|
La Matrix utiliza el concepto de Dios para crear divisiones. El Sistema necesita de polaridades, de divisones, para perpetuarse. Además, las religiones te obligan a creer en cosas que sólo la gente de afuera de la Matrix consigue comprender que son irracionales. Cuando creías en el Conejo de Pascua, no te parecía irracional, pero ahora que te liberaste de ese paradigma comprendes lo tonto que fuiste por haber creído en su existencia. Lo mismo ocurre con las religiones. Por ejemplo:
- Según mis amigos evangélicos, yo me voy a ir al infierno porque escuché la palabra de Dios y no me hice evangélico.
- Según mis amigos católicos, el Papa nunca se equivoca (incluso cuando prohíbe que una niña adolescente violada no se realice un aborto o cuando prohíbe la eutanasia en personas desahuaciadas y que tienen que experimentar dolor extremo los siguientes tres meses antes de morir)
- Según los musulmanes, sólo los hombres tienen alma. Las mujeres parecen humanos, pero son robots. Además, el premio de los buenos en el cielo es estar rodeado de mujeres hermosas.
- Etcétera.
Una vez dejé marcando ocupado a unos Testigos de Jehová cuando les dije: “Para mí fue muy importante haber comprendido que se puede tener altos estándares morales sin necesidad de pertenecer a una religión”.
Escribe David Icke:
La religión es un corral mental para las ovejas. Allí no existe ninguna pregunta, ninguna discusión, ningún debate. La religión dicta lo que es y lo que no es, y eso es todo lo que tienes que saber. La vista de soldados estadounidenses que rezan a Dios y le piden ayuda a Jesús antes de masacrar iraquíes revela un nivel espiritual de contradicción, autoengaño e ingenuidad infantil que sobrepasa toda creencia. También tiemblo cuando veo a deportistas persignarse y pedir a Jesús que los ayude a ganar. ¿Qué tenía Dios en contra de sus rivales? Un capitán de rugby de Inglaterra al ser nominado dijo que siempre había creído que esto era lo que había planeado el Señor para él. Oh, claro, Jesús estaba muy preocupado por ello (...)
Las religiones humanas afirman que son distintas, pero en el fondo adoran al mismo Dios de la Matrix a través de distintas versiones del mismo software: (...) El programa del Dios de la Matrix ordena: “Adoradme a mí”.
|