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Mámi, hoy en clase de sociales, Pedro me ha dado un cromo de los que me faltan en la colección. A cambio, le he ofrecido escoger tres entre los que tengo repetidos. Si mañana me trae uno más, puede que le deje ser mi novio por algún tiempo. ¡Eso si!, ha de defenderme de los de quinto, y jugar en el recreo a lo que más me gusta.
¡No se!, ¡no se!, el estuche de Antonio es estupendo, de seis departamentos, y de colores de cera tan suaves, parecidos a esos polvos blancos que nos hechas si la piel se nos irrita, mámi. Las tapas brillan como el oro, así que le hubieran esparcido purpurina. Y si las agitas lentamente, desaparecen unas figuras y vuelven a aparecer otras con distintas formas geometricas; y se mueven como si tuviesen vida propia, a modo de calidoscopio. Mámi, creo que me estoy enamorando de Antonio.
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