle trompadas en la cara y en el estómago.

La levantó de los pelos y la llevaba casi alzada de ellos, cuando los otros cuatro se acercaron. Allí finalmente Luz se quebró emocional y físicamente. Vomitó las 5 mamadas de esa noche y se cagó encima producto del ensanchamiento que ya tenía en su ano, y que lubricado por el polvo de madrugada de Platero, le hizo soltar un poco de excrementos en el piso.

El Púa quería seguir cagándola a palos y se preparó para cogérsela por el culo como acto disciplinario, pero Platero lo paró en seco y le dijo que no la tocara más; que la culpa había sido de él y si tenía algún problema lo resolvían entre ellos dos.

El Púa, finalmente arrugó y la soltó tirándola al piso.

 

La venganza del Púa.

Fatalmente –como verán más adelante-, esa mañana, Luz quedó al cuidado del Púa, que a las dos horas que todos hubieran partido, la puso en su cama en posición de cuatro patas y trajo al perro de campo para que se la cogiera.

Púa comenzó a pajear al perro hasta que se le asomó el capuchón rojo. Lo subió a la cama y se lo intentó montar a la rubia, que se resistió hasta que el Púa le metió un golpe fenomenal -a la altura de los riñones-.

Luz quedó a disposición de las dos bestias: el perro que ella sabía que tenía una verga descomunal, y el Púa que posicionó al perro atrás de ella, se lo montó y le hizo meter la pija por el ano hasta los intestinos.

Luz no tuvo tiempo de gritar, porque el Púa le metió un gancho de derecha que le partió el labio inferior, y así, lastimada como estaba, le metió su verga en la boca y comenzó a hacerse la paja dentro de ella.

Luz acomodó un poco el cuerpo para que la verga del can le ingresara en el final de su intestino y no la perforara ni lastimara. Arqueó su espalda un poco y sintió que unos centímetros más de la vara canina se le metía en las tripas, pero como ya estaba totalmente abotonado, esto le produjo algun alivio a su dilatado recto.

El Púa extasiado con la escena le mandó unos buenos chorros a la garganta de la chica, pero esta le devolvió su esperma con un poco de bilis en un vómito corto.

El perro dio vuelta una pata por encima de ella y quedó culo con culo, allí ella no sabía si el perro estaba acabando o la estaba meando, dada la cantidad de líquido que sentía que le ingresaba.

Luz rogó que el perro no se moviera, y por suerte éste no lo hizo hasta que le bajó la hinchazón de su nudo y retiró la sonda de carne que había desgarrado alguna parte interna de la rubia.

Cuando llegaron los demás, Luz estaba tirada, tapada por una manta y esposada a del Púa –quien había salido a dar una vuelta por el campo-.

Cuando Platero la vió con el labio partido se le escuchó decir en voz muy baja: "lo voy a matar a ese hijo de puta". La cara de Platero se tensó al máximo al destapar la manta y ver el cuerpo desnudo de Luz (que acurrucada y temblando en la cama, había perdido sangre por el ano y a su alrededor se podía ver una gran charco de semen).

Platero pegó media vuelta, metió la mano en un bolso suyo y salió de la pieza, dando expresas instrucciones para que bañaran a Luz en la casa principal, le pidió al Mudo que la asista médicamente y que la acostaran y cuidaran en la habitación más grande de la casa.

Recién volvió a las dos horas, y les dijo a Milonga, Garrafa y el Mudo que esa noche él se quedaría con Luz allí y que ellos retornaran al puesto.

 

Noche de Bodas?.

Esa noche, no hubo mamadas a granel ni cogidas. Sólo caricias hacia la rubia y hasta la dejó sin esposas. Platero sabía que en el estado en el que estaba y luego de lo que habia pasado, tendría pocas ganas de escapar.

Luz, sabía que esa podía ser su última noche para poder escapar. Pero estaba tan cansada y dolorida que prefirió quedarse a cuidado de su secuestrador que escapar hacia no saber dónde. También había decidido quien debería ser el padre de la criatura.

La noche no hizo otra cosa que juntar los cuerpos de Luz y Platero. Durmieron como realmente lo hubieran hecho marido y mujer.

A la mañana, Platero la despertó besándole las tetas, y Luz rápidamente se puso en posición misionera para ser cogida por Platero, quien al no haber acabado en todo el día anterior, estaba cargado de leche por doquier.

El mediodía los alcanzó, con Mocho entrando en la casa para preguntar qué había pasado. Platero en el baño, lavándose y Luz en la cama, acurrucada, llorando por lo bajo, y sabiendo internamente que los dos polvos que Platero le había echado esa mañana, habían penetrado muy dentro de su matriz.

 

Cambios en la Banda.

En las semanas siguientes, algunos cambios se produjeron entre todos los miembros de este relato.

Con la muerte del Púa –de quien nadie se había atrevido a preguntar-, Platero sólo dejaba que Luz los mamara a los demás por las noches.

Como excepción, el Mudo una o dos veces a la semana le cogía por el orto.

Milonga y Garrafa, cada vez fueron más espectadores.

Mocho se subordinó totalmente a Platero y pasó a ser del elenco de las mamadas nocturnas.

A las tres semanas de estos cambios, Luz no pudo continuar con las mamadas, porque vomitaba el resultado de las acabadas. Dos semanas después, eran frecuentes las náuseas durante gran parte del día.

A casi dos meses de su secuestro, llegaron a casa del marido de Luz las primeras fotos por Internet de ella desnuda.

Se la veía blanca, pálida y flaca en todo el resto del cuerpo, pero con una pequeña pancita que sugería que estaría embarazada de 6 semanas.




Un beso para todos...


Catlover

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Han pasado dos semanas desde que la familia de Luz (padres y esposo) ha recibido las nuevas fotos con su pancita incipiente.

El amor de su familia es tan grande que más allá del rechazo primario a verla embarazada (quizas por pensarla siendo cogida por tantos), la sensación final es alegría por verla viva.

La vergüenza y el temor de que algo le pase, ha hecho que ninguno radique la denuncia sobre su desaparición. Solamente padres, esposo y sus dos chicos saben la verdad (aunque éstos dos últimos no saben nada de las fotos, sólo que ha sido secuestrada y está bien). Para los demás han inventado una historia que tiene que ver con un desequilibrio mental de ella que la llevó a escapar y desaparecer.

Dónde estás Luz?

Aunque parezca mentira, lejos de su casa familiar, Luz, la rubia "radiante" que alguna vez usara su pantalón blanco de hilo, era hoy una semi-esclava, vestida con un batón gris, gastado y sin algún botón.

No obstante haber entrado en su tercer mes de gestación, la blonda muchacha conservaba todo su estilo sensual. La pancita le asomaba justo allí donde le faltaba uno de los botones de su vestido, y eso la hacía más apetecible.

La desaparición de las náuseas le había hecho retomar el hábito de las mamadas nocturnas. Dependiendo del cansancio de los 5 delincuentes (dado que ahora se había sumado Mocho al elenco estable), Luz se chupaba 3 ó 4 pijas por noche, tragando sin problema las correspondientes descargas.

Durante el día, estaba a disposición de quien la cuidara, y éste tenía el derecho de cogerla hasta donde le dieran las ganas, pero sin lastimarla.

Todas las noches, Luz dormía ahora sin esposas, dado que los perros afuera, y su estado de gravidez, le impedían poder escapar en la oscuridad de la noche.

Cada vez que cerraba sus ojos, se acordaba de sus hijos, y lloraba en silencio, esperando poder parir rápidamente para quedar libre de esa pesadilla.

 

Preferencias.

Platero era sin dudas "el novio oficial" de Luz. Era quien más se la cogía y casi el único que lo hacía por su concha.

Era común que día por medio, Platero llegara a medio día o cerca de la siesta y la colocara a ella en posición misionera, le desabrochaba el vestido y le sacaba la bombacha solamente de una pierna. Se le colocaba delante y la penetraba suavemente, tomándola del vientre, como si quisiera acariciarla a ella y a su bebé al mismo tiempo.

Ella ya se había acostumbrado a semejante miembro, y dado que el coito era lo más parecido a una relación sexual matrimonial, ella se dejaba llenar la matriz tranquilamente. Apenas Platero le descargaba la leche, éste se retiraba de la pieza y ella se sentaba con sus piernas abiertas para hacer bajar el semen y limpiándose con un trapo se colocaba de nuevo la bombacha.

 

"Al cuarto mes… le pesa en el vientre".

Eso dice la canción de Joan Manuel Serrat, y debería ser cierto porque a partir del cuarto mes, la condición sexual de Luz cambió. Un poco más pesada que antes, no podía hacer muchas cosas, ni de limpieza, ni con su cuerpo.

Solamente era culeada por el Mudo, quien dado que era doctor, sabía plenamente qué tocar del cuerpo de la rubia para que esta comenzara a dudar entre sentirse violada y "sentir".

No por nada, el Mudo, cuando tenía que cuidarla, le hacía una enema por la mañana para cogerla a la hora de la siesta. Con ello no sólo ganaba más lugar, sino que ella lo recibía más liberada de gases y excrementos, lo que hacía para ambos más placentera la relación. Estos "cuidados" eran agradecidos con Luz con una tibia mirada de que demostraba ese sentimiento.

Antes de cogerla por el culo –colocándola como una perrita-, el Mudo le metía dos dedos en la vagina (con las yemas de sus dedos para abajo y le acariciaba suavemente la parte inferior interna. Allí se encuentran todas las terminaciones nerviosas de la vagina; y la rubia (muy a pesar de ella) comenzaba a calentarse, aunque nunca demostró absolutamente estar sintiendo nada cuando fue violada.

El Mudo sabía que tarde o temprano, Luz terminaría acabando en un tremendo orgasmo, pero que parecía estar reservándoselo para Platero.

Éste por su parte, comenzó a cogerla como una perrita en 4 patas para no aplastar su panza de 4 y medios meses.

 

La última sesión de fotos de Luz publicadas por la Banda.

A los 5 meses y medio, la panza de Luz era preciosamente curvada. Sin estrías (pese a sus 38 años y sus 2 embarazos anteriores) ni cicatrices.

Sus pechos habían crecido poco, pero lo suficiente como para que las aureolas y unos hermosos pezones color marrón oscuro coronaran esos dos montes redondos dignos de la más hermosa mamada de tetas que uno podía querer.

La concha esta vez, se la afeito el propio Platero.

Y las fotos, quizás fueron las más sensuales jamás sacadas.

A Luz se la seguía viendo triste, pero su cuerpo demostraba otra cosa. Una belleza jamás vista en una mujer de su edad.

Sólo hubo un par de fotos de 3 cogíendose a la rubia. (Mocho tomaba las fotos y Garrafa se hizo hasta dos pajas seguidas de la calentura que le daba verla a ella así y a tres tipos cambiando de agujeros constantemente.

Pero solamente Platero y el Mudo le acabaron adentro en esa sesión, cada uno, en su agujero predilecto. Cuando estaba a punto de explotarle en la boca, y ella comenzó a sentir un poco de líquido seminal –previo a la gran descarga-, Luz se quitó la pija de Milonga de su boca, aduciendo una arcada.

Éste terminó descargando la leche sobre la manta, porque Platero le pidio que no le acabe encima de ella.

 

Algunas despedidas.

Garrafa y Milonga fueron los responsables, junto con el Mudo de llevar a un locutorio a 300 kilómetros de allí, las fotos y subirlas a Internet.

A la salida del locutorio, Garrafa y Milonga le plantearon al mudo dejar la banda, dado que veían que Platero tenía casi dominada a la víctima para él y ellos no querían terminar como el Púa. Por otra parte, sólo vivían de lo que robaban por ahí, y que esto si era un secuestro, terminaría mal o ellos sin plata.

Se despidieron del Mudo, le entregaron la cámara y todo el material y marcharon hacia en norte.

En el fondo de su corazón, el Mudo no era un tipo violento. La vida le había llevado a fracasar como médico y a cumplir una condena que le había hecho vivir al margen de la ley. Salvo por todas las violaciones anteriores (alguna de las cuales él tenía mucho que ver aportando material médico), el Mudo era un tipo que no quería hablar de su pasado.

La ida de Garrafa y Milonga le hizo repensar si no era hora ya de reiniciar su vida, pero esta vez bien al Sur, en la Patagonia Argentina, donde nadie le conociera, pero, un médico en esos pueblos siempre es bien recibido.

Lo pensó una y otra vez, y pasados más de 30 días, se lo hizo conocer a Platero.

Éste le dio un gran abrazo, y le dijo -"Ojalá alguien escribiera nuestras historias de desvirgues y roturas de culo, no?".

El "mudo" le contestó: -"quien te dice, por ahí algún día escribo mis memorias y me hago famoso, pero quedate tranquilo que a vos el nombre te lo cambio por el de ‘maní’". Y los dos rieron dándose un abrazo y deseándose suerte.

Antes de irse a caballo, el mudo reculó y le dice a Platero: -"decime solamente una cosa… vos la querés a la rubia esa ¿no?"

Platero no contestaba y su sonrisa se había transformado en cara de póker.

El mudo continuó: -"porque si la querés, dejala ir, ella tiene hijos, no es como las otras. Aunque vos no la escuches, por la noche llora y nunca tuvo un orgasmo con ninguno de nosotros."

El caballo comenzó a caminar y a los veinte metros, el mudo volvió a dirigirse a Platero con un solo grito: "Pensalo!"

 

La despedida de Luz.

 

Cuando llegó a la pieza, Mocho se quejaba que Luz no había querido coger con él, pero que como estaba prohibido pegarle, él no la tocó.

"Hiciste bien, Mocho… hiciste bien: por ella… y también por vos." –comentó Platero y agregó: "Hoy volvemos a dormir en el dormitorio de la casa principal, pero vos Mocho quedate acá… al fin y al cabo sos el puestero no?"

Y al Mocho casi le sale un "Sí mi patrón" del alma. Y bajando la vista, supo que nunca más tocaría el cuerpo de esa mujer.

Una vez en la casa grande, Platero dejó que Luz se bañara y cuando ésta salió de la tina, se encontró con en delicado vestido verde, similar al batón que tenía, pero éste era nuevo y tenía todos los botones.

Luz no supo interpretar las intenciones de Platero y le dijo por primera vez en tantos meses y los gritos: "Hasta cuando voy a ser tu puta cautiva?" "Hasta cuando voy a seguir tragando noche tras noche la leche de todos tus amigos?"

Llorando, y tirada desnuda en la cama, lo miró a los ojos casi suplicando: "qué querés hacer conmigo y con mi hijo"?

"Nuestro hijo" –dijo Platero.

Ella asintió llorando desde la cama. Como diciendo: "sí, sé que vos sos el padre porque en mi primera ovulación nunca nadie me llenó la vagina, solamente vos".

Platero se acercó a la cama y acariciándole la cabeza, le dijo: "es mi hijo, pero se irá con vos… para eso es el vestido. Volvé con tu familia antes que quiera tenerte cautiva para siempre."

La desesperación de Luz ante esas palabras le hizo vestirse en menos de un minuto, olvidando cambiarse al menos la mugrosa bombacha que llevaba ya varios días de semen seco acumulado.

Ella se ató el pelo, y se puso lo más linda que podía estar. Platero la llevó a caballo lentamente hacia la salida del campo y de allí a la Ruta provincial vieja.

Platero la dejó al borde de la ruta donde sabía que en media hora más o menos pasaría algún ómnibus que la llevara a la Capital. También le dejó algo de dinero (robado obviamente) para que pudiera pagarse el boleto.

Y Platero, desapareció del horizonte poco a poco con su caballo, yendo en dirección al campo, donde se despediría para siempre de Mocho, dejándole otro poco de dinero y un "gracias por los servicios prestados".

Nunca nadie más supo de Platero.

 

El regreso de Luz.

La desesperación por volver a casa no le hizo esperar el ómnibus y paró al primer camionero que pasaba por la ruta en dirección a Capital.

Luz le pidió por favor que necesitaba estar rápido con su familia y que había sido asaltada (sin darle más detalles).

A los 10 minutos de viaje, ella le preguntó al camionero en qué lugar se encontraban. "Esquina de Crotto" –le respondió él- "falta todavía para donde vos vas".

Ella se desvivía en querer pagarle el pasaje y hasta le entregó todo el dinero que llevaba", pero el camionero le dijo, "mirá rubia, hace rato que no se me sube una como vos al camión y que no me hecho un buen polvo. Qué te parece si te cambio el pasaje por un rato atrás conmigo?".

Luz, indignada, le dijo –"me tomás como una puta vulgar"?

"Nooooo, mi hijita, no. Vulgar no. Ya te dije que hace rato que una putita fina como vos no sube al camión"- le espetó el camionero.

"Y cómo sabés si soy puta? ¿qué sabés vos de mi vida?", contestó ella echándose a llorar.

"Fácil: por el olor a leche que tenés encima… y me parece no sé por qué que fueron varios los que te llenaron ‘la panza con huesitos’, o no?".

Luz se quebró nuevamente, y llorando le contó la historia real. El martirio de sus ya 7 meses.

A la media hora de llanto y relato, el camionero paró en un lugar semiabandonado y le hizo una oferta: "mirá, si ya te cogieron tanto, por un polvo más no te vas a morir, no? Yo no te estoy forzando –que te quede claro- sólo es un intercambio. Vos no podés denunciarme aunque venga la policía, porque no te voy a pegar, ni a maltratar, sólo quiero ver qué se siente al cogerse a una embarazada."

Le llevaron 5 minutos a Luz tomar una decisión.

"OK, pero sólo una vez, y me acabás por el culo, no por la concha".

El camionero, con una sonrisa (mostrando que le faltaban varios dientes) le dice casi al oído -"pasá para atrás y tirate allí en el asiento cama, abrite el vestido y sacate la bombacha solo de una pierna… dale… apurate que desde que subiste estoy al palo".

Luz terminó poniéndose de la misma forma en la que Platero la cogía últimamente. Flexionó sus piernas y permitió que la verga del camionero le penetrara totalmente hasta los huevos.

Éste le había puesto una almohada justo en la cola para levantarla más y dejar más accesible la adorable flor que ahora parecía su ano.

Solamente fueron menos de dos minutos, cuando ella comenzó a sentir que la matriz se contraía y le traía molestias al principio y dolores fuertes después.

Esto calentaba más al camionero, pero ella le obligó a sacar la pija y ponérsela en el culo para acabar.

Las contracciones siguieron, pero ahora con menor intensidad. Y más allá de que nuestro transportista le lanzó una andanada de semen de al menos cuatro chorros… ella sintió que con las últimas palpitaciones de la pija de él en su recto, también se iban las últimas contracciones uterinas.

Los dos se bajaron del camión; él, para limpiarse la pija que le había quedado con algún recuerdo fecal. Y Ella, para cagar todo lo posible, desde los excrementos que tenía de hacía un día atrás, hasta la última gota de leche del hijo de puta que era en teoría su salvación.

Se terminó limpiando el culo con la bombacha y la lanzó bien lejos. Como lanzando lejos toda la historia que había vivido.

La llegada a casa.

El camionero la dejó en una Estación de servicio que servía de "parada" para pasajeros, y devolviéndole la plata que ésta le había dado, le dijo: "decí que no tengo un mango, porque por el polvo que te eché te tendría que llevar por toda América gratis".

Ella –ya desde abajo del camión- le sonrió sarcásticamente, mezcla de agradecimiento por el piropo y mezcla de odio por haber tenido que dejarse llenar nuevamente el culo por un desconocido.

45 minutos más tarde, estaba a menos de 15 minutos de su casa, viajando como cualquier otro pasajero que retornaba de vacaciones o de un fin de semana largo; sólo que ella retornaba de un infierno, del cual traía como recuerdo una criatura en su vientre.

Con una mano temblorosa tocó el timbre de su casa, y puso la otra arriba de su pronunciada panza de 7 meses. Temblaba como una hoja imaginando quién sería la primera persona a la que viera.

Y la puerta se abrió, y los ojos de Luz se llenaron de lágrimas al verla a Sofía su hija, que abrió displicentemente creyendo que era el delivery de la pizza que habían encargado.

Un grito de "Mamá", fue suficiente para Rolando (su otro hijo) y Alberto (su esposo) corrieran a la puerta a abrazarla.

Alberto y Luz se abrazaron largamente, llorando. Un llanto que se extendió al menos por cinco minutos, mientras los chicos saltaban de felicidad al ver a su madre de vuelta.

Alberto y Luz. Cada uno en esos minutos lloró en silencio su pena.

Él, porque sabía que si la amaba realmente a ella, debería vivir de allí en más con el ejemplo de la violación de ella de lo que sería su humillación.

Ella, porque dentro de su vientre lleva una criatura que sabía había sido concebida con amor.

Ambos sabían, que si querían sobrellevar esto, deberían dejar de lado su orgullo y hacer pocas preguntas.

 

Meses después (final).

El bebé nació a término -según las cuentas maternas- y fue un varón al cual le pusieron "Juan", puesto que durante el noveno mes, Luz se limitó a leer "Platero y Yo" y convenció a todos que la dulzura del escritor era lo que ella quería ver en su hijo.

Luz publicó en la misma página porno de Internet donde hoy están sus fotos, un banner que dice "A quien me protegió del Púa y me demostró su amor".

Si uno cliquea allí, un email lo direcciona a : plateromio@yahoo.com.ar

Dicen que los largos secuestros generan relaciones impensadas entre víctima y victimario. Quizás, ésta sea una de ellas




Un beso para todos...


Catlover



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