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Autobiografía de Ross Jeffries
(Esta vez mis partners me calzaron con una traducción:)
RJ cuenta sus inicios como frusco motivado por la carta de un Australiano.
Hola Ross
He estado viento tu sitio web con mucho interés y estoy positivamente impresionado con la información que has colocado.
Sin embargo, tengo serias dudas sobre si tu material podrá ayudarme, debido a que siempre he tenido mala suerte con las
mujeres (incluso con las no hotties).
Tengo 37 años, soy bajo, pelado y feo y nunca he conseguido una cita a pesar de mis numerosos intentos. Más claro, mi
tasa de fracasos es del 100%
Por favor, acepta mis justificaciones sobre mi negatividad, pero si no has sido rechazado durante 24 años consecutivos
es imposible que entiendas cómo me siento.
Saludos.
Sebastián R.
Sidney, Australia.
Respuesta de RJ:
Sebastián, tengo una respuesta para ti.
Primero déjame contarte una historia.
Imagina un joven tan feo y que le disgusta tanto su propia apariencia que no tiene espejos en su pieza desde la
adolescencia, debido a que odia su propio aspecto.
Imagina un joven tan nervioso con las mujeres que vomita al pensar en planear un acercamiento y en una de esas
pocas ocasiones que consiguió una cita, la cita tuvo que terminar antes de tiempo cuando él vomitó delante de
ella debido a los nervios.
OK, imagina lo que sintió este joven cuando tuvo que admitir delante de sus “amigos” que él era virgen cuando
todos ellos ya lo habían hecho.
¿Suena mal?
Bueno, justo antes de dejar la secundaria, él lo consiguió con las dos más feas del colegio y una de ellas
después le dijo que lo había hecho por lástima. Durante los siguientes años prácticamente no tuvo contacto
humano sentimental femenino y cuando estaba con sus amigos tenía que ocultar la verguenza de ser un
perdedor y estar sólo.
Sebastián, considera que él odiaba tanto su cuerpo que las pocas veces que las mujeres se acostaban con él,
él lo hacía con la ropa puesta o en completa oscuridad.
Si quieres puedo presentarte a ese joven porque él ahora está escribiendo estas líneas.
Correcto.
Acabo de contarte cómo solía ser mi vida.
¿Estoy exagerando o acentuando el dramatismo?
Al contrario.
Simplemente no puedo describir el oscuro agujero de soledad y desesperanza que viví durante décadas cuando
no era exitoso con las mujeres.
Puedo recordar que me dibujaba en un agujero tratando de ver la luz del sol.
Así de mala era mi vida, de modo que yo entiendo tu problema. Entiendo los intentos que has realizado para
conseguir el éxito y sé lo que se siente al fracasar.
Sólo puedo contarte que he tenido estudiantes en peores situaciones que la tuya y que ahora disfrutan de
una vida plena.
Pero no te engañes. Conseguir el éxito requiere trabajo . Trabajo no es lo mismo que “lucha”, ya que “lucha”
es trabajo más temor.
Pero los resultados llegarán y posiblemente lo hagan antes de lo que imaginas.
Recuerda esto: todo en la vida ocurre por alguna razón. Mi pasado de soledad sirvió para que yo me convirtiera
lo que soy ahora: alguien que ofrece soluciones a aquellos que tienen un pasado semejante al mío. Es una
bendición que yo pueda ofrecer una vía de escape y ayudar a otros a superar el dolor de la soledad.
(…) Sebastián, tú nunca más estarás sólo. No lo olvides. La ayuda pronto te alcanzará.
A ti y a todos los lectores les deseo lo mejor.
Peace and piece.
RJ.
PD: Para los desubicados que creen que esto es un truco de marketing, debo decir que cada una de las palabras
de este e-mail es verdad, sin exageración. Así de mala era mi situación.
Yo estaba peor que Sebastián.
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