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Por la razón correcta.
Recordó que se había empapado las manos en un frío sudor mientras sus dedos chocaban impacientes,
Estaba nervioso, su cuerpo temblaba involuntario, y es que era ese el momento que había estado esperando durante casi 13 años.
Sentado…
esperando su llamado, el tiempo le parecía pasar despacio, infinito.
Afuera el bullicio de los demás guerreros se hacía escuchar fuertes a ratos, bajos a otros.
Su corazón palpitaba fuerte, acelerado…
Había ya pasado cinco días en ese frío y estrecho dormitorio porque así lo marcaba el estatuto.
Cinco días…
¿El motivo? Reflexionar, claro está.
Durante su niñez y parte de su adolescencia su tiempo tenía que ser usado solo para lograr su cometido; primero en ese mismo lugar , las cálidas tierras de Grecia y después en los gélidos terrenos de Siberia.
Había sido mil veces víctima del dolor de aquel duro adiestramiento, del cansancio.
Ahora, pasados esos largos trece años el sueño por el que tanto había luchado estaba a minutos de completarse…
Suspiro al pensar de nuevo en ello y después otra vez ese ruido… ovaciones de aprobación.
Pronto llegaría su turno.
Pensó de repente su motivo por el cual estaba ahí, esperando…
“Un caballero de Atenea”, recordó, dedicado a complacer, ayudar y defender las causas de su diosa protectora que eran siempre por la razón correcta.
Un caballero dedicado a salvaguardar el bien, la honestidad y la justicia; era ese su motivo y juró entonces que daría su vida por ello.
Estaba apunto de convertir su identidad en la de una leyenda… un mito.
Dejaba atrás la posibilidad de una vida “real”…
Dudo ~ talvez ~, pero ya no había tiempo porque el destino lo había llevado ahí, justo en ese momento y en aquella circunstancia, su futuro estaba a unos cuantos pasos allá afuera.
Se vio interrumpido por dos jóvenes lacayos casi de la misma edad de él.
Los observó… era el momento.
Se levantó dando espacio para que ambos jóvenes le ayudaran a vestir su armadura sagrada.
Finalmente sus manos tomaron la tiara dorada y la coloco sobre su cabeza.
En su rostro altivo y orgulloso, apariencia soberbia.
En sus ojos sinceros, no cabía la mentira… estaba nervioso.
Salió a paso seguro aunque por dentro sus piernas flaquearan en cada paso.
Finalmente, la luz solar ilumino su rostro, despues su cuerpo entero y la armadura brillo en todo su esplendor.
Así se dirigió hasta la gran autoridad, ese hombre que en tiempos pasados había tenido tambien el titulo de caballero de Aries.
Era ese el momento, estaba siendo presentado como caballero de la orden dorada, como Camus de Acuario.
La ceremonia de oficialización.
Se sintió extasiado, emocionado, al fin lo había logrado.
Frente al máximo hizo reverencia y permaneció así hasta que el otro terminara de hablar…
Escucho sus palabras con atención…
“Camus hijo y guardián de la constelación de Acuario… Camus, guerrero de Atenea”
Y ahí fue donde toda duda desapareció.
Él había nacido para ello, ese titulo no debía ser para nadie mas que para él; así lo quería el destino.
Nacido para vencer, nacido para él bien.
Ahora, en la circunstancia en la que se encontraba, tomaría tambien con la misma iniciativa aquello que estaba apunto de hacer.
Porque él era el santo de Acuario, no era más el joven muchacho de años atrás, esta vez no hubo duda…
Porque daría su vida por la razón correcta.
Coloco su tiara en el cabello una vez más como lo hubiera hecho antes…
Suspiro fuerte y salio decidido esta vez para enfrentarse a su pupilo…
La razón correcta, eso era…
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