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Las asociaciones conservacionistas Ascel, Alauda y Acenva calculan que los cazadores furtivos abaten cada año en Castilla y León a unos 300 lobos.
Por ello, denuncian la “sospechosa ineficacia” en la lucha contra estas prácticas ilegales realizada por la Junta.
Las asociaciones se refieren al caso de un grupo de cazadores furtivos que el 29 de noviembre fueron sorprendidos cuando se encontraban en una cacería ilegal en Villavieja del Cerro, donde tres ejemplares de lobo ibérico fueron abatidos.
Denuncian que estos hechos han vulnerado diferentes leyes relativas, no sólo a la conservación de la fauna, sino también a la seguridad personal de los cazadores, al realizarse durante una mañana con densa niebla.
En este sentido reclaman que se anule el coto afectado hasta la depuración de las responsabilidades económicas y legales derivadas de la caza furtiva y que se inhabilite a los cazadores que participaron.
Además piden a la Junta que se persone como denunciante de los hechos, que se revise la Ley de Caza para incrementar las sanciones a los infractores, un mayor control de las actividades cinegéticas y la creación de un registro para controlar la actividad de los talleres de taxidermia.
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