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UNA ARMADURA DE REGALO *C7F*
Era medio día y el sol brillaba en lo alto del coliseo griego; las nubes blancas en el cielo azul daban una vista majestuosa; en contraste al suelo que pisaban los niños que eran futuros caballeros para la orden dorada; habían terminado el entrenamiento y ahí estaba el niño de cabellera azul- verdosa, leyendo un libro. Absorto en sus pensamientos o quizás imaginando las escenas del libro.
Aunque conociendo un poco a ese niño francés; quizás no era la segunda opción; pero debía dar ese paso, aunque le diera miedo y en frente de todos; podía optar por ir después al templo de Acuario; pero no, quería hacerlo en esos momento y también darle las gracias.
Tomo el valor necesario y sus pies comenzaron avanzar hacia donde estaba el niño Camus, sus pasos no eran apresurados, sino lentos; entre mas tardara en llegar, las cosas vendrían a su mente para decirle.
Suspiro y después de segundos que fueron eternos, llego hasta él.
El niño Camus al no sentir la luz del sol; por una sombra que lo cubría alzo la mirada y ahí vio esas esmeraldas, preocupadas? No, aun no sabia como interpretar esa mirada, llevaba poco tiempo en el santuario y todavía menos tiempo conociendo a ese niño. Cerró su libro y le presto atención.
- ¿En que puedo ayudarte Mu? – el niño no era tímido; pero el francés con esos ojos; lo desconcertaban; pero ya estaba junto a él, no perdía nada
- Hola Camus… - miro a varios lados y después la banca donde estaba - ¿Puedo sentarme?
- Por supuesto Mu – se hizo a un lado y proporciono espacio al ariano, para saber que tenia – Estuvo algo difícil el entrenamiento hoy, no crees? – trato de decir Camus para deshacer la tensión del otro niño
- Sí, pero eso sólo es el comienzo después dice mi maestro que serán mas intensos
- El mío también dice lo mismo – se quedaron callados; Camus no era de mucho hablar y Mu no cooperaba mucho esta vez, así que volvió a preguntar - ¿Qué pasa Mu?, ¿todavía no te incontentas con él? – Mu lo miro pero estaba vez sus ojitos brillaban feliz
- Sí Camus, ya me incontente con Shaka, fue una tontería por lo que nos peleamos; pero ya las cosas las aclaramos
- Me da gusto – Camus intento regresar la sonrisa a su compañero
- Pero no vine aquí para eso – dijo por fin el tibetano – Vine a darte las gracias por apoyarme… con respecto a eso; me comporte como un niño y… quería darte las gracias
- Somos niños Mu, era normal que te molestaras por lo que hizo; a veces yo también me molesto con Milo y al poco rato ya estamos bien – lo miro – No tienes nada que agradecerme, es lo que hubiera hecho cualquiera de los otros
- No Camus, tu eres un niño especial y en el poco tiempo que llevas aquí, sentí tu cosmos calido y sincero; por ello recurrí a ti ese día – comento MU pero al tiempo bajo su mirada al suelo
- Gracias por lo que me toca entonces Mu – volvieron a quedar en silencio y el ariano le dijo con pena
- Es que no sólo eso me trajo aquí contigo
- ¿En qué otra cosa puedo ayudarte? – lo miraba aunque el niño de cabello lila seguía con su mirada abajo; lo escucho suspirar lo miro alzar el rostro y decir
- También te traje esto – de su pantalón saco una cajita envuelta en color azul brilloso y se la extendió a Camus
- Hoy son tus cumpleaños y quise darte un presente; por la fecha y también por agradecimiento – Camus tomo la cajita
- No te hubieras molestado MU, aun así gracias – abrió la cajita y se encontró con la figura representativa de la armadura de Acuario, hecha de cartón y pintada con dorado; el detalle del ariano lo hizo feliz – Gracias – esta vez el desconcertado fue Mu, al ser abrazado por Camus – Es de los poco regalos originales que he recibido en mi vida, esta genial – Mu correspondió el abrazo y le dijo feliz
- No tienes nada que agradecerme, eso déjalo para mi… sólo me resta desearte ¡¡Feliz cumpleaños Camus!! – Pero Camus al verse así reacciono
- ¡¡Lo siento!! – regreso a su posición inicial – No se vaya a enojar Shaka
- No te preocupes Camus, él califico mi regalo para ti
Ambos niños rieron, mientras comenzaban a platicar de muchas cosas más.
Por la noche Camus llego a su templo y coloco su armadura hecha por mi en su mesita de noche, ya que era su lindo regalo de cumpleaños.
Fin
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