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El traductor de “Soy yo, soy libre” escribió lo siguiente sobre el Poder Judicial.
(Si quieres estar entre los que están destruyendo los focos de maldad de este planeta, solicita el proceso de desconexión de www.sinparadigmas.com )
“El espíritu de sus leyes es bueno en teoría, pero es traicionado en la práctica. Son como nuestras leyes civiles y penales. Se vuelven una maraña, que sólo los eruditos tienen el poder de entender e interpretar, como sacerdotes de una religión, en la que cada ley tiene su trampa, su puerta trasera. Como decían los romanos, precursores en el campo del "Derecho": es una telaraña que atrapa las moscas y deja pasar a las vacas. El único Derecho en el que ellos creían realmente era en la fuerza de sus legiones. Era natural, entonces, que la alianza de la Iglesia con la Roma de Constantino se estableciera sobre estas bases. Como dije antes, creo que esta alianza estaba predestinada desde la crucifixión (otro hubiera sido el camino de la humanidad si hubiésemos aceptado a Jesús entonces, si no lo hubiésemos crucificado), y por otra parte era necesaria para el crecimiento de la Iglesia.
Por un lado tenemos un sistema de leyes que por su complejidad le otorga el poder sólo a una Élite capaz de interpretarlo.
Entonces, el problema, que aún hoy padecemos con nuestras autoridades laicas, y cada vez más, viene cuando las misma autoridades que deben interpretar y hacer cumplir las leyes son los primeros en violarlas, se corrompen, se ponen por encima de la ley, cuando se obedecen ciegamente órdenes inmorales emanadas desde las más altas esferas que han sido infiltradas por la corrupción.
Por el otro lado, para mantener la complejidad e irracionalidad necesarias para retener el poder en esa reducida Élite, es necesario castigar conductas inofensivas o relativamente inofensivas y dejar sin castigo efectivo (sólo simbólico) faltas mucho más graves, es necesario ser tolerante con lo dañino e intolerante con lo inocuo, hacer la vista gorda en lo público y centrar la vigilancia en lo privado (como en “1984” de George Orwell).
Al ciudadano común, sin antecedentes, que se aparta de los rieles normales, se le aplica todo el peso de la ley, mientras que siempre se encuentra el resquicio para beneficiar a los delincuentes profesionales, que son parte del sistema y por lo tanto se los protege porque se los necesita, sus "servicios" son requeridos, en clara violación al principio constitucional de Igualdad Ante La Ley. Cuanto más ocupada está la burocracia agobiando a ciudadanos honestos con pesados requisitos y controles, más fácil es para los privilegiados operar en sus zonas liberadas, como cuando ingresan cantidades industriales de droga por la Aduana Paralela. Es necesario que cada persona obvie la complejidad y ambigüedad de las leyes y juzgue por sí misma las conductas por el daño real que causan. Pero tiene que hacerlo con un criterio muy amplio y tolerante (no Tolerancia Cero) porque el concepto mismo de daño no es invariable, depende de la cultura, la época, el lugar, las tradiciones. Los derechos están torcidos, son ficticios, meramente teóricos. La verdad es otra, en el mundo no se respetan los tratados, ni las constituciones ni las leyes más elementales. Nos llenan de papeles que no sirven ni como papel higiénico usado.
No se nota la diferencia cuando los del Poder Judicial están de paro o trabajando. La Justicia de la Matrix no busca la verdad, todo lo contrario. Los "hombres de ley" hacen de la mentira su profesión. Triste, pero cierto. Debería estar prohibido para todos los actores del juicio mentir en el tribunal, excepto para el acusado. Se tendría que considerar falso testimonio la falta a la verdad en los alegatos de los defensores y fiscales y en los fallos de los jueces (al igual que en todas las declaraciones públicas de todos los funcionarios). El 97% de las causas quedan sin condena, y pienso que en muchas del 3% restante se condena a inocentes o a “perejiles” del nivel más bajo pero no se toca a los jefes. Si la Justicia falla en la práctica totalidad de las causas no merece llevar ese nombre y no sirve para nada, careciendo de sentido recurrir a ella, siendo más sensato apelar a la prensa. No puede ser que se realice un costoso proceso judicial y nadie salga castigado. Ni siquiera se hace un intento por perseguir a los responsables de que un crimen quede sin castigo (mala praxis jurídica), sean funcionarios policiales o judiciales o quienes sean. Esto es en parte debido a la Distancia que deben guardar los profesionales del "Derecho" respecto de los reos y los hechos juzgados, según ellos para garantizar la objetividad e imparcialidad. Esta distancia les impide ponerse en los zapatos, en la piel, en el lugar de los acusados y de las víctimas, que además generalmente pertenecen a una clase social inferior. Los jueces, fiscales y abogados son egresados de la universidad, y aún los rangos más bajos de los judiciales tienen un empleo estable, privilegiado, incluso dentro de la administración pública, en cuanto a los beneficios, salario, carga horaria, etc.
Privilegiado es la palabra clave, porque a esos empleos "acomodados" no entra cualquiera. Mantener esos privilegios (la zanahoria) y evitar perderlos (el garrote), implica cierta obsecuencia. Salvo honrosas excepciones, su postura es cómoda y cobarde, y contraproducente a la larga, y cuanto mayor es su jerarquía más conscientes están de eso y más se auto convencen de lo contrario (cita de 1984: "La desintegración de la inteligencia especial que el Partido necesita de sus miembros, y que se logra mucho mejor en una atmósfera de guerra, es ya casi universal, pero se nota con más relieve a medida que subimos en la escala jerárquica."). Ellos viven en una nube jurídica de flato y rara vez bajan a la tierra a ver la realidad. "El derecho reside en la fuerza", es su máxima, ellos sólo le dan un barniz de legitimidad. Se llenan la boca hablando de Derechos Humanos, pero sin ir más lejos los derechos a la vida y a la propiedad son cotidianamente conculcados a punta de pistola y ellos avalan la impunidad dejando sin condenar el 97 % de las causas, y eso que los delitos denunciados son sólo una fracción de todos los que se cometen. Ante tanta impunidad, no tiene sentido denunciarlos.
La corrupción es facilitada por la educación "especial" que reciben los judiciales (Cita de 1984: "O sea, todo se reduce a un problema de educación, a moldear continuamente la mentalidad del grupo dirigente y del que se halla inmediatamente debajo de él”). Como parte esencial de sus estudios se les inculca una "ética", una doble moral, un Doblepensar que les permite desoír la voz de la conciencia, de modo de, por ejemplo, saber que se están obrando mal y, al mismo tiempo, "saber", tener la certeza, la seguridad, la fe, de que se están obrando “bien” o "Conforme a Derecho", aceptando cínicamente, y tolerando, la contradicción sin que genere ningún conflicto, preocupación, duda, ni reflexión. El abogado (o incluso el juez) sabe cuando su cliente es culpable y sabe que miente cuando, para liberarlo (porque no es que sale solo por la otra puerta, alguien lo suelta, alguien le abre la puerta), afirma lo contrario. Es su trabajo, no tiene un compromiso con la verdad y la justicia, y no le importa el daño que con eso cause a la sociedad, a las futuras víctimas. Esta es la razón por la cual los abogados constituyen la plaga de la política. Es que los abogados son ideales para una política que no quiere resolver los problemas sino aumentarlos, porque no se les enseña a resolver problemas, no es parte de su educación, eso se les enseña a los ingenieros. Los ingenieros, o mejor, los especialistas en las áreas correspondientes, deberían estar a cargo de las decisiones. ¿Qué es lo que los abogados hacen mejor?: convencer (son sofistas expertos), negociar o dilatar los problemas para que los resuelva otro. No saben resolver los problemas (no están capacitados para los puestos que ocupan y con nuestro aval, juegan, arriesgan inescrupulosa e irresponsablemente las vidas de miles de personas, con los resultados obvios), pero pueden persuadir a la gente de que lo están intentando, o negociar con quien los causa o patearlos para adelante.
Esto es de conocimiento público, porque programas de periodismo de investigación, verdadero periodismo, lo han denunciado en la televisión, que hay abogados penalistas que, en connivencia con jueces y policías corruptos, tienen bandas de criminales trabajando para ellos, en tareas tales como robos, asaltos, secuestros, tráfico de drogas, ensayos de armas biológicas en enfermos terminales, etc. Con esta organización, si estos criminales caen presos, en poco tiempo están de nuevo libres para seguir "trabajando". En todo caso, esos delincuentes son simples peones, fácilmente reemplazables. Por eso los delincuentes "entran por una puerta y salen por la otra" para seguir matando, y esto se refleja en los índices de criminalidad. A la luz de esto, todos los juicios anteriores son sospechosos y deberían ser revisados, y las correspondientes responsabilidades establecidas.”
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