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Los alimentos riesgosos
La leche, huevo y pescado son los que causan las principales reacciones anormales en los pequeños que los consumen en forma regular
El Universal
Lunes 22 de octubre de 2007
Intolerancias y alergias
En términos clínicos, la reacción anormal a la ingestión de un alimento puede dividirse en dos grandes categorías: alergias e intolerancias, cuyos síntomas suelen manifestarse en la piel, vías respiratorias y aparato digestivo. Las alergias serán cualquier reacción anormal a uno o más alimentos, independientemente del mecanismo que las provoque. Sus consecuencias son variables, al grado de llegar a poner en riesgo la vida del niño, dependiendo de su edad, sensibilidad y tipo de sustancia alérgica.
Es necesario acudir a un alergólogo para diagnosticar una reacción causada por alimentos. La labor del especialista es ardua y puede requerir un trabajo casi detectivesco de eliminar paulatinamente productos en la dieta del niño, hasta encontrar el causante.
Por su parte, las intolerancias suelen ser trastornos alimentarios metabólicos de menor gravedad, provocados por deficiencias en la capacidad para metabolizar —utilizar o destruir— determinado componente de algún alimento, lo que a menudo es un defecto adquirido.
La más común es la intolerancia a la lactosa (el azúcar contenida en la leche). Otros causantes son los aditivos, colorantes y sulfatos —presentes en algunas frutas, como fresa, durazno, naranja y kiwi—, verduras como el jitomate, apio, y condimentos como la mostaza y páprika.
Por su parte, la popularización en las últimas décadas de los cereales en la dieta de los lactantes, incrementó la incidencia de las alergias infantiles, puesto que las proteínas que contienen poseen gran capacidad alergénica, lo mismo que el consumo de frutas a las que nuestro organismo no está habituado.
Muchas veces, sobre todo cuando se manifiestan en el niño síntomas leves de estos padecimientos, se hace caso omiso atribuyéndolo a otras causas, o bien se aplican remedios caseros, dice al respecto el doctor Arturo Orea Tejeda, coautor de Cómo prevenir la obesidad infantil, junto con su colega Lilia Castillo Martínez y la nutrióloga Susana Rodríguez Ríos.
Ambos padecimientos suelen presentarse en los dos primeros años de vida del infante, interviene su colega Castillo Martínez, siendo la leche, huevo y pescado los principales alimentos alergénicos. Al crecer, sus organismos desarrollarán una mayor tolerancia que les permitirá consumirlos.
“Se recomienda darle alimentos nuevos una vez por semana, para ver su reacción a los mismos, y hacerlo sin mezclarlos con otros para poder identificarlos; también debemos tener cuidado con las sustancias ‘ocultas’ en algunos productos, como el huevo empleado para barnizar panes y pasteles”, recomienda la especialista entrevistada.
Sicosis alimenticia
La doctora Castillo Martínez, directora de Investigación de la Asociación Mexicana para la Prevención de la Insuficiencia Cardiaca, advierte ante la tendencia a sobre diagnosticar intolerancia a la lactosa —término que pareciera estar de moda—, sin ser, necesariamente, la causa del malestar que afecta a un niño.
“Esto provoca que se le supriman todos los lácteos con los nutrientes requeridos para su desarrollo. Hay que tener cuidado de no quitársela hasta no estar seguros.”
“Existen intereses comerciales que propician esta sobre diagnosticación de intolerancias y alergias, interviene el doctor Orea Tejeda”, presidente de la misma institución a la que pertenece su colega “con la intención de favorecer el consumo de ciertos productos. Tenemos que hacer establecer una relación causa-efecto juiciosa y también, hay que decirlo, una relación ética para que el médico no prescriba productos supuestamente inocuos”.
Menciona cómo, hará cosa de dos décadas, se llegó al extremo de desaconsejar el uso de la leche materna, por medio de campañas institucionales.
Ambos entrevistados advierten sobre los resultados de estudios preliminares que apuntan hacia la “moda” de desacreditar las propiedades de la leche por sus contenidos de grasa, promoviéndose a su vez el consumo de los productos de soya.
“Los productos nuevos no son tan inocuos”, remata el doctor Orea Tejeda. “Finalmente, todo lo natural tiene ventajas que no son fácilmente sustituibles. Se ha generado un alud de información sobre alimentación ‘saludable’ que está teniendo un efecto catastrofista, donde ya no nos venden alimentos sino seguros de vida, lo cual, además, no es cierto.” (Con información de ‘Cómo prevenir la obesidad infantil’. Diana, 2007)
*Fuente: http://estadis.eluniversal.com.mx/estilos/55660.html
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