|
<< IMAGEN >> Registrese en el foro o acceda para poder ver la imagen
|
PARA SIEMPRE
Se volvió el tiempo intransitable y los pulmones niebla,
bruma deslizada en la garganta y una liturgia de lágrimas
sacrificadas en busca del suicidio…
¿Dónde el cielo, la tierra, el aire?
Solo tus ojos en dolor hundidos,
solo la agudeza de tus pómulos
enterrados en este corazón de pálpitos intermitentes,
en constante fuga de plegarias silenciosas.
Nos envolvieron las palabras nunca dichas
con sus sílabas sin sonido entre significados tangibles, en los que perdón
o disculpa fueron sinónimos, justo cuando el temblor de los labios, a ratos,
se petrificaba en las miradas, y la ausencia se consagraba resignada
y transfigurada en elipsis de viento./
Se me volvió la impotencia mar sin olas,
y nos amamantamos los poros con todo el miedo que nace
como sentencia, desde los laberintos intransitados que separan y alejan:
y solo las manos aprisionaron el dolor hecho despedida,
y el ruego no distinguido de la rabia.
Casi he logrado disecar mi espíritu
en los recuerdos para saber que estuviste,
para adormecer mi carne en donde el amor fue
más allá de destinos que escaparon de entre los dedos
o la voluntad insignificantemente errada y humana.
Mírame ahora, aquí, dentro de esto que tal vez se llama alma, esencia o sombra…
Sí, estoy ahogada en este dolor domeñado a callar, tropezando con mi propia sangre
coagulada en silencios de sal, esperando que la noche se refleje
en las lágrimas que mojan tu almohada hueca, incapaz de calentar la oscuridad que me habita en todos los orificios por donde tu boca y dedos despertaron suspiros,
que ahora desesperan en orgasmos de ausencia…
Me palpita aún en las manos el dolor irresignado en espera de poder ser grito,
y mis dedos y mis ojos se quedaron atrapados en la expectativa de tu exhalación,
pero se nos detuvo el péndulo del reloj, para cuando las horas rebotaron, ya no estabas…
Aún no reconozco qué parte de mi me hace falta, porque todas las palabras me significan lo mismo, y lo que nadie comprende, quieren decir las paredes de nuestra casa…solo tú y yo, solo tú y yo…para siempre.
Issa M. Martínez Llongueras
|