El presente escrito nos invitará a reflexionar de nuevo a todos los que estamos familiarizados, desde hace más o menos tiempo, con las polémicas surgidas desde su implantación alrededor de la Ley Integral contra la Violencia de Género, puesta en entredicho lo mismo por parte de ciudadanos de a pie, que por figuras relevantes del derecho o colegios de profesionales de este ramo, asociaciones de padres separados o divorciados, plataformas feministas o incipientes organizaciones masculinistas que comienzan en estos últimos años su andadura, deseosas de analizar y corregir las discriminaciones que el feminismo no reconoce, es decir, las sufridas por los hombres.
En fin, nos dará una nueva ocasión para pensar sobre las críticas, artículos, entrevistas y debates sin una conclusión definitiva surgidos alrededor de esta ley, siempre resultantes en dos posicionamientos enfrentados en los que se sitúan, por una parte sus defensores, y en la otra sus detractores, ambos distanciados y asumiendo dos posturas diametralmente opuestas e irreconciliables.
Para los primeros la ley es ejemplar, modélica, necesaria y contribuirá a aumentar la igualdad entre los dos sexos mediante la eventual erradicación de la violencia doméstica, junto con el conjunto de supuestos tópicos patriarcales, machistas y misóginos que la sustentan, amparan y transmiten desde el comienzo de la convivencia entre hombres y mujeres.
Para los segundos, la ley es considerada como una perversa distorsión de la realidad social e histórica, encaminada a empoderar al injusto, dogmático pero políticamente correcto y muy influyente Feminismo de Género, permitiéndole criminalizar apriorísticamente a los hombres, en base a sus análisis claramente misándricos, apoyados en nuestros días por estadísticas unilaterales y de un escasísimo valor científico. Aumentando además el distanciamiento entre hombres y mujeres al crear un referente legal que arremete decididamente contra principios constitucionales básicos, sin olvidar que en sus años de aplicación no ha disminuido el número de mujeres muertas por violencia doméstica, y han aumentado las denuncias falsas y las condenas abusivas de muchos hombres por efecto de una ley hembrista que les arrebata buena parte de sus derechos fundamentales.
En conclusión, entre las muchas menciones, idas y venidas a las que esta controvertida ley ha dado lugar incluso desde antes de su definitiva entrada en vigor, nos queda a algunos destacado en la memoria el recuerdo de un caso especial, que comenzó presentándose como una urgente petición de ayuda trasladada a diferentes foros masculinistas, el 18 de Abril de 2006. El autor de la demanda era Miguel Ángel García Moreno, un joven linarense, y su mensaje se iniciaba así:
“Soy un vecino de la ciudad de Linares y debido a la lamentable situación actual que van a tener oportunidad de comprobar, e intentando en todo momento no extenderme demasiado, he decidido sacar la fuerza necesaria para publicar este resumen, ya que lo que al principio podía resultar el divertido juego de unos niños consentidos está llegando demasiado lejos y lo que hay por medio es la actual vida y el futuro de una persona. Mis allegados opinan que al tratarse todo de un montaje contra mí, en cualquier momento cometerán un error que desmontará toda la trama pero lo cierto es que errores ya han cometido varios (a la vista del siguiente texto están) siendo actualmente el problema que la justicia no ha querido verlos, cumpliéndose así en su máxima expresión el dicho de la "justicia ciega.”
Aquel día, Miguel Ángel empezaba a exponernos su caso con estas palabras. Seguía con una narración detallada de los acontecimientos que durante su noviazgo y un anómalo proceso de ruptura habían terminado en un intercambio de denuncias, entre las que Miguel Ángel había recibido una por malos tratos, basada en supuestas agresiones realizadas sobre su ex pareja, ocurridas presuntamente con gran anterioridad al fin de la relación, y que se presentaba pocas horas después de que el mismo Miguel Ángel interpusiese una denuncia por agresión física contra el hermano de su ex. Siguió un artículo de dos páginas aparecido en el periódicoLinares Información (actualmente llamado Viva Linares) en el que Miguel Ángel pudo dar la cara mediaticamente y expresar en letra impresa su situación:
Sin embargo ha pasado el tiempo desde entonces, la evolución de los acontecimientos no le ha sido favorable y actualmente su proceso legal ha derivado en una condena de cuatro años y dos meses de prisión, prohibición de aproximarse a menos de 200 metros a su denunciante durante 20 años, incluyendo el pago de las costas procesales y una indemnización a su ex pareja por valor de 9000 euros.Todo esto sin que existan partes de lesiones, ni testigos oculares de ninguna agresión, simplemente con el apoyo de los padres de la denunciante, tres amistades y el Instituto de la Mujer testimoniandocon mucha contundencia en contra del imputado.
Ahora Miguel Ángel se encuentra muy próximo a ser castigado por esta ley, pero en su momento escribió un alegato que entregó a una de las juezas que llevó su caso. En él exponía el modo en que vivenció todos los acontecimientos que han concluido en esto. Nosotros hemos obtenido dicho alegato porque está siendo divulgado por sus amistades a través de Internet.
Mediante el mismo, podemos exponer aquí los puntos más destacables de la historia, para al menos repensar una vez más la tan mencionada, la tan aplaudida y tan denostada Ley Integral. La herramienta que según sus defensores acabará -no sabemos cuando- con la violencia machista contra la mujer y encarcelará a los maridos o compañeros maltratadores. O la norma nacida del radicalismo ideológico que -según otros- sólo puede contribuir a agravar el problema que pretende resolver y generar otros nuevos, como el castigo casi indiferenciado de hombres por el hecho de serlo, viéndose sometidos a sus muy particulares condiciones de enjuiciamiento penal, en base a denuncias ocasionalmente muy difíciles de investigar o probar y que además pueden ser falsas, tal y como señalan gran cantidad de colegios de profesionales del derecho de nuestro país, concluyendo en la instrucción sistemática de procesos realizados en condiciones precarias, de los que pueden derivarse serios perjuicios para la parte acusada.
Este relato nos invita a posicionarnos de nuevo a favor o en contra, frente a una ley que de momento no sólo no alcanza los objetivos para los que fue diseñada, a pesar del gran apoyo institucional que ha recibido a todos los niveles desde el inicio de su andadura, sino que además no consigue acallar ni convencer a las voces que la critican, solicitando su modificación profunda o incluso su derogación, en favor de alternativas como las leyes y medidas de mediación familiar.
Del alegato presentado por Miguel Ángel ante uno de sus juicios se extraen los rocambolescos hechos que han dado lugar a esta condena, fruto de su directa experiencia. Nos brindan una ocasión privilegiada para conocer los recientes acontecimientos de su vida, invitándonos de paso a reflexionar sobre los entresijos jurídicos de esta ley, su capacidad para esclarecer la culpabilidad o inocencia de las partes implicadas o su tendenciosidad antivarón, en un ambiente social que cada vez exige castigos más ejemplarizantes contra los maltratadores, dando por descontado que para esta norma siempre son de sexo masculino, y define el maltrato como un grave delito sujeto a una severa condena en base a acciones que de ser perpetradas por mujeres no pasarían de considerarse meras faltas. Es decir, estructurándose como una herramienta de culpabilización exagerada de lo masculino y defensora de un doble patrón legal sexista, generador de una grave brecha jurídica entre hombres y mujeres, supuestamente con el poco verosímil propósito de velar por la igualdad.
A continuación narramos cómo se desarrollaron los acontecimientos a partir del alegato, retirando algunos apartados para facilitar su lectura y al mismo tiempo incluyendo las fechas aproximadas de los sucesos en él expresados, favoreciendo a los lectores un mejor conocimiento de su desarrollo cronológico.
El texto de Miguel Ángel comienza con una breve introducción indicándole a la jueza a quien envía este escrito su deseo de aclarar ciertos detalles que escapan al procedimiento judicial normal de comparecencias orales, exponiendo una serie de hechos que, en su opinión, han minusvalorado los anteriores jueces encargados de este caso, pese a ser muy indicativos de su culpabilidad o inocencia.
Abandonado (junio 2005)
Después de tres años de novio con la denunciante, ella conoció por chat a un periodista de Málaga. Tras dos semanas con discusiones por la causa más leve, marchó a Málaga, sin avisar a Miguel Ángel, ni romper, creyendo que él no se enteraría y que al cabo de unas semanas regresaría, sin más, para continuar la relación.
En cambio, al mes Miguel Ángel ya estaba con otra chica, intentando olvidar a su ex, la cual criticaba públicamente a Miguel Ángel y a su nueva pareja. Hasta le pidió por e-mail su lista de asignaturas, ya que ambos estudiaban la misma carrera pero, por evitarla, Miguel Ángel prefería matricularse en asignaturas distintas.
En noviembre ella le pidió una llave de su cuarto que él conservaba y pasados unos días se la devolvió a la salida de clase, dando todo por terminado.
Agredido (diciembre de 2005)
En Nochebuena, estando Miguel Ángel en una discoteca con sus amigos, sobre las 6:00, sorprendentemente, se le acercó el hermano de su ex, insistiéndole en que saliese a la calle sólo para hablar, a lo que Miguel Ángel accedió, no sin reservas, ya que prácticamente no habían tenido trato en el pasado. Salieron a la calle, cada uno con sus amigos, y su ex cuñado le insistió en ir solos al aparcamiento para comentar algo importante y muy privado.
Una vez allí le agredió con la ayuda de sus amigos que acudieron raudos al ver que, dificultosamente, Miguel Ángel forcejeaba con él para quitárselo de encima. El agredido abandonó el recinto con fractura del tabique nasal y fuerte hemorragia, momento en el que apareció su ex pareja, gritándole repetidamente “Como toques a mi hermano te mato” mientras el hermano y un amigo del mismo insistían a Miguel Ángel en que ya lo encontrarían a solas sin tanta gente para reventarlo y matarlo. Ensangrentado acudió a urgencias con sus padres donde, inesperadamente, estaban el hermano y la hermana con sus respectivas amistades, riéndose todos al ver a Miguel Ángel llegar ensangrentado, en silla de ruedas, por no poder caminar y casi ni abrir los ojos. Fue atendido y sobre las 8:00 denunció al agresor.
Denunciado (diciembre 2005)
A la tarde telefonearon a Miguel Ángel de Comisaría, comunicándole que debía ir allí al día siguiente, sorprendentemente, pues su ex pareja lo había denunciado por malos tratos físicos y psicológicos durante los tres años de relación. Miguel Ángel habló con su letrada, casualmente madre de uno de sus amigos testigos de la agresión, y a la mañana siguiente fueron a Comisaría para declarar. En la sala de espera estaban su ex, sus padres y una amiga de ella. Se le acercó un policía diciéndole: “UD. se va a quedar aquí detenido”. Se oyeron risas en la sala de espera. Su abogada se opuso rotundamente, ya que no tenía antecedentes ni denuncia previa de malos tratos por parte de su ex, explicándole al policía que todo se trataba de una venganza o desagravio hacia su hermano, ya que jamás había denunciado a Miguel Ángel y justo lo hacía ahora, unas horas después de la denuncia hacia su hermano, un 25 de diciembre a la hora de comer.
Tras un debate jurídico el policía lo liberó, añadiendo: “esa niña, si quiere, te hunde la vida echándote de Linares”. El denunciado aceptó la posibilidad de declarar al día siguiente, directamente en el juzgado, ya que ni siquiera conocía la acusación, y le chocaba que con el único testimonio de una chiquilla quisieran encerrarlo hasta el juicio del día posterior.
A la mañana siguiente, desde que consiguieron una copia de la denuncia, hasta declarar, Miguel Ángel y su abogada tuvieron sólo 10 minutos para preparar la defensa, aparte de que allí conoció que el hermano de ella también lo había denunciado por agresión. La denuncia de su ex se basaba en que la chica temía por su vida tras, en Nochebuena, haberle dicho Miguel Ángel supuestamente a su hermano “Te voy a matar, despídete de tu hermana porque también la voy a matar”. Testificaban ella, que estuvo cerca de la escena no más de 5 segundos, y su amiga íntima que ni se acercó. Los tres afirmaban que el denunciado dijo eso. (CONTINUA...)