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Con las manos vendadas, las yemas de sus dedos rotas, con el rostro manchado, y algo transpirado… así estaba el santo guardián del templo de Aries.
La diosa de la sapiencia había intercedido por aquello que habían caído en guerra, fuera cual fuera su motivo, para que se les concediera el don de una nueva vida, la que se les dio a todo hombre que sirviendo a la diosa, perdió su existencia.
Pero no solo los cuerpos habían regresado, sino, también sus armaduras, aunque estas, por tener una vida distinta, estaban mas destruidas y gastadas que los cuerpos de los guerreros, por lo que el santo de Aries, se le otorgo la pesada tarea de ser el, el encargado de traer, ahora, la vida a las vestimentas doradas…
Su aprendiz, se había ofrecido a restaurar las de plata y algunas de bronce, para que el trabajo de su maestro no fuera tanto… ya sabia como restaurarlas, tenía el mejor maestro del mundo en esto.
Las doradas vestimentas estaban en sus respectivas cajas, todas a la espera de un turno, de ser restauradas…
Y así fue como Mu, empezó su arduo trabajo…
Y alzo sus manos al cielo, mientras por mis piezas sentía como le dolía lo que iba a hacer…
Estaba frente a el esa persona, su amigo, hermano su…. Pero no se movió…
Me moví por su orden, por su cuerpo, pero en su mente, solo pedía que no lo hiciera… pero tenia una orden que ejecutar…
Y ahí estaba, el portándome, como lo que tenia que ser, un santo… pero no se sentía digno…
Aun no se como lo hizo, pero acato, aunque cada golpe que recibía el otro le dolía mas a mi dueño…
Y al final, estaba ahí, muerto en vida frente a sus ojos, y lo sentí… una extraña felicidad que duro un instante…
Pieza por pieza, armadura por armadura fueron restauraras… cada una le decía desde sus profundidades al Lemuriano, todo lo que tuvieron que pasar sus portadores, como las finas piezas de ese metal dorado, se impregnaron de la pena que sus portadores tenían, en cada batalla, en cada combate… pero faltaba una…
Unas fueron mas difíciles que las otras, Virgo tubo mas de su tiempo que posar, sus grietas eran mas profundas, al igual que las heridas que cargaron sus portadores cuando se tuvieron que enfrentar directamente a los ojos de las personas que mas amaban.
Restaurar la de Piscis y Cáncer había significado ver en sus portadores una carga, una constante culpa por no ser lo que los demás querían, unos simples hombres hambrientos de poder de justicia… Afrodita y Death Mask lo ocultarían, que cargar con ese estigma les dolía…
Otras como Acuario, Escorpión, Capricornio y Leo, demostraran heridas mas extensas, de esas que se aparecen cuando las causan las personas que mas amas… como cuando te paras frente de la persona que mas amaste pero ahora siendo el enemigo que tenias que acabar…
Tauro, y la de el eran menos dañadas, per presentaban las decisiones tomadas… las de ver una verdad donde los demás no las encontraron… y finalmente estaba esa…
Había una armadura que desde su caja, lo esperaba con recelo, a la espera de su momento… para hablar con Mu… por que si… Mu hablaba con las armaduras.
Géminis…
El signo de los gemelos…
Tan distintos unos de otros, que sinceramente no puedes encontrar un punto de unión y similitud entre ellos.
Saga… Kanon… tan distintos… y se sentía extraño con los dos…
Recordó el tiempo en que Saga le causaba una extraña sensación en el cuerpo, de todo tipo de formas y sensaciones…
Las partes dela armaduras que correspondían a los brazos de la figura ya estaban restaurados, pero a pesar de que avanzaba... no encontraba nada en esa armadura que le hablara de quien, desde hacia un tiempo le importaba… Kanon…
Todo en esa armadura era saga… todo le recordaba a Saga… toda esa vestimenta era de Saga…
Pero no encontraba nada de Kanon en ella…
Háblame de el… por favor…
Pero la armadura no le hablaba nada de el… absolutamente nada… ni siquiera cuando la porto en el infierno le conto algo de lo vivido ahí… nada de nada…
Dime como es el…
Y seguía cayada, con su figura de los dos rostros, los cuatro brazos…
Quiero saber… mas de el…
-Maestro… ya termine las armaduras de plata… ¿en que más le ayudo?
-No te preocupes Kiki, lo de más me encargo yo, muchas gracias por tu ayuda…
-De nada maestro, sabe que cuenta con mi ayuda en lo que necesite, es mas, soy capas de regresar al fondo del mar para buscar las armaduras de los generales y restaurarlas si usted me lo pide…
Ella… ella te dirá lo que yo no se santo…
Fue lo mas claro y preciso que la armadura le dijo… si quería saber de Kanon, no pida buscarlo en géminis… sino… en dragón marino.
-Hay una cosa que puedes hacer por mi Kiki… ve por una armadura que me falta…
Y así paso, aunque su dueño dudo en un principio de facilitarla, basándose en que estaba en perfectas condiciones, y que no pertenecía a las atenienses, término facilitándola a que se le realizara la restauración…
Y ahí estaba… frente a sus ojos arrianos…
La escama del Dragón Marino…
Háblame de el…
La figura se imponía sobre todo, la imagen de una de las criaturas mas increíbles de las profundidades de los mares… ahí estaba…
Enséñame su vida….
Poso sus dedos sobre una de sus grietas, y como si un fuerte oleaje que golpeo su cuerpo, sintió la fuerza de la escama marina…
Duele santo… duele…
Abrió una nueva herida, a sujetando el lazo que cubría sus muñecas entre sus labios, para tener la mano que produjo la herida mas accesible…
Y sangraba…
Y la armadura lo esperaba…
La sangre empezó a caer sobre la vestimenta santa, desde su casco hasta su cola…
Duele santo… desde la primera vez que la porto dolió…su herida dolía…
El golpe del instrumento sobre las piezas dio por iniciado el trabajo, y cada golpe que le daba a la escama, era una declaración que sumergía a Mu en el mundo del dueño de la vestimenta marina…
Y fingió que no le afectaba, pero dolía… el recuerdo dolía…
Y de sus mejillas comenzó a caer lágrimas… saladas como el mar… por que todo en Kanon estaba relacionado con el mar, profundo, imponente, poderoso, atractivo…
Y ahí estaba, con su corazón roto, con sus esperanzas muertas… enamorado…
¿Enamorado?...
Los dedos de Mu detuvieron su trabajo, lo había escuchado con claridad, la armadura se lo había dicho… Kanon estaba enamorado…
Y sufría cada vez que me tocaba como armadura… por que estaba lejos de el… del santuario… y quizás, no lo recordaba, y si lo hacia, lo estigmatizaba como el segundo… el gemelo menor…indigno ante todos…
Continuo con su trabajo, pero no lo sintió cuando llego…
Y cada vez que se acercaba a escondidas a las tierras de la diosa de la sabiduría, yo sentía sus escalofríos, sus nervios… se preguntaba si lo extrañaba, si lo recordaba… si alguna vez lo había visto como lo que era y no la sombra…
-Qué te dice de mi…-la voz del mar, el fuerte oleaje que rompe las costas, que choca contra las rocas… Kanon-estas contento con lo que te dice…
-Kanon yo…-sus ojos enrojecidos… aun no la podía entregar, tenia que saber de quien estaba enamorado Kanon cuando partió, todo ese tiempo, tiempo en que no estuvo nunca cerca de el… ¿Quién ocupaba su corazón?
-Te lo dijo… te lo dijo cierto
-Kanon… solo me dijo que…
-¿Y estas feliz de saberlo Mu?, ya lo lograste, ya lo sabes, ahora que… dime… ¿ahora que?... debes de estar feliz cierto…
Y la mano herida de Mu descansaba aun sobre la vestimenta marina… aun le hablaba…
Y lo recordaba cuando pasaba frente a los corales… en mis piezas se impregno la suavidad de los corales tratando de recordarlo…
-¿Estas feliz Mu?, ya lo lograste, ya sabes todo de mi…
Y en las noches levantaba la mirada, y veía el cielo hecho mar y se preguntaba que estaba haciendo esa persona… ¿Que estas haciendo…?
-Ya te puedes reír a carcajadas de este idiota… ¿Qué esperas Mu?, ¿humillarme mas?
-Kanon…
Y se había enamorado de aquel que veía solo a su hermano… se había enamorado del primer santo dorado… lavanda como los corales del pilar del norte… lavanda… Mu de Aries…
Los ojos del Ariano se abrieron ante las palabras de la vestimenta…
-¿Qué estas esperando Mu?... termina por favor esto, que ya es bastante humillante el est…
-Te amo…-sonrió con lágrimas en sus ojos…
Te amo… lo repetía siempre… el único motivo para regresar algún día a ese lugar…
-Te amo Kanon…
Se lo pregunto muchas veces, si era digno su regreso, si el portarme, por ser otra armadura lo haría estar fuera de lugar, lejano a el…
La mano de Mu se separo final de la vestimenta, para ahora, enredarse en esa melena azulada, y robarse ese beso que cobreo las fantasías de Mu por este tiempo… y las del marina por años…
Y lo que paso después solo las armaduras lo saben… solo ellas lo vieron… pero nadie mas lo sabrá… por que al final, ellas solo hablan con aquel hombre que ahora descansa sobre el pecho desnudo de el gemelo men… No…. Del Guardián Marina Kanon Dragón Marino… las armaduras no lo dirán, por que solo su restaurador habla con ellas…
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Restaurador… se que reconstruirás mis piezas con tu valiosa sangre pero… ¿podrías restaurar la vida de el con la tuya?
Silencio?...
No... siplemente los dejamos sin palabras.....
¿El por que?
Ni siquiera ellos mismos lo saben
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