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No soy comunista, capitalista, anarquista ni ningún ista. Solo soy un humano, y quiero permanecer así; sin etiquetas. Lo que he aprendido es que no importa cual es tu inclinación política o religiosa, pero si crees que el sistema actual está bien, es porque hay un grave problema psicológico o lavado de cerebro muy inten.
Se que las cosas están no mal, sino horribles. El sistema actual es una máquina de depredación que se come al pobre y enriquece al rico. La política promete cosas que jamás realizara, vende mentiras reconforntantes y los medios de comunicación lo avalan. Ellos miran para otro lado mientras la explotación se acrecenta, la desigualdad avanza y nadie nace nada para detenerlos. No se, creo que aún no he vivido los suficiente en este mundo para acostumbrarme a esta mierda. Aún me falta más mundo para soportar este olor a pudrición, a falta de valores, de humanidad.
Me levanto por las mañanas y parte de mí tiene miedo. No miedo a una bomba atómica, sino a que los mares ya no existirán veinte años más, que el agua se va a los rios contaminada, que el café que tomo por las mañanas fue fabricado por manos llenas de sudor y sangre, que al viajar hasta mi se gastó tanto petroleo y ese petroleo hace que las naciones se peleen entre sí (o simulen eso) sino que una nación invada a el resto para quitarle eso.
Encuentro que el paradigma económico es algo que ni siquiera a un niño pequeño se le puede ocurrir. "gastemos que son infinitos los recursos, crezcamos cada día más, porque existe un mañana mejor y crecer (sin dirección) es lo apropiado". Creo que no puede haber crecimiento infinito con recursos finitos. No puede haber una política de mercado donde unos trabajen para vivir, y otros vivan sin trabajar.
Tengo mi novia en una universidad estatal, ella, como tantos otros protestaron durante meses y meses para obtener algo digno: "educación pública, gratuita y de calidad". Ellos, y yo también a veces, salíamos a las calles a protestar, a gritar que esto era injusto. Y frente a nosotros, las fuerzas armadas, para defender el orden público, el status quo. Su causa es justa, nadie gana como para mantener los aranceles universitarios, y si piden crédito deberán pagarlo con el perverso interes compuesto. Al final, gritaron hasta que no les quedó voz, se tuvieron que replegar en silencio para obtener nada a cambio. Ahora están estudiando con calor y a presión, porque el sudor derramado fue el dulce elixir de la victoria del gobierno y los empresarios.
No me siento de este mundo, me da verguenza ser humano. Que personas sin escrúpulos nos manden, que los ricos miren a los pobres como ganado...!somos seres humanos, igual que tu!, no puedo entender como una corbata, más conocimiento, más posesiones puede hacer que alguien se distancie de sus pares. No me cabe en la cabeza como alguien puede dejarse manipular por los políticos, por alguien que no le interesas.
¿en que momento dejamos de mirarnos los unos a los otros como la misma persona?. No es solo ahora, sino la historia siempre ha sido así. Los humanos "superiores" patean a los "inferiores", cuando estos últimos son los que con su esfuerzo mantienen a los de arriba. Este sistema no fue diseñado para fomentar la empatía, sino el miedo y la depredación. A veces me imagino como se debe sentir un ratón. Un ser pequeño, que al escuchar el mínimo sonido corre desesperado por su vida, come, roba porque sabe que eso que coma puede ser su último bocado. El sueño ligero, los pasos cortos y frenéticos, toda su existencia es una eterna angustia porque sabe que cada segundo puede ser el último. Por otro lado, el depredador. Corre porque debe comer, porque sabe que de no hacerlo, él morirá de hambre.
Pero, el humano no. No tiene porque pensar que morirá al siguiente instante, ni tiene que estar tenso porque la comida la puede fabricar. Aún así, tiene miedo. El sistema lo alimentó de miedo que nunca debió temer. Los pobres temen ser aplastados, los ricos perder lo que tanto les costó a otros ganar de su fortuna. El empresario tiene el mismo miedo del pobre, pero en la otra cara de la moneda. Al final, nadie sale ganando. Este sistema está podrido, o siempre lo ha sido porque la depredación era algo que podíamos evitar usando nuestra inteligencia y corazón; pero no se evitó.
Simplemente, quiero pensar que aún se puede hacer un mundo mejor. Para pensar en que las cosas cambien hay que ser soñador o pesimista. Lamentablemnte, los pesimistas piensan que el cielo será cada día más oscuro, y los soñadores son llevados a la hogera, a la horca, a la melancolía o al exilio.
Quiero pensar que no estoy sólo, que tengo otras manos a mi lado para que esta pirámide deje de serlo, porque el sol brilla para todos y todos debemos recibir la misma cantidad de luz
Un saludo camaradas despiertos
Omega
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