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Bueno aquí un pequeño aporte xD ya que no hay muchos fics de esta pareja que me encanta jajajaja, espero les guste. Pequeño spoiler!
Unos ojos severos la observaban, podía sentir que el dorado de los mismos la veían con atención, sintió un tenue escalofrío recorrerle la espalda, esa mirada dolía inexplicablemente. De pronto se encontró abrazando a una persona que le resultaba extrañamente familiar. Estaba herido, podía sentir la sangre fluir por sus heridas.
De pronto, despertó; había soñado varios días con lo mismo, intentaba acertar a la persona con quien había estado soñando con tanta insistencia y con quien sentía que podría poner solución a su dolor. Caminó por los pasillos de aquél hermoso pero oscuro palacio, estaba habituada a recorrerlos sola por horas, siempre a la vista de sus guardias que la protegerían hasta tenerla a salvo.
Abrió las grandes puertas y como era de esperarse se encontró sola en aquél salón donde solo estaba su arpa, se sentó frente a ella y empezó a tocar una suave melodía, cargada con soledad y tristeza. El día de hoy había sido anunciada la presentación a la soberana, sus tres jueces, apenas 16 años y ya cargaba con el peso de un ejército en sus hombros; así que un poco de ayuda iba a caerle increíblemente bien.
Escuchó pasos y detuvo su melodía, por la cantidad de pisadas que lograba escuchar pudo calcular que eran 5 personas. Se detuvieron frente a su puerta y las mismas se abrieron pesadamente para dejar ver a los dos dioses gemelos, Thánatos e Hypnos acompañados por otros tres sujetos. No pudo evitar la sorpresa al encontrarse con aquellos ojos severos con los que había soñado durante esos días, duros y feroces como si se tratara de un animal al acecho. A los otros dos no les prestó mucha atención; los dioses empezaron las presentaciones.
Thanatos: He aquí Aiacos de Garuda…-un joven moreno alto de ojos púrpuras de cabello oscuro se hincó de rodillas como muestra de respeto-
Hypnos: Siguiente…Minos de Griffin – parecía el negativo del joven anterior, de cabello platinado y de ojos de un color extraño que quedaban tapados por un cerquillo que se extendía a una larga cabellera, de contextura delgada pero fornida y alto; este hizo lo mismo que el anterior-
Thanatos: Por último Radamanthys de Wyvern – a él lo esperaba la joven, de cabello rubio corto, de contextura fornida, de rasgos duros pero perfectamente proporcionados, alto como los anteriores, pudo calcular aproximadamente 1,93 de su estatura; siguió inspeccionando y se encontró con aquellos severos ojos dorados que la veía con fiereza, se hincón de inmediato frente a ella bajando su cabeza- ellos tres estarán a tus servicios y te ayudarán a poner orden entre el ejército del señor Hades.
Los apacibles ojos de la joven Pandora se posaron en los tres jóvenes, se sintió aliviada de que sus ojos no delataran su sorpresa al ver al joven que respondía al nombre de Radamanthys. Hizo una leve reverencia recibiendo a los tres recién llegados, pero así como llegaron se retiraron quedándose sola de nuevo. No pudo evitar sonreír al darse cuenta que aquél con quien había soñado al fin había aparecido frente a ella.
Una gran guerra se acercaba y ella debía estar preparada para todo, debía guiar a todo el ejército y ellos la ayudarían. Pronto cada quien tomó su posición; Minos y Aiacos se habían retirado al Inframundo para poder tener el control de los infiernos y de los espectros que ahí habitaban; mientras que Radamanthys había sido destinado a la protección completa de Pandora.
La joven salió de su habitación después de haber dormitado por unas horas, caminó por el largo pasillo en la compañía de Xeros de Rana, escuchó entonces un sonido extraño en el castillo de Heinstein, dirigió su mirada hacia la puerta de donde había escuchado aquél sonido y Xeros interrumpió sus pensamientos
Xeros: Es el señor Radamanthys…debe estar bebiendo en este momento
Pandora se sorprendió al escuchar eso: Xeros…retírate por favor
El pequeño espectro se sorprendió y asintió comprendiendo que no debía refutar las órdenes o le iría muy mal, así que se fue saltando por el pasillo.
Pandora entró al salón y en efecto encontró al gran juez sentado en un sillón, podía ver la parte de atrás de su cabeza, a pesar que se veía que el juez no era muy atento con su aspecto físico se notaba su cabello se lo notaba suave, le hubiese encantado enredar sus dedos en ese rubio cabello; meneó la cabeza entonces saliendo de sus pensamientos; no, ella no podía pensar en ese tipo de cosas, no podía darse lugar a esos deseos carnales; sin embargo, él la hacía desenfrenar ese instinto.
Radamanthys jugaba con el vaso con whiskey y hielo, le gustaba escuchar el sonido del hielo golpeándose contra el cristal, como si intentase liberarse de su cárcel transparente; percibió un aroma dulce invadiendo el salón así que no pudo evitar voltear y se encontró con los ojos púrpuras de Pandora, dejó el vaso en la mesa y se hincó de rodillas inmediatamente.
Radamanthys: Señora Pandora…no la había visto…discúlpeme –su voz era grave pero a pesar de la fiereza de aquellos ojos Pandora encontraba en ese tono la paz que había perdido hacía ya tiempo-
Pandora se acercó hacia el juez: Enmendaste las cosas que es lo importante…se un poco más cuidadoso la próxima vez –se regañó a ella misma por tan duras palabras que había salido de su boca, pudo notar como la fiereza en los ojos de Radamanthys aumentaba y sabía que había sido a causa de su comentario- en fin… ¿qué es lo que haces?
Radamanthys vio el vaso con whiskey: Estoy en mi descanso…acaba de empezar así que pensé en venir a distraerme un poco
Pandora se sorprendió ante esas palabras, después de todo; ellos también necesitaba descansar; asintió suavemente: Me parece bien… ¿te molesta si te acompaño? –dijo viéndolo a los ojos, le encantaba perderse en aquél dorado-
Radamanthys se encogió de hombros asintiendo: Si usted gusta adelante no tengo problema con eso – atrajo una silla como la de él para que para que ella se siente, la había puesto a su lado- ¿gusta algo de beber?
Pandora se sorprendió viéndolo; la verdad era que sabía que había bastante licor en el castillo pero, nunca los había probado: Dejo a tu conciencia y gusto la elección de lo que pueda beber
Radamanthys arqueó una ceja y suspiró pesadamente, encontró un poco de crema de menta y leche condensada; hizo la preparación y la sirvió en una pequeña copa de cristal mostrándosela a Pandora: No soy el mejor bar ténder…pero es algo –dijo tomando asiento frente a ella en la silla en la que había encontrado comodidad-
Pandora tomó la copa y sintió un frío recorrerle las manos, se veía apetitoso y olía fresco y agradable, tomó un sorbo y sintió el frío licor recorrerle la lengua y garganta, a pesar del frío sintió que el licor le fue quemando levemente la garganta, se sonrojó suavemente, el sabor dulce del coctel le había encantado: Está…bueno –dijo en un susurro suave casi imperceptible-
Radamanthys cerró sus ojos bebiendo de su copa despacio: gracias –los ojos de sorpresa de Pandora se hicieron presentes ya que pensó que él no había logrado escucharla- solo que debe beberlo con moderación o le dolerá la cabeza
Pandora asintió suavemente sin creer mucho esas palabras ya que a duras penas había sentido el licor: Y eso… ¿a qué sabe? –dijo curiosa, a pesar de ser fría y calculadora, aun seguía siendo una jovencita curiosa-
Radamanthys arqueó de nuevo una de sus cejas viéndola confundido: a pasas…a licor…a whiskey…-dijo volviendo a beber-
Pandora no pudo evitar sonreír, se lo merecía ella también le había hablado con el mismo calibre de palabras: Radamanthys –dijo sonrojada viendo la delicada copa en sus manos- ¿te parezco linda?
Radamanthys casi se asfixia con el licor que estaba bebiendo en ese momento, se limpió la armadura ya que había dejado caer un poco a esta: ¿Señora Pandora?
Pandora lo vio sonrojada: Contesta… ¿Te parezco linda?
Radamanthys no pudo evitar sonrojarse y desviar la mirada: No puedo fijarme en usted Señora Pandora…mi relación con usted no puede ir más allá de ser su guardián
Pandora lo vio con tristeza en sus ojos: Ya veo…entonces no…
Radamanthys se sorprendió por la tristeza de los ojos de Pandora, se levantó hacia donde ella y le tomó la mano dándole un beso sobre el dorso de la misma: No dé sobre entendidas respuestas que no he dado señora…es una mujer hermosa…
Pandora lo vio con sorpresa con la mano que había besado Radamanthys le acarició el rostro con suavidad: Gracias Radamanthys
Radamanthys la vio sorprendido, nunca la había visto así tan dócil, había imaginado la suavidad de su piel, pero nunca la había palpado: De nada Señora Pandora…
Pandora suspiró suavemente: sabes…por un momento…quiero que seamos humanos…solo…por hoy…
Radamanthys la vio con sorpresa: ¿Qué le sucede Señora Pandora?
Pandora pasó sus brazos por el cuello de Radamanthys abrazándolo suavemente, sintiendo su piel cálida: Por favor…si quieres…no lo tomes como una orden…si no como un favor
Radamanthys se sorprendió por el abrazo de Pandora, lo único que atinó a hacer fue pasar sus brazos por la cintura de ella: está bien…como un favor hacia usted…
Pandora sonrió suavemente: Aunque no me gusten los humanos…quiero…ir al pueblo…quiero…pasear un momento…y cambiar de ambiente
Radamanthys asintió sin soltarla de aquél abrazo, sentía que si la soltaba se desvanecería: Está bien…
Pandora sonrió: vamos entonces –lo soltó despacio con lástima, le había gustado aquella sensación cálida del abrazo-
Radamanthys no terminaba de entender el motivo por el cual ella, justamente ella, deseaba ir al pueblo, la esperó mientras se cambiaba de ropa mientras él hacía lo mismo, se había quitado la armadura y había vuelto a ponerse aquél traje de pantalón negro y camisa blanca con el que solía salir antes de llegar al castillo, vio por la ventana y notó el sol brillar en todo su esplendor, sin duda haría un poco de calor, así que no se iría muy abrigado, sin embargo llevaría su abrigo por si al clima se le ocurría alguna locura; salió y encontró a Pandora sentada esperándolo, se sorprendió al encontrarla en un vestido que le llegaba hasta las rodillas, se apretaba en su cintura y en el pecho un escote en V cubrían seductoramente su bien formado pecho, el vestido se ataba en su nuca y dejaba su espalda al descubierto hasta donde llegaba el fin de sus omóplatos, no pudo evitar sonrojarse ante esa visión, nunca había visto tanta de su piel expuesta
Pandora le sonrió suavemente: ¿Listo?
Radamanthys asintió extendiéndole una mano: ¿Vamos?
Ambos se dirigieron al pequeño pueblo que estaba a los pies del castillo, todos los veían extrañados, parecían una pareja de magnates que había decidido salir a una cita a su humilde pueblo.
El día pasó, se habían sentado en un café a comer y habían hablado durante toda la mañana y parte de la tarde, Pandora había hablado más que nada, contándole de su vida, a lo que Radamanthys solo atinaba a escuchar con atención, solo hablaba para preguntar pequeños detalles que le parecían interesantes.
Pagaron la cuenta y se dirigieron a la plaza principal donde había una hermosa fuente en la que el agua jugaba dando una vista amena al pueblo; ambos se sentaron en una banca, el con los brazos extendidos a los lados del respaldar de la misma y Pandora sentada a su lado con las piernas cruzadas seguían conversando, esta vez de cosas más triviales como, lo hermosa que se veía el agua mientras salía por la fuente.
Pandora entrecerró sus ojos dirigiendo su mirada hacia Radamanthys: ¿Radamanthys? –el hizo un sonido sin hablar- Gracias
Radamanthys se sorprendió viéndola: ¿Por qué me agradece Señora Pandora?
Pandora recostó su cabeza sobre el hombro de Radamanthys: Por todo…- Radamanthys la abrazó con el brazo derecho, que era el que correspondía al hombro en donde Pandora estaba apoyada- tu cuerpo es cálido…
Radamanthys la abrazó un poco más: Empieza a enfriarse el ambiente –con su otro brazo sacó el abrigo que había llevado y lo colocó despacio sobre Pandora- deberíamos regresar
Pandora negó suavemente: Solo por hoy…quiero ser humana…regresaremos mañana a nuestra vida normal…quiero estar así…un poco más…quiero –levantó su rostro acercando sus labios sin el coraje de besar los labios de Radamanthys, aquellos ojos feroces la veían con atención- quiero…yo…
Radamanthys la calló besándola suavemente tomando con su mano izquierda el mentón de ella juntando sus labios con los de ella; sabía que si ella no deseaba eso se levantaría, lo golpearía y se iría, pero sorprendentemente ella correspondió; abrió sus labios despacio dando espacio a la lengua de Radamanthys que jugaba dentro de los labios de ella, no pudieron evitar sonrojarse, ambos se habían desbordado de emociones ese momento; después de un largo beso se separaron en busca de aire.
Pandora le tocó suavemente los labios y sonrió: Se sintió bien…
Radamanthys no pudo evitar sonreír igual: Lo mismo digo…siendo la primera vez que besa a alguien…-le acarició la mejilla suavemente- besa bien…
Pandora se sonrojó suavemente: No digas eso…me avergüenzas
Radamanthys sonrió y empezó a sentir unas leves gotas de lluvia: Si bien no desea volver al castillo debemos a guarecernos o se enfermará…-la tomó en brazos llevándola hasta una pequeña casita que alquilaba habitaciones para caminantes- no es el mayor de los lujos…pero servirá –la habitación tenía una sola cama y un sillón, la ventana daba hacia un hermoso campo de flores que se extendía hasta los muros del castillo que se veía muy lejanos- bien –se sorprendió al sentir que Pandora se abalanzaba sobre él volviendo a besarlo con pasión y fuerza, sus manos temblaban suavemente- Señora Pandora… ¿Qué hace?
Pandora lo vio con ojos de súplica: Quiero más…Radamanthys…quiero…sentir la calidez…quiero que me quites el frío
Radamanthys la veía con ojos sorprendidos, sin saber qué hacer, estaba su deber como espectro, pero también estaban sus sentimientos por aquella mujer de la que se había enamorado desde hace mucho tiempo: Pero Señora…
Pandora negó: Sin peros…yo te lo pido…-cerró sus ojos- por favor…
Radamanthys sin poder evitar sentirse débil ante aquella dulce voz: Si eso es lo que desea…-la atrajo hacia él mientras iba besándola en los labios, fue bajando sus besos hacia su cuello hasta donde empezaban los amarres del vestido, dio leves mordidas en aquella piel blanca dejando marcas de su paso; ella solo suspiraba de placer dejándose hacer por las manos de su guardián y amante; se arrepentiría después, pero ahora lo necesitaba. Los amarres del vestido se soltaron dejando caer la tela hasta su pecho que solo era cubierto por el vestido negro, Radamanthys se tomó su tiempo en observarlos con detenimiento, eran perfectos, blanco y con los pezones un poco más oscuros, resaltaban en aquella seda blanca que se extendía por todo su cuerpo, bajo sus labios hasta ellos besándolos y dando mordidas suaves para no hacerle daño; con sus grandes manos fue bajando el vestido hasta dejarla únicamente vestida con su ropa interior que era atrevida y sensual; la recostó en la cama besándola despacio abriéndole suavemente las piernas con las suyas propias mientras se iba quitando la camisa dejando ver aquél cuerpo bien formado, musculoso y duro pero a la vez tan cálido; Pandora empezó a besar el pecho y barriga de Radamanthys como pudo mientras él se iba quitando el pantalón, cuando Pandora lo vio completamente desnudo sintió miedo, sin duda con la armadura se lo veía poderoso y grande, pero viéndolo ahora así, no era distinto.
Radamanthys la vio suavemente y le susurro al oído: tranquila…seré cuidadoso –bajó hasta la zona virginal de Pandora y empezó a besarla y lamerla lo que le sacó gemidos de pasión a la joven, se arqueaba entre los brazos de Radamanthys ante esa atención que recibía por parte de él. Cuando Radamanthys sintió que Pandora estaba lista subió hasta sus labios y luego le susurro al oído- empezaré –entró despacio en ella, la escuchó dejar salir un fuerte grito de dolor, se detuvo viéndola- tranquila…pronto desaparecerá…-se terminó de introducir quedándose quieto para que ella se acostumbre a su tamaño, bajó su mirada y notó la sangre sintiéndose culpable por haberla lastimado así- ¿está mejor?
Pandora le susurró suavemente: si…sigue –Radamanthys empezó a moverse-
Hicieron el amor durante toda la noche y parte de la madrugada; las campanadas de las 3 de la mañana Pandora se dejó caer a lado de Radamanthys agotada se acurrucó en sus brazos sonriendo.
Pandora: Radamanthys…-lo besó suavemente- si esto se extiende…no me importará el castigo que reciba
Radamanthys la volvió a besar: Ni a mi…ya no…tengo miedo –notó que Pandora se iba quedando dormida en sus brazos-
Durmieron hasta las 11 de la mañana de ese mismo día, se bañaron, hicieron el amor de nuevo y se volvieron a bañar, se cambiaron y se dirigieron de regreso al castillo de Heinstein. Ninguno de los dos habían cruzado palabras de lo sucedido aquél día, temían que los descubriesen.
Los días pasaron y los encuentros entre las parejas se habían repetido casi todos los días; debían aprovechar los días que tuviesen juntos y disfrutarlos al máximo.
La guerra santa había iniciado y muchas cosas habían pasado, se encontraron ambos frente a aquél a quien habían jurado servir, este los veía con atención, ella lo estaba abrazando a una persona que le resultaba extrañamente familiar. Estaba herido, podía sentir la sangre fluir por sus heridas.
Pandora le susurro suavemente: Tonto…tu cuerpo está tan frío –le susurró suavemente- no me dejes…no quiero…quedarme sola…-le acarició suavemente el rostro- ni él tampoco
Alone sonrió viéndola: Vaya así que ese pequeño amorío tiene un fruto creciendo dentro de ti…
Pandora se heló al escuchar aquello; si, era verdad; esperaba un hijo de él, crecía despacio dentro de ella pero era imperceptible aun a la vista
Alone: Se terminaron las despedidas…aléjate de él Pandora –notó que Pandora no se movió de su lado- bien…deseas permanecer a su lado…será como desees
Antes que el ataque llegase hacia donde ellos Radamanthys la sacó de la trayectoria: Debe vivir…POR MI! –gritó antes de desaparecer-
Pandora vio llena de lágrimas como Radamanthys se desvanecía en el aire; Alone se acercó hacia ella e introdujo su mano en el vientre de ella lo que hizo que se retuerza de dolor
Alone: Este ser…será también tu castigo…-Pandora se desvaneció y apareció cerca de aquél pueblo donde se habían amado por primera vez- No se…qué colores podrá encontrar más adelante… ¿Verdad? Radamanthys
FIN!
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