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¿Quién soy?
Me pregunto mientras miro una foto tomada por el Voyager
. Nuestra casa es un punto azul, eso es todo.
Entonces, parecen irrelevantes los problemas, insignificantes los miedos y las aprensiones. Si nuestra existencia es solo un condenado punto en la galaxia, y esta a su vez otro puntito más grande del universo significa que soy menos que un punto, que mis sueños son menos que un pixel, que mis logros o fracaso son insignificantes. No, no lo son. No soy insignificante, no me siento así. De hecho, me siento muy tranquilo, me siento en paz. Porque cuando se comprende que solo somos un punto, desaparece la angustia, los miedos, toda esa sarta de emociones negativas que afectan al ser humano porque no son finitas, limitadas y hacen que mire el mundo de una forma pequeña.
El comprender que somos un pequeño punto me hace sentir feliz, porque solo comprendiendo que las tormentas son un punto, que los problemas son un punto me eleva y da altura de miras. Solo mirando desde arriba se comprende que los árboles no dejan ver el bosque. Soy la piedra, soy el agua que fluye por el rio, soy ese punto en la galaxia y ese vació en el universo. Solo siendo feliz, tranquilo se puede dejar de mirarse el ombligo con problemas trivales, con emociones que no llevan a ningún sentido. Abriendo los ojos a la eternidad y el vacío se comprende todo, se siente que cada emoción resuena en mi universo.
Me expando infinitamente, mi esencia se dispersa en ese mar y dejo de ser gota y soy océano, comprendo que mi existencia misma es infinita, poderosa y sublime, que cada gota del mar es única y sin embargo al mismo tiempo es una prolongación de mi mismo porque todo está conectado.
El universo no sería el mismo sin ese pequeñito punto azul, es un punto que hace que el universo sea este y no otro, hace que cada cosa funcione, y yo soy parte de ese universo, comparto cada respiración con el pulso del espacio, cada latido con el sonido de cada átomo de este universo, cada pensamiento con la entidad que todo lo rodea, con esa telaraña que nos envuelve tan sutilmente que no sabemos que está.
Siento, que despierto cuando me siento un punto, porque todo es tan claro, tan enorme y tan sobrecogedor que la paz de la eternidad me invade, esos eones de creación, ese instante pequeño, ese bosque enorme que se alza a mis pies, porque tengo ramas y comprendo a cada árbol, cada respiración, cada parpadeo, porque son mis hojas, es mi respiración, es mi parpadeo el que tiene cada ser, el que tiene la tierra y todos aquellos que poseen vida.
Cayandor, el pequeño gran punto azul
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