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Ataque Infernal en los Sueños (Actualizado 15/10/ Ataque Infernal en los Sueños (Actualizado 15/10/ (0.390 s)

Ataque Infernal en los Sueños (Actualizado 15/10/

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El 13/01/08 a las 07:01:45
Ataque Infernal en los Sueños (Actualizado 15/10/

Título: Ataque Infernal en los Sueños

Autora: pituxa_pastel

Personajes Principales: Mu de Aries

Personajes Secundarios: Santos Dorados, Shion, Athena, Kiki, Marín, Shaina.

Personajes Originales: Lilith, Leviatan, Teniente Atanasiadis, Detective Chaknis, Doctor Charisteas, Incubos

Tipo: Paranormal, Policial, Batallas.

Estado: Capítulo I, Terminado...

Resumen: Un sucubo es una criatura demoníaca que ataca a los hombres durante sus sueños para arrebatarles su energía vital y de su simiente engendrar demonios. En esta historia, Lilith, la madre de todos los sucubos e incubos ataca a Mu de Aries para arrebatar su simiente y así crear su engendro de demonios, todo es por las característcas sobrenaturales de Mu, las cuales le otorgarán junto con los poderes demoniacos y genética del súcubo, poderes sobrenaturales inimaginables que podrían poner en riesgo la especie humana y al Santuario de Athena. Espero que les guste esta historia, acepto críticas para ir mejorando la historia.

 


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El 13/01/08 a las 07:01:45

 

Capítulos I: Infierno.

 

En las profundidades del inframundo, seres malignos y figuras demoníacas dominan sus parajes, como si se tratasen de ratas rastrojeando entre la inmundicia, destruyen y devoran las almas oscuras que caen en ese universo del mal y seduciendo con sus poderes demoniacos a las almas de los mortales que han nacido en la tierra. Tienen mayor preferencia por seducir a los seres humanos puros de espíritu, cuando han logrado su objetivo cobran esa alma incauta.

- Por fin, después de tantos siglos esperando ha llegado a este mundo. – Uno de esos demonios festejaba en frente de un espejo en el que podía vislumbrar el universo.

- ¿Qué te sucede Lilith?

- He encontrado a ese mortal, pensé que en este siglo ya no habría uno de su especie.

- ¿Y quién es ese mortal tan especial si se podría saber?

- Ay Leviatán, ¿Cómo es posible que en tu pequeña cabecita no venga la imagen de aquel mortal que he estado buscando por siglos y el cual me arrebataron uno de ellos hace dos siglos?

- ¿Te refieres a los lemurianos?

- Sí, exactamente, no pude dominar a Shion porque era extremadamente poderoso y en aquellos días el Santuario de Athena estaba demasiado resguardado por sus guerreros, pero ahora, con este nuevo lemuriano es todo diferente.

- Mira, te he escuchado esa cantinela desde que habían una infinidad de esos humanos en la tierra y jamás pudiste hacerte de uno, ¿Por qué será esta la ocasión?

- Porque ahora su diosa ya no es tan poderosa como antes, después de librar esa última batalla perdió mucha de su sangre divina para salvar su mundo y volver a la vida a sus guerreros que ya estaban condenados en la oscuridad.

- Sí, y podrías haber aprovechado ese momento para haberte apoderados de esos lemurianos y no lo hiciste.

- No me sirve un lemuriano sin su cuerpo mortal, necesito su semilla para procrear mi prole de maldad. ¿O ahora me vas a decir que tú no haces lo mismo con las mujeres que posees?

- Sí, pero no soy tan selectivo. Y dime ¿Quién es el candidato en esta ocasión?

- Su nombre es Mu de Aries.

- ¿Acaso ese individuo no es discípulo de Shion? Porque si es así, tienes todas las de perder al igual que en el pasado. – La bestia femenina se abalanzó a su homónimo y con sus garras lo tomó del cuello.

- Yo jamás pierdo, el hecho que se me haya escapado Shion no significa que lo haya perdido, sólo que por razones de la vida, perdió su virginidad antes de poder llevar a cabo mi plan.

- ¿Y desde cuando te importa si un hombre es virgen?

- Ese tipo de hombre sí, cuando es puro y virgen es más poderoso, su poder no está corrompido por la libido. Además, ese joven tiene un adicional a mi favor, es un lemuriano de raza pura, revisé su linaje y es cien por ciento lemuriano, no ha existido el mestizaje en su sangre, por consiguiente, es más poderoso y aún es virgen. – El ser demoniaco se relame los labios. – Es mi oportunidad para volver a formar mi ejército de maldad y tengo las mejores incubadoras para depositar su semilla. Jajajajajajaja, ahora sí que destruiré el universo para siempre.

Santuario de Athena.

- Kiki, por favor, trae mis herramientas celestes, tenemos mucho trabajo con estas armaduras.

- Maestro Mu, pero aún no podremos utilizar la sangre de los Santos Dorados, aún están convalecientes por la última batalla librada en el Santuario, incluyendo tú maestro.

 

El mayor acaricia la cabeza del pequeño discípulo intentando apaciguar su preocupación, - Sí, lo sé Kiki y gracias por preocuparte, pero debemos hacer un esfuerzo, ahora Athena está muy débil por las últimas batallas libradas, con su gran poder reconstruyó este Santuario y logró volvernos a la vida, una encomienda casi imposible de cumplir, nuestras almas estaban condenadas a vagar en la oscuridad y ella nos salvó de ese cruel destino, aunque hayamos perdido mucha sangre y aún nuestros cuerpos no se hayan restablecido por completo, nosotros le debemos nuestra vida, el que derramemos la mitad de nuestra sangre en las armaduras, no es ni la cuarta parte de lo que ella ha hecho por nosotros. Nuestras protecciones deben estar perfectas para una posible futura batalla.

- Maestro, eres muy noble, espero ser algún día como tú.

- Serás mejor, porque has podido recoger de cada uno de nosotros sus virtudes.

- Gracias maestro. El pequeño se dirigió arduo al templo de Aries a buscar lo que su maestro le había pedido.

- Hace mucho calor esta tarde. – El joven limpió el sudor que comenzaba a aparecer por su frente y de una botella bebió un largo sorbo de agua, su mirada se dirigió hacia el templo de Athena. - ¿Cómo estará Athena? Esta mañana se veía pálida, la última batalla librada con Artemisa debe haber sido muy sangrienta, los jóvenes de bronce tuvieron que librarla solos, por suerte Seiya y los otros ahora viven sus vidas como jóvenes normales, espero que ya no hayan más batallas.

- Maestro, aquí están.

- Gracias Kiki.

- Hola Mu, ¿trabajando como de costumbre?

- Hola Aldebarán, sí, debo dejar estas armaduras en perfectas condiciones, sufrieron muchos daños al destruir el Muro de los Lamentos.

- Sí, esa fue la mayor de las batallas que hemos vivido.

- Así es, pero Seiya y los otros la han visto más dura que nosotros mismos, siento un poco de vergüenza por haberles dejado lo más pesado a ellos, siendo tan jóvenes han tenido que librar batallas sangrientas.

- Hola muchachos.

- Hola Aioria.

- Mu, siempre tan trabajólico.

- Debo dejar estas armaduras en perfectas condiciones, no sabemos lo que puede suceder el día de mañana.

- Sí, tienes razón. Pero no te excedas con el trabajo.

 

En el templo de Athena.

 

Athena con su laptop, revisaba los correos enviados por Tatsumi, también revisaba los estado de cuenta de los bancos, tenía que estar al tanto de todo lo que sucedía en Oriente.

 

- Athena.

- Sí Shion.

- Deberías ir a descansar, no te has movido de ese computador desde la mañana.

- Es que debo dejar todo esto listo para Tatsumi, él se está haciendo cargo de los negocios en Japón, pero también yo debo estar al tanto de todo.

- Sí, pero también debes descansar, para poder administrar una empresa, es necesario también el descanso, de lo contrario, las cosas no te van a resultar.

- Sí, tienes razón Shion, creo que voy a caminar para despejar mi mente, tengo tantas cosas en mi cabeza.

- “Es una encomienda muy difícil para una joven de apenas catorce años de edad, no solamente debe velar por nosotros aquí en la tierra, también debe velar por una empresa que le heredó su padre adoptivo, es mucho trabajo”

 

La joven ingresó a su templo. - Realmente estoy agotada, si no hago un pare a mis actividades, me enfermaré. – La joven se dio un baño relajante, luego se vistió y salió de su templo, recorrió el bosque del Santuario, desde el tiempo que llevaba allí era primera vez que recorría el entorno, después de la última batalla librada con Artemisa, el Santuario había cambiado y casi había desaparecido, fuera de que casi todos los templos se habían destruido, con mucho esfuerzo logró reconstruir el Santuario tal cual como era antes de la batalla de Las Doce Casas. – Espero que la batalla con Artemisa haya sido la última batalla, sólo quisiera que todos mis santos vivieran como jóvenes normales e incluso pudieran enamorarse y formar una familia. Desde que existe el Santuario de Athena en la tierra son contados los santos que se han podido realizar como padres o madres, la mayoría murieron muy jóvenes incluyendo mis reencarnaciones pasadas, sólo a estos últimos pude lograr que volvieran a la vida gracias al pacto que hice con Zeus. – La brisa se sentía muy liviana, mecía su cabello muy suavemente, a pesar de que la brisa era muy suave, se sentía algo extraño en el ambiente, posiblemente no todos lo hayan notado, todos en el santuario se veían tranquilos, al menos hasta ese momento nada los exaltaba, ni siquiera Athena sentía que podría haber un peligro en el ambiente, pero el peligro estaba muy próximo, gestándose en algún lugar del infierno.

 

Ya al anochecer a las entradas del templo de Aries.

 

Reunidos Aioria y Milo en el templo de Mu, los primeros planeaban una salida esa noche e intentaban convencer al Ariano.

 

- Después de tantos meses podremos salir a bailar, a pasarlo bien y conocer chicas.

- Qué sufrimiento para ti Milo el no poder salir a fiestas.

- Por supuesto, ¿O me vas a decir Aioria que para ti no ha sido un suplicio el no salir a divertirte?

- Sí, y no es mentira. Mu, ¿Aún trabajando?

- Sí, estoy adelantando, quiero empezar lo antes posible a reparar las armaduras, sólo necesito la sangre de ustedes para comenzar con la reparación. – El joven limpiaba algunas de las armaduras que tenía en frente.

- Si es por la sangre, la tengo disponible para mi armadura.

- Chicos, lo único que les pido que no maltraten demasiado sus cuerpos, necesito la mitad de su sangre para reparar sus armaduras.

- Mu, ¿Por qué no vienes con nosotros?

- No puedo, tengo mucho trabajo con las armaduras.

- Pero Mu, no creo que justo en esta noche haya una guerra santa.

- Y quien sabe, recuerda que la última batalla librada todo se gestó durante la noche, en el día estaba todo calmo, incluso fuimos al pueblo a pasear donde Aldebarán fue flechado por la flecha de cupido.

- Sí, pero no nos pongamos a la tremenda ¿Qué edad tienes Mu?

- Veinte años de edad.

- Ves, aún estás en la flor de la vida, la noche es joven, salgamos y en una de esas encuentras el amor de tu vida.

- Sí, puede ser, de acuerdo Milo, me convenciste, además que hace mucho que no salgo a bailar, por lo menos hace dos años, pero debo cambiarme, no iré con esta ropa de combate a bailar.

- Te esperamos todo lo que necesites para arreglarte, pero procura no demorarte demasiado.

- De acuerdo Aioria.

- Al único que nos faltaría convencer sería a Shaka.

- Mmmmmm, es caso perdido, es muy difícil convencerlo, es muy espiritual como para que nos acompañe al mundanal ruido.

- Sí, en todo caso.

A los veinte minutos apareció Mu con el cabello húmedo, perfumado y vestido para la ocasión.

- Vaya, veo que te produjiste para salir.

- Por supuesto, no iba a ir todo sudado.

- Entonces vamos.

- Hey Milo ¿y qué es de Camus? no lo veo con ustedes.

- Ah, Camus está en cosas extrañas.

- ¿Por qué?

- Hoy salió muy temprano, me dijo ayer que viajaría a Francia a ver a su novia.

- ¿Novia en Francia, y en qué minuto fue a Francia a buscar novia?

- Ni yo mismo lo se, supongamos que le quedaba tiempo cuando entrenaba a Hyoga en Siberia, seguramente tenía sus escapaditas de vez en cuando.

- Sí, probablemente.

- El otro que está comprometido es Shura y Aldebarán.

- Ah, sí.

- Bueno, había oído algo de Shura, pero de Alde, no me comentó nada, qué mal amigo es. Le voy a jalar de las orejas por no contarme. Supongo que será con la joven que le dio la flor ese día que se nos aparecieron los espectros.

- Sí Mu, esa misma chica.

- ¿Y como lo hace?

- ¿Te refieres a “eso”?

- Bueno. – Mu se incomodó un poco al ser tan espontáneo con su comentario.

- Mu, te pusiste rojo.

- No debí haber hecho ese comentario, fue irrespetuoso de mi parte.

- Bah Mu, pero tienes razón, la muchacha es muy pequeña para Aldebarán, bueno, cualquiera sería pequeña para él.

- Bueno, se dice que a la mayoría de las chicas le gustan los hombres bien dotados.

- Así dicen las malas lenguas Aioria.

- Bueno, si es así, ella debe gozarla mucho.

- Sí, puede ser Mu, talvez deberíamos tenerle envidia, ¿y qué tal si Aldebarán es petit, talvez es grande de estatura y que lo otro sea como el de un niñito pequeño?

- Jajajajaja, ah, no se Milo, no he indagado tanto para ver si lo tiene Short, Large o Extra Large.

- Vaya Mu parece que se te soltó la lengua hoy.

 

En el camino.

 

- ¿A dónde podríamos ir?

- Tengo ganas de ir a comer un buen trozo de carne asada con ensaladas y un buen vino.

- Sí, yo también.

- ¿Y por qué no vamos a comer? – Los tres se quedaron mirando.

- ¡¡¡¡¡Nahhhhh!!!!! – Repitieron los tres al unísono.

- Siempre he tenido curiosidad de ir a un topless ¿Qué les parece si vamos?

- Sí, buena idea Mu, ¿Qué te parece Milo?

- No podemos.

- ¿Por qué? – Aioria y Mu repitieron al unísono.

- Porque no tenemos veintiún años de edad.

- Sí, pero ya somos mayores de edad.

- Sí, pero para los topless aún somos menores de edad.

- Qué aburrido, entonces vamos a bailar a una discoteca, supongo que para eso somos mayores.

- Sí, para eso sí.

- Entonces vamos. – Llegaron hasta la avenida de las discotecas, entraron a la más glamorosa, al menos eso les dijeron unos chicos. Pues en lo glamorosa no era tal, pero la música era buena, había un DJ amenizando y poniendo buenos temas para bailar, los tres muchachos esperaban encontrar algunas chicas para bailar, pero no fue tal, todas las chicas presentes venía acompañadas con sus respectivas parejas y las que venían solas, otros muchachos se les adelantaban para bailar.

- Esto apesta, todas las chicas están emparejadas y esos buitres toman a la pasada las que van llegando solas, a este paso no bailaremos. – Despotricaba Milo muy aburrido mientras bebía un trago de un vaso de dudosa reputación. – Bdack, ¿De qué habrán hecho este trago? Sabe a aguardiente o a algo parecido.

- Tú pediste ese trago, en estos lugares hacen las mezclas con lo más barato.

- Quería beber tequila, pero esto sabe a aguardiente.

- ¿Y tú Mu, no bebiste nada?

- No, no me gustan las bebidas alcohólicas, además que debo estar limpio para verter la sangre a mi armadura. No quiero una armadura alcohólica.

- Jajajajaj, ya me imagino la armadura, que en vez de darle sangre para que vuelva a la vida, le tengas que dar vino o coñac.

- Sí, y cuando te la pongas esta esté con hipo.

- Claaaaro, en vez de armaduras doradas serían armaduras borrachas.

- Bdack, insisto que este trago es el más malo que he bebido.

- Entonces ¿para qué sigues bebiendo?

- Porque me quiero aturdir.

- ¿Y por qué, acaso tuviste una desilusión amorosa?

- Para eso no hace falta emborracharse, si quieres eso, te puedo dar con mi extinción estelar. – El joven pelilila tomó el trago de su compañero. – A ver, veamos qué tan malo está esto. – Bebe un sorbo y lo escupe.- Puaj, ¿Cómo puedes beber esto? es alcohol puro.

- Ni yo mismo sé por qué lo estoy bebiendo esa porquería, la verdad es que quería saber qué se sentía estar ebrio, ¿y tu trago Aioria es tan malo como el mío?

- Bebe. – El peliazul bebió un sorbo. – Pero esto parece jugo de ananá.

- Sí, es vino con ananá.

- ¿En serio? A mí me gusta la piña. – El pelilila bebió un sorbo. – Definitivamente Milo, debiste pedir vino con ananá, está mejor que tu sepa qué es que estás bebiendo.

- Yo pedí un tequila.

- Eso jamás ha sido tequila.

- ¿Y tú Mu cómo sabes que no sabe así el tequila?

- Porque he bebido buen tequila.

- ¿Y cómo decías que no te gustaban las bebidas alcohólicas?

- El hecho que no me gusten no significa que no las haya bebido.

- Sí, buen punto mister.

- Y te aconsejo que no sigas bebiendo eso porque una, terminarás sin hígado y dos, porque no creo que quieras tener tu armadura borracha. – Sentenciaba Mu a su compañero.

- Sí o con coma etílico. – Agregaba Aioria.

- Y luego te tendríamos que cargar en calidad de bulto hasta el Santuario.

- Sí, tienen razón, además que está muy malo esto, y para qué hablar del snack, estas almendras están rancias y las pasas están vinagres. Es el peor lugar que hemos venido.

- Estaba mejor mi idea de ir a comer un buen bife con ensaladas.

- Sí, tiene razón Aioria, hubiera salido más caro, pero podríamos haber comido algo bueno. – Estaban en eso, conversando cuando unas chicas se les acercan.

- Hola muchachos, ¿Quieren bailar?

- Por supuesto preciosa. – Milo se levanta y sale a la pista de baile con una chica morena y Aioria sale con otra pelirroja.

- Y para variar Mu aquí solo, nadie quiere mi compañía. – El chico medio desganado se estira en el sillón donde estaba sentado.

- ¿Vaya, por qué tan molesto? – El joven dirige la mirada a la voz, era una chica con cabellos pintados y cortados en forma dispareja, con unos pearcing en la cara.

- Nada. – El joven quedó mirando a la chica, no se sabe si horrorizado o sorprendido. La joven se sienta a su lado y bebe del trago que estaba bebiendo Milo sin hacerla asco alguno.

- Nunca te había visto por aquí, ¿Eres nuevo, a qué movimiento perteneces?

- ¿A qué movimiento te refieres?

- No sé, ¿Eres gay o hermafrodita o eres una mujer con voz muy grave?

- ¿Qué? – El muchacho se molestó enormemente. No soy ni lo uno ni lo otro.

- Es que como llevas el cabello color rosa violáceo y no tienes vello facial. – Se le acerca a la cara del muchacho. – Además que pareciera que te depilas las cejas ¿Y esos puntos en tu frente, qué significan, sigues alguna religión tipo budista? Ven Johanna a ver a este tipo, parece una muñeca de porcelana. – Se acerca a la mesa una muchacha con las mismas características que la anterior, con los labios pintados oscuros, parecían color negro, los ojos tenían sombra muy oscura, con un lado rapado de la cabeza y con un pearcing en la ceja, otro en la nariz y en el labio, llevaba una chaqueta con cadenas y unos pantalones muy apretados y botines militares al igual que su compañera.

- Oh, que loco, ¿De donde saliste?

- De ninguna parte.

- Pareces dibujo salido de Disney, ¿Dónde dejaste a Peter Pan Campanita?

- Mira árbol navideño, no vine a que te rieras de mí o a ofenderme, si yo no las he molestado, ustedes no tienen por qué molestarme.

- Mu, ¿Qué sucede? – Aioria y Milo se le acercan al muchacho que estaba muy molesto por las dos punkis.

- Mu y qué nombre es ese, acaso eres vaca. Por qué no lo ordeñamos Sugey.

- Ah no esto se pasó de límites, soy muy respetuoso con las mujeres, pero estas dos se pasaron de la raya.

- Mu, no les hagas caso.

- No, no les hagas caso, ellas siempre vienen a molestar al primero que esté de turno, sean hombres o mujeres, les gusta buscar camorra y ten cuidado, son las novias de esos dos que están ahí y ellos si son peligrosos. – La chica que bailaba con Milo les señaló a dos tipos que estaban a un extremo de la pista que charlaban con otros dos mas, los tipos eran motoqueros de nombre en ese lugar y muy temidos, así que ninguno de los presentes se atrevían a desafiar a las chicas punkis porque sabían que tenían todas las de perder.

- No les tengo miedo a esos dos, yo puedo con ambos.

- ¿Acaso tu amigo bebió de más? La otra chica le preguntó al oído a Aioria.

- No.

- Mu, por favor, no hagas un espectáculo aquí, no debes, de lo contrario tendríamos muchos problemas en el Santuario. – Milo le susurró al oído a su compañero.

- Así son los cobardes, vamos muñequita, pelea a ver si puedes con nosotras.

- No, ya no las aguanto.

- Mu, te desconozco, ¿Qué se hizo de tu buen juicio?

- Se lo llevaron estas dos punkis.

- No, que no pelee, esos dos lo van a hacer pedazos.

- No te preocupes Cindy, él estará bien. Bueno chicas, creo que ya es hora que nos vayamos, pero supongo que nos volveremos a ver en algún momento.

- Por supuesto vengo todas las noches.

- Entonces nos veremos.

- Bueno Alice, lo mismo para ti, nos vemos mañana.

- De acuerdo Aioria y cuiden a su amigo, no se vaya a meter en problemas.

- Sí, y gracias.

- ¿Ustedes estarán bien?

- Sí, gracias.

- Adiós.

- Adiós. – Las dos chicas se reunieron con las punkis. – Qué idiotas, los dejamos pelados, la chica morena saca de su ropaje la billetera de Milo, lo mismo hizo la pelirroja con la de Aioria.

– Bueno hermanita, ¿Lograste sacar algo?, se le acerca Sugey.

- Espera, tengo que ver lo que tiene, bueno aquí sólo hay un condón y aquí unas monedas.

- Ya, apúrate que se pueden dar cuenta y volver por ellas.

- No os preocupéis. – Siguió rastrojeando la billetera de Milo. – Y la puta que los parió, este tipo es un ratón, sólo tiene cinco euros, ¿Y a ti como te fue Alice?

- ¿Qué hay aquí? una fotografía de una chica pelirroja enmascarada con mallas, parece que este tío le hace al sadomaso y, otro ratón, tiene siete euros.

- Son unas idiotas, se guiaron por lo bonito, creyeron que eran chicos adinerados y se encontraron sólo con tipos más pobres que ratas.

- Bueno ¿y cómo te fue con el tipo cara de gato?

- No lo pude revisar, se movió muy rápido en una de esas, como si fuera fantasma.

- ¿Yah, cómo es eso?

- Les digo que se movió muy rápido, lo traté de tocar y es como si no estuviera ahí y luego apareció en el otro sillón.

- Ahora me vas a decir que son cosas de fantasmas.

- Siempre esta wei piensa en fantasmas, parece que le dio duro a los narcóticos esta noche.

- Les juro que fue así, ¿No me crees Johanna?

- Mmmm, nop, porque sí lo toqué y era muy real y aquí tengo su billetera.

- Muéstrala, a ver qué tiene, espero que ese haya sido menos ratón que los otros dos.

- Veamos, un boleto de auto bus, una boleta de que se yo, tiene letras chinas, unas hojas de no sé qué, pareciera tabaco, no, es un papel del año del rey perico que se está deshaciendo, siquiera hubiera sido yerba para habérmela fumado y, parece un amuleto de no sé qué. – De pronto escucharon un “Permiso” y la billetera con el amuleto desapareció de las manos de Johanna.

- ¿Qué? se hizo humo.

- Y no solamente esa billetera, sino también las otras dos.

- ¿Qué fue lo qué pasó aquí?

- Es obra de los espíritus.

- Ya, córtala con el temita de los fantasmas. – Las cuatro se quedaron estupefactas por lo que habían vivido. – Haremos de cuenta que esto jamás sucedió.

- Yo sabía que ese tipo pelilila era extraño, no era de este mundo.

- Ya, córtenla con el tema.

- Buuuuuuuu, el fantasma de Mu te atacará.

- Graciosa.

 

En la calle.

 

- Ya me parecía que esas cuatro tenían algo raro, claro, si estaban coludidas para robar. No les iba a dar ese gusto.

- Mu, eres un maestro tratándose de tele transportarse, ni se dieron cuenta de lo que les sucedió.

- Esas dos me dijeron que parecía muñeca, también me llamaron hermafrodita y gay. Muchachos, díganme la firme, ¿Acaso tengo el aspecto de muñeca o hada o qué se yo?

- Bueno, tienes facciones delicadas para el común de los hombres, pero también debes pensar que tú, el maestro Shion y Kiki no son humanos comunes y ustedes tres tienes las mismas características en común, el tipo de facciones, figura estilizada, ojos rasgados y grandes y lo más característico, que no tienen cejas y tienen esos lunares en la frente. Creo que es eso es lo más característicos entre ustedes tres, pero eso no te hace menos hombre Mu.

- Lo tengo claro Milo, pero es primera vez que me llaman hada o hermafrodita, hasta me dijeron que parecía mujer, me habían llamado marciano, cara de gato, pero no hada.

- ¿Pero de cuando te preocupa tu aspecto físico Mu? Es como si estuvieras renegando de lo que eres. Tienes poderes sorprendentes, tienes la habilidad de restaurar armaduras, cosa que ningún otro mortal lo puede hacer, sólo tú, Shion y seguramente Kiki en su momento.

- En eso estamos de acuerdo Aioria, ¿Pero qué tal si fuera por mi aspecto físico que no he podido hallar a mi musa inspiradora?

- Pero dime ¿La has buscado? Que yo sepa vives como un ermitaño en Jamir, ahora mismo, cuando íbamos a salir y te invitamos, al principio dijiste que tenías mucho trabajo que no vendrías con nosotros, hasta que logramos convencerte.

- Sí Aioria, tienes razón en ese aspecto, ¿Pero si fuera una de las razones…?

- Quítate ese pensamiento de la cabeza Mu, además que no eres más femenino que Afrodita o más feo que Yagi.

- Sí, Milo tiene razón. Cambiando el tema, estos parajes son muy tétricos de noche, ¿A dónde nos trajiste Milo? – Alrededor se podían ver a algunos vomitando por tanta farra nocturna, otro por los callejones oscuros teniendo sexo con las prostitutas de la zona y de una de las discotecas los guardias despidieron a unos tipos que se habían trenzado a golpes dentro del recinto, mientras que otros azuzaban a los que estaban más borrachos para armar peleas, en otro lado, a una chica le quitaron el bolso y la arrinconaron para intentar abusar de ella.

- Muchachos, esa chica está en peligro, esos matones le van a dar de las suyas si no hacemos algo.

- Vamos. – los tres dorados se metieron a rescatar a la chica que corría peligro, golpearon a los matones, los cuales salieron huyendo como alma que lleva el diablo.

- ¡Señorita! ¿Está bien?

- Y ustedes qué se meten cretinos, eran mis clientes. – La chica estaba borracha hasta los zapatos y era una de las prostitutas que frecuentaba esos lugares.

- ¿Qué? Pero esos tres te querían violar, además salio uno de ellos con tu bolsa.

- ¿Y te importa acaso?

- Vamos chicos, no sacamos nada con ser héroes cuando no nos han llamado.

- Sí, mejor váyanse que ahuyentan a los clientes.

 

Mientras caminaban por la avenida se les acercaron algunas prostitutas para ofrecer su comercio sexual a los chicos, una de ellas se abrió el abrigo en frente de Mu que justo caminaba hacia el lado que estaba la prostituta.

 

- Ven precioso, vamos a divertirnos un rato. -  El joven quedó helado, no se imaginó verse en una situación así que no tuvo capacidad de reacción. Siguió su camino como si no hubiese visto nada.

- Hey Mu, y luego dices que las mujeres no te toman en cuenta y se muestran desnudas en frente de ti sin reparo.

- No es gracioso Milo, nunca me había pasado algo así.

- ¿Qué te apareciera una exhibicionista?

- Sí.

- Bueno, si te sirve de consuelo, a mí tampoco.

- Ni a mí.

- Por suerte no era un travestí, aquí son muy comunes, ¿Se imaginan que se hubiera abierto el abrigo y hubiese mostrado su apéndice?

- Badk, eso sí que es asqueroso.

- Vámonos de aquí, no vaya a ser que aparezca quien sabe qué cosa.

- Sí, se va a aparecer el coco. Wahajajajajaja.

- Milo, no seas infantil.

- ¿Qué hora es Aioria?

- Son las 2:30 AM.

- Es muy tarde, debo levantarme temprano mañana para continuar con la reparación de las armaduras.

- Mu córtala con el temita de la reparación de las armaduras, relájate un poco.

- ¿Y crees que me puedo relajar en este lugar?

- Mmmmm, buen punto ¿Qué pueden hacer tres hombres jóvenes y solteros en una noche como esta?

- Por favor Milo, que no se te ocurra la idea de volver a una discoteca a bailar, ya viste lo que pasó. – Exclama Aioria esperando una respuesta de parte de Milo.

- O peor, meternos con una de esas prostitutas.

- Lo de las discotecas fue un asco, y para una prostituta, sin comentarios, además que ni aunque juntáramos todo el dinero que llevamos encima les podríamos pagar a una de ellas.

- Bueno, ¿Y qué podemos hacer según tú? – Pregunta Mu.

- Comprar una Pizza y comerla.

- Mmmm, buena idea, además hace hambre. - Ambos jóvenes asintieron satisfechos por la respuesta de Milo, pensaron que era la más sensata desde que se alejaron del barrio de las discos.

- Veamos, ¿Cuánto tiene cada uno?

- Yo tengo cinco euros.

- Yo tengo siete.

- Yo tengo quince euros.

- Mu, eres millonario, por suerte pudiste recuperar las billeteras, hubieras perdido mucho.

- Es todo lo que me quedó del viaje de Jamir y recién tendré dinero a fin de mes.

- Pero no falta mucho para fin de mes, rompámoslo.

Los tres jóvenes llegaron a una pizzería que atendía las 24 horas, era la que frecuentaba Milo.

- Milo, dime ¿Estas pizzas son de buena calidad?

- Son las mejores que preparan aquí en Atenas Mu, su dueño es italiano, me lo recomendó Máscara Mortal.

- Bueno, si te lo recomendó él es porque deben ser buenas, es italiano después de todo. – Respondía Aioria afirmando lo exigentes que eran en cuestiones culinarias los italianos, incluyendo a su compañero de armas.

- Veamos, no podemos pedir una muy costosa, no contamos con demasiado dinero, sólo nos alcanzará para una mediana y con los ingredientes básicos. – Milo se acercó al dependiente de la pizzería. – Hola Carlos.

- Hola Milo, tanto tiempo, ¿Qué te habías hecho?

- Tuve mucho trabajo y alejado de la comida chatarra.

- Mmmm, ya veo, el problema es que cuando comienzan mis clientes a hacer régimen a mí me comienza ir mal en mis negocios.

- Sí, esta es una comida deliciosa, pero matadora si la comes a diario.

- Sí, ¿Pero para qué vas a comer a diario las pizzas? Yo trabajo aquí pero no vivo comiendo pizzas, pero no te pierdas.

- Sí, de acuerdo ¿Qué tienes para ofrecernos por poco dinero?

- Ten, toma, aquí esta la carta.

- A ver, muchachos, qué pizza quieren comer, que sea una que nos guste a los tres.

- Yo por mí puede ser cualquiera, tengo mucho apetito. – Respondió Aioria mientras miraba la cartilla que le había ofrecido el dependiente de la pizzería.

- Me gustan todas excepto las de anchoas, son muy saladas.

- Bueno, a mí tampoco me gustan las de anchoas.

- ¿Por qué no pides una de barbacoa con pimientos, champiñones y aceitunas?

- Sí, y nos alcanza con lo que tenemos y nos alcanza para una grande. Ya Carlos, tenemos la que nos gusta, esta.

- Ah, la especial, Fresia, quieren la especial champiñón grande.

- Va una pizza especial champiñón grande.

Mientras los chicos esperaban la pizza, el dependiente les ofreció una soda para beber por cuenta de la casa. Ya con la pizza lista, el trío se dirigió hasta el Santuario, en la Casa de Aries Mu puso la tetera en la lumbre para preparar te, dispuso unos platos y sirvieron la pizza mientras Mu preparaba el té en las tazas.

- Disculpen, pero no tengo cerveza para ofrecerles, sólo tengo te.

- Descuida, igual sirve, además que está comenzando a hacer frío y esto nos vendrá de maravilla con la pizza. Mmmm, esto huele muy bien, ataquemos. - Milo le dio un mordisco gustoso a su pizza, la verdad es que los tres tenían hambre, estuvieron más de cuatro horas sin comer más que unos snacks rancios y unos tragos como para reventar el hígado.

- Mmmm, tenías razón Milo, esta pizza está deliciosa.

- Te lo dije Mu, pero no me creías.

- Es que la verdad no como demasiado estas cosas, generalmente las preparo yo mismo.

- ¿Y cómo te quedan las Pizzas Mu?

- Al menos Aioria no nos hemos envenenado con Kiki, él mismo te podría dar fe de eso.

- Debes invitarnos algún día de estos para probar tu mano, por lo menos sabes cocinar, lo que es yo, no se preparar ni un huevo.

- ¿Cómo no vas a saber cocinar Milo, si es lo primero que aprendimos cuando llegamos al Santuario? – Espetó Aioria muy extrañado por la confesión de Milo.

- Tú al menos tuviste a tu hermano que te enseñara, lo que es a mí nadie me enseño a cocinar.

- ¿Y cómo lo haces para alimentarte?

- Voy a comer afuera.

- Debes tener mucho dinero como para darte esos lujos.

- No es tan necesario Mu tener tanto dinero como para comer, lo que necesitas es tener hambre, y cuando no tengo dinero, voy como invitado de piedra donde mis camaradas.

- Mmmmm, ahora veo el por qué te dejas caer justo a la hora de almuerzo, no se te escapa una Milo.

- Bueno Aioria, ¿Qué harías si estuvieras en mi lugar?

- Aprender a cocinar.

- Lo mismo yo.

- Bueno, entonces enséñenme.

- Claro que te vamos a enseñar, no es verdad Aioria.

- Por supuesto Mu.

- Ahora sí me enveneno.

 

En las profundidades del infierno.

 

- M,m,m,m, prepárate bonito, que se acerca el día…..

 


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El 13/01/08 a las 07:01:45

Al día siguiente.

La mañana estaba despejada, el sol ya estaba en lo más alto del cielo, los rayos de sol comenzaban a atravesar las rendijas de las cortinas. La habitación del Santo de Aries aún estaba a oscuras, los tímidos rayos del sol se deslizaban por la ventana y daban justo a los ojos cerrados del lemuriano, este poco a poco comenzaba a desperezarse, abrió un ojo, se dio media vuelta para seguir durmiendo. Con tanta charla en su templo en la noche anterior terminó despidiéndose de sus camaradas después de las cuatro de la madrugada. Se tapó la cabeza para poder conciliar nuevamente el sueño cuando escucha llamar a la puerta.

- Maestro Mu. – El muchacho abre la puerta y se sube a la cama de su maestro y comienza a saltar sobre ella. – Maestro es hora de levantarse, es muy tarde.

- Kiki, por favor, déjame dormir. – Mu ya casi a punto de perder la paciencia se incorpora y se sienta en la cama. – Ya veo que no podré seguir durmiendo.

- Pero maestro, ya es muy tarde, tú mismo me dices que no me debo levantar tarde, parece que estuvo buena la salida de anoche, y dime, ¿Conociste a alguna chica?

- No Kiki ¿Y qué preguntas son esas? aún eres muy joven como para hacer esa clase de  preguntas.

- Ah, maestro ya se muchas cosas, como por ejemplo, ya se de donde vienen los bebés.

- Sí, pero eso te lo expliqué yo, porque estabas todo curioso por saberlo, y eso no es lo más relevante, además que no conocí a ninguna chica, finalmente estuvimos aquí en mi templo comiendo pizza.

- ¿Pizza? Y no me convidaron. – El pequeño se cruzó de manos y piernas amurrado por no haberlo invitado a comer, era su comida predilecta.

- Ah, y a propósito, dentro del horno te guardé un trozo.

- ¿En serio maestro?

- Sí, ve, pero espérame para ayudarte, me baño y me visto.

- De acuerdo maestro. – El niño saltó de la cama de su maestro y salió del dormitorio, mientras el joven se estiraba y se levantaba, tomó una toalla y se metió derecho al baño, se quitó el pijama y se metió a la ducha, se quedó un rato aún con sueño, se jabonó y lavó su cabello, luego dio el agua fría para despertarse del todo, el agua estaba fría.

- Brrrrrr, se siente frío. – Cortó el agua, salió de la ducha, se secó, vistió y bajó hasta la cocina, el pequeño estaba poniendo la mesa para que su maestro desayunara.

- Maestro, ven, toma asiento, ya está listo el desayuno, te preparé la avena como te gusta.

- Gracias Kiki. – Antes de sentarse a desayunar, puso la pizza en el horno, cuando estuvo caliente, la retiró y le sirvió a su pupilo, ambos se sentaron a comer, Mu se sirvió café negro, necesitaba desperezarse de una vez, ya eran las diez de la mañana y tenía mucho trabajo.

- Maestro, Aioros y Shura trajeron sus armaduras, me dijeron que les avisara para venir a derramar sangre sobre sus armaduras.

- De acuerdo Kiki, cuando termine de desayunar me pondré a trabajar en eso, lo bueno que dejé terminada la armadura de Afrodita y la de Camus ayer antes de salir, ya me queda menos.

 

Terminaron el desayuno, Mu limpió la cocina, hizo un poco de aseo antes de ponerse a arreglar las armaduras, luego se fue hasta el salón principal donde estaban en sus cajas de Pandora las dos armaduras, la de Capricornio y la de Sagitario, las limpió, con sus herramientas comenzó por arreglar las imperfecciones y trizaduras, ya cuando estaban listas para recibir la sangre de los santos, le pidió a Kiki que fuera a buscar a los dueños de cada armadura, a todo esto le dieron las dos de la tarde, cuando ya la sangre estaba derramada en las cloths, Mu se levantó de su lugar de trabajo y se fue a la cocina a almorzar, ya era muy tarde, Kiki ya había terminado de almorzar hacía dos horas atrás, por suerte había dejado adelantado el almuerzo del día anterior, así que Kiki sólo tenía que armar todo, cuando terminó de almorzar, siguió con su encomienda. Ya las armaduras presentaban su brillo característico, les agregó gammanium y polvo de estrellas para terminar.

 

- Por fin, ya tengo dos más listas y están mas bellas que nunca, Kiki, por favor, llama a Shura y Aioros, ah, y a Afrodita para que las vengan a buscar.

- De acuerdo maestro.

 

Al atardecer, Mu decidió salir a pasear, quería relajarse un poco, estaba todo calmo, pero había algo que le inquietaba al santo de Aries, no sabía por qué pero de hace un tiempo a esta parte había percibido un cosmos, intentó pesquisar de donde venía, pero siempre se perdía en el mismo sitio, era un cosmos frío, maligno, nunca había sentido uno con esa naturaleza y la verdad es que le inquietaba enormemente, no quería alarmar a los demás pero sabía que se tendrían que aprontar, es por eso que la insistencia con querer terminar lo antes posible con la reparación de las armaduras. Intentó hacer un layout para verificar de donde provenía el cosmos, pero siempre perdía el contacto en el mismo lugar, en algún punto ínter dimensional, a veces sentía ese cosmos, pero así como aparecía, desaparecía.

 

En el inframundo.

 

- Ese lemuriano logró sentir nuestra energía, Lilith, si ese mortal logra averiguar nuestro paradero te haré responsable a ti de eso.

- Cálmate Leviatán, no sucederá nada, tiene poderes sobrehumanos, pero no logrará descubrirnos, esta noche lo iré a visitar, deseo enormemente poseer su semilla.

- Entonces apresúrate, que si nos llegan a sorprender correremos el mismo destino que Hades y sus espectros.

- Ya calma Leviatán, tengo mis artimañas.

 

En el Santuario.

 

- Definitivamente mi armadura está divina, ¿Cómo lo haces Mu?

- Con sangre y polvo de estrellas.

- Tienes manos de ángel. – Afrodita toma las manos de Mu, este último se incomoda.

- Afrodita, ya quedó lista tu armadura, además que Shura está esperando que le entregue la suya.

- De acuerdo Mu y muchas gracias.

- De nada Afrodita. – El santo de la doceava casa se alejó templo arriba con su armadura mientras Shura se reía entre dientes, se había dado cuenta que Mu se había incomodado por la forma en que le tomó las manos Afrodita.

- No es gracioso Shura, no me gustan esas manifestaciones.

- Yo no he dicho nada, ya estaba esperando que Afrodita te diera un apasionado beso, tenía todas las intenciones de hacerlo.

- Eso me estaba temiendo, con Afrodita todo se puede esperar.

- Pobre Afrodita, busca desesperadamente que uno de nosotros le de la pasada.

- Al menos de mi no será, no me gustan los tío.

- No, ni a mí, además que ya estoy comprometido y soy muy feliz con Rosario.

- ¿Así se llama tu novia?

- Sí, es española al igual que yo.

- A mí me gustaría encontrar una compañera que tenga las mismas características que yo, pero al parecer ya no existen, en este último siglo al parecer nacimos sólo hombres. – Mu se entristeció un poco.

- ¿Y has visto a alguna chica con las mismas características alguna vez?

- No, sé que mis padres eran muvianos pero mas allá de eso no he tenido más contactos fuera del maestro Shion y Kiki, son los únicos que conozco. Podría ser que las hayan pero no en Grecia definitivamente.

- De acuerdo, te agradezco el que hayas arreglado mi armadura, esta está reluciente, pero tengo que irme, quedé con juntarme con Rosario a las nueve.

- De acuerdo no te quito más tiempo.

- Adiós Mu y gracias.

- De nada. - Mu, después de quedar a solas, ya que Aioros estaba en una encomienda solicitada por Athena, ese día no iría a buscar su armadura, fue hasta la cocina para prepararse una taza de te, ya Kiki se había ido a dormir y Mu quería hacer lo mismo, además que con el trasnoche había dormido muy poco, porque es verdad que Aioria y Milo se había retirado a eso de las cuatro treinta, pero Mu se fue a acostar después de las cinco y el poder conciliar el sueño, ya había pasado una hora, como en muchas ocasiones, cuando se está muy agotado cuesta conciliar el sueño. Después de beber su taza de te, se dirigió hasta su dormitorio, se dio una ducha caliente para conciliar el sueño mas rápido, en el agua hizo unos ejercicios de relajación, salió de la ducha, se secó, se puso el pijama y se fue a la cama. – Esta noche aunque venga el gran Maestro o la mismísima Athena, nadie me sacará de la cama. – Apagó la luz y se acomodó en la cama para dormir.

 Próximo Capítulo: La posesión.


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El 13/01/08 a las 07:01:45

Capítulo II: La Posesión.

- Estos mortales, ellos descansan sin imaginar lo que les sucederá, adoro cuando ellos duermen porque son tan vulnerables y nos permiten actuar con toda libertad. – En la madrugada, de la oscuridad aparece una sombra sin forma alguna, poco a poco esta sombra da lugar a una figura femenina, la brisa apacible y fresca se torna fría y densa, un perro que pasaba por el lugar donde estaba la aparición agachó las orejas, metió su rabo entre las piernas, aterrado salió huyendo y aullando. La aparición sin dificultad se abrió paso por las calles atenienses hasta las inmediaciones del Santuario, la mayoría descansaba, salvo unos soldados que estaban de turno que notaron que el ambiente se tornaba denso, pero al no ver nada inusual, continuaron con su ronda.

La figura llegó hasta el templo de Aries, se abrió camino hasta el salón principal del templo, al no encontrar impedimento alguno, se tele transportó hasta el dormitorio de Mu quien dormía apaciblemente.

- Realmente eres hermoso y tienes un poder excepcional. – La figura perdió su forma y se metió entre las colchas como una nube, Mu poco a poco comenzó a reaccionar, su cuerpo comenzó a hacer movimientos suaves mientras gemía de placer. 

En el sueño de Mu.

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Mu recorría unos parajes inhóspitos, donde reinaban la oscuridad y la desolación, en el entorno sólo se veían espinas y más espinas serpenteantes, árboles retorcidos y secos, no había alma alguna en ese lugar. El ariano vestía su armadura, llevaba su capa puesta y su cabello tomado en una coleta, así como siempre lo vemos.

- ¿En donde estoy?, es como si estuviera en la obra El Infierno de Dante, es todo desolación, no se ve humano alguno, ni siquiera un animal rondando, está muy oscuro y frío, el frío cala los huesos. – El joven se abraza a sí mismo para lograr entrar en calor. – Pero esto no se ve como Hades,  ¿Qué lugar es este? – De pronto Mu ve hacia el horizonte un castillo, en ese lugar se veían las ventanas iluminadas, el joven se acercó al lugar. - ¿Habrá alguien viviendo aquí? – Al tocar la puerta, esta se abrió, después de quedar Mu unos momentos inmóvil a la entrada del castillo, decidió ingresar, la entrada de este era lúgubre, habían figuras demoníacas al estilo gárgolas por doquier, unas figuras humanas retorcidas como si hubiesen recibido un castigo infernal. Mu ingresó al salón principal del castillo, ya el joven no vestía su armadura dorada, estaba completamente desnudo, con su cabello suelto al viento, se miró a un viejo espejo que estaba a un costado cuando vio su desnudez.

  

- ¿Qué, y mi armadura, mi ropa, qué hago desnudo? – Miró a su alrededor, el salón principal era aún más lúgubre que el pasillo principal, se acercó al centro del salón, en aquel lugar había aún más gárgolas y quimeras, en el cielo se veía un vitral con escenas del infierno, donde las almas se quemaban en sus llamas. – Este lugar es tétrico, aún más tétrico que el mismísimo Hades, ¿Acaso estaré en el infierno de los cristianos?

De pronto se le acerca una figura al Santo Dorado, era una figura estilizada envuelta en una túnica encapuchada negra, tan alta como él, se para en frente de Mu. – El joven se pone en alerta y en posición de combate.

- Quien quiera que seas, muestra tu cara.

- Veo que eres un joven muy agresivo, me gustan que sean así, son más poderosos, potentes y fértiles. – La voz que le hablaba al joven, era una voz femenina muy sensual.

- Dime quién eres, revela tu identidad. – El ser se quita la capucha y revela un rostro hermoso, luego se quita la túnica revelando su desnudez femenina. La mujer poseía un cuerpo hermoso, se podría decir, de la diosa del amor Afrodita. – El joven quedó atónito al verla, la mujer se acercó aún más al ariano, esta le tomó el rostro con sus manos y lo besó en la boca. El joven abrió grande los ojos, permaneció inmóvil, mientras sentía que su miembro se ponía cada vez más firme ante el estímulo que le proporcionaba esa mujer o lo que parecía, Mu no podía moverse, aunque lo intentara, su cuerpo permanecía inmovilizado, tampoco podía emitir palabra alguna, sólo su virilidad reaccionaba frente a tanto estímulo. Luego, Mu se vio en una cámara de tortura amarrado de brazos y pies en una plataforma, el lugar olía a sangre. La mujer estaba sobre él, primero practicándole sexo oral, con mucho ímpetu provocó el orgasmo en el ariano tragando sin desperdiciar ni una sola gota del líquido seminal del joven, luego, fue penetrada por el miembro de Mu. El joven no podía resistirse a tanto placer, jadeaba y gemía, el coito parecía no interrumpirse en ninguna ocasión, Mu ya casi no resistía tantos orgasmos simultáneos, acababa en el interior de la mujer una y otra vez, sin descanso alguno, sentía el joven que iba a enloquecer de tanto placer, era algo aterrador, más que placentero y parecía que eso no iba a terminar jamás, la mujer que tenía sobre él era insaciable, No, definitivamente no puede ser una mujer real, una mujer real no haría esas cosas, aunque fuera aún más poderosa que él en lo psicoquinésico, no tendría ese poder tan grande sobre los hombres, debe ser un demonio o algo similar pensaba. Mientras intentaba razonar en su cabeza enloquecida por el placer, despertó. 

    


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El 13/01/08 a las 07:01:45

Mu despertó de un sobresalto, estaba empapado por el sudor, jadeaba y sentía un dolor intenso en todo el cuerpo, se sentía morir, sentado sobre la cama miró a su alrededor, estaba en su dormitorio, ya estaba comenzando a amanecer, miró el reloj que tenía en el velador, marcaban las cinco y cuarto, encendió la luz, se levantó, tenía la ropa empapada por el sudor, pero algo extraño, no tenía rastro de semen, Mu se extrañó, con tanto placer experimentado por lo menos debería haber algún rastro de semen en sus sábanas y pijama, pero de ello, nada. Bueno, no le tomó demasiada importancia a aquello, se cambió el pijama, se fue hasta la cocina para beber un vaso de leche tibia. En unas horas más tendría que levantarse para seguir reparando armaduras, volvió a ir a su cama e intentar conciliar el sueño.

- Qué sueño más extraño, es como si me hubiese desdoblado, aún me duele todo el cuerpo y sigo teniendo el pulso acelerado, debo tranquilizarme, sólo fue un mal sueño. - Intentó hacer ejercicios de relajación para volver a quedarse dormido, poco a poco lo fue venciendo el sueño.

A las siete de la mañana, Mu se volvió a despertar, ya estaba un poco más relajado, pero aún se sentía algo cansado, extrañamente se sentía como si le hubiesen arrebatado la energía vital, no le quiso dar mucha relevancia a aquello, también pensó que hacía muy poco que había vuelto del mundo de los muertos y aún estaba convaleciente, era lógico que su cuerpo y el arduo trabajo de las armaduras, poco a poco le cobrarían la cuenta, además que cuando estuvo en el mundo de los muertos, poco recordaba esa experiencia, su sueño lo atribuía a una variante de ese mundo, y pensaba que talvez todos podría experimentar lo mismo a corto o a largo plazo, posiblemente su psiquis ahora sería más vulnerable a ataques cósmicos, tenía que tener cuidado. Se duchó y vistió, fue hasta la cocina para preparar el desayuno, en poco rato más despertaría Kiki para desayunar. A las ocho en punto apareció el pequeño aún con pijama, se estaba restregando los ojos.

- Hola Maestro.

- Hola Kiki, ¿Cómo amaneciste?

- Bien Maestro, pero parece que tú no mucho.

- Sí, pero estaré bien, ya bebí un café negro para despertarme, ya luego vendrán Aioros a buscar su armadura, Milo y Dohko traerán las suyas para repararlas.

- Maestro, ¿No sería mejor que reparara una armadura diaria? Talvez se está sobrecargando mucho y luego se puede enfermar.

- Estaré bien Kiki, ya me queda poco para terminar.

- De acuerdo maestro. Veo que no lograré convencerte.

- No te preocupes.

Terminaron el desayuno, como de costumbre, Mu limpió la cocina, hizo aseo y se fue al salón principal, antes que llegara Aioros, Mu se puso a pulir la armadura de Sagitario.

- Ahora sí está perfecta y hermosa. - A los pocos minutos apareció Aioros.

- Hola Mu.

- Hola Aioros.

- Vine por mi armadura.

- Aquí está esperándote.

- Sí, está hermosa, haces un excelente trabajo, igual que el maestro Shion cuando reparaba las armaduras antiguamente. Muchas gracias Mu.

- De nada Aioros.

- Hola, ¿Hay alguien en casa?

- Sí, aquí estamos Milo.

- Hola Mu, hola Aioros.

- Hola Milo. – Los dos varones presentes le dieron la bienvenida al que venía llegando.

- ¿Qué cuentan muchachos?

- Nada nuevo, solo que me pidió Athena que fuera a Japón a ver como estaban los santos de bronce, así que estuve haciendo trámites ayer todo el día para adquirir mí visa.

- ¿Cómo estarán los muchachos?

- Ellos deben estar bien, eso sí que ahora no recuerdan que son santos de bronce, sólo despertarán cuando haya una guerra santa.

- Es preferible que sea así, Seiya y los demás se han sacrificado mucho para salvar a Athena y al Santuario, está bien que Athena les haya otorgado esa venia.

- Sí, eso mismo pienso Mu, finalmente en la batalla contra Hades les dejamos lo más difícil al destruir el muro de los lamentos.

- Bueno, yo no he estado por mucho tiempo aquí en la tierra, pero me doy cuenta que Seiya ha sido un verdadero santo de Athena, incluso se puede igualar a nosotros.

- Así es, a pesar de ser sólo santos de bronce, ellos han logrado mucho, hasta alcanzar el poder de un santo dorado, lograron atravesar el Hades, cosa que ningún simple mortal lo hubiese logrado.

- De acuerdo, tengo que prepararme para viajar a Japón, nos vemos pronto y gracias Mu por reparar mi armadura.

- De nada Aioros.

- Bueno, te dejo mi armadura, te noto algo cansado Mu, ¿Estás bien?

- ¿Yo? Sí, estoy bien.

- No debes extra limitarte demasiado, también tienes que descansar, es verdad que las armaduras te han dado mucho trabajo, pero también intenta descansar.

- Es extraño, ayer me fui a acostar temprano, pero hoy me levanté con el mismo cansancio, es como si no hubiese descansado en lo absoluto.

- Debe ser eso, que le estás poniendo demasiado ahínco a tu trabajo, ¿Por qué no salimos esta noche con Aioria y Máscara Mortal?

- ¿Para que nos suceda lo mismo que lo de anteanoche?

- Bah, pero no todos los días son iguales, además que no iríamos a las discotecas.

- No lo sé, además que estoy sin dinero, debo pensarlo.

- De acuerdo Mu, si cambias de opinión ya sabes donde encontrarnos.

- Bien.

- Nos vemos. – A los pocos minutos que se fue Milo, llegó Dohko con su armadura.

- Hola Mu.

- Hola, buen día maestro.

- Te vengo a traer mi armadura.

- Perfecto, la tendré para el anochecer.

- De acuerdo, pero no te apures.

- Está bien.

- Adiós Mu.

- Adiós maestro Dohko.

El joven, una vez que quedó solo comenzó con su trabajo, igual que el día anterior.

En el templo de Athena, Milo se había reunido con el maestro Shion, la verdad es que Milo no había notado bien a Mu, lo había notado un poco pálido y quiso informárselo a Shion, como había sido su maestro en la infancia de Mu, él lo conocía mejor que nadie.

- Hola  Milo, ¿Qué te trae por acá?

- Buen día maestro, vine porque Mu me tiene un poco preocupado.

- ¿Por qué, qué le sucede a Mu?

- Talvez ha estado trabajando muy duro para reparar las armaduras, pero hoy lo noté algo pálido, no lo demuestra porque usted ya sabe como es él, pero su cosmos indica lo contrario, lo percibí débil y temo que termine por enfermarse.

- Bueno Milo, la verdad es que cuando uno repara las armaduras se aplica mucha energía psíquica para repararlas y obviamente te hace mermas, mira, voy a hablar con Mu para que no se exceda demasiado en su trabajo, porque como tú, yo tampoco quiero que se enferme.

- Gracias maestro Shion.

- De nada Milo, ve, y tranquilízate, él estará bien. 

Y así pasaron tres días, en que Mu era visitado por ese ser diabólico que le robaba su semilla y su energía vital, todas las noches Mu soñaba con ese castillo y esa mujer que lo sometía a coitos placenteros y aterradores a la vez, amarrado en esa cámara de torturas donde no podía utilizar sus poderes psicoquinésicos. Cada día su salud se iba deteriorando más y más, se sentía muy débil, sin ganas de hacer nada, sólo deseaba dormir, nada más, pero de todas formas aún tenía su voluntad de santo dorado y se levantaba a diario para arreglar las armaduras que le quedaban, desde entonces no había avanzado demasiado, recién llevaba la armadura de Virgo, y ni siquiera la tenía completa, aún necesitaba que se le vertiera la sangre sobre ella y agregarle el gammanium y polvo de estrellas. Las armaduras que habían recibido más daños habían sido la de Escorpio, Leo y Aries, así que en esas debía poner más trabajo en repararlas, casi estaban muertas, la de Escorpio recién la había terminado y ya la había entregado a su dueño, pero le quedaban las otras dos, aparte de la de Géminis que también había sufrido sus daños cuando Kanon peleó con los tres jueces, pero no avanzaba en su trabajo, los santos estaban preocupados por su compañero de armas.

Esa mañana Shaka fue a verter su sangre para su armadura. Pero algo lo detuvo al ingresar al salón principal de Aries, había un aura de maldad en el ambiente, Mu estaba arrodillado en el piso intentando reparar con el martillo y el escoplo la armadura de Virgo. 

 

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- Mu.

- Hola Shaka. – Terminó de emitir la última palabra Mu con un hilito de voz y se desplomó al piso. Shaka sin pensarlo fue a socorrerlo, estaba inconciente en el piso.

- Mu, por favor despierta. – El rostro de Mu tenía una palidez cadavérica. – Esto no es algo normal, esto es obra de un ser demoniaco, un súcubo que se está alimentando de la energía vital de Mu, lo puedo sentir en este templo, está presente su esencia, si permanezco por mucho tiempo aquí también seré afectado por su poder. – El joven tomó a su compañero y lo llevó hasta su templo, lo puso sobre su cama, y aguardó hasta que Mu reaccionara, poco a poco Mu se comenzó a reincorporar y a abrir los ojos.

- Sha, Shaka.

- Calma Mu, aquí estarás bien, mi templo está protegido por un campo de fuerza que evita que atraviesen seres demoniacos.

- ¿Qué? – El pelilila se reincorporó y se sentó en la cama. - ¿De seres demoniacos?

- Sí Mu, tú espíritu está siendo atacado por un súcubo.

- ¿Sucuqué?

- Un súcubo.

- Pero esas son leyendas que contaban para asustar a los muchachos cuando tenían sueños húmedos y evitar que hicieran actos impuros en el medioevo.

- No te equivoques Mu, eso es lo que quieren hacer creer, me extraña que pienses así, eres un ser psíquico y como yo, hemos crecido escuchando esas historias.

- No creo en eso Shaka y tengo que volver a mi templo, tengo que terminar de reparar las armaduras.

- ¿Acaso no te has visto Mu? Estás pálido, casi no te puedes mantener en pié, si vuelves a tu templo es probable que mueras.

- Mira Shaka, ni tu ni nade me va a impedir que vuelva a mi templo y déjame. – El joven se levantó de la cama e intentó tele transportarse hasta su templo, pero no pudo hacerlo.

- ¿Qué? – Intentó volver a tele transportarse, pero no pudo nuevamente. - ¿Qué me pasa, por qué no puedo utilizar mis poderes de tele transportación?

- Porque estás influenciado por el poder del súcubo.

- Olvídate de eso Shaka, perfecto, si no me puedo tele transportar, entonces caminaré. – El joven sin pensarlo, dejó el dormitorio de Shaka y abandonó el templo de Virgo hacia los templos de más abajo.

- Debo hablar con el maestro Shion y con el maestro Dohko, de lo contrario, Mu morirá por culpa del súcubo que lo está asechando. 

 

 


FECHA El 16/10/11 a las 05:10:30 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 13/01/08 a las 07:01:45

Mu bajó las escalinatas de los templos como alma que lleva el diablo, sin mirar quienes estaban en su interior, de hecho, Aioria, y Saga que estaban en sus respectivos templos quedaron perplejos por la reacción de Mu, no miró a nadie a pesar que sus respectivos dueños lo saludaron a su pasada. Llegó hasta su templo muy molesto con Shaka.

 

- Ahora me van a decir que estoy influenciado por un demonio, es el disparate más grande que he escuchado. – Miró la armadura de Shaka que tenía a su paso, con rabia y sin pensarlo le dio un chute desarmándola en todas sus partes. – Un súcubo, ¿Acaso me cree un iluso que cree en cuento de hadas y esa clase de fantasías, que un demonio femenino se esté apoderando de mi semen y vitalidad? Está loco. - De pronto un halo de cordura atravesó por su mente. Sí, era una probabilidad, desde que había tenido esos sueños eróticos y escalofriantes, al despertar, nunca tenía rastro de semen en su ropa y para esa clase de sueños debería haber estado empapado, a diferencia de otros sueños húmedos que había experimentado el ariano anteriormente, estos eran muy extraños, se veían muy reales, cómo él lo había mencionado en otra ocasión, es como si se hubiese desdoblado, entonces, si realmente existía un súcubo que lo estaba asechando, su vida corría un gran peligro… Luego de pensar esa posibilidad, volvió a sentir un desvanecimiento. - ¿Qué me pasa, por qué me siento tan mal? a cada momento me siento peor, las fuerzas me abandonan, ni siquiera cuando enfrentamos la guerra santa me había sentido tan débil. – El joven cayó de rodillas al piso pesadamente, comenzó a sudar helado, su respiración estaba entrecortada, estaba casi al borde del desmayo cuando lo haya Aldebarán.

- Mu, ¿Qué te sucede?

- Aldebarán, será mejor que te vayas de mi templo si no quieres correr el mismo destino que yo.

- No seas tonto Mu. – El taurino tomó a su compañero en brazos y lo llevó directo a su dormitorio y lo recostó en la cama, Mu cerró los ojos para intentar descansar mientras Aldebarán le hacía compañía. – Esta habitación tiene un olor extraño, tiene olor a sangre y a muerte, tiene una energía muy negativa, si es esto a lo que se refiere Mu, entonces será mejor que me lo lleve de aquí. – Tauro volvió a tomar a su compañero en brazos y salió del dormitorio, estaba bajando las escaleras cuando se encuentra con Kiki.

- Maestro, Aldebarán ¿Qué le sucede a Mu?

- No lo sé Kiki, pero no es aconsejable que se queden aquí, me los llevaré a mi templo.

- ¿Por qué Aldebarán?

- La verdad es que no lo tengo muy claro, pero hay algo maligno en este templo y le está afectando a tu maestro, así que es mejor que me los lleve a mi templo hasta que las cosas se regularicen aquí.

- De acuerdo Aldebarán. – Los tres salieron del templo de Aries y se dirigieron al siguiente templo, Aldebarán  acomodó a Mu en su propia cama y le pidió al pequeño que se quedara con Aries hasta que él regresara con el Patriarca. 

***

- Debo hablar urgente con el Patriarca, él sabrá que se puede hacer con Mu, no puede seguir en esas condiciones, de lo contrario, terminará consumido por el súcubo. - Shaka, después que Mu dejase su templo, se dirigió rápidamente con Shion, necesitaba decirle lo que había visto y presentido.

 

En el Templo Patriarcal.

 

- Hola Shaka, ¿Qué te trae por acá?

- Maestro, necesito comunicarle algo muy grave, ¿Se encuentra Athena?

- No, ella partió muy temprano a Oriente con Aioros.

- Es preferible que ella no esté presente, se trata de Mu.

- ¿Qué le sucede a Mu? Hace unos días Milo vino a decirme que lo notaba algo agotado.

- Maestro, me temo que Mu está siendo asechado por un súcubo.

- ¿Qué, un súcubo?

- Así es maestro.

- Pero ¿Por qué piensas que podría ser uno de esos seres?

- Porque Mu en tan pocos días ha ido de mal en peor, ayer dejé mi armadura en su templo, lo noté pálido, pero ahora parecía un muerto y no se puede ni su humanidad, de hecho se desmayó en el salón principal de su templo, además está irascible cosa que nunca lo había visto así, intentó tele transportarse desde mi templo hasta el de Aries y no pudo hacerlo, pero lo más inconfundible, es una sensación maligna en el templo de Aries y el inconfundible olor a sangre, a pesar que Mu está trabajando con las armaduras y nosotros hemos vertido la mitad de nuestra sangre, nunca antes se había sentido ese olor en el templo de Mu.

- Sí, es para pensarlo, además que es lemuriano al igual que yo. – El lemuriano quedó pensando unos minutos. – No, no puede ser que Mu…

- ¿Qué sucede Maestro?

- Shaka, te contaré algo que me sucedió a mí antes de la penúltima guerra Santa, hace más de 243 años atrás, cuando yo recién había sido envestido con la armadura dorada, también fui seducido por un súcubo, la diferencia con Mu, es que en esos años el Santuario tenía todas sus protecciones. Hoy en día, con la última guerra santa, Athena ha consumido gran parte de su poder en revivirnos y en reconstruir el Santuario. Entonces ahora Mu fue más vulnerable de lo que fui yo en esos años, a pesar que yo era más joven en aquellos días y tenía menos experiencia en el combate, tuve algo a mi favor.

- ¿Qué fue lo que tuvo a su favor?

- Bueno, para el caso de un lemuriano virgen, son muy cotizados por los súcubo porque aún el cuerpo no vive el erotismo como tal, por consiguiente son más puros, no tiene la corrupción del deseo de la carne tan a flor de piel como un humano que si ha vivido el placer en pareja.

- Pero no lo entiendo maestro, tengo entendido que esos seres no les importa que el mortal sea o no virgen, con tal de consumirlos para crear su prole de maldad…

- Eso es para el caso de un humano común, pero tiene mayor predilección por seducir a personas castas, por ejemplo del clérigo, de hecho, tú tienes que tener cuidado de que no te encuentre, y en el caso de los muvianos o lemurianos, los súcubo los prefieren vírgenes, no lo tengo muy claro, pero supongo que es por tema pureza. Entonces, en esos tiempos, el patriarca que estaba al mando del Santuario, me recomendó como algo muy excepcional, que tuviera mi primera experiencia sexual con mi novia, que sería de la única forma que el súcubo me dejara en paz. – El santo de virgo abrió muy grande los ojos, no podía creer lo que estaba escuchando.

- Entonces, usted tuvo que perder su virginidad para que el súcubo se alejara de usted.

- Así es, fue algo muy precipitado, yo en esos años sólo tenía dieciséis años de edad y mi novia sólo quince y en aquellos tiempos, ese asunto del sexo era tabú y mucho menos tratándose de deshonrar a una doncella. Fue algo muy delicado, tuvo que interceder el patriarca con los padres de mi novia y explicarle lo que sucedía como para que tuviéramos el consentimiento, por suerte, en esa ocasión ella no quedó embarazada, pero no se pudo evitar que ella resultara desflorada por mí, de hecho, cuando ella se casó, tuvieron que intervenir sus padres y conversar con el novio antes de que se consumara el acto para hacer parecer que ella se había desflorado por haber galopado a caballo sin el sillín adecuado.

- Mmmm, sin duda, algo muy delicado para la sociedad de antaño, porque en esos años, las jóvenes debían llegar vírgenes al matrimonio, de lo contrario, eran apuntadas por el dedo de adúlteras o mujerzuelas.

- Así es Shaka.

- Pero Mu en este caso, debería tener sexo con alguna chica.

- Ya es demasiado tarde para él, ya el súcubo actuó y arrebató su semilla, y lo ha hecho durante varias noches, es seguro que ya ha procreado su estirpe de maldad con el semen de Mu, ahora ese ser fue más cauta y decidió atacar directamente a diferencia de mí que sólo me seducía en los sueños pero nunca consumó el acto conmigo.

- Mmmm, ¿Qué se podría hacer?

- Intentar arrebatárselo de las garras de ese infernal ser, el problema es cuando se puede sorprender como para eliminarlo, existen cosas de brujerías que la verdad, dudo su veracidad que se puede invocar al ser y eliminarlo, pero eso tiene sus riesgos, además que no sabemos cual de ellos lo está atacando.

- Sí, es muy delicada la situación, yo no creo mucho en esas cosas de invocaciones, además que se sabe que justamente como lo dice usted, si son charlatanes, no solucionan nada y pueden abrir puertas interdimensionales y ahí estaríamos hablando de calamidades.

- Así es Shaka, no nos podemos arriesgar, debemos ver otra forma de destruir a ese ser.

 

En eso que estaban charlando, aparece Aldebarán en el templo de Shion.

 

- Permiso, buenos días maestro.

- Buenos días Aldebarán, qué te trae por aquí.

- Seguramente por lo mismo que ha venido Shaka.

- Vienes por Mu, ¿Verdad?

- Sí, lo hallé en su templo desvanecido, me lo llevé a mi templo junto con Kiki, no quise dejarlo a su suerte en su habitación porque percibí un cosmos maligno.

- Sí, debe ser la misma cosmoenergía maligna que yo percibí cuando entré al templo de Aries.

- De hecho, de eso estábamos hablando con Shaka precisamente, a Mu lo está asechando un súcubo.

- Me lo supuse al ver a Mu tan débil hoy, ya lo estaba notando desde hace unos días atrás, pero hoy estaba peor, y en el templo se puede percibir algo maligno, en su habitación había olor a muerte, peor que cuando Máscara Mortal coleccionaba los rostros en su templo.

- Sí, yo también lo percibí, pero no llegué hasta el dormitorio de Mu, me lo llevé directo a mi templo cuando se desmayó, ahí se molestó conmigo cuando le dije que lo estaba asechando un súcubo, me dijo que eran cuentos de hadas, después de molestarse conmigo se volvió a ir a su templo, seguramente fue ahí cuando tú lo hallaste.

- Seguramente.

- De acuerdo, debemos poner la alarma a los demás santos, ellos tiene que estar alertados a un posible ataque, como Mu no puede seguir reparando las armaduras, seguiré yo con la encomienda ¿hasta qué armadura logró reparar Mu?

- Hasta la de libra, estaba terminando de reparar la mía, a eso iba, a derramar mi sangre en mi armadura.

- De acuerdo Shaka, hay que ir a buscar las armaduras que están en la casa de Aries y las herramientas.

- Yo voy a buscar lo que necesite. – Aldebarán se ofreció para esa encomienda.

- ¿Mu en este minuto con quién está?

- Está con Kiki en mi templo.

- Bien, es preferible que no esté solo, lamentablemente no podemos evitar que duerma cuando está tan debilitado, el problema que con eso, está más susceptible que el súcubo lo vuelva a atacar. Shaka, ¿Puedes hacer un campo magnético alrededor de Mu?

- Sí, espero que sea suficiente para detener a esa clase de espíritus. 

En las profundidades del inframundo.

 

- Son tan simples los humanos, creen que con un simple hechizo lograrán detenerme. Ya tengo a mis tres guerreros que nacerán producto de la semilla que extraje de ese lemuriano poderoso, ahora sólo me falta una cosa, arrebatarle el último aliento de vitalidad y con eso, se transmitirán todos los poderes sobrenaturales que posee ese humano. – El súcubo Lilith mantenía a tres cuerpos en una especie de huevos demoniacos, en esta ocasión hizo otra variante para la procreación de los seres oscuros que quería dicho súcubo, no utilizó las entrañas de mujeres indefensas porque tendría que esperar años para crear su ejército de maldad, entonces, para acelerar el proceso, los puso en incubadoras al estilo huevos de Alien, estas estructuras tenían venas y una estructura placentaria unidas al ombligo, eran fetos adultos los que estaba dentro de las estructuras, eran muy parecidos a Mu, uno de los seres tenía el cabello negro y sus ojos rojos, otro era albino y el que estaba en la última estructura, tenía las mismas características de Mu, cabello lila y ojos verdes, la única diferencia con Mu, eran sus lunares, estos eran negros.

- Mis vástagos, ya podrán nacer y destruir este mundo, sólo queda este día para aquello, a medianoche ya serán libres para salir de esos módulos. 

 

 


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El 13/01/08 a las 07:01:45

En las Doce casas.

 

En el templo del patriarca, todos los santos dorados, a excepción de Aioros y Mu, estaban reunidos.

- Jóvenes, los he convocado a esta reunión excepcional porque ha recibido un ataque maligno uno de nuestros integrantes. – Todos los santos, a excepción de Shaka y Aldebarán se quedaron murmurando.

- Maestro, díganos ¿A quién de nosotros fue atacado por ese demonio y a qué se refiere con un ataque demoníaco? – Saga hacía la consulta pertinente algo preocupado.

- Saga, a quien atacaron fue a Mu. – El murmullo se hizo aún más evidente, qué Mu fuera atacado y que no estuviera presente en la reunión, qué fue lo que le pasó, preguntaban todos alarmados.

- Silencio por favor, Mu fue atacado por un súcubo, en estos momentos está en el templo de Tauro porque en el templo de Aries hay una energía maligna que está afectándolo.

- Ahora comprendo el por qué cuando ingresé al templo de Aries se sentía el aire tan denso.

- Sí, tienes razón Camus, además que Mu se veía muy pálido esta mañana. – Confirmaba Milo lo que había presentido su amigo Camus.

- Pero Maestro, tengo entendido que esos seres sólo se les aparecen a hombres débiles de espíritu y tengo entendido que Mu es todo lo contrario.

- En parte tienes razón Kanon, pero en este caso esos seres eligieron a Mu por su condición de muviano, los muvianos tenemos facultades que un humano común no las posee y de eso se valieron estos demonios.

- Pero ¿Por qué no atacaron a Kiki o a usted?

- Porque Kiki es aún un niño y en mi caso, porque perdí mi virginidad hace mucho y en este caso, necesitaban a un muviano virgen. – Todos se quedaron murmurando lo último que había mencionado Shion.

- ¿Ven muchachos? Yo les decía que a las finales, el permanecer virgen trae sólo problemas, así que Shaka y los que queden aún vírgenes aquí, apresúrense antes que sea demasiado tarde.

- Sí, Milo tiene razón, sobre todo tú Shaka, anda buscando a tu media naranja.

- Cómo no iban a ser Milo y Camus que vinieran a molestar y a tomar a chiste algo tan grave como esto. 

- Sí, esto no es para tomarlo a la ligera muchachos, es algo muy serio, podemos perder a Mu, el problema con todo esto, que esos demonios actuarán tarde o temprano y atacarán nuevamente, esta batalla podría ser aún peor que la anterior, debemos ponernos en alerta.

- Maestro ¿Qué pasará con las armaduras que aún no se han restaurado?

- Muy buena tu pregunta Shura, yo llevaré esa encomienda, aún quedan la mitad de las armaduras por restaurar y purificar las que fueron restauradas por Mu.

- ¿Por qué maestro? – Milo hizo la pregunta preocupado por esa sentencia.

- Porque al estar Mu influenciado con el súcubo, en la reparación de las armaduras, uno transmite su energía psíquica, entonces podrían haberse contaminado con la negatividad que está influenciando a Mu en estos momentos, aunque ustedes no hayan sido influenciados por el súcubo, sí sentirán los mismos síntomas que aqueja a Mu en estos momentos, como desvanecimiento y pérdida de la energía vital.

- Sí, es muy lógico que sintamos esos malestares en esos casos, Shion, si hay una forma que te pueda ayudar amigo en esta encomienda, yo estoy disponible.

- Gracias Dohko.

- Nosotros también Maestro, además que debemos salvar a Mu.

- Sí, por supuesto. – Todos los reunidos hicieron causa común y en lo que fuera necesario ayudarían.

- Dime Aldebarán, hace un rato que fuiste a tu templo, ¿Cómo viste a Mu?

- Está dormido, no reacciona a nada, está sumido en el sueño.

- Ya me lo temía, es en el sueño que esos seres atacan.

- Yo por mi parte hice un campo de energía alrededor de Mu para protegerlo de entes malignos.

- De acuerdo Shaka, debemos estar en alerta, pueden retirarse.

 

Todos los presentes comentaban las últimas noticias, algunos hasta hacían bromas, por ejemplo Máscara Mortal, Afrodita por su parte estaba indignado, estaba enamorado de Mu y no podía aceptar que otro, sea quien sea, estuviera sometiendo al ariano.

- Vaya, vaya, quien iba a pensarlo que el prudente muviano tuviera esas conductas.

- ¿A qué te refieres Máscara Mortal? – Le hacía la pregunta Kanon curioso.

- Ah, Kanon, no te hagas el inocente que no te queda.

- No estoy siendo ó haciéndome el inocente, sino que ¿por qué dices que Mu tiene conductas erráticas?

- Imagínate Kanon, una diabla te esté seduciendo, qué cosas debe hacer.

- No le hallo la gracia Máscara Mortal, además que los súcubo terminan por absorberte la energía, ya le está pasando a Mu, el peor problema de todo esto, es que no puedes safártelos así como así, sí, puede ser excitante por las cosas que uno ha escuchado o ha leído sobre el tema, pero para quién lo padece, dista mucho de ser excitante el temita.

- Qué aburrido eres Kanon. – Al no encontrar quórum en el menor de los gemelos, Máscara Mortal decidió terminar el diálogo con él e irse a hablar con otro que sí lo escuchara y alabara las idioteces que se le ocurrieran, lamentablemente no le iba a resultar con sus camaradas, porque todos estaban preocupados por la suerte de su compañero que vivía el problema.

- Aldebarán, antes de irte, dime, ¿Cómo viste a Mu en estos momentos que estuviste con él?

- Sigue en sopor, en estos momentos Kiki está con él, le pedí que si su maestro tenía alguna reacción, que me avisara a la brevedad.

- Sí, gracias Aldebarán por cuidar de él, tenemos que ver la forma de limpiar el templo de Mu, aunque sé que cuando terminemos con esto, todo se purificará.

- Sí, eso espero que todo resulte bien y rápido. 

Al anochecer.

 

Kiki estaba con su maestro, sentado en una silla al lado de la cama, Aldebarán le había llevado un trozo de pan con queso y leche tibia para merendar, ya eran las ocho de la noche, mientras merendaba llegó Aldebarán con un catre de campaña y un colchón.

- Aldebarán ¿Para qué es eso?

- Es para dormir cerca de Mu y vigilarlo, ya tengo listo el dormitorio donde tú dormirás, está lista la cama, así que a las nueve irás a dormir.

- Estás siendo igual que mi maestro, no me deja estar en pié mas allá de las nueve de la noche.

- Debes descansar, un niño tiene que dormir mínimo ocho horas para que crezca, de lo contrario quedarás pigmeo.

- Entonces Aldebarán, tú debes haber dormido mucho durante tu niñez.

- Mmm, te gustan hacer bromas Kiki, pero la verdad es que dormía mucho, me gustaba dormir.

- A mí no me gusta mucho dormir.

- Sí, en eso caso eres igual que tu maestro, al parecer Mu no duerme demasiado.

- Bueno, le gusta ir a dormir temprano para levantarse temprano, pero él respeta sus horas de sueño, es muy raro que trasnoche, en total, como él dice, duerme unas seis horas diarias, jamás lo he visto dormir siesta, por eso me preocupa que esté así, ¿Tu sabes Aldebarán por qué Mu está así?

- Porque fue atacado por una fuerza maligna, pero se restablecerá, Mu es fuerte y sabrá como salir adelante con todo esto, ya lo verás, ahora, ya es hora de ir a la cama, de lo contrario, tu maestro me reprenderá por no hacerte dormir en las horas que corresponde, ven, te llevaré a tu dormitorio. – Ambos salieron del cuarto y en el cuarto contiguo Aldebarán había preparado la cama, te compré este pijama para que duermas, espero que te guste. – El pijama que Aldebarán le había comprado a Kiki era con figuras de perros, gatos, conejos, patios, etc.

- Jajajajaja, nunca había tenido un  pijama que tuviera animalitos.

- Si no te gusta, puedo ir a cambiarlo.

- Sí, me gusta mucho, es primera vez que tengo un pijama que tiene motivos animados, gracias Aldebarán.

- De nada, qué descanses. – Una vez que Aldebarán dejó al pequeño en el dormitorio, volvió al suyo para armar el catre y acostarse a dormir, dio otra vuelta por su templo antes de ir a la cama, se aseguró que Mu estuviera respirando, ya a estas alturas del partido, todo podría esperarse, el lemuriano a pesar de todo, dormía plácidamente. Después de ver que todo estaba en regla, se fue a la cama a dormir, el único problema es que el catre era tan pequeño para él, que le quedaban los pies fuera, tenía que acurrucarse para que los pies no se le salieran de la ropa de cama. - ¿Por qué no pensarán en las personas altas como yo, vez que duermo en una cama que no sea la mía, me sucede lo mismo. – Como pudo, se acomodó y rápidamente se quedó dormido. 

En el inframundo.

 

- Ahora es el día, mis criaturas ya están listas para salir a la luz, sólo me falta la esencia de ese mortal para que mis criaturas vivan. – Entre las sombras, se vislumbra unas figuras masculinas, estaban unidas a un cordón umbilical en posición fetal, en total eran tres, ya listas para “nacer”. El ser demoniaco tocó a cada uno de esos capullos mientras una luz aparecía de su mano, esta luz alumbraba todo el interior de los capullos, los seres que estaban dentro de ellos comenzaron a moverse y a abrir los ojos.

- Tengan paciencia mis criaturas, hoy será el día. – Después del monólogo que entabló el súcubo con sus criaturas, desapareció, apareciendo luego en el dormitorio de Aldebarán.

- Creyeron que iban a esconderlo de mí, son muy ilusos los humanos. – El ser demoniaco extendió su mano y de la palma apareció una sombra que envolvió a Aldebarán para que evitara que se despertara. – Así, evitaré que este tipo se entrometa en mis planes, ahora, tú mi precioso lemuriano, tu vida me pertenece, posó la palma de su mano en la frente de Mu, este comenzó a despertar, se levantó de la cama como un zombi y así quedó por unos minutos, el ser se esfumó de la habitación pero Mu continuaba en estado de trance mirando hacia una ventana que tenía hacia el frente. 

 

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- Lilith. – Susurró mientras extendía el brazo derecho hacia la nada, luego desapareció de la habitación de Aldebarán, en ese mismo instante el taurino despertó de un sobresalto, miró hacia la cama donde había estado Mu pero no lo halló, se levantó buscándolo, no lo halló por ninguna parte, rápidamente dio la alarma a sus camaradas, Mu había desaparecido. Todos se alistaron para buscarlo, primero en las dependencias del Santuario sin tener resultados positivos. 

 


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El 13/01/08 a las 07:01:45

En la avenida principal caminaba Mu como un zombi, completamente desnudo, sus ojos miraban hacia la nada, tenía un aura negra terrorífica alrededor, para los que tenían el poder de ver el aura, dirían que está totalmente poseído por el mal, mientras transitaba sin rumbo fijo a vista de algunos transeúntes que pasaban por ahí que lo quedaban mirando extrañado, llegó hasta las proximidades de la avenida de las discotecas, un lugar muy transcurrido hasta altas horas de la noche. 

 

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- Mono, ¿Y, lograste hacerte algo de dinero con los robos?

- ¿Por qué no vas a molestar a otro lado Sugey y consigue tu propio Money?

- Ya, no seas idiota, recuerda que es sociedad conyugal, así que lo que te pertenece a ti, también me pertenece, ¿no es verdad Johanna?

- Yo no me meto en líos de pareja, ustedes solos resuelvan sus problemas. ¿No es verdad Demoledor?

-  Mejor resuelvan sus problemas con un buen polvo.

- ¿A qué polvo, a la cocaína o a follar?

- Ambos. – Mientras discutían los punkis, vieron pasar a Mu.

- Muchachos, miren a ese loco que viene por ahí, anda en bolas.

- Hey, a ese lo conozco, mira Johanna, ¿Acaso no es Mu el cara de muñeca de porcelana?

- Yes, es él, y sí, definitivamente es hombre y bien dotado por lo demás. ¡Hey Mu! ¿Acaso viniste a que te “ordeñemos”?

- Jajajaja, y además eres perver, ¿Te gusta que te miren en bolas? – De pronto Mu se voltea en dirección a las voces cuando escucha su nombre, alza su brazo derecho y de su palma aparece una luz dorada, la cual se masifica y una especie de rayo les da a los cuatro punkis que estaban reunidos, el rayo sólo los golpeó sin causarles mayor daño, sólo algunas contusiones.

- Oye ¿Quién, o mejor dicho qué es ese tipo? Nos dio con un no sabemos que sacó de la mano y nos golpeó, juro que no vuelvo a fumarme un porro en lo que me queda del resto de mi vida. – Mono, uno de los punkis, aterrado daba esa sentencia.

- Te lo dije Johanna, ese tipo no es normal, ¿Te fijaste en sus ojos, es como si estuviera poseído o muerto o quien sabe en qué trance esté?

- Sugey, hermanita, ahora te creo todo lo que me has dicho, definitivamente, ese tipo es un fantasma o un demonio, o que se yo.

- Vayámonos de aquí, no vaya a ser cosa que vuelva y quiera matarnos por haberlo molestado tanto el otro día. – Los cuatro salieron arrancando como alma que lleva el diablo.

En otro lado, a las orillas del mar aparecen cuatro figuras suspendidas en el aire, una figura femenina y tres masculinas, las tres figuras masculinas estaban cubiertas de pies a cabeza con una túnica con capucha color negra, la figura femenina, vestía una túnica color rojo sangre, a lo lejos aparece la figura desnuda de Mu.

- Eso, ven, ya queda lo último para terminar. - El joven lemuriano se para en frente de las cuatro figuras, aún estaba influenciado por el poder de Lilith. – Ven a mí, ahora tu esencia humana, con todos sus pecados me pertenecerá y la bondad y pureza que reinaba en tú corazón será destruida junto con tu cuerpo. – El ser maligno introduce su mano en el pecho de Mu, este último da un grito desgarrador, sus ojos se llenaron de lágrimas mientras emitía la última palabra junto con el último hálito de vida.

- ¡¡¡¡¡¡No!!!!!! – Y del pecho de Mu aparece una luz, algo así como el destello de una estrella o parte de su cosmos, apenas esa luz abandonaba el cuerpo de Mu, este se desplomó al piso inmóvil, sus ojos aún continuaban llenos de lágrimas.

- Jajajajajajaja, ya eres mío, todo tu poder está concentrado aquí en mi mano, ahora, este poder les dará la vitalidad a mis seres para que destruyan el universo. – La luz dorada que mantenía en la palma de su mano, le dio un soplo con su aliento tornándose de un color negro, apenas terminó de darle su oscuridad al cosmos de Mu, realizó un conjuro y la luz se dividió en tres y cada una de esas llamas inundaron los tres cuerpos de los entres, al ser inundados, estos cambiaron su forma, desapareció la túnica que los cubría y en su lugar aparecieron tres figuras masculinas con manos garfiadas y alas de murciélago, los rostros eran muy similares al de Mu, pero en vez de haber bondad y serenidad, estos tenían odio.

- Ahora sí mis hijos, ya pueden hacer lo que les plazca, llenen de calamidad este mundo, destrúyanlo.

 

En el Santuario.

 

- Milo, ¿Tú también sentiste el cosmos de Mu?

- Sí Camus, es como si de pronto se hubiese estrellado y consumido por completo.

- Estás pensando lo mismo Milo.

- Qué Mu podría haber muerto.

- Muchachos, ¿Ustedes también lo sintieron?

- Sí Aldebarán, pero no pude lograr ubicar de donde veía, podría haber sido de cualquier parte, es como si un cosmos mayor esté bloqueando el cosmos de Mu.

- Tenemos que ir a buscarlo, no podemos quedarnos aquí de brazos cruzados, su cosmos venía del poniente, es lo único que logré percibir.

- Sí, vamos. – Los tres fueron e busca del joven desaparecido.

 

En los aposentos del Patriarca.

 

- Maestro Shion, me comuniqué con Athena y viene en camino.

- Gracias Saga.

- Es preocupante lo que está sucediendo con Mu, Milo y los otros salieron del refugio para lograr hallarlo, hace un rato atrás sentimos su cosmos extinguirse.

- Sí Saga, yo también lo percibí, me preocupa porque su cosmos fue bloqueado por otra fuerza sin lograr percibir su ubicación, estoy  seguro que a los demás les sucedió lo mismo.

- Sí, ahora que lo menciona maestro…

 

A la mañana siguiente.

 

- Elizabeth, apura el paso, veo que estás muy lenta esta mañana.

- Qué quieres Nidia, hace mucho que no hago ejercicio, desde que quedé embarazada que no salgo a trotar.

- Ustedes dos están más que lentas. - Se refería Margarita mirando a ambas que estaban a una cuadra de distancia de Margarita.

- Ah, claro, como eres la entrenadora presumes mucho de tu condición física. Vamos Nidia, tenemos que darle una lección a Margarita. – Las tres chicas si dirigían hacia la playa para trotar cuando ven a lo lejos un bulto tirado en la arena.

- Chicas, qué es eso. – Las tres se  acercan al bulto cuando ven que era un cuerpo tendido boca abajo en la arena. – Chicas, vamos, es un cuerpo, tenemos que dar aviso a la policía. – El trío, sin pensarlo dos veces salieron en dirección a la estación de policía más próxima.

 

En la playa nuevamente.

 

Ya habían llegado la policía a acordonar el paso, uno de los detectives realiza los primeros peritajes antes de mover el cuerpo, había tres policías y las tres chicas que atestiguaban a uno de ellos, uno de los detectives se acerca al cuerpo, se coloca un par de guantes y revisa el cuerpo, despeja el rostro de cabello que lo cubría como un manto, lo voltea para verificar algún signo de violencia.

- El cuerpo que yace aquí, es de sexo masculino, su edad fluctúa entre los dieciocho y veinticinco años de edad, es extraño, no presenta signos de hinchazón por inmersión, y no tiene la palidez propia de un cadáver como tampoco tiene los labios azulados ni presenta rigor mortis. – Por ver, toca el cuello del cuerpo con los dedos índice y medio para verificar signos vitales, el detective abre grande los ojos y llama al prefecto.

- Teniente Atanasiadis.

- Sí, detective Chaknis.

- Este hombre aún presenta signos vitales.

- ¿En serio? Traigan inmediatamente una camilla. – Acercan a la playa una camilla, colocan a Mu sobre ella, lo cubren y lo llevan a la ambulancia, le realizan los primeros auxilias como toma de temperatura y presión arterial.

- Este hombre está presentando los primeros signos de hipotermia, si no nos apuramos, lo perderemos. Francis, hay que llevarlo de inmediato al hospital, de lo contrario no  sobrevivirá.

- Detective, ¿Ese joven estará bien?

- Harán todo lo posible para que sobreviva.

- Nidia, ese hombre lo he visto antes.

- ¿En serio Margarita?

- Es uno de los santos de Athena.

- Sí, tienes razón Margarita, ya me parecía que en alguna parte lo había visto, me tocó el vientre cuando esperaba a Andresito y fue el primero que me dijo que estaba esperando cuando yo ni sospechaba que estaba embarazada, me dijo que me cuidara, que iba a tener un varón fuerte y robusto.

- Esperemos que se encuentre bien, ¿Por qué habrá estado aquí en la playa inconciente y desnudo?

- Talvez hubo alguna batalla, quien sabe.

- Señoritas, pueden retirarse, ante cualquier cosa las volveremos a llamar o si algo más recuerdan, llámenme, aquí les dejo mi tarjeta.

- De acuerdo detective. 

Hospital Metropolitano.

 

Las enfermeras corrían de un lado a otro tratando heridas corto punzantes, baleados, borrachos con intoxicación etílica, había sido una noche como todas las otras en Grecia, sobre todo tratándose de una temporada visitada por turistas. Hasta altas horas de la mañana había mucha concurrencia, un infarto y un parto al mismo tiempo, cuando llegó la ambulancia que trasladó a Mu desde la playa.

- Rápido, viene un hombre joven inconsciente con signos de hipotermia. – El prefecto Atanasiadis daba indicaciones de rutina a la enfermera de turno.

- Buenos días Prefecto, ¿Una noche movida?

- Como todas las noches, primero me llegan denuncias que un exhibicionista se pasea desnudo por las calles y que atacó a un grupo de punkis drogadictos, luego, que a una chica le robaron su bolsa y que apuñalaron a su novio, y esta mañana, antes de las siete llegan unas deportistas hasta la prefectura a notificar un posible homicidio en la playa Vouliagmeni y posiblemente, sea el mismo exhibicionista que se paseó durante la noche y que alguien más rudo lo haya asesinado, pero resulta que el tipo no está muerto, sino inconsciente, lo más seguro que esté drogado o sea un esquizofrénico. Cada día esta manzana está más peligrosa. – Mientras le comentaba lo acontecido a la enfermera jefe, llenaba unas formas que le había entregado esta última.

- Sí, y me lo dice a mí, ya hemos atendido hoy a tres apuñalados, a uno baleado e ingresó una chica violada, la chica dijo que la habían atacado unos tipos con alas, yo no sé si estaría alardeando o que la mente le jugó malas pasadas, ahora está en observaciones y en dos horas más vendrá el detective a tomar declaraciones a la chica.

- No sé que va a suceder, a donde llegaremos con todo esto, y supuestamente están los “Santos de Athena” – El hombre hizo comillas con los dedos. – para protegernos del mal, pero veo que las cosas están peor cada día.

- Sí, veamos, que le aqueja a este chico – Mientras el prefecto hablaba con la enfermera y esta llenaba unas formas de rutina ya las auxiliares y otra enfermera estaban estabilizando a Mu, los paramédicos le habían entregado los primeros resultados que habían efectuado en la ambulancia como la temperatura y la presión arterial. – Este muchacho viene con hipotermia, su temperatura es 33º C y su presión arterial es 80/50, si no lo estabilizamos ahora, le vendrá un paro cardiorrespiratorio. – Hicieron pasar los paramédicos la camilla donde estaba Mu a la sala de reanimación, las enfermeras entubaron al joven y le colocaron una manta térmica para que le lograra subir la temperatura, de pronto, el joven entró en paro. – Rápido, necesitamos el desfibrilador, se nos va. – Colocaron el aparato en el pecho del Santo, dio un salto su pecho logrando estabilizar la frecuencia cardiaca. – Esto va a ser largo, apliquen epinefrina y no lo pierdan de vista. – Daba órdenes el doctor de turno. - Luego de media hora de reanimación, lograron estabilizar a Mu. – Por fin, su temperatura está normal, lo mismo que su presión arterial. Enfermera Stein, por favor tómele muestras sanguíneas, necesito un test toxicológico completo, también una muestra de factor RH y enfermedades de transmisión sexual, no pareciera sufrir de fracturas ni contusiones, pero también necesito que le tomen una radiografía torácica y cerebral. Cuando tenga un examen completo del individuo  y de laboratorio, me los entrega. Vamos a dejarlo en observación por si vuelve a presentar algún paro.

- De acuerdo doctor Charisteas.

- Detective Atanasiadis, necesitaremos de su ayuda, como no tenemos datos personales del paciente, necesitaremos tomar sus huellas para saber quien es y poder contactarnos con algún familiar.

- Por supuesto doctor.

- Apenas tomen sus exámenes de rigor y ya pase a recuperación, podrá tomarle las huellas.

- Por supuesto, además necesito cerrar este caso, porque si es el mismo hombre al que denunciaron algunos transeúntes, habrá que tomar acciones legales, a parte de los punkis que fueron a denunciar, nadie más a puesto constancia. 

 


FECHA El 16/10/11 a las 06:10:22 IP GUARDADA Enviar Privado Añadir Amigo · Enviar Privado Enviar Privado · Buscar Mensajes Posteados Buscar Mensajes Posteados
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El 13/01/08 a las 07:01:45

En el Santuario.

 

- No pudimos hallar a Mu, es como si se lo hubiese tragado la tierra.

- Maldita sea, ¿Por qué el cosmos de Mu está siendo interrumpido por ese cosmos maligno, con qué clase de enemigo nos enfrentaremos?

- No lo sabemos Shura.

- Lo único que sé que ese cosmos no es parecido a ninguno de los seres que hemos enfrentado hasta ahora, es un cosmos hostil, diabólico, ese cosmos viene del mismísimo infierno. – Hablaba para sí Shaka muy preocupado, temía lo peor.

- Shura, Shaka, Kanon, Saga y Dohko se habían reunido en el templo del Patriarca, Shion estaba con Athena y Aioros contándoles los últimos acontecimientos, rato más tarde llegan Milo, Camus y Aldebarán.

- Muchachos ¿lograron pesquisarlo?

- Nada maestro Dohko. – Momentos después que llegaran Milo, Aldebarán y Camus, llegó Aioria agitado, apenas le salía el habla.

- Muchachos, logré hallar el paradero de Mu.

- Sí Aioria, donde está.

- En el Hospital Metropolitano.

- Ah, ese hospital no queda muy lejos de aquí, avisémosle a Athena y al Patriarca.

- Hola Aioria, escuché que pudiste hallar el paradero de Mu.

- Buen día Athena, así es, está en el hospital Metropolitano después de buscar por todas partes, me dirigí a la morgue y a los hospitales y jefaturas de policía y en una de ellas me dieron el paradero de Mu, me dijeron en la prefectura surponiente que lo hallaron tres señoritas en la playa inconciente y desnudo, pensaron al principio que estaba muerto, después de hacerle los primeros peritajes se dieron cuenta que estaba vivo pero con principio de hipotermia, así que lo ingresaron al hospital esta mañana, fui al hospital a corroborar lo que me había dicho el prefecto y efectivamente, habían ingresado como a las ocho de la mañana a un hombre con las mismas descripciones de Mu, me dieron la sala y la cama en que está Mu, no pude verlo porque lo estaban examinando.

- Entonces, qué esperamos, tenemos que ver cómo está él, si necesita algo.

- Yo también opino lo mismo, debemos ir lo antes posible.

- Pero no podemos ir todos, alguno de nosotros debemos quedarnos aquí en el Santuario, ya se ve que hay un nuevo enemigo asechando y no podemos darnos el lujo de bajar la guardia.

- Sí el maestro tiene razón, yo no tengo problemas con quedarme al resguardo de la Casa de Géminis.

- Sí, lo mismo digo yo.

- Gracias Saga, gracias Aioria.

- Yo me quedaré resguardando la casa de Aries y la mía.

- Gracias Aldebarán. Yo debo quedarme aquí en los aposentos patriarcales, ustedes pueden ir a ver a Mu, además que deben proteger a Athena.

- Sí maestro.

- Suerte muchachos. “Espero que Mu esté bien, no sabemos en qué condiciones esté, esperemos que ya no sigan los ataques a su persona” 

Hospital Metropolitano.

 

- Doctor, aquí traigo los resultados de los exámenes.

- Gracias enfermera. – El doctor ojeó los exámenes. – Mmm, este hombre es sano, no tiene enfermedades de ningún tipo, está limpio, no consume narcóticos, tampoco tiene alcohol en la sangre. El hemograma es normal. – El doctor se levantó de su sillón y se dirigió a la sala de recuperaciones, Mu continuaba entubado y con los aparatos que controlaban su presión arterial y su corazón, en el brazo izquierdo le inyectaron suero fisiológico intravenoso, y una sonda uretral, el detective tomaba sus huellas.

- Es extraño, por qué aún no ha despertado, ¿Qué decía el informe radiológico? – El doctor tomó las placas y las puso en el visor radiográfico para verlas, tomó el informe redactado por el tecnólogo. – Las radiografías están normales.

- Así es doctor, lo examiné completamente, no presenta contusiones, no tiene fracturas, lo único que tiene es una pequeña herida en el pie izquierdo, que podría haberla producido una esquirla, anduvo descalzo, podría haberse enterrado un vidrio.

- Mmmm, es preocupante. – El doctor tomó una pequeña linterna y abrió con sus dedos los ojos de Mu para ver si sus pupilas reaccionaban con la luz. – Aparentemente no tiene trauma craneano. Necesito que le tomen un scanner, necesito ver si tiene actividad cerebral.

- De acuerdo doctor. Le practicaré una prueba de alergenicidad al yodo.

- Perfecto.

El prefecto toma su walkie talkie para comunicarse con otro policía. – Atento cabo Batachis.

- Aquí cabo Batachis.

- Necesito que suba al segundo piso, tengo las huellas digitales del hombre encontrado en la playa, necesitamos que averigüe su identidad.

- Copiado mi teniente. Cambio y fuera. – A los pocos minutos que corta el walkie talkie el prefecto ingresa un uniformado a la sala de recuperaciones y hace el saludo al prefecto.

- Cabo Batachis, necesito que revisen en la base de datos a este hombre, necesitamos lo antes posible saber su identidad.

- A la orden mi Teniente. -  Hace el mismo saludo con la mano derecha en la frente y sale de la sala. Al rato, aparece la enfermera junto con dos camilleros para llevar al joven a la sala de rayos para practicarle el scanner.

- Doctor, ya está lista la sala.

- Perfecto. – Los camilleros toman a Mu y lo ubican con cuidado en la camilla,  lo trasladan con el monitor cardiaco hasta la sala de rayos. Lo ubican en el cubículo del scanner. Primero le realizaron una prueba sin líquido de contraste, y luego le inyectaron el líquido de contraste a la vena. 

 

Capítulo 3: Amnesia

 


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